Un día para leer un «libro rojo» y alimentar nuestra indignación y nuestra lucha

Oficina Nuestra América del Instituto Tricontinental de Investigación Social

Uno de los principales valores del neoliberalismo es el individualismo, que ha moldeado a las generaciones que han surgido desde su implementación en el mundo. La frase de Margareth Thatcher es la síntesis ideológica de este proyecto que buscaba minar toda la vida colectiva: «La sociedad no existe, lo que existe son los individuos». Este es uno de los fundamentos, en términos sociales, de la fase actual del capitalismo, que concentra cada vez más riqueza en manos de unos pocos, haciendo que la vida de la mayor parte de la población mundial sea cada vez más insostenible. Esta lógica de acumulación sólo puede sostenerse mediante una política cada vez más autoritaria y violenta, de la que son ejemplo los diversos regímenes de extrema derecha en el mundo, pero principalmente el de la mayor potencia imperialista, los Estados Unidos. Su gobierno patrocina el genocidio del pueblo palestino, el secuestro de un presidente legítimamente electo y el bloqueo económico asesino a Cuba en un intento de sofocar esta experiencia revolucionaria, además de muchas otras guerras en todo el mundo.

En contraposición a esto, la clase trabajadora, los pueblos de todo el mundo resisten colectivamente a través de su organización en movimientos, partidos, sindicatos y colectivos. Estos tienen como objetivo luchar contra las desigualdades de todo tipo: sociales, de género y sexualidad, raciales y de clase. En Nuestra América, esta tradición de lucha se remonta al período de la colonización, cuando los europeos invadieron nuestros territorios para robar nuestras riquezas, no sin enfrentarse con la resistencia por parte de los pueblos originarios que vivían aquí, como bien demuestra Eduardo Galeano en su clásico Las venas abiertas de América Latina.

El proyecto histórico de emancipación de los trabajadores y trabajadoras se basa principalmente en la teoría social elaborada por Karl Marx y Friedrich Engels, dos revolucionarios alemanes cuya principal preocupación y objetivo en la vida era construir una sociedad que no se basara en la explotación de un ser humano por otro.

El 21 de febrero de 1848 se publicó en Londres un pequeño panfleto de menos de 30 páginas que cambió la historia de la humanidad y las luchas sociales, el Manifiesto del Partido Comunista. En este pequeño texto, escrito como programa político de una organización internacional de trabajadores —la Liga Comunista—, los dos autores analizan el capitalismo entonces naciente, poniendo de relieve sus potencialidades y sus límites. En él, destacan principalmente la posibilidad y la necesidad de la organización de los trabajadores para construir una nueva sociedad.

Este texto inspiró todos los procesos revolucionarios desde entonces en Rusia, China, Cuba, Vietnam, Nicaragua, las luchas de liberación del continente africano, entre otros. En los países del Sur Global, el desarrollo de esta tradición se ha ido enriqueciendo con elementos de la lucha de los pueblos de cada región, configurándose como una síntesis entre la práctica política y la teoría revolucionaria, recordando la formulación de V. I. Lenin de que «sin teoría revolucionaria no hay movimiento revolucionario».

En Nuestra América, el peruano José Carlos Mariátegui hizo una interpretación creativa de la tradición marxista y llegó a la conclusión de que nuestro socialismo no puede ser «ni calco ni copia, sino una creación heroica» de nuestros pueblos. Y esa construcción se ha hecho a partir de las experiencias históricas de Cuba, Chile, Nicaragua, Venezuela y las luchas de resistencia de los pueblos de nuestro continente.

Esta tradición se mantiene viva en Nuestra América gracias a la acción organizada de los movimientos populares campesinos y urbanos que mantienen viva la llama de la revolución y la construcción del proyecto histórico de los trabajadores a través de la organización y la lucha popular. Estas fuerzas sociales también consideran fundamental lo que el Comandante en Jefe de la Revolución Cubana denominó la Batalla de las Ideas, la disputa por los corazones y las mentes para la construcción de una nueva sociedad.

Martha Harnecker, una de las principales marxistas de Nuestra América, dedicó su vida a reflexionar sobre los diversos procesos revolucionarios para avanzar en la transformación social de nuestro continente. Tras la implementación del neoliberalismo y analizando la derrota temporal de las fuerzas de izquierda en nuestra región, identificó tres grandes crisis: de proyecto, programática y organizativa. Superar estas tres crisis es un desafío práctico y teórico.

Inspiradas por esta tradición de lucha, varias organizaciones populares de todo el mundo, a partir del llamamiento de algunas editoriales de izquierda organizadas en la Unión Internacional de Editoriales de Izquierda, desde 2020, comenzaron a celebrar el Día de los Libros Rojos. Un día para celebrar la cultura de izquierda materializada en los libros que cuestionan la lógica del capital, que anuncian la construcción de una nueva sociedad y contribuyen a la superación del capitalismo. Es también una fecha para cuestionar en la práctica el valor del individualismo tan destacado por el neoliberalismo y recuperar la vida colectiva. Es un día de encuentro en el que las personas se reúnen para leer colectivamente Libros Rojos que alimentan nuestra indignación y nuestra lucha.

En estos cinco años de celebración del Día de los Libros Rojos, millones de personas en todas las regiones del mundo, desde Chile hasta Corea del Sur, han participado en la celebración del Día de los Libros Rojos, fortaleciendo así la cultura y las ideas de izquierda que tienen como prioridad la vida, el ser humano y la colectividad.

En 2026 celebramos el centenario de Fidel Castro y los 60 años de la Conferencia Tricontinental, celebrada en La Habana, al tiempo que nos mantenemos en alerta máxima contra la ofensiva imperialista que sigue al genocidio en Gaza, invade países soberanos y secuestra a presidentes. En este sentido, invitamos a todos y todas a sumarse a esta iniciativa de celebrar la vida colectiva, recuperando así un valor central de la sociedad que queremos construir, y a difundir las ideas que cuestionan el régimen de muerte del capital y anuncian la esperanza de una nueva sociedad.

Esta es una forma importante de fortalecer la lucha de nuestros pueblos y el espíritu internacionalista, recordando dos formulaciones de José Martí, el apóstol de la independencia cubana, que «una trinchera de ideas vale más que una trinchera de piedras» y que «patria es humanidad». Reunirnos para leer libros rojos el 21 de febrero tiene este sentido y mantiene viva nuestra esperanza de construir una sociedad en la que ya no viviremos de la explotación de un ser humano por otro, sino, como formuló Marx, «¡de cada quien según sus capacidades, y a cada quien según sus necesidades!».

Miguel Yoshida

Balance de 4 años de la O.M.E, en Ucrania…

Para los rusos no es una guerra en gran escala, que implicaría, por ejemplo el decretar la ley marcial y establecer el servicio militar obligatorio. Implicaría que la guerra sería total.

En los primeros días de la OME se atacó fundamentalmente Kiev y luego hubo un repliegue por las negociaciones en Estambul.

Las negociaciones en Estambul fueron en los meses de marzo y abril de 2022.
Cuando parecía que podían terminar las acciones militares, la OTAN por orden del primer ministro de Gran Bretaña, presionó a Ucrania para no aceptar las condiciones rusas.

Las tropas rusas se retiraron de las cercanías de Kiev. Y en ese año el ejército de Ucrania con el apoyo y conducción de toda la OTAN, empezó una contraofensiva en Járkov, Jerson, Zaporizia y en el Donbás que duró hasta mediados del año 2023.

Los rusos ante un ejército que se venía preparando por la OTAN desde antes del golpe de Estado del Maidan de 2014; empezaron con una guerra de desgaste de acuerdo a su filosofía y doctrina militar.

La misma se desarrolla en múltiples pequeñas batallas para desgatar al enemigo.
En ese proceso largo, se obtienen victorias que marcan un punto de inflexión. Por ejemplo la batalla del puerto estratégico y centro siderúrgico, de Mariupol –del 24 de febrero al 20 de mayo de 2022, en la Republica de Donetsk, sobre el mar Azov, que pasó a ser un mar interior ruso. Fue el primer gran giro estratégico.

