Febrero rebelde en Venezuela

Gonzalo Alsina
El Chasque
4-02-2026

El 4 de febrero se cumplen 34 años del levantamiento militar contra el gobierno represor de Carlos Andrés Pérez. El 4F de 1992 marca un antes y un después de la historia de Venezuela.

1ª República en 1811 con la primera Constitución. 2ª Republica nace en 1813, cuando Bolívar asume el liderazgo. 3ª en 1814 cuando cae Caracas en manos españolas hasta el año 1817, Bolívar instala el gobierno en la isla Margarita, donde empieza a nacer la Tercera República , que se establece definitivamente en el año 1819 en el Congreso de Angostura y la constitución de la Gran Colombia. Esta es la Tercera Gran República Bolivariana original, que termina cuando muere Bolívar. Le sigue la 4ª Republica que es oligárquica y anti bolivariana. Que duró hasta que en 1998-1999 nació la actual República Bolivariana de Venezuela con la bandera de las ocho estrellas y la Constitución Bolivariana.

El 4F derrumbó el mito de que en Venezuela existía la democracia más sólida del continente.

El movimiento liderado por el comandante Chávez dejó en evidencia que ese régimen estaba amparado por un Estado corrupto y que era el instrumento que permitió acrecentar grandes fortunas a costa de la miseria de la inmensa mayoría del pueblo.

El chavismo desde sus orígenes propuso e hizo una democracia participativa y protagónica.

La vía original que a posteriori llevó a su triunfo fue la vía política legal. La revolución bolivariana triunfó en las urnas, pero se preparó para defenderla con las armas, llegado el caso.

Una revolución pacífica pero con armas.

Una de las claves para entender el proceso, es tener claro la propuesta desde el inicio, de que el pueblo pasara directamente a gobernarse a través de los Consejos Comunales, del Poder Popular y de las Comunas. Y en eso están.

Se cambió el concepto de democracia. No es solo representativa, que lo es. Además es participativa. Algunos miran mucho CNN y no lo quieren ver. Desde el triunfo en 1998 y la Constituyente de 1999, el pueblo bolivariano fue cada vez más protagónico.

Como dice Hugo Chávez fue “una ruptura epistemológica”, porque es “el puente que permite pasar de la democracia a la revolución. O dicho de otro modo: permite que, sin dejar de ser democracia, se pase a la revolución.”

El comandante tenía muy claro el papel del factor militar. Dice: “me encargué de fortalecer los cuadros militares verdaderamente revolucionarios. Entre otras cosas, eso me ayudó, mas tarde, a neutralizar el golpe de 1998 que algunos altos oficiales quisieron dar cuando estábamos ganando las elecciones. Y también ayudo el 11 de abril de 2002, cuando unos golpistas intentaron derrocarme. Y seguirá ayudando como una sólida trinchera de resistencia ante cualquier surgimiento de la derecha militar que sigue latente ahí, siempre, alimentada desde afuera.”

Chávez nunca ocultó, de ser partidario de una acción conjunta cívico-militar. Durante todo el proceso el enemigo oligárquico- mediático e imperialista han intentado y lo siguen haciendo, querer dividir esa alianza civil y militar; han sido derrotadas más de una vez los intentos de dividir a las Fuerzas Armadas Bolivarianas.

Han fracasado en el intento, todas las administraciones yanquis. Incluyo la primera de Trump y la actual.

Trump en toda ocasión ha usado a Venezuela como una amenaza para USA. Usó como argumento electoral lo de cambiar el régimen en Venezuela. Y lo vuelve a intentar con la invasión y secuestro del compañero presidente Nicolás Maduro y la compañera diputada y primera combatiente Cilia Flores.

Lo nuevo en este caso es que sin quedar colorado, Trump dice que el objetivo es recuperar el petróleo que es de USA. Más imperialismo explícito, imposible. Hay que ser muy rastrero y decirse de izquierda, para no callarse la boca y decir estupideces. En momentos como estos se nota el oportunismo y la cobardía política e intelectual. De eso no hay retorno.

El imperialismo no subestimó ni a Chávez, ni a Maduro ni a las fuerzas bolivarianas. Desde el inicio el imperialismo tuvo como horizonte estratégico derribar el proceso revolucionario y aún no lo ha conseguido. Siguen los bolivarianos en el gobierno.

Con lucha, con organización, firmeza e iniciativa política; la revolución bolivariana derrotó el golpe de Estado de 2002, el paro petrolero de 2003, todas las guarimbas habidas y por haber. La guarimba del año 2014, donde surgió Guaidó. La del año 2019 donde asesinaron a 43 bolivarianos. La de 2025 donde lumpenes a sueldo de Corina Machado, asesinaron en los barrios de varias ciudades a 28 bolivarianos el día y el siguiente de la elección de ese año. Y claro que fueron presos. Los ejecutores y sus mandantes. Y así todo, los están liberando a “los presos políticos”. Los que tengan hechos de sangre o actos graves de terrorismo, seguramente tendrán que esperar un tiempo más.

Pero la revolución sigue teniendo fuerza, porque como decía Chávez se apoya en el papel protagónico y movilizado del pueblo. Las manifestaciones casi diarias son de centenares de miles en toda Venezuela. No la ve el que no la quiere ver; no la oye el que no quiere oír. Febrero es una buena oportunidad para comprobar lo que estoy diciendo.

La guerra cognitiva nunca para y va a seguir, mientras exista el imperialismo y sus secuaces.

¡Hoy más que nunca la solidaridad con el pueblo y gobierno bolivariano!
El imperialismo vendrá con furia y odio por todos nosotros.
No existirá una Venezuela independiente sin el proyecto político bolivariano.
En Venezuela no solo se está definiendo el futuro de América Latina sino la opción entre la guerra y la paz.

Luchar solidariamente por la soberanía de la Republica Bolivariana de Venezuela, es también luchar por la soberanía e independencia de Nuestra América.

Como decía Jean Juares: “Mucho internacionalismo, nos acerca a la patria, poco internacionalismo, nos aleja de ella.”

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