Socióloga Liliana Pertuy
El Chasque
6/01/2026
(Ilustración: Chino Cuesta)
Intentaré un punteo según mi mirada del discurso y la acción de la invasión ilegitima en Venezuela el pasado 3 de enero.
1. Un discurso de dueño de la pelota
Se termina la etapa: del “respeto al derecho internacional”.
El discurso de Trump es el discurso de un pistolero —ni siquiera de un sheriff—: la ley la hace él. La forma y la articulación del mensaje implican un rebajamiento del nivel del “discurso político”. Es un bárbaro hablándole a su horda. Desprecia el estatus de su rango y de su estamento, y se dirige a un público despolitizado, desideologizado, desempoderado. Le habla a un rebaño.
Sin rodeos, dijo que echará mano a los recursos que necesite. Ojo: no solo en América Latina. Europa, que ha vivido al amparo del derecho internacional y de los organismos internacionales, rindiendo pleitesía a EE. UU., la OTAN, etc., haría bien en poner también sus bardas en remojo.
2. Un proceso de larga data
No es nueva la ingerencia, las invasiones, guerras y golpes de estado propiciados por EEUU. Recordemos Panamá hace 36 años, Chile el 11 de setiembre de 1973. Es la naturaleza del imperio. Este proceso viene de muy lejos. En los sesenta y setenta aquí en el Sur, se expresó a través de dictaduras basadas en el Acuerdo de Santa Fe, el Plan Cóndor, las muertes, las desapariciones, etc. no no es ajeno. EE. UU. como gendarme del mundo.
Hoy resucita la Doctrina Monroe, pero sin necesidad de golpes de Estado ni intervenciones prolongadas.
3. Vaciamiento ideológico
Derrotamos a las dictaduras, pero el daño que estas produjeron explica en parte que hoy un matón pueda actuar de este modo. Que personas de esta región sangrada y desigual festejen una invasión. Que sectores que antes tenían clarísima nuestra historia hoy duden frente al invasor histórico. Todo eso es daño.
Los años de infiltración en nuestras tierras a través de “tecnologías blandas”: ONG, embajadas —como siempre—, ahora más “woke” y amigables. Por aquí recordamos algunos episodios y embajadores y embajadoras, rindieron su fruto.
5. Complicidades internas
Apoyando a candidatos ultraderechistas, vinculados a las dictaduras y perseguidos por la justicia, y también mediante “sapos” que, desde los gobiernos progresistas que aún quedan, carecen de claridad de objetivos y de una ideología sólida. Tienen precio, y a veces no es solo monetario: esto es más viejo que el sol. Muchas veces trabajan cooptados y ni siquiera saben para quién lo hacen.
4. Las traiciones
Recordemos a Zitarrosa: “un traidor puede más que mil valientes”. Hubo comprables que abrieron la puerta.
En un mundo altamente tecnologizado, la intervención en Venezuela fue al viejo estilo.
Alguien les dio la llave, y nadie está a salvo: ese es el gran mensaje.
6. Fragilidad regional
La fragilidad institucional de América Latina es una gran ventaja para este tipo de ofensivas.
La desigualdad estructural, los millones de marginados del sistema, las carencias y la falta de un futuro posible.
Las políticas populistas que abundan en nuestra región alimentan vastos sectores sin educación ni conciencia política.
La lumpenización produce aplaudidores por migajas y bravucones como mano de obra barata para la violencia y la desestabilización.
7. American way of life
La segunda parte del discurso estuvo dirigida a la interna de su país.
Del tono de emperador —proclamando una victoria eficiente, quirúrgica y con poca sangre derramada— pasó a lo doméstico. Interesante. Seguramente urgido por la cercanía de las elecciones de medio término, fundamentales para su proyecto. Nombró ciudades y estados clave cuyo respaldo necesita.
Aquí el análisis debe ser más fino. No es el mismo EE. UU. de la época de las cañoneras: enfrenta graves problemas internos, pobreza y anomia social. Hay señales claras de que una parte de la población quiere cambiar. La falta de condiciones materiales y de satisfacción que tenía acostumbrado EEUU a su población en la época de la guerra fria, viene en franco deterioro y tiene graves grietas internas. En la ciudad más importante y capital simbólica del mundo, Nueva York, votaron por Zohran Mamdani, un musulmán socialista.
El petróleo de Venezuela siempre estuvo en manos de EE. UU.; por eso habla de “recuperarlo”. EEUU necesita recuperar su economía y mejorar la vida de millones que viven de la asistencia social.
Pero ¿no será un búmeran para su propia economía? Esta maniobra puede abrir condiciones para una mayor articulación entre Rusia y China. China necesita petróleo y, al cerrarse Venezuela, recurrirá al de Rusia por vía terrestre.
En fin lo importante es leer la historia, nuestra historia, desde Simón Bolivar en adelante. La caída de un imperio puede llevar tiempo. En ese lapso, las calamidades y la destrucción serán graves y varias. Otro tema es la sucesión, se abre la disputa por quién o quiénes liderarán la próxima etapa y cómo se reordenará el mundo… lo que quede de él.
Por ultimo es conveniente la cautela, la serenidad, la paciencia y la profundidad del pensamiento y el análisis.
Nunca un imperio liberó a sus vasallos, recuérdenlo.