O la batalla por la liberación de Bajmut, que recuperó su anterior nombre Artémovsk –por el líder bolchevique-, que duró siete meses –desde el 8 de octubre de 2022 al 20 de mayo de 2023- y es una de las batallas urbanas –una característica del tipo de guerra- más sangrienta, de todo el conflicto y de una de las mas sangrientas del siglo XXI. La guerra urbana es a corta distancia y los RPG-7 y variantes y el fusil AK-47 son claves para este tipo de guerra. Para llegar al cerco de Bajmut tuvo el ejército ruso Wagner y el regular, tomar muchas localidades y controlar varias carreteras. Las tomas de Yakovlivka y Soledar aceleraron el triunfo. La batalla duró 224 días de intensos combates con grandes pérdidas humanas.


Otro punto de inflexión fue la reconquista de Vuhledar, el 1º de octubre de 2024. Cada centro de gravedad tuvo sus repercusiones en el desarrollo y las tendencias de la OME.

El 21 de noviembre de 2024 se produce un punto de inflexión del punto de vista misilístico, que puso freno a la locura de la OTAN de seguir escalando, cruzando varias líneas rojas, como el ataque dentro de Rusia a los aeródromos estratégicos rusos. Esta fue una operación de la OTAN.

El lanzamiento del nuevo tipo de misil: Oreshnik, cambió la correlación de fuerzas. Ese día fue bombardeado sin víctimas civiles, el principal complejo industrial-militar de Ucrania en la ciudad de Dnipro. El misil penetro más de 400 metros de profundidad, no quedando nada del complejo.

La larga batalla en Kursk

Ocurrió desde el 6 de agosto de 2024 al 13 de marzo de 2025.

Fue un momento bisagra de la OME, a esa altura, ya declarada guerra de la OTAN contra Rusia. Es un ejemplo anticipatorio, de lo que será el colapso general de la OTAN y del gobierno pronazi ucraniano.

Las tropas otanazis terminaron rodeadas por tres flancos y el cerco operativo permitió en guerra de desgaste, en siete meses, llegar a la batalla de Sudzha donde las bajas enemigas fueron 70.000 de sus mejores tropas. Se la jugaron a una sola batalla en guerra de movimiento y sufrieron una derrota estratégica.

Kursk en un puente entre los años 2024 y 2025.

El año 2025 marca una aceleración de la ofensiva de la Federación Rusa.

Fueron recuperadas más de 300 localidades, entre las que se destacan las siguientes ciudades:

Kurajovo (fue recuperada entre diciembre de 2024 y principios de enero de 2025). La batalla final empezó en octubre de 2024 y culminó el 5 de enero de 2025); fue la primera gran victoria rusa de ese año. Una ciudad estratégica por distintas razones. Posición geográfica, nudo logístico, por su infraestructura energética y recursos naturales. Para entender la toma posterior de uno de los centros de gravedad más importantes (Pokrovsk), lo explica Kurajovo.

Velyka Novosilka cae el 28 de enero de 2025. Un importante nudo de comunicaciones y centro logístico en el sur de la región de Donetsk. Permitió los avances posteriores en varias direcciones operacionales. Fue una de las batallas donde los ucranianos tuvieron muchas bajas en sus mejores tropas, incluido los nazis del batallón de Azov.

La liberación de Kurajovo y Velyka Novosilka en el mismo mes marca un cambio cualitativo en la ofensiva rusa en el Donetsk donde se definirá en lo fundamental, el final de la OME.

Estos avances fueron preparados por la caída de la ciudad fortaleza de Vuhledar en octubre de 2024.

– Toretsk (hoy llamada con su antiguo nombre Dzerzinsk) fue tomada después de largos combates el 7 de agosto de 2025. En realidad estaba casi toda tomada en febrero de 2025; lo que pasa que había algunos focos ucranianos en partes de la ciudad y sobretodo lleva tiempo el desminado de la ciudad.

– Chasiv Yar, cayó el 31 de julio de 2025. La batalla urbana más larga junto con la de Vovchansk. Duró desde el 4 de abril de 2024 hasta el 31 de julio de 2025. ¿Se entiende lo de la guerra de desgaste? Esta ciudad por sus posiciones elevadas le da ventajas al ejército ruso. Su importancia táctica se está viendo en estos momentos; porque ayuda a que los ucranianos dispersen sus defensas y facilitan las operaciones militares hacia la parte más estratégica del Donbás: Konstantinovka, Sloviansk y Kramatorsk.

-Pokrovsk, vuelve a llamarse Krasnoarmeisk o Ciudad del Ejército Rojo. Luego de meses de ir cercando este centro estratégico, fue liberada totalmente el 1º de diciembre de 2025. Marca un nuevo y fundamental punto de inflexión en la ofensiva de la OME. Cayó uno de los centros logísticos más importantes y permite el control de varias carreteras y abre el camino para las ofensivas finales en el Donetsk. Permite derivar más tropas para terminar la OME en el Donbás.

En esta ciudad se usó la táctica de varias penetraciones. Ataques que desorientan al enemigo.

– Mirnograd recuperó su nombre anterior Dimitrov. Los nombres de las ciudades indican que hay tradiciones que perduran, aun después de la derrota del socialismo real en los años noventa. Donetsk es una zona obrera, minera y con fuertes tradiciones bolcheviques. Cayó toda la ciudad el 20 de diciembre de 2025.
Esta ciudad pegada a Pokrovsk fue tomada más tarde por el cerco total de la misma, que llevó a la pérdida de unidades de elite ucranianas y que cientos de soldados se entregaran sin combatir.

La táctica para que se rindieran sin grandes pérdidas humanas para los rusos, fue el aislamiento logístico total. Uso de mucha artillería y corte logístico.

-Vovchansk, ubicada en el oblast de Járkov en la frontera sur de Rusia, cayó después, de una de las batallas más largas, en poder del ejército ruso. Fue totalmente controlada en diciembre de 2025. Permite consolidar un avance en dirección al nudo logístico- carretero de Bili-Kolodiaz-. Contribuye a que en un futuro cercano se forme una zona de seguridad en dicho oblast.

-Kupiansk ubicada al este del oblast ucraniano de Járkov, más allá de algunas contraofensivas ucranianas, básicamente la ciudad estuvo controlada por los rusos desde fines de diciembre de 2025. Pero en el correr de enero de 2026 los ucranianos recuperaron una buena parte de la misma. El norte, centro y sureste está en manos rusas. El suroeste controlada por los ucranianos.

Los avances al oeste del río Oskol y en Vovchansk, consolidan dos direcciones de ataque en Járkov: hacia Bili- Kolodiaz y hacia Veliki Burluk. Dos nudos logísticos de importancia operacional. En dirección del objetivo estratégico de conquistar Járkov capital.

-Siversk fue liberada a fines de 2025, después de un largo proceso que empezó con la victoria de Bajmut y Soledar, culminado en Siversk que era una de las líneas defensivas más importantes de Donetsk, que protegía las ciudades de Sloviansk y Kramatorsk. En estos momentos se han dado prometedores avances hacia esas dos ciudades.

-Hulliaipole cayó el 28 de diciembre de 2025 en el este de la región de Zaporizia, que permite avanzar hacia la futura toma de Orijiv, una ciudad importante como centro logístico y simbólico – aquí los rusos pararon la contraofensiva ucraniana en 2023-.

Los avances tácticos coordinados hacia esta ciudad no son avances tácticos aislados. Los ucranianos realizan avances tácticos aislados que logran alguna victoria táctica, momentánea, pero que no llega a ser operacional. En cambio Rusia sí; porque se proyectan a objetivos operaciones y estratégicos posteriores. En el caso van por la ciudad de Zaporizia (Objetivo estratégico).

La iniciativa sigue siendo rusa y se impone en toda la línea del frente.

Aumentan las deserciones, disminuye la resistencia, aumentan las rendiciones, antes que morir en combate. Disminuye la tasa de reposición, siendo negativa. Ucrania está llegando a un punto crítico y se va a llevar puesta a toda la Unión Europea.

La estabilidad de Ucrania se desmorona. Esto lo confirma el propio Pentágono en reciente informe de fecha 21 de febrero de 2026.

