Julio Castillo
El Chasque 219
9/01/2026
“Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia para plagar la América de miserias a nombre de la libertad» Simón Bolívar.
A pocos días de la agresión militar a Venezuela y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y Cilia Flores por parte de los Estados Unidos señalamos algunos aspectos que caracterizan al imperialismo yanqui en la actualidad. Luego de exponer su nueva “Estrategia de Seguridad Nacional” queda más que claro la intención de recuperar su hegemonía en el mundo “occidental”, tanto militarmente como económicamente como forma de fortalecerse ante China, considerada por EEUU la enemiga número uno.
Su accionar como gendarme, su carácter violento no es nuevo para América Latina. Sin embargo, debemos ver en este intento de recuperar su hegemonía ante un mundo multipolar que no responde precisamente a un período de asenso y desarrollo del capitalismo, sino por el contrario, a su degradación y decadencia ante una crisis estructural donde el capital no logra reproducirse libremente ni puede acceder a recursos estratégicos. La invasión de Venezuela apunta por un lado a retomar la iniciativa y pasar a la ofensiva buscando restructurar el espacio geopolítico que lo coloque tanto desde el punto de vista de los mercados como desde la seguridad en mejores condiciones que sus supuestos enemigos. Y en ese objetivo se encuentra, en primer lugar, América Latina. Apropiarse de las reservas petroleras de Venezuela le garantizan contar con un recurso clave en el sentido energético como en lo referido al respaldo del dólar que bajo el gobierno de Nixon sustituyó al oro. Con esta intervención apunta a cortar el suministro de petróleo a los países definidos “enemigos” evitar la consolidación de una alianza económica y militar con China, Rusia e Irán por parte de Venezuela.
A Trump y al capital financiero no le mueve la democracia ni la libertad, simplemente lo determina la necesidad de encontrar una salida a la crisis. De ahí su peligrosidad. Lo primero de todo fue desconocer, en el marco del genocidio de Gaza, el viejo consenso materializado en la ONU luego de culminada la Segunda Guerra Mundial. El segundo paso es desconocer al propio Congreso de su país anunciando que la democracia es un estorbo ya que no es funcional ni interpreta las necesidades actuales del capital. Patear el tarro para restructurar alianzas y crear un nuevo orden donde EEUU vuelva a ser el centro del mundo.
Lo nuevo de este período es su accionar sin eufemismos. No más operaciones encubiertas, ejércitos de mercenarios o dictaduras infames, ni respaldo de las Naciones Unidas, como fue el caso de la invasión a Corea en 1950. Nada que estorbe o impida alcanzar su objetivo será tenido en cuenta. Es parte de su táctica. No les importa tener legitimación de ningún organismo nacional o internacional. Ellos intervienen directamente en los asuntos de otro país en forma impúdica. Para eso es interesante leer algunos pasajes del discurso de Marco Rubio luego de la invasión a Venezuela donde se muestra claramente su comportamiento fascista al entender que ellos tienen el derecho de controlar lo que sucede en un territorio que entienden que les pertenece. Al igual que Hitler cuando reclamó el Estado Libre de Danzig y el corredor polaco para reunificar Prusia Oriental con el resto de Alemania.
Marco Rubio subraya la férrea determinación del presidente Donald Trump de evitar que el Hemisferio Occidental se convierta en un refugio seguro para narcotraficantes, agentes iraníes o regímenes hostiles que ponen en peligro la seguridad nacional, al declarar que los días de debilidad han terminado y que Estados Unidos empleará todas las herramientas a su disposición para erradicar estas amenazas de nuestra región. Léase invasiones, desestabilización, bloqueos, mentiras, golpe de estados, etc.
“Este es el Hemisferio Occidental. Aquí es donde vivimos, y no vamos a permitir que el Hemisferio Occidental sea una base de operaciones para adversarios, competidores y rivales de Estados Unidos”.
“Los cambios más inmediatos son los que sean en beneficio de los intereses nacionales de Estados Unidos. Es por ello que estamos involucrados en esto, debido a cómo se aplica y por el impacto directo que tiene en Estados Unidos”.
“Está dirigiendo la política con respecto a esto. Queremos que Venezuela avance en un determinado sentido porque no solo consideramos que es beneficioso para el pueblo de Venezuela, sino también porque redunda en beneficio de nuestro interés nacional”.
