Daniel Albacete
El Chasque
12/02/2026
“Hay compañeros que no entienden el rumbo del gobierno”, dice FP. Sin duda es así. Pero no por las razones que él piensa. Él, que en lo más íntimo, apenas puede disimular que comparte in totum la ruptura del gobierno—y, en gran medida, también del FA—con los principios fundacionales de éste, se refiere justamente a los que marcan a fuego esa realidad, negándose a arriar las viejas banderas.
Pero no sólo se trata de eso, porque en realidad, además de no asumirse como progresista, junto al resto de la corriente hegemónica del FA admitiendo haber llegado hace ya tiempo al techo de la administración del capitalismo, no advierte que el corrimiento a la derecha se puede salir de control.
Un ejemplo de ello es la situación de las empresas extranjeras y el régimen de inversiones. Parecería que, a la hora de firmar contratos no se les exige ni la más mínima obligación (que eso es un contrato: las partes se comprometen a). Particularmente en lo que hace a las condiciones laborales. Ellos pueden, al parecer, decirles a los trabajadores, sin mediar advertencia alguna, mañana no concurra. Y listo. Ningún problema. Son señores muy respetables que sólo lo hacen por razones de sus propios intereses, sin intención de dañar a nadie.
Pero el caso hoy, que ha llegado a extremos grotescos, es el de BASF. Dice La Diaria del 10/2:
Autoridades de la cartera señalaron que tuvieron conocimiento de la decisión por la prensa; el Sindicato de Trabajadores de la Industria Química también está “tratando de acceder a más información”.
El ministerio de trabajo se enteró por la prensa!! Sin palabras.
Esto no está en el terreno del progresismo, del “realismo” y la “seriedad en el ejercicio del gobierno”. No, esto ya es prerrogativa totalmente exclusiva de la derecha. Así que si no hay, en algún momento, medidas en el campo de la economía, de protección, no sólo de inversiones, como dice el nombre de la ley, sino también del derecho del país a controlar las actividades de las empresas extranjeras y de los trabajadores, bueno, está bien. Pero asumamos que ya estaríamos hablando, no de un gobierno progresista, sino ya, al menos—para ser generosos– de centro derecha.