El presidente Putin a manera de balance de 2025 decía: “El ejército ruso ha ganado y mantiene firmemente la iniciativa estratégica a lo largo de toda la línea del frente.” […] “Lo principal que ha ocurrido durante el tiempo de la Operación Militar Especial es que Rusia ha recuperado el estatus de plena soberanía.”

Por otra parte el Ministro de Defensa Andréi Beloúsov manifestaba: “…el colapso de la defensa de las Fuerzas Armadas de Ucrania es inevitable.”

Las bajas ucranianas son un reflejo de lo que está pasando.

En 2022 118.500; 2023, 405.400; 2024, 997.100 y 2025 las bajas llegaron a un total de 1.496.700. O sea que la tercera parte de las mismas fueron solo en el año 2025.
En relación a la pérdida del equipo bélico en cuatro años las pérdidas se multiplicaron por 1000 %, aproximadamente.

En los objetivos de infraestructura de Ucrania que quedaron fuera de servicio:
-En capacidad del complejo militar industrial se redujeron un 50%
-Las capacidades energéticas cayeron un 55%.

En un artículo anterior hablábamos de los tres cercos:
K. Lyman para pasar a la ofensiva hacia Sloviansk; el de Konstantinovka para ir por el sur hacia Kramatorsk y el cerco de Siversk para atacar Sloviansk por el este. Esto está en pleno desarrollo.

Al caer Siversk a fines de diciembre de 2025 – lo que costó meses en conquistar la ciudad de Advidka; en Siversk el asalto final fueron dos días-, facilita el redespliegue y reforzamiento de tropas, para la mejor configuración del espacio operacional de combate en Konstantinovka –el corazón del Donbás- donde ya se está combatiendo en partes de la ciudad, y para acelerar la liberación de Krasny Lyman.

O sea que las fuertes líneas defensivas ucranianas se están rompiendo más aceleradamente en diferentes puntos del cinturón defensivo: K. Lyman-Sloviansk-Kramatorsk- Druvivka y Konstantinovka.

De los dos centros de gravedad más importantes del Donbás ya cayó Pokrovsk y queda el principal, Kramatorsk.

La ciudad que protege por el norte a Sloviansk-Kramatorsk, Krasny Lyman viene siendo abordada por 4 rutas. La 00527; la que baja desde la ciudad de Stavki; la 00528 y la T05-13. Se está combatiendo en la periferia y en varios puntos de la ciudad. Y avanza rápidamente la tendencia para su liberación.

Enero y febrero han sido meses claves para la configuración del campo de batalla en torno de Krasny Lyman para tomar luego la ciudad de Sloviansk, último eslabón defensivo por el norte de Kramatorsk.

En Krasny Lyman están operando 3 zonas de combate:
1ª- Zona. Rusia cortó el ferrocarril entre Izium y K. Lyman. Se lucha en Sviatchirsk y se va por el corte por Dolina del cruce de la M03 con la T0521.
2ª-Zona. Acá se unen dos acciones: a-el control de K. Lyman y avance hacia Sloviansk por el noreste. Se rompió ruta T0514 y el ferrocarril por Dibrova.
OBJETIVO: acercarse a Sloviansk por la ruta T0514.
3ª.Zona. Hay tres direcciones de ataque hacia Sloviansk por el este desde Siversk y ciudades aledañas.

Como el principal objetivo geo-estratégico es la ciudad puerto de ODESA, donde la mayoría de la población es de habla y religión rusa. Es determinante la liberación de la región de Zaporizia y la conquista de la capital del mismo nombre.

La ofensiva rusa ha permitido liberar la tercera ciudad: Hullaipole. Se están configurando por lo menos cuatro zonas de combate al oeste del oblast.
1ª hacia las defensas del Río Konka y control de la M18, donde están las localidades. Richne-Veselianka y Komyshuvaska.
2ª zona de combate el esfuerzo para cortar la ruta N08 que une Komyshuvaska con la segunda ciudad Orijiv. El corte va por Tavriiske y Yurkivka.
3ª zona son los ataques por el sur de Orijiv en distintas direcciones. También se está atacando en dirección a Omelnick para acercarse a Orijiv por el Nordeste.
4ª zona viene desde la ya liberada Prymorske y localidades cercanas capturadas para cruzar el Rio Konka y atacar la capital Zaporizia por el sur.

El 12 de enero pasado Ucrania evacuó al sur de la capital de Zaporizia la localidad de Kushuhum, lo que preanuncia el cruce del rio y el acercamiento a la capital del oblast, que es un objetivo estratégico porque permitiría con su liberación, cruzar el río Dniéper y alcanzar a ODESA por su retaguardia.

Konstantinovka el corazón del Donbás
En el trascurso del último tercio del año pasado y lo que va de este año, se aceleraron los combates en esta ciudad importante al sur del principal objetivo estratégico en Donetsk: Kramatorsk.

Por su importancia y porque repite una tendencia a una forma de tomar una ciudad; siguiendo lo que pasó en Pokrovsk y en Siversk: la llamada táctica Browniana.

Ésta tiene cinco pasos:

1-Presión inicial y desgaste del perímetrLas fuerzas rusas intensifican ataques progresivos contra las líneas defensivas ucranianas al sur y sureste de Konstantinovka, buscando puntos débiles, forzar el consumo de las reservas y fijar las unidades enemigas en posiciones estáticas.
Con el objetivo de cortar rutas de suministros; desorganizar la rotación de las brigadas; forzar a los ucranianos a retirarse bajo presión o a una defensa prolongada sin logística.
Todo esto es parte de la Doctrina de Guerra de Desgaste.

2-Infiltración táctica y avances escalonados.
Pequeñas unidades rusas –tiene un sentido- avanzan entre los asentamientos periféricos, evitando asaltos frontales prolongados; que buscan desorganizar y sorprender la defensa ucraniana y aislar las posiciones avanzadas.

3-Golpe logístico y aislamiento funcional.
Se intensifican ataques contra carreteras secundarias, cruces ferroviarios, depósitos y rutas de abastecimiento que conectan Konstantinovka con el resto del sistema defensivo ucraniano.
Con el objetivo de reducir capacidades de la ciudad para recibir tropas de relevo e impedir la reposición de material bélico.

4-Avance por los flancos y formación del semicerco.
Los avances rusos desde el norte y sur se consolidan usando los asentamientos periféricos como bases de apoyo, asegurando los flancos y rutas rurales claves.
Estos movimientos configuran un arco de presión alrededor de la ciudad a liberar. Reduciendo las opciones de maniobras ucranianas y obligando a concentrar sus fuerzas hacia el interior urbano. La ciudad pasa de ser un punto defensivo a convertirse en un saliente vulnerable.

En este semicerco hay diferentes direcciones de avance:

Suroeste: desde la zona Stepanivka-Dovha Balka con progresiones hacia el norte en dirección a Rusyn Yar, y desde allí presionando hacia Sofiivka y Torske, amenazando carreteras secundarias y rutas de abastecimiento críticas.

Noroeste: desde Raiske, las fuerzas de la Federación pueden avanzar hacia el sureste, utilizando campos abiertos y rutas rurales. El control o presión de Mykolaipillia permite avanzar directamente hacia el flanco norte de Konstantinovka y cortar rutas secundarias que la unen a la ciudad de Druzhkivka o Druzhkovka.

Esto se va logrando poco a poco y no falta mucho para completarse el cerco. Es una área con sus complejidades y muy extensa. Pero las tendencias marcan que sería inevitable la caída del llamado corazón del Donbás.

Mientras esto está en curso, las tropas rusas están usando táctica de penetración en varias direcciones como usaron en la toma final de Pokrovsk. La táctica Browniana –por Robert Brown que hablaba del accionar caótico de las partículas-. Es lo que ya Rusia hizo en Pokrovsk y Siversk.

Al mismo tiempo que está rodeando la ciudad se están produciendo un movimiento en varias direcciones de manera irregular o “caótico”, infiltrando grupos de elite.

5-Cierre de la pinza operativa.

