¿Por dónde empezar?
Ruben López
El Chasque 222
30/01/2026
La Humanidad está en una encrucijada, al borde del precipicio.
Domina la sociedad de Consumo.
El objetivo central parece estar en la acumulación de riqueza.
Sin caer en la cuenta que ello solo es posible para un pequeño grupo de privilegiados.
12 milmillonarios concentran más riqueza que la mitad más pobre (4.000 millones).
En tanto quienes gobiernan el mundo, prometen pero son incapaces de resolver las necesidades mínimas.
¿Por qué?
“Cuando intentamos entender por qué nos pasan ciertas cosas, solemos elaborar relatos que ponen el foco en nuestras decisiones, nuestra personalidad, nuestros méritos o fracasos. Esa forma de narrarnos es valiosa, pero también tiene un efecto: desplaza a un segundo plano las condiciones materiales, históricas e institucionales que nos rodean y termina personalizando como culpa individual lo que muchas veces es resultado de estructuras más amplias.”(La Diaria- Pag. 20, Daniel Fernandez)
Lo que nos proponen es la salida individual, cada uno para sí, que no importan las circunstancias, la falta de oportunidades, ¡la culpa es nuestra! ¡Solo Nuestra!
La mesa está servida para el oportunismo, la demagogia, el fascismo. El concepto de Libertad, tan caro a la época moderna, llevado al extremo de transformarlo, justificando la guerra de todos contra todos. Una “Libertad” sin límites, donde reina la desigualdad más escandalosa. Terreno fértil para que el tiburón devore a las sardinas, el lobo a los corderos, fiesta del zorro en el gallinero y que 12 milmillonarios afrenten a 4.000 millones de seres humanos que apenas sobreviven con menos de 8 dólares por día.
¿Cuál es su Libertad?
La bronca, la incertidumbre, el desconcierto, antes que a buscar una salida colectiva, lo empujan al descreimiento en la Democracia, la política, los políticos y los Partidos -”todos son iguales”, “que se vayan todos”-.
Y no ayudan los gobiernos liberales, socialdemócratas o progresistas que, incapaces de contemplar las necesidades mínimas, además, sostienen la falacia que el enriquecimiento de unos pocos, traerá la felicidad para todos.
Es necesario dar vuelta esa concepción que ha facilitado el acceso al gobierno de los Trump, Milei, Bolsonaro, Noboa, en nombre de la Libertad.
¿Por dónde empezar?
Conciencia del Momento Histórico
Necesitamos elevar el nivel de conciencia, hacernos cargo de la tremenda tarea por delante.
Elevar el papel del “militante”, del “cuadro”, del “dirigente” o “gobernante”, sobre todo en el compromiso, primero con los trabajadores y el pueblo todo, dejando de lado intereses personales. Inspirados en la Comuna de París, en aquellos que se animaron a “tomar el cielo por asalto” por primera vez en la historia y dispusieron:
Todos los cargos serían elegidos y revocados en cualquier momento.
Remuneraciones, correspondientes al salario medio de un obrero.
Mandato imperativo, sobre todo en los temas estratégicos e importantes.
Una nueva dimensión de la ética, volver al espíritu de la “Comuna”. De la política, como el lugar desde donde seamos capaces de procesar los cambios revolucionarios y del ser revolucionario, no meros funcionarios rentados, simples administradores del sistema.
No hacer concesiones a quienes denigran por igual la política y a los políticos, así abandonan a su suerte a los trabajadores, y abren el camino a oportunistas, demagogos y fascistas.
Ni hacer concesiones al “democratismo” de aquellos que piden que “todo sea resuelto por todos”. Hemos repetido en múltiples oportunidades: la tremenda fuerza del enemigo, su poder económico, político, ideológico, represivo, es una realidad material que no se puede derrotar desde el espontaneísmo; se necesita unidad, una fuerza organizada y conciente, con militancia, cuadros y dirigentes probados (en la lucha y en su inquebrantable lealtad al pueblo).
Una nueva dimensión democrática
Direcciones colectivas, colegiadas, paritarias. Huir de un “estado de asamblea” que lleva a la paralización.
Ampliar al máximo la participación en la toma de decisiones.
Democratizar al máximo la elección de las direcciones y el seguimiento de su conducta en el cumplimiento de sus deberes como en el acatamiento de las resoluciones.
Establecer fuertes medidas de control, social, político, técnico, administrativo.
Tiene particular importancia la elección (a quien, como, quienes) de los integrantes de los organismos.
¿Por qué considero tan importante estos temas?
Primero, no son un problema de organización, ni moral, ni económico, son de una profunda raíz ideológica.
Segundo, trabajadores y pueblos en su heroica lucha han logrado éxitos notables, pero… no han sido capaces de sostenerlos -en la mayoría de los casos- desde la Revolución de Octubre hasta la conquista del gobierno por el FA, con todas las estaciones intermedias, no se ha logrado mantener las fuerzas del pueblo, concientes, unidas, organizadas, en defensa de las conquistas.
Tercero, el socialismo implica más democracia, no menos.
Se ignoró la participación popular en la toma de decisiones, son los Partidos y un pequeño aparato el que resuelve, fenómeno común al campo socialista, a la Socialdemocracia europea y el progresismo latinoamericano. Bajo distintas formas, en todos los casos se limita la participación a la masa del pueblo y partidaria, para la toma de decisiones.
Artigas en su Oración de Abril advierte: “es muy veleidosa la probidad de los hombres y solo el freno de la constitución puede afirmarla”, a lo cual podemos agregar hoy, la participación protagónica del pueblo.
Por tanto, debemos empezar por construir en el FA, un Espacio que reúna a todas las fuerzas partidarias de un cambio, hacia “la pública felicidad”, como el primer tramo en un largo y complejo camino.
