Sandra Rivero
Coordinadora Nacional de Asentamientos
El Chasque 228
12/03/2026
«El 8 de marzo volvió a mostrar que el movimiento de mujeres no es una sola voz, sino muchas realidades. Desde los barrios de la periferia y los asentamientos marchamos mujeres organizadas desde la educación popular, poniendo en el centro algo urgente: la vida cotidiana de las familias, la pobreza infantil y la necesidad de políticas concretas como presupuesto para la ley de género y una renta básica universal que garantice el desarrollo humano de las personas con igualdad de condiciones y oportunidades».
Mientras otras organizaciones pusieron el foco en consignas internacionales y antiimperialistas, nosotras hablamos desde lo que duele hoy en Uruguay. No son luchas que se contradicen, pero sí miradas distintas sobre dónde poner la urgencia.
Para muchas de nosotras, el 8 de marzo es una trinchera clara: visibilizar las violencias que vivimos las mujeres y las infancias, y exigir condiciones materiales para vivir no sobrevivir como lo venimos haciendo generación tras generación. Porque sin resolver la pobreza que atraviesa a las madres y a las familias, no hay verdadera libertad ni igualdad.
Cuidar el 8M