La fase final busca unir los vectores de avance desde ambos flancos, cerrando los corredores restantes y completando el cerco operacional.
Cuando esto se consolide las unidades ucranianas quedan atrapadas o parcialmente rodeadas; la retirada ordenada se hace muy difícil; aumentado el riesgo de colapso local.

La maniobra busca forzar una retirada acelerada, ruptura defensiva o rendición localizada, sin necesidad de un asalto urbano inmediato de alto costo.

El que se apura pierde. Es una de las máximas de la guerra de desgaste.

Mientras estos cincos pasos están muy avanzados las fuerzas rusas están penetrando la ciudad en todas direcciones.

Tácticas Brownianas
Es una táctica usada por los rusos para tomar ciudades con el menor costo posible en vidas. Es una estrategia de infiltraciones constantes, desordenadas y multidireccionales con grupos pequeños de infantería, que buscan aislar las unidades enemigas, creando “islas” de control y cortar los suministros con drones, buscando desgastar, en lugar de una destrucción rápida.

Significado y características fundamentales:

Infiltración y desorden (Movimiento Browniano), en lugar de ataques frontales masivos. Rusia usa grupos de reconocimiento y sabotaje que infiltran constantemente en diferentes puntos de la defensa ucraniana en la ciudad y alrededores, creando un caos constante.
Estrategia de aislamiento “Islas” que se crean en la ciudad para controlar una parte de ella, para aislar los grupos pequeños ucranianos, facilitando su destrucción sin necesidad de devastar toda la ciudad, a diferencia de lo ocurrido en la batalla de Bajmut.
Uso intensivo de drones para bloquear rutas de abastecimiento, cortando la logística ucraniana y dificultando la evacuación de los heridos, lo que provoca situaciones caóticas.

Es una de las formas de la guerra de desgaste que busca tener el mínimo de bajas posibles y acrecentar las del enemigo.

Se evita el asalto calle a calle como en Bajmut.
La ciudad de Konstantinovka va a ser liberada por Rusia en el correr de este año 2026.

Krasny Lyman
En este año será liberada esta ciudad donde se está combatiendo al sur y al este de la misma. Se sigue cerrando poco a poco el cerco. Su liberación acelerará la liberación final de Donetsk.

La liberación de Konstantinovka por el sur y de Krasny Lyman por el norte, este año, permitirá avanzar por el sur y el norte hacia Sloviansk –Kramatorsk que es el objetivo estratégico más importante de Donetsk y todo el Donbás.

La táctica probada de atacar en tres direcciones; donde una fija las tropas enemigas y las otras dos golpean en los lugares más débiles. La vimos en Kursk y en Pokrovsk.

En el correr de los próximos tres meses vamos a ver el avance táctico-operacional para liberar las ciudades de Druzhkivka y Dobropilia que acelerarán el avance por el sur y el suroeste hacia Kramatorsk por dos rutas logísticas con carácter operacional.

Esta ciudad va a ser atacada por el este, previo avance por la ruta E40 y se va a fijar una dirección de ataque frontal al cinturón de seguridad del este de la ciudad. Objetivo obligar al disloque de fuerzas ucranianas para atacarla por el norte y el sur.

Avance hacia la capital del mismo nombre del oblast de Zaporizia

El principal objetivo táctico es la liberación de la ciudad de Orijiv. Los movimientos operacionales de los últimos días indican que se la va atacar por tres direcciones como mínimo. Uno es el flanqueo fuerte de las carreteras que van de este a oeste desde la región de Hullaipole en dirección a Orijiv y a la ciudad de Omelnick.

El objetivo estratégico es lograr la liberación de la capital Zaporizia. Hay un avance importante hacia la periferia sur de la ciudad, dado que han roto la primera línea defensiva y atravesado el rio Konka.

La toma de la capital permitirá cruzar el rio Dniéper e ir por la ruta M95 por el puerto de Odesa, que es el principal objetivo geoestratégico de la OME.
Cuando se logre la liberación de Kramatorsk y el control del puerto de Odesa, la OME estaría en su momento final.

Prospectiva sobre las dos líneas defensivas en Donetsk
1ª línea defensiva: Lyman- Sloviansk-Kramatorsk-Druzhkivka-Konstantinovka bajando de norte a sur
2ª línea defensiva desde el norte a sur, va desde Alexandrivka a Dobropilia. Esta línea está al oeste de la anterior.

En la primera se está combatiendo en las ciudades de Krasny Lyman por el norte de Sloviansk y en Konstantinovka por el sur de Kramatorsk.

Otra dirección de ataque complementaria es el intento de romper el nexo entre Druzhkivka y Konstantinovka desde el suroeste, este y norte.

Zonas de amortiguamiento
Sumi y Járkov
En este momento son los dos oblast al norte de Ucrania que limitan con Rusia, donde hay una ofensiva rusa dentro de lo que es una guerra de desgaste. Se perfila la ampliación de estas dos zonas de amortiguamiento, para evitar en el futuro ataques por sorpresa como ocurrió en 2024 contra Kursk.

Se trata del control de las principales carreteras para evitar un ataque sorpresivo y para usarla llegado el caso en una ofensiva mayor.
En la región de Járkov las direcciones operacionales son: por el Norte y por el Este del oblast.

Por el norte la presión viene acelerándose desde Vovchansk liberada y desde el eje Lypsy-Vesele

Desde Vovchansk se ataca hacia el sur en paralelo al río Siversk. En el eje Lypsy-Vesele al norte de Járkov capital, el objetivo es mantener una batalla posicional que obligue a mantener unidades militares ucranianas, fijas en ella.

Por el este tenemos la presión desde Melove-Doborichna hacia objetivos tácticos para tomar las localidades Prokolotne-Verlyki Burluk. En el este del oblast se está combatiendo por el control de Kupiansk, dado que los ucranianos recuperaron parte de la ciudad. Son combates urbanos muy violentos, con marchas y contramarchas.

Por otra parte los rusos eliminaron las defensas ucranianas al este del río Oskol entre Kupiansk y Borova –se está combatiendo por el control del paso del mismo nombre-.

Al comienzo de la OME no estaba Járkov entre los objetivos rusos. El decurso de la guerra entre OTAN y Rusia en Ucrania –con lo que implica- llevó a que el canciller Lavrov dijera hace unos días, que la ciudad de Járkov –la segunda después de Kiev- es un objetivo completo.

El propio avance de la OME con sus ritmos y sorpresas nos llevará a profundizar el análisis en varios de los puntos explicados. Es muy difícil comprimir en un solo artículo la complejidad de este conflicto. Igual fue necesario hacerlo extenso.

Recomendamos leer artículos anteriores que facilitan la comprensión de éste. Es útil ver en un mapa la ubicación de las distintas ciudades y carreteras.

Gonzalo Alsina

Estrategia, teoría política y relaciones de producción en Marx

18 febrero, 2026 by obsadmin

La tesis política marxista fundamental es “la política revolucionaria presupone la expropiación de la propiedad privada de los medios de producción por parte de la clase obrera y el establecimiento de la propiedad social».

Ioannis Ninos, profesor de filosofía de la Universidad de Atenas

Introducción

El marxismo, tanto en su forma clásica como en sus formas posteriores, une el análisis teórico con las posturas políticas. Surgió en un momento histórico en el que la transformación consciente de las relaciones capitalistas se hizo posible. Como tal, el marxismo aspira a la transformación revolucionaria de la sociedad, y su política se fundamenta no en el empirismo ni la arbitrariedad, sino en un análisis teórico riguroso de la realidad social.

Es importante aclarar aquí qué entiende Marx por teoría. Utiliza el término de forma amplia, abarcando tanto enfoques críticos como acríticos de la realidad. Sin embargo, cuando se refiere a un modo de investigación dotado de rigor cognitivo y validez crítica, prefiere el término ciencia.

En el marxismo, pues, la teoría coincide en gran medida con el examen científico y crítico de la realidad; la política marxista se fundamenta en esta comprensión científica del mundo social. La estrecha vinculación entre teoría y praxis transformadora confiere al marxismo un carácter distintivo, internamente contradictorio.