“Hasta que se ocupen de abordar [los problemas], seguirán enfrentando esta cuarentena petrolera, seguirán sujetos a la presión de Estados Unidos. Seguiremos actuando contra las embarcaciones que llevan drogas si tratan de dirigirse hacia Estados Unidos. Seguiremos confiscando los barcos que están sancionados por órdenes judiciales. Seguiremos haciendo eso y posiblemente otras cosas más hasta que se resuelva lo que debe ser resuelto… lo que nos concierne principalmente es la seguridad, el bienestar y la prosperidad de Estados Unidos”…
Más claro que el agua. Ellos se abrogan el derecho de intervenir en los asuntos internos y establecer si es o no legítimo un presidente. No vemos el mismo entusiasmo democrático y libertario con Arabia Saudita, Emiratos Árabes, Siria o Qatar, dictaduras monárquicas más que conocidas. No vimos que secuestrara a Netanyahu, el cual pesa una orden internacional de captura por crímenes de guerra. Tampoco se les ocurrió secuestrar en su momento a Pinochet, ni a Videla ni al Goyo por ser dictadores, todo lo contrario, fomentaron las dictaduras y las sostuvieron.
Como ven, el hecho de actuar con el culo al aire, con una brutal e impúdica honestidad, no es porque si. Es parte de la táctica definida para instalar el miedo y colocar a los países bajo amenaza si no marchan derechito al paso que ellos decidan.
El propio documento sobre la Seguridad Nacional de los EEUU es el anuncio real de lo que están dispuesto hacer y lo proclaman a los cuatro vientos. Van a ir por todo aquello que sea en beneficio de los EEUU, entre ello, Groenlandia. Si no consiguen sus objetivos con gobiernos vendidos entonces lo harán por la fuerza. Es un aviso. Yo, EEUU, soy el único dueño de estas tierras. Me pertenecen por el imperio de la fuerza. En definitiva es el nuevo fascismo.
Para aquellos que creyeron que el imperialismo yanqui había dejado de existir, que EEUU ya no era el mismo, ha quedado demostrado que no es así. Esta nueva etapa traerá como consecuencia dolor, sufrimiento y derramamiento de sangre para nuestros pueblos porque como perro rabioso no quiere largar su presa por voluntad propia. Los pueblos latinoamericanos conocemos al imperialismo yanqui y también, hay que decirlo, que a pesar del precio que pagamos y que pagaremos en la lucha por la verdadera independencia, también aprendemos de nuestros enemigos.
Tendremos un proceso de radicalización y visualización de quien es el verdadero enemigo del pueblo y quienes son sus aliados dispuestos a arrodillarse y mendigar unas monedas. Allí donde ganó la ultraderecha veremos el mayor saqueo de las riquezas y un ajuste económico y político sobre el pueblo trabajador pero a su vez surgirá la unidad popular y la lucha que crea consciencia. Al decir del refrán: “Porque siembran viento, y recogerán tempestades”
En Uruguay no hay sorpresas de quienes son los aliados del imperialismo. Son los mismos que hoy defienden a Cardama y entregaron el puerto de Montevideo por 60 años a los belgas de Katoen Natie. Es ese conglomerado de la peor derecha, reaccionaria y cavernícola representada en la Coalición Republicana, amigos de Milei, Katz y Noboa.
Ellos aplauden y son parte de ese movimiento que defiende los intereses del capital y de los poderosos, contrarios a la autodeterminación de los pueblos. Hay una puja contraria al desenvolvimiento de los pueblos, a la cooperación, a la soberanía de cada uno, agresiones que buscan impedir el logro de un sistema en el que prevalezca la independencia, la igualdad, el derecho social, al igual que la unidad e integración, la solidaridad, soberanía, respeto mutuo, preservación de los derechos humanos, educación, trabajo, salud, vivienda, dignidad, entre otras garantías fundamentales como ingredientes para una efectiva práctica responsable y honesta en la obligación de conducir las aspiraciones de los pueblos.
Y esa es la batalla hoy. Unir al pueblo para avanzar en un programa popular, profundizar la experiencia democrática y luchar para derrotar a los sectores dominantes aliados del imperialismo yanqui.
Ya lo decía Simón Bolivar:
“El velo se ha rasgado, ya hemos visto la luz, y se nos quiere volver a las tinieblas; se han roto las cadenas y ya hemos sido libres, y nuestros enemigos pretenden de nuevo esclavizarnos”
