Las Declaraciones del Ministro Oddone versus la Realidad

Ruben López
El Chasque
15/12/2025

Frente a la propuesta del PIT-CNT de gravar al 1% más rico con una sobretasa al patrimonio para combatir la pobreza infantil, el Ministro de Economía, Gabriel Oddone, fue categórico: “Directamente, no estamos de acuerdo”.

Sobre el Presupuesto Nacional, sentenció: “Es suficiente. No precisamos más recursos. Tenemos que despejar el debate tributario”,

Para justificar su rechazo, recurrió a un argumento insostenible: afirmó que este tipo de impuesto “no se aplica en ningún lugar del mundo” y, con una soberbia que ignora siete décadas de historia, declaró: “El arte de esta profesión, que es la del hacedor de políticas, es hacer que la justicia distributiva se pueda hacer”* (La Diaria, 11/12/2025).

Ante esto, cabe preguntarse: ¿Quién votó al Sr. Ministro para que decida qué se hace y qué no en materia de justicia social?

Una Historia Económica que Desmiente el Relato Oficial
Estas declaraciones no son un simple desacuerdo técnico; son la negación de la realidad que vive el pueblo uruguayo y de los principios que dieron origen a nuestra fuerza política. Nacimos para enfrentar a una oligarquía que históricamente se ha creído dueña del país, y ante el intento de tirar por la borda décadas de lucha, es necesario recordar los hechos.

El gráfico adjunto —que condensa casi setenta años de historia económica— muestra una verdad incontestable:

– Entre 1957 y 1984: el salario real se desploma en un contexto de estancamiento económico y leve crecimiento poblacional.
– De 1985 a 2024: el PBI crece (con un salto notable desde 2005), mientras el salario real se recupera débilmente, siempre a la zaga del producto. La población aumenta moderadamente.

La síntesis es elocuente:
1. La riqueza generada en un año se multiplicó por cuatro.
2. La población aumentó un 44%.
3. El poder adquisitivo del salario cayó fuertemente en términos reales.

La pregunta es obligada: si la torta nacional es cuatro veces más grande y solo hay un 44% más de comensales, ¿por qué la porción de los trabajadores es cada vez menor? ¿A dónde fue a parar ese excedente económico año tras año?

La respuesta es clara: fue apropiado por los dueños del capital. Es la plusvalía: la parte del valor creado por el trabajo, que no se retribuye a quienes lo generan.

Es cierto que la masiva incorporación de la mujer al mercado laboral aumentó la masa salarial total, pero este dato oculta una realidad más dura: revela el aumento de la tasa de explotación.

Hoy, dos salarios no alcanzan para lo que hace sesenta años cubría uno solo.

La conclusión es inevitable: ¿por qué ese millón adicional de uruguayos (un 44% más) no vive significativamente mejor, si la riqueza nacional se cuadruplicó?

La Soberbia del Poder frente a la Evidencia Global
Frente a esta realidad, la declaración del Ministro Oddone no solo es errónea, sino cínicamente desinformada. Decir que un impuesto a la gran riqueza “no se aplica en ningún lugar del mundo” ignora su existencia en países como España, Suiza, Noruega y Argentina, y desoye un consenso internacional creciente.

Desde el FMI hasta la ONU, organismos e informes globales alertan sobre los riesgos de la concentración extrema. El Informe sobre la Desigualdad Mundial 2026 es lapidario: el 0,001% más rico (unas 56.000 personas) posee más que los 4.000 millones más pobres. El 10% más rico concentra el 75% de la riqueza global, mientras la mitad más pobre de la humanidad debe conformarse con un 2%. Esta brecha no solo ahonda la pobreza; pone en peligro la democracia y el futuro climático.

La Responsabilidad Ética y la Desconexión de la Realidad
Mientras el ministro afirma que “no se necesitan más recursos”, reconoce que el Estado dispondrá de 1.200 millones de dólares adicionales anuales (1,5% del PIB). Sin embargo, solo 140 millones se destinan a políticas sociales urgentes. Esta decisión se toma en un país donde:

– El 18% de la población vive en pobreza.
– El 30% de los niños son pobres.
– El 50% habita en viviendas insalubres.

Esta es la “ética de la responsabilidad” que el Subsecretario Martín Vallcorba defiende, descalificando como “discurso tribunero” y “pensamiento mágico” a quienes proponen alternativas. Insulta así a decenas de economistas y expertos que han demostrado la viabilidad técnica de estas medidas y advierten del peligro social de no actuar.

Conclusión: ¿Qué País Queremos Construir?
El Frente Amplio nació de las luchas obreras y populares en los años 60, precisamente cuando los salarios y las jubilaciones caían en picada. Los problemas de entonces —bajos ingresos, vivienda, desigualdad— hoy están multiplicados y alcanzan límites inéditos de miseria y exclusión.

Frente a esto, la actitud del gobierno es de una desconexión absoluta. Oddone y Vallcorba miran los números de la macroeconomía, pero ciegos a la realidad humana, obnubilados por sus gráficas, como el burgués que solo atiende a la tasa de ganancia.

La pregunta final no es técnica, sino política:
¿Cómo va a desarrollarse una sociedad que condena al 30% de sus niños a la pobreza, mientras el 1% más rico concentra el 40% de la riqueza nacional?

Descartar un instrumento de justicia distributiva, con argumentos inexactos y desde la soberbia tecnocrática, no es solo un error de política económica. Es una negación al mandato democrático y renunciar a construir un país para todos.
*************

Frenteamplistas – Presupuesto y Economía (2)

Frenteamplistas y el Presupuesto (1)

Ante la evolución del Producto y Salario Real. Frente amplio y Gobierno.

Deja un comentario