Mientras perdure la tarea de superar las relaciones capitalistas y avanzar hacia una nueva sociedad, los elementos de la teoría y las posturas del marxismo conservan su vigencia. Sin embargo, las relaciones capitalistas y sus contradicciones evolucionan dentro de condiciones históricas determinadas; cada intento de construir una nueva sociedad sobre circunstancias históricas concretas genera nuevos problemas teóricos y políticos que no pueden abordarse únicamente dentro del marco anticapitalista.

Por lo tanto, la teoría y la política deben reelaborarse permanentemente para cumplir con tareas transformadoras históricamente específicas. Por estas razones, el marxismo es un sistema en desarrollo, marcado por la continuidad y la discontinuidad.

La continuidad reside en su afán por una comprensión científica de lo social y su transformación consciente, lo que confiere unidad a sus análisis fundamentales y posiciones políticas centrales. La discontinuidad proviene de la lógica evolutiva del marxismo: la elaboración ulterior de las tesis existentes, el encuentro con nuevos fenómenos y las preguntas que plantean los intentos de construcción socialista redefinen continuamente sus posiciones teóricas y políticas.

A continuación, reconstruyo varios aspectos centrales de la teoría política marxista y aclaro su fundamento. Resalto las posturas marxistas persistentes, al tiempo que problematizo ciertos elementos y subrayo la necesidad de una elaboración renovada a la luz de los desafíos contemporáneos.

Me centro en la Crítica del Programa de Gotha de Marx, [1] un texto tardío que articula reflexiones clave sobre la política y la transición a una sociedad sin clases. Dirigida a las posiciones distorsionadas del Partido Obrero Alemán y situada dentro del capitalismo europeo del siglo XIX y sus luchas de clases, la Crítica, no obstante, excede su contexto: proporciona los fundamentos básicos de la teoría política marxista. A través de la crítica de Marx, se hacen visibles los lineamientos básicos de esa teoría y su fundamento teórico.

Distribución y relaciones de producción

Marx fundamenta la necesidad de superar la sociedad capitalista y transitar hacia la sociedad comunista en un análisis concreto de las relaciones capitalistas de producción. El Capital ofrece la presentación más sistemática de la relación entre producción y distribución, es decir, de la estructura interna de las relaciones capitalistas de producción.

El Volumen I examina la producción de plusvalía y la acumulación; el Volumen II, la realización de la plusvalía en la circulación; y el Volumen III, la distribución de la plusvalía total. Si bien la relación entre producción, distribución, apropiación y propiedad se analiza principalmente en la forma que asume bajo el capitalismo, Marx enfatiza que la generalidad de esta relación caracteriza a todo modo de producción histórico. Además, estudiar la estructura de las relaciones de producción en el modo de producción capitalista permite una comprensión más profunda de dichas relaciones en formas históricas anteriores.
Como señala Marx:

La sociedad burguesa es la organización histórica de producción más desarrollada y compleja. Las categorías que expresan sus relaciones, la comprensión de su estructura, permiten comprender también la estructura y las relaciones de producción de todas las formaciones sociales desaparecidas, a partir de cuyas ruinas y elementos se construyó, cuyos restos, en parte aún no conquistados, se conservan en ella, cuyos simples matices han adquirido un significado explícito, etc. [2].

Por lo tanto, ya en los Grundrisse , Marx desarrolla una visión sistemática de la estructura general de las relaciones de producción en cada formación socioeconómica. La relación entre producción y distribución funciona así como un modelo conceptual para comprender la estructura básica de las relaciones de producción en cualquier sociedad. Esto, a su vez, nos permite determinar el fundamento teórico de diversas posiciones políticas, como se muestra en la Crítica del Programa de Gotha.

La explicación de Marx sobre la estructura de las relaciones de producción se basa en la distinción de tres funciones de distribución interrelacionadas: (1) la distribución de los productos de la producción; (2) la distribución de los medios de producción; y (3) la distribución de los individuos entre las diferentes ramas de producción [3]. Estas tres funciones juntas constituyen el nexo de las relaciones de producción, aunque cada una tiene un peso diferente dentro de ellas.

La función más superficial es la distribución de los productos. A continuación viene la distribución de los medios de producción, que en el capitalismo se materializa en la oposición entre la clase propietaria de los medios de producción y la clase trabajadora. La más decisiva es la tercera función: la división social del trabajo y la distribución de los individuos entre las ramas productivas, acompañada de la distinción entre trabajo manual e intelectual. Como Marx subraya:

En la concepción más superficial, la distribución aparece como la distribución de productos y, por lo tanto, como algo más alejado y casi independiente de la producción. Pero antes de que la distribución pueda ser la distribución de productos, es: (1) la distribución de los instrumentos de producción, y (2), lo cual es una especificación a dicional de la misma relación, la distribución de los miembros de la sociedad entre los diferentes tipos de producción. (Subsunción de los individuos bajo relaciones de producción específicas). La distribución de productos es evidentemente solo un resultado de esta distribución, que está comprendida dentro del propio proceso de producción y determina la estructura de la producción. [4]

En el tercer punto de su Crítica del Programa de Gotha, Marx identifica el error del Partido Obrero Alemán al sobreestimar la “distribución justa”. Como él mismo escribe: “¿Qué es “una distribución justa”? ¿Acaso la burguesía no justa”? ¿Acaso la burguesía no afirma que la distribución actual es “justa”? ¿Y no es, de hecho, la única afirma que la distribución actual es “justa”? ¿Y no es, de hecho, la única distribución “justa” sobre la base del modo de producción actual?”. [5][5] La reivindicación de una “distribución justa” se refiere exclusivamente a la distribución de los medios de consumo. Sin embargo, el análisis de Marx muestra que este es solo el aspecto externo, determinado por las dos funciones más profundas de la distribución. Como él mismo señala:

La estructura de la distribución está completamente determinada por la estructura de la producción. La distribución es en sí misma un producto de la producción, no solo en su objeto, ya que solo los resultados de la producción pueden distribuirse, sino también en su forma, ya que el tipo específico de participación de la producción pueden distribuirse, sino también en su forma, ya que el tipo específico de participación en la producciónen la producción determina las formas específicas de distribución, es decir, el patrón de participación en determina las formas específicas de distribución, es decir, el patrón de participación en la distribución. la distribución. [6]

Aquí, la crítica de Marx al Partido Obrero Alemán se revela como una crítica temprana de las tesis fundamentales de la socialdemocracia. Como él escribe, «el socialismo vulgar (y a su vez, de él, una sección de los demócratas) ha asumido de los economistas burgueses la consideración y el tratamiento de la distribución como independiente del modo de producción y, por ende, la presentación del socialismo como algo que gira principalmente en torno a la distribución». [7]

El núcleo de la política socialdemócrata reside precisamente en restringirse a la primera función de la distribución ——regular la distribución de productos—— sin aspirar a transformar las más profundas. Esto significa rechazar la posibilidad misma de una transformación social revolucionaria.

La crítica de Marx, por lo tanto, conserva toda su relevancia: no puede haber política revolucionaria cuando la distribución de los medios de consumo se postula como el principal objetivo político, independientemente de las demás condiciones de producción. Esta crítica de la socialdemocracia ejemplifica el momento de continuidad en la teoría y la política marxistas y se fundamenta en el análisis sistemático del nexo de las relaciones de producción.

Con el auge de la gran industria, el carácter social del trabajo se convierte en una necesidad técnica, y la producción ya no depende de las habilidades individua les de cada trabajador. [8] En consecuencia, por un lado, el producto se genera mediante la actividad cooperativa del trabajo socializado; por otro, su distribución está determinada por la propiedad privada de los medios de producción. Como Marx subraya en la Crítica del Programa de Gotha:

En cualquier momento dado, la distribución de los medios de consumo es solo una consecuencia de la distribución de las propias condiciones de producción. Esta última distribución, sin embargo, es una característica del propio modo de producción. El modo de producción capitalista, por ejemplo, se basa en que las condiciones materiales de producción están en manos de no trabajadores en forma de propiedad del capital y la tierra, mientras que las masas son solo propietarias de sus propios requisitos de producción, la fuerza de trabajo. [9]

Así, se profundiza la contradicción entre el organismo social productivo que genera el producto social mediante su interacción con la naturaleza y la distribución de dicho producto basada en la propiedad privada de los medios de producción. Esta contradicción es interna a la distribución de los medios de producción y se manifiesta externamente en la distribución del producto. Superar esta contradicción
requiere transformar las relaciones de propiedad de los propios medios de producción.

