Profesionalismo de la burocracia política

Luis Sobrino 
El Chasque 229
20/03/2026

1) De las elecciones (Espectáculo).
2) Del acto electoral (el voto).
3) De los candidatos (competencia filosófica, moral, ética, científico-técnica).
4) De los resultados de la gobernanza (distribución de la riqueza, de la proyección de futuro).
5) Ejemplos de los defectos y esbozo de cómo corregirlos.
6) El objetivo de una sociedad debe ser que los individuos sean protegidos, no perjudicados.

1) Se ha instaurado en la opinión pública el concepto de que las elecciones son sinónimo de democracia, cuando la realidad es que es un fastuoso espectáculo en el que encontramos debates, pequeñas o grandes manifestaciones, mucha propaganda, reportajes, banderas, papeles, explicaciones, promesas quiméricas, programas, mucho, muchísimo subjetivismo, tremendos errores conceptuales… pero al final, cambie o no el gobierno, las diferencias son marginales.

En Uruguay hace 200 años que de distinta manera se celebran elecciones, sin embargo, actualmente la distribución de la riqueza es muy desigual. El 1% más rico se apropia del 47% de ella. O sea, que el 99% de la población debe conformarse con el 53% restante. Significa que, a pesar de dos siglos de elecciones, la inequidad permanece incambiada. La Revolución francesa, la que proclamó cuando tomó la Bastilla, «Libertad, Igualdad y Fraternidad”, y de la que es heredera nuestra sociedad, se define completamente divorciada de esa proclama. La democracia no se limita a las elecciones. La definición de democracia es: “Gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo», pero la distribución de los beneficios no se condice con dicha definición.

2) El voto en nuestro país es obligatorio, lo que configura un error filosófico conceptual. El voto, antes de serlo, es una opinión. Las opiniones son subjetivas, por lo cual el Estado no tiene competencia en nuestro convencimiento, ni si lo hemos madurado o no. Pero cuando, aun así, me amenaza con sancionarme si no lo hago, me está presionando, y en ese momento anula el acto electoral, porque éste debe ser libre.

Peor todavía, en las elecciones de octubre de 2024, como es habitual, las  empresas encuestadoras publicaban las tendencias. En mayo los indecisos figuraban con un 17%, cifra que fue disminuyendo a medida que se acercaba la fecha final. Pero faltando tres semanas, las encuestas daban un 13% de indecisos, y la distancia entre los bloques (izquierda y derecha), 3%. Lo que nos indica que quienes dudaban cuadruplicaban la distancia entre los bloques. Significa que las definiciones más importantes de la elección, que son la presidencia y la mayoría parlamentaria las definen los indecisos, los menos interesados en el resultado. ¿En qué cuestión de la vida la decisión más importante la toman los ajenos al tema? Hace unos 60 años que el voto es obligatorio y nunca ha habido un intento de corregirlo.  

3) Además del ejemplo recientemente mencionado, podría referirme a varios más que muestran incompetencia en la función. Cuando se votó la LUC (en 2020), uno de los artículos se refería a permitir al morador de una vivienda defenderse de un eventual atacante incluso armado. Esos mismos legisladores, 4 años después, promovieron una reforma constitucional para autorizar a la policía a allanar las viviendas por la noche. Es decir, que el mismo legislador promueve el enfrentamiento entre el ciudadano y la policía. La Ley 20292, de financiación de los partidos políticos, regula las donaciones y los precios por minuto de  propaganda en televisión, entre otros, pero el control se realiza después de las elecciones. El control efectuado en febrero de 2025 arrojaba diferencias de precios según el partido por minuto de televisión. En otros casos faltaban boletas, pero estas irregularidades no tuvieron ninguna consecuencia. Es decir, el control tiene lugar después del resultado electoral, pero obviamente, las elecciones no se repiten aunque haya irregularidades, y el resultado se acepta como válido. Ni siquiera hay sanciones , (Parece de comedia). En definitiva, estos ejemplos nos demuestran que muchos legisladores no se rigen por principios filosóficos, morales, éticos o científico-técnicos, y que el sistema no cuenta con un método efectivo para resguardarse de representantes inmorales o no calificados.    

