Editorial de Radio Pichincha (28/01/2026)
El Chasque 222
30/01/2026
El cerco es cada vez más estrecho. Y no porque alguien se haya propuesto. Esto está ocurriendo por la negligencia gubernamental, la mediocridad en la gestión y, por suerte, sus propios errores y trastadas, que ya son cotidianas.
En el marco de la desesperación, el señor Daniel Noboa ha perdido aliados y cada vez es peor. Ya se percibía un poco antes de la Consulta Popular del pasado 16 de noviembre. Después de ella eso se agudizó.
Hoy ninguna encuesta pone a este señor en el pedestal en que lo colocaban los periodistas de la Mafia Mediática. Hasta algunos de ellos han tomado distancia, con la vergüenza correspondiente, para volverse “críticos” de un gobernante que no gobierna, que solo pasea, que solo miente, que solo insulta y odia.
En el afán de querer compararse con Donald Trump, el señor Noboa ha perdido lo que algunos de sus fanáticos seguidores quisieron imponernos como una de sus virtudes: su autenticidad.
Quizá porque se ilusionaron con crear un líder de alguien que no suele pronunciar un discurso de más de 10 minutos o dar una entrevista que no sea editada y pactada con los “periodistas alfombra”. ¿Cómo puede ser auténtico alguien que no mirar de frente o que apenas esboza una idea o hace discursos desde una aplicación de Inteligencia Artificial?
Claro, la ANTIPOLÍTICA fue valorada como una virtud de un joven que quería, supuestamente, acabar con la “vieja política”. ¿Qué hizo? Todo lo contrario. O sea: una política retorcida, sin una idea clara, sin objetivos y metas gubernamentales medibles.
Por querer congraciarse con la Anti política hizo de la gestión administrativa un juego de imágenes y productos audiovisuales que NUNCA, JAMÁS, LLENARÁN LO QUE LA GENTE PIDE: RESULTADOS.
Por eso, hoy ya es más notorio: el señor Noboa se está quedando “solo en su soledad”. Y esto nadie lo podrá predecir, pero hay síntomas: la clase política ya no lo reconoce como un actor político legítimo; los analistas han descubierto que no hay condumio en sus acciones políticas; y la ciudadanía en general ha entendido que elegir a una persona no preparada para gobernar trae graves consecuencias contra ella misma, no contra los adversarios políticos del ganador de una contienda electoral.
¿Qué vendrá en lo inmediato? Con seguridad el clásico comportamiento del desesperado: patadas de ahogado, gritos destemplados, acusaciones infundadas y, por si fuese poco, buscar apoyo en los cuarteles (como lo que ya se vislumbra con las tanquetas sacadas a las plazas y calles de Quito y Guayaquil este último fin de semana). PUNTO