De ahí la tesis política marxista fundamental: la política revolucionaria presupone la expropiación de la propiedad privada de los medios de producción por parte de la clase obrera y el establecimiento de la propiedad social. Como escribe Marx, «si las condiciones materiales de producción son propiedad cooperativa de los propios trabajadores, entonces también resulta una distribución de los medios de consumo diferente a la actual». [10]

Continuando con el tercer punto de su crítica, Marx describe el funcionamiento de la distribución en la sociedad comunista. El análisis se basa en el modelo teórico del nexo de las relaciones de producción. Primero distingue explícitamente entre una fase inferior y una superior del comunismo, reconociendo que la sociedad comunista surge inicialmente de la sociedad capitalista y lleva sus marcas de nacimiento:

Se trata aquí de una sociedad comunista, no tal como se ha desarrollado sobre sus propias bases, sino, por el contrario, tal como surge de la sociedad capitalista; que, por tanto, en todos los aspectos, económico, moral e intelectual, todavía lleva el sello de la vieja sociedad de cuyas entrañas surge. [11]

Esta concepción subyace a la visión de Marx sobre la necesaria preservación del Estado en la primera fase del comunismo y su crítica del anarquismo y las posteriores posiciones posmarxistas que niegan la necesidad de una etapa socialista. El socialismo, como la fase inferior del comunismo, se fundamenta enla tercera y más decisiva función de la distribución: la distribución de los miembros de la sociedad entre las diferentes ramas de la producción.

Desde el punto de vista del nexo de las relaciones de producción, la principal transformación en la transición a la sociedad comunista concierne a la segunda función, a saber, la distribución de los medios de producción. Sin embargo, esta transformación no es suficiente para la fase superior, ya que la distribución de los individuos entre las ramas productivas depende principalmente del nivel de desarrollo productivo y del carácter social del trabajo. [12]

La herencia crucial de la prehistoria capitalista es, por lo tanto, la marca de nacimiento de la división del trabajo: la necesaria distribución de los individuos a diferentes ramas productivas, tomando la forma general de la división entre trabajo manual e intelectual.

En este punto, la cuestión de la clase en la sociedad socialista cobra protagonismo. Para Marx, el socialismo es la fase inferior de la sociedad sin clases. Por lo tanto, se podría asumir la ausencia de clases. De hecho, con el establecimiento de la propiedad social sobre los medios de producción, las clases sociales capitalistas dejan de existir.

Sin embargo, la ausencia de clases no implica la ausencia de carácter de clase ni de estratificación social. Dado que la división del trabajo persiste, —manteniendo la distinción entre trabajo manual e intelectual ——, los miembros de la sociedad siguen ocupando posiciones sociales desiguales. Algunas formas de trabajo conllevan mayor signifi cado y complejidad social, lo que implica mayores costos de reproducción para quienes las realizan.

En consecuencia, persisten formas de diferenciación y jerarquía social, produciendo grados de carácter de clase incluso sin clases sociales plenamente cons tituidas. Por lo tanto, el socialismo sigue siendo «en sí mismo», y aún no «para sí mismo», una sociedad verdaderamente sin clases. Es una forma de transición caracterizada por el carácter de clase y la estratificación social sin clases. Mientras la estructura de la
producción haga necesaria la distinción entre trabajo manual e intelectual, la etapa socialista y con ella instituciones como el Estado y el derecho debe persistir. Como escribe Marx:

En una fase superior de la sociedad comunista, después de que la subordinación esclavizante del individuo a la división del trabajo, y con ella también la antítesis entre el trabajo intelectual y el trabajo físico, haya desaparecido; después de que el trabajo se haya convertido no sólo en un medio de vida, sino en el primer deseo y necesidad de la vida; después de que las fuerzas productivas también hayan aumentado con el desarrollo integral del individuo, y todas las fuentes de la riqueza cooperativa fluyan más abundantemente, sólo entonces podrá trascenderse por completo el estrecho horizonte del derecho burgués y la sociedad inscribir en sus banderas: ¡De cada uno según sus capacidades, a cada uno según sus necesidades!. [13]

En lo anterior, observamos el elemento de continuidad en el análisis de Marx, particularmente en su concepción de la sociedad comunista. Sin embargo, la Crítica del Programa de Gotha también contiene momentos de discontinuidad. Marx afirma que las relaciones mercancía dinero se abolieron ya en la primera fase del comunismo: «En una sociedad organizada cooperativamente, basada en la propiedad común de los medios de producción, […] desde entonces, a diferencia de la sociedad capitalista, el trabajo individual ya no existe de forma indirecta, sino directamente como parte integrante del trabajo total». [14] Marx vincula así la superación de las relaciones mercancía dinero con el establecimiento de la propiedad social. En este marco, describe la distribución en la etapa socialista:

El productor individual recibe de la sociedad, tras las deducciones, exactamente lo que le entrega. Lo que le ha entregado es su cantidad individual de trabajo. … Recibe un certificado de la sociedad que acredita que ha aportado tal o cual cantidad de trabajo (tras deducir su trab ajo para los fondos comunes), y con este certificado, extrae de la oferta social de medios de consumo la misma cantidad de trabajo que le
costó. La misma cantidad de trabajo que ha entregado a la sociedad de una forma, la recibe de otra. [15]

Aquí, el tiempo de trabajo se convierte en el factor decisivo que regula la relación entre la producción y la distribución del consumo. [16] La distinción entre el tiempo de trabajo individual y el tiempo de trabajo dedicado a las necesidades comunes extiende la distinción capitalista entre el tiempo de trabajo necesario y el excedente a la nueva forma social.

El tiempo de trabajo individual mide así el acceso al producto social total, registrado en certificados que funcionan como equivalentes del tiempo de trabajo. La afirmación de Marx de que los productores no intercambian sus productos indica que el intercambio entre productores individuales cesa; en cambio, la sociedad en su conjunto asigna los medios de consumo según el tiempo de trabajo individual. Esto presupone implícitamente un Estado socialista que planifica, gestiona y regula la producción y la distribución.

Dado que el intercambio generalizado solo puede existir entre productores independientes, su abolición implica un intercambio directo entre los individuos y el colectivo, mediado por el Estado. Aquí surge una contradicción. Si se considera que la planificación está plenamente realizada, las relaciones mercancía dinero pueden, de hecho, abolirse, pero solo bajo el supuesto de un carácter social de la producción
plenamente desarrollado y una base productiva posmecánica. [17]

Como argumenta Vazjulin, la planificación y las relaciones mercancíadinero coexisten en la transición como momentos que se presuponen mutuamente, pero que se excluyen mutuamente. [ 18] Así, Marx relaciona la abolición de las relaciones mercancía dinero principalmente con la segunda función de la distribución los medios de producción ——, más que con la tercera la distribución de los individuos en la producción ——. Además, al vincular el consumo con el tiempo de trabajo individual, asume implícitamente el predominio del trabajo manual y la persistencia de las desigualdades en el acceso al consumo.

Estas tensiones en el análisis de Marx están ligadas a su concepción del Estado. En la Crítica del Programa de Gotha, asocia la fase superior del comunismo con la superación de la derecha burguesa, lo que implica la superación de la forma estatal. [19] Dos cuestiones surgen de esta postura teórica. En primer lugar, la abolición del Estado no puede implicar que la sociedad gestione directamente sus procesos sin mediación por medios organizativos complejos. Dicha inmediatez equivaldría a una regresión al comunismo primitivo. En segundo lugar, a medida que la planificación se desarrolla y se vuelve dominante, no debe culminar en un aparato estatal separado.