4) Nos hemos referido más arriba a la falsedad que implica considerar a las elecciones como sinónimo de democracia, cuando en realidad son un espectáculo, una cortina, detrás de la cual se disimula una injusticia que conlleva graves consecuencias, como el subdesarrollo y la violencia social. El sistema capitalista es incapaz de garantizar trabajo ni solvencia económica a todos sus ciudadanos. De modo que, fatalmente, un sector queda sin cobertura, ya sea de vivienda, de jubilación o de ingresos suficientes, mientras que en el otro extremo del sistema queda otro sector que es remunerado con mucho más de lo que necesita. Esa inequidad conlleva injusticia e inseguridad, lo que desemboca en un sector marginado y propenso a la violencia. Hay también una injusticia institucionalizada en el sistema jubilatorio, ya que este sector social, por su carácter de prescindible en el ámbito laboral, no es un factor de presión. Pero el aspecto al que me interesa referirme aquí es que el sistema establecido, a los efectos de cuidar el equilibrio contable, prefiere alargar la vida laboral y reducir los aportes jubilatorios. Si consideramos el aumento de la productividad a nivel industrial en los últimos 50 años, aun sin tener cifras oficiales, vemos que los cajeros automáticos sustituyen al empleado, los omnibus no necesitan guarda, los trabajadores metalúrgicos son sustituidos por robots y los buques portacontenedores miden 300 metros de eslora. Esto nos muestra que con menos personal aumenta la productividad, pero al mismo tiempo, en lugar de distribuir ese tiempo que no es necesario trabajar, se mantiene la cantidad de horas laborables por un lado y se acumulan inmensas fortunas por otro. Volviendo al argumento de que si no se aumenta la edad de jubilación, las cuentas no cuadran. En un pasaje del Evangelio de Lucas dice “La ley se hizo para el hombre y no el hombre para la ley”. Este criterio de hace 2000 años también es válido para la economía. O sea, si el ejercicio contable no se adapta a la longevidad del jubilado, lo que se debe corregir es la economía, no la vida del ser humano. Pero notoriamente, ciertos economistas son más sensibles a la avaricia de los superricos que a la vida del ciudadano… Lo que a los ciudadanos no les sirve, pero muestra el fundamento filosófico antihumano. Otro aspecto de la cruel distribución de la riqueza se manifiesta en la consecuencia que implica un polo superrico y otro indigente, lo cual observamos cuando se pretende controlar la violencia en la sociedad. Las estadísticas muestran un desocupación juvenil del 24% y que la cantidad de presos que proviene del quintil de menores ingresos llega al 95%. Cuando se programa incluir en la enseñanza y el trabajo a ese sector de la sociedad (lo que está bien) se actuará directamente sobre los afectados; pero mientras no se incida sobre la injusta distribución de la riqueza, no se influirá sobre la causa, o sea que perpetuaremos el problema. Es una incongruencia pretender que no haya personas violentas cuando las causas que las motivan se mantienen.

5) Me parece necesario mencionar un ejemplo que evidencia el bajo profesionalismo del cuerpo legislativo. La rendición de cuentas del año 2023 fue escenario de una disputa en la coalición multicolor entre la mayoría y los intereses de Manini Rios, (ambos integrantes de la misma coalición). Éste no la votaría si no se incluían ciertos privilegios para los oficiales. Sangunetti muy molesto por la falta de lealtad, alegó que la coalición había salvado al senador M.R, de CA en dos ocasiones: primero, cuando no aceptó quitarle los fueros en la instancia en que el fiscal de derechos humanos, Perciavale quería indagarlo por ocultarle a la Justicia el acceso a un caso de muerte y tortura a un militante (a pesar de que en la campaña electoral había prometido no ampararse en fueros), y la segunda, cuando el Instituto de Colonización le reclamaba un predio del cual no tenía derecho a usufructuar. Finalmente, la coalición cedió. Lo innegable es que estos legisladores utilizan los cargos públicos en su propio beneficio sin el menor escrúpulo. ¿Para que necesitaría un país esos legisladores? En absoluto, suponen una carga pesada e innecesaria y una ofensa a la ética y la decencia.  

6) Un valor esencial de vivir en sociedad es sentirse protegido, lo que genera confianza en ella. Esto es válido para cualquier tipo de relación, ya sea de pareja, amistad, un club, etcétera. Por el contrario, si falla la confianza, la relación pierde su valor más importante. Actualmente, vivimos en una sociedad contaminada por la violencia, la corrupción, la desigualdad, el incumplimiento de compromisos, que prioriza intereses personales, margina a una parte de sus integrantes, lo que debilita la fe.

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