Jack London
“Le dije que pisotearíamos a la clase obrera. Pues bien, lo haremos. Por lo que toca a usted, siento por usted, como sabio, un profundo respeto, pero si une su destino al de la clase obrera, bueno, entonces cuídese el rostro. Es todo lo que puedo decirle».
«—Ahora vamos a convertirnos en verdaderos proletarios —dijo papá cuando fuimos arrojados de nuestra casa—.«
El Chasque
4/03/2026
——-
En esta increíble obra de anticipación, escrita en 1907 en Estados Unidos, Jack London, su autor, describe con gran lucidez el desprecio de la gran burguesía y sus representantes en el gobierno ante el sufrimiento de la clase obrera, trabajadores y pueblo en general.
En estos días que Trump impulsa una nueva escalada de agresión sobre Venezuela y el resto de América Latina, esta obra nos explica, de forma novelada, la esencia de los hechos que vivimos hoy. Explica el fenómeno del fascismo, describe como los monopolios, los trust y los cárteles generan una nueva etapa más salvaje aún, del capitalismo, el imperialismo, llevando a la quiebra a los pequeños y medianos empresarios o poniéndolos a su servicio.
La Oligarquía ante la crisis, abandona toda forma democrática y aplasta a la burguesía media con su poder económico y contra la clase obrera y los intelectuales que se mantienen firmes en sus principios lanzan todo el poder del Estado
———————
Capitulo XI – La gran aventura
…. Continuación
—¿Qué ha pasado? —preguntó con aprensión.
—Que la Oligarquía va a pisotearnos la cara. Me lo dio a entender claramente Wickson. Me ofreció reponerme en la Universidad. ¿Qué te parece? Wickson, el muy tacaño, tiene poder suficiente para decidir si he de enseñar o no en la Universidad.
Pero me ha ofrecido algo más: me propuso hacerme nombrar presidente de un gran colegio de ciencias físicas que están proyectando (de un modo u otro la Oligarquía tiene que desembarazarse de su excedente, ¿no es cierto?), y agregó:
«¿Recuerda usted lo que le dije a ese socialista enamorado de su hija? Le dije que pisotearíamos a la clase obrera. Pues bien, lo haremos. Por lo que toca a usted, siento por usted, como sabio, un profundo respeto, pero si une su destino al de la clase obrera, bueno, entonces cuídese el rostro. Es todo lo que puedo decirle».
Luego me volvió la espalda y se marchó.
—Eso quiere decir que tendremos que casarnos antes de lo que usted había proyectado.
Tal fue el comentario de Ernesto cuando le referimos el incidente.
Al principio no pude captar la lógica de este razonamiento, pero no tardaría en comprenderlo. Fue para esta época cuando el dividendo de las Hilanderías de la Sierra fue pagado… o, por lo menos, habría debido serlo, pues papá no recibió el suyo. Después de varios días de espera, escribió al secretario. La respuesta vino inmediatamente, diciendo que ningún asiento en los libros de la Compañía indicaba que papá poseyese fondos allí, y requiriendo informes más explícitos. …
—Ya me pisotearon la cara. No había títulos: mi caja de seguridad estaba vacía. Ernesto y tú os tendréis que casar cuanto antes. …
Vino luego el asunto de nuestra casa, la que habitábamos. Nos declararon una hipoteca prescrita y tuvimos que abandonar la posesión de ella. Como es natural, no había tal hipoteca ni nunca la había habido: el terreno había sido completamente pagado y la casa también en cuanto estuvo construida; casa y terreno habían estado siempre libres de toda carga. A pesar de ello, se produjo una hipoteca, redactada y firmada legal y regularmente, con los recibos de los intereses pagados durante cierto número de años.
Papá no protestó: como le robaran su renta, así le robaban su casa sin que hubiera recurso posible. El mecanismo de la sociedad estaba entre las manos de los que se habían juramentado para perderlo. Como en el fondo era un filósofo, ya no se encolerizaba más.
—Estoy condenado a que me rompan —me decía—; pero no hay razón para que no intente ser vapuleado lo menos posible. …
—Ahora vamos a convertirnos en verdaderos proletarios —dijo papá cuando fuimos arrojados de nuestra casa—. Muchas veces envidié a tu futuro marido su perfecto conocimiento del proletariado. …
(Ernesto)..era un humanista, .. Con su espíritu batallador, su cuerpo de gladiador.. ponía sus cantos en acción. Hasta el día de su muerte cantó la canción humana; la cantó por esa humanidad por la cual dio su vida y fue crucificado.
Y todo eso, sin la menor esperanza de una recompensa futura, pues en su concepción de las cosas no había vida por venir. Él, en quien resplandecía la inmortalidad, se la negaba a sí mismo: ésa era la paradoja de su naturaleza. Este espíritu ardiente estaba dominado por la helada y sombría filosofía del monismo materialista. …
Ernesto trabajó hasta el agotamiento toda su vida. Lo sostenía solamente su robusta constitución, la que, sin embargo, no suprimía la lasitud de su mirada. ¡Sus queridos ojos cansados! No dormía más de cuatro horas y media por noche, y a pesar de eso nunca encontraba tiempo para realizar todo lo que tenía que hacer. En ningún instante interrumpió su obra de propaganda, no obstante el tiempo que le llevaba preparar sus conferencias a las organizaciones obreras. Luego vino la campaña electoral, en la que trabajó todo lo humanamente posible. La supresión de las editoriales socialistas lo privó de sus magros derechos de autor, y pasó bastantes penurias para encontrar de qué vivir; pues, además de todos sus otros trabajos, tenía que ganarse la vida.
Hacía muchas traducciones para revistas científicas y filosóficas.
Volvía tarde por la noche, ya agotado por sus esfuerzos en la lucha electoral, y se absorbía en ese trabajo que casi no abandonaba hasta la madrugada. Y por sobre todas estas cosas, estaban sus estudios. Los prosiguió hasta su muerte, estudiando prodigiosamente.
Continuará.
**********
III- Los Mercenarios -El Talón de Hierro
IV – La lucha de Clases -EL TALON DE HIERRO
V – Esclavos de la máquina -El Talón De Hierro
VI- El capitalismo salvaje- El Talón de Hierro
VII- Las fuerzas de la Revolución
VIII – La clase capitalista se ha hecho pasible del delito de mala administración
IX -La lucha de clases: ¡El Poder! Verdaderamente, es la reina de las palabras, la última palabra
X – Así actúa la clase dominante: Si no puedes convencerlos, cómpralos… y si no…
XII-Los destructores de máquinas -El Talón de Hierro
XIII-Los destructores de máquinas -2-El Talón de Hierro
XIV– La convicción de un comunista-El Talón de Hierro
XV– La convicción de un comunista-2-El Talón de Hierro