La verdadera superación implica lo contrario: la difusión gradual de las funciones organizativas en toda la sociedad. Por lo tanto, la extinción del Estado debe entenderse como un proceso en el que el carácter social del trabajo descentraliza y difunde progresivamente las funciones de gobernanza, integrándolas en el cuerpo colectivo de la sociedad. [20]

La superación de la división del trabajo transformando el trabajo en actividad principalmente científica, planificadora e intelectual conduce a esta difusión. El Estado no desaparece como mediación, sino que se integra en la compleja red de interacción social. De igual manera, la política, como esfera relativamente autónoma, desaparece, pero la humanidad se vuelve más «política» que nunca, en el sentido sustantivo y abarcador del término. [21]

En resumen, las posturas de Marx sobre la necesidad de superar el modo de producción capitalista y transitar hacia la sociedad comuni sta se fundamentan en el análisis científico de la estructura de las relaciones de producción. Sus posturas políticas sobre la superación del capitalismo son teóricamente más sólidas que sus análisis del comunismo, ya que estos últimos se derivan principal mente de la negación del primero.

Por lo tanto, en la obra de Marx se pueden discernir tanto continuidad como discontinuidad. Profundizar en esta relación y redefinir las posiciones centrales a la luz del nexo de las relaciones de producción son, por lo tanto, condiciones esenciales para el desarrollo de la teoría y la política marxistas en la actualidad.

Observaciones sobre la lucha de clases, el sujeto político y la transformación social

Como ya se ha destacado, la teoría marxista consiste principalmente en la fundamentación científica de la praxis política revolucionaria como un proceso de transformación consciente de las relaciones sociales.

La contradicción que Marx identifica en el capitalismo (entre el carácter social de la producción y la propiedad privada de los medios de producción) constituye la base material de la lucha de clases y la transformación social revolucionaria; sin embargo, presupone su conversión en actividad política consciente.

Esta conversión no se produce como una especie de automatismo social (lo que correspondería a una versión economicista y determinista del marxismo). Más bien, es un proceso complejo en el que los factores económicos y extraeconómicos (es decir, factores sociales más amplios) constituyen un todo complejo de interacción.

Entre los diversos factores sociales que contribuyen al devenir histórico también deberíamos situar la orientación de la investigación del Marx tardío hacia el papel desempeñado por las relaciones precapitalistas y no puramente capitalistas en la transición a la sociedad sin clases. [Fundamental aquí es la concepción de Marx, desarrollada sistemáticamente ya en los Grundrisse , de la historia como un proceso de transformación de las relaciones naturales en relaciones distintivamente históricas/sociales.

Este proceso consiste en la disolución gradual de las relaciones comunales relaciones basadas en el parentesco, la familia, la geografía, etc. mediante el surgimiento y la evolución de diferentes formas depropiedad. Culmina con el establecimiento de la propiedad capitalista y una creciente mercantilización, transformando finalmente las relaciones naturales en relaciones sociohistóricas.

En este marco en los borradores y cartas a Vera Zasulich, y en textos como sus cuadernos etnológicos y sus análisis de India, China y Latinoamérica Marx reconoce el papel que los elementos comunales pueden desempeñar en la transición al comunismo.

Con base en lo anterior, reviste particular importancia para nuestro tiempo el desarrollo ulterior del análisis marxista sobre la interacción entre las re laciones capitalistas y precapitalistas. Dentro de esta problemática se encuentra la cuestión de cómo los elementos nacionales e internacionales se entrelazan con la lucha de clases.

En el quinto punto de la Crítica del Programa de Gotha , Marx presenta u na aguda crítica del estrecho horizonte nacional que caracteriza las posiciones políticas del Partido Obrero Alemán. Señala que «Lassalle, en oposición al Manifiesto Comunista y a todo el socialismo anterior, concibió el movimiento obrero desde el punto de vista nacional más estrecho». [23]

Por lo tanto, enfatiza que el Programa carece de cualquier referencia a las tareas internacionales del proletariado, una omisión que refleja la influencia del lassalleanismo. Esta crítica tiene aún mayor importancia hoy en día, dado que la internacionalización del capitalismo ha alcanzado un grado mucho mayor de integración. Transformaciones como la división global del trabajo y la movilidad transnacional del capital y la fuerza de trabajo redefinen las condiciones nacionales e internacionales bajo las cuales tiene lugar la lucha de clases.

Una cuestión fundamental aquí es cómo evaluar el marcado carácter nacional de la lucha de clases y las iniciativas revolucionarias del siglo pasado. En ese período, el nacimiento del Estado nación aún estaba en marcha, mientras que países importantes se caracterizaban por fuertes elementos precapitalistas.

Dentro de este marco histórico de interacción entre elementos capitalistas y precapitalistas, la cuestión nacional se convirtió en un aspecto decisivo para la conducción de diversas luchas de clase y revolucionarias. Sin embargo, a medida que se forman las relaciones capitalistas, se desarrolla el carácter social del trabajo y se consolidan las fronteras y formaciones nacionales, se transforma la interrelación entre lo nacional y la lucha de clases. [24]

Esta transformación concierne tanto a las condiciones materiales en las que se forman las relaciones capitalistas como a las formas en que las personas captan sus intereses materiales. En consecuencia, la interrelación de lo nacional y lo internacional con la lucha de clases debe examinarse dentro de sus condiciones históricas específicas y en términos de la interacción entre las relaciones c apitalistas y precapitalistas.

En este sentido, de fundamental importancia para el desarrollo ulterior de la teoría política marxista es el análisis del papel de la lucha de clases internacional, especialmente en el contexto de las instituciones transnacionales y de las nuevas formas de gobernanza global.

En otras palabras, lo que argumento es que las tácticas y estrategias políticas moldeadas por el movimiento revolucionario internacional del siglo pasado deben revisarse a la luz de la interacción contemporánea entre las condiciones capitalistas y precapitalistas. Por lo tanto, quedan preguntas abiertas sobre qué significaría la internacionalización de la lucha de clases en condiciones de una división global
del trabajo y marcos institucionales transnacionales.

Esta última cuestión está íntimamente ligada a la teoría de clases marxista. Los rápidos cambios en la producción y la división del trabajo, así como los cambios en otras esferas de la vida social que ha experimentado el capitalismo desde la época de Marx, plantean nuevas cuestiones para la teoría de clases.

En concreto, lo que el análisis de clases de Marx pone de relieve al intentar conectar lo económico con lo político es la determinación general de lo político por lo económico y la posibilidad de librar la lucha política como la toma de conciencia de los intereses materiales y de las contradicciones en la esfera de la producción.

Marx trata esta relación en gran medida de forma descriptiva mediante la distinción conceptual entre una clase «en sí» y una clase «para sí». [25] En este contexto, el marxismo clásico no explica en detalle cómo se conectan los factores económicos con diversos factores culturales y políticos. Esta cuestión es aún más significativa hoy en día para la lucha de clases en las sociedades capitalistas avanzadas.

En la época de Marx, el análisis concreto de las clases era, hasta cierto punto, suficiente, dado que en las sociedades capitalistas del siglo XIX la jornada laboral oscilaba entre 12 y 16 horas. Esto significaba que, en realidad, la mayor parte del tiempo en que las personas desarrollaban sus interacciones sociales, —— y a través de ellas se producían como subjetividades ——, transcurría en la esfera de la producción.

Sin embargo, durante el siglo XX, se lograron reducciones significativas del tiempo de trabajo, al tiempo que se producían cambios cualitativos en la esfera de l a reproducción, a medida que el capital descubría nuevos sectores rentables de producción vinculados a la esfera de la cultura. [26]

Sobre la base de estos desarrollos, y junto con cambios como un alto grado de fragmentación de la producción, el aumento del trabajo intelectual, las relaciones laborales flexibles y precarias, y la alta diferenciación social, los términos bajo los cuales las personas se conciben a sí mismas y a los demás han cambiado. Mientras que la identidad de la clase trabajadora podía formarse con relativa facilidad dentro de la clase trabajadora industrial del siglo XIX y principios del XX , hoy la forma en que las personas se conciben a sí mismas y a los demás es mucho más compleja.

En las sociedades capitalistas contemporáneas, los factores culturales desempeñan un papel cada vez más importante en la producción de subjetividad y en la comprensión que las personas tienen de sí mismas y de los demás. [27] La causa más profunda de este proceso es el rápido aumento del trabajo científico e intelectual, cuya reproducción está conectada internamente con la esfera de la cultura.

En este marco, lo que se hace necesario es una teoría contemporánea de la estructura de clases especialmente para las sociedades capitalistas avanzadas que busque conectar sistemáticamente la esfera económica con la esfera más amplia de la cultura y las interacciones sociales que se desarrollan en ella.

En otras palabras, lo que se necesita hoy es una teoría de clases contemporánea capaz, por un lado, de determinar la composición actual de la clase trabajadora —— teniendo en cuenta cambios fundamentales como las formas flexibles y precarias de trabajo, [28} la mejora radical de los niveles educativos, las transformaciones esenciales en la naturaleza del trabajo, el rápido aumento del trabajo intelectual, etc. [29] —— y, por otro lado, de determinar las diversas formas de opresión y los grupos sociales que pueden participar en las lucha s políticas por la emancipación social.

Engels señaló en su carta a Mehring que incluso en la época de Marx, las luchas de clases ocurren como resultado de la interacción de un conjunto de factores sociales —— elementos culturales, tradiciones históricas, costumbres, etc. —— , que desempeñan un papel fundamental. [30] Lo que es aún más significativo hoy en día es que, en las sociedades capitalistas avanzadas, los factores culturales vinculados al desarrollo de las relaciones sociales en la esfera de la cultura han adquirido un papel más importante en cómo las personas entienden sus intereses individuales y colectivos.

En este marco, una teoría marxista que comprenda sistemáticamente la diferenciación social y el sustrato social de los antagonismos sociales es necesaria para comprender las condiciones y posibilidades de la lucha revolucionaria. En este sentido, los elementos de discontinuidad caracterizan la teoría de clases marxista, lo que hace necesario su mayor desarrollo en las condiciones contemporáneas.

Finalmente, una teoría marxista contemporánea de clases es una condición necesaria para la cuestión del sujeto político. Los partidos revolucionarios del siglo pasado preeminentemente los partidos de nuevo tipo surgieron en las condiciones históricas específicas del capitalismo y la clase obrera.

La estructura de la organización política revolucionaria durante el siglo pasado correspondió, en mayor o menor medida, al carácter social del trabajo con su distintiva división entre trabajo manual e intelectual y a la composición social de la clase obrera.

En la medida en que, en el capitalismo contemporáneo, nos enfrentamos a cambios fundamentales en el carácter del trabajo ——como el rápido aumento del trabajo intelectual ——, así como a transformaciones esenciales en la esfera de la cultura (y, por ende, en las subjetividades de la clase obrera), esto inevitablemente redefine la cuestión de la organización política y los modos de participación en ella.

Por lo tanto, la organización política revolucionaria debe comprenderse en su historicidad. Esto significa que las estructuras, instituciones y procedimientos que constituyen el sujeto político revolucionario deben ser adecuados al carácter particular de la composición social históricamente específica de la clase obrera.

Aquí cabe destacar un punto adicional. En mi opinión, el factor más importante que determina la estructura y la forma del sujeto político revolucionario son los desafíos reales y prácticos que enfrentan la lucha de clases y el movimiento revolucionario. Por lo tanto, la estructura y la forma del sujeto político deben ser las más adecuadas para resolverlos.

Sin embargo, si bien este es el aspecto esencial, está vinculado a cómo los individuos históricos reales de la clase obrera y de las clases subalternas en general se activan colectivamente en el proceso de transformación social revolucionaria.

En consecuencia, el sujeto político revolucionario debe, en cierta medida, corresponder a su carácter histórico y social particular. Por lo tanto, una teoría contemporánea del sujeto político es indispensable para las perspectivas del movimiento revolucionario.

Conclusiones

Los análisis de Marx en la Crítica del Programa de Gotha se fundamentan en el análisis científico de las relaciones de producción. Como resultado, los aspectos más importantes de las posiciones políticas centrales formuladas en su crítica al Partido Obrero Alemán conservan su vigencia en la actualidad.

Estos son: (1) la crítica de cualquier política que busque exclusivamente regular la distribución de los medios de consumo; (2) la tesis de expropiar la propiedad privada de los medios de producción e instaurar la propiedad social; y (3) la necesidad de la etapa socialista y las formas institucionales que la acompañan.

Al mismo tiempo, he destacado puntos de discontinuidad en los análisis de Marx que se relacionan principalmente con las características de la nueva sociedad. En este marco, y a la luz de los desafíos contemporáneos, he señalado cuestiones relativas a la lucha de clases que requieren una elaboración teórica.

Argumenté que para ello es fundamental el desarrollo de una teoría marxista contemporánea de las clases. En relación con este tema se encuentra la cuestión del sujeto político. En estas condiciones, enfaticé que la teoría marxista debe profundizar en la problemática del sujeto político a la luz de los cambios contemporáneos en el capitalismo global.

Notas

El Dr. Ioannis Ninos es profesor en el De partamento de Filosofía de la Universidad Nacional y Kapodistria de Atenas, donde enseña idealismo alemán y filosofía francesa.

Notas:
[1] Karl Marx, Crítica del Programa de Gotha, (Oakland: PM Press, 2023)
[2] Karl Marx, Grundrisse: Fundamentos de la crítica de la economía política (borrador), (Harmondsworth: Penguin, 1973),
[3] ibíd., 96.
[4] ibíd.
[5] Marx, Crítica del programa de Gotha, 55
[6] Marx, Grundrisse, 95
[7] Marx, Crítica del programa de Gotha, 60
[8] Marx, Grundrisse
[9] Marx, Crítica del programa de Gotha,
[10] ibíd.
[11] ibíd., 57.
[12] Viktor Vazjulin, Die Logik der Geschichte : Frage der Theorie und Methode (Norderstedt: Books on Demand GmbH, 2011).
[13] Marx, Crítica del programa de Gotha, 60
[14] ibíd., 57.
[15] ibíd., 57 58.
[16] Periklis Pavlidis, Historia y comunismo . [En griego: Ιστορία και Κομμουνισμός], (Atenas: Kapsimi, 2017).
[17] ibíd.
[18] Vazjulin, Die Logik der Geschichte
[19] Marx, Crítica del Programa de Gotha
[20] Emmanuel Renault, ‘Le Droit dans la critique de la philosophie hégélienne du droit’, en Étienne Balibar & Gérard Raulet (eds.) Marx démocrate. Le Manuscrit de 1843, (París: PUF, 2001), 23 36.
[21] Alexandros Chryssis, El Marx de la democracia. [En griego: Ο Μαρξ της δημοκρατίας], (Atenas: Kapsimi, 2014).
[22] Kevin Anderson, Marx en l os márgenes. Sobre nacionalismo, etnicidad y sociedades no occidentales (Chicago/Londres: University of Chicago Press, 2010)
[23] Marx, Crítica del programa de Gotha, 62
[24] John Milios, Nación e imperialismo: hacia una crítica del capitalismo contemporáneo . [En griego: Έθνος και Ιμπεριαλισμός: Για την κριτική του σύγχρονου καπιταλισμού], (Atenas: Ektos Grammis,2024).
[25] Karl Marx, “La miseria de la filosofía” , en Karl Marx y Friedrich Engels, Obras completas , vol. 6, (NY: International Publishers, 1976), 211.
[26] Manuel Castells, La era de la información: economía, sociedad y cultura. Volúmenes I, II, III. Segunda edición (Nueva York: Wiley-Blackwell, 2010).
[27] ibíd.
[28] Luc Boltanski y Eve Chiapello, El nuevo espíritu del capitalismo (Nueva York: Verso, 2007).
[29] Carlo Vercellone, ‘Le déplacement des frontières entre temps de travail et temps libre dans la dynamique longue du capitalisme. Une mise en outlook historique et théorique’, 22 Geschichte undInformatik/Histoire et Informatique , (2022), 31—50. 10.33057/chronos.1640/31-50.halshs-04316200
[30] Friedrich Engels,‘Engels to Franz Mehring’, en Karl Marx & Friedrich Engels,Obras completas, vol. 50, (Nueva York: International Publishers, 2004), 164.