FA: Participación creativa para decidir el rumbo

Ni excesivo centralismo o conducción personal, ni democratismo y negación de la política.
Hacia el Congreso del FA

N.º 6 – 23/3/2026
Corré la Voz

¿Como incidimos en la política, del gobierno, de la fuerza política?
¿La participación en los asuntos sociales, es una pérdida de tiempo, o es una forma de decidir sobre nuestro destino?

En Corré la Voz 4, planteamos la necesidad de reivindicar la política -no como actividad de la dirigencia, en las altas esferas- sino para llenarla de contenido con la participación creativa del pueblo y de los frenteamplistas.

Queremos insistir en este aspecto esencial para la vida democrática, pues no le estamos prestando la atención adecuada.
La participación y avanzar en la solución de las necesidades.

Insistimos en mirar hacia adentro -con todas las dificultades que nos marca la situación internacional, la economía doméstica, el poder del gran capital-, no buscar excusas, promover la movilización de los trabajadores, de la comunidad, en defensa de sus intereses.

¿Pensamos que un núcleo pequeño puede resolver mejor los complejos asuntos políticos del FA?

En el Congreso de Abril, Artigas decía:
yo ofendería altamente vuestro carácter y el mío, vulneraría enormemente vuestros derechos sagrados, si pasase a decidir por mí una materia reservada solo a vosotros”(José Artigas -4 de abril de 1813)

El mundo vive hoy momentos difíciles y complejos. Ante la crisis terminal del imperio-USA, la violencia de Trump y su impronta ganadora, hacen más peligroso el momento. Mientras, la falta de una respuesta firme del resto del mundo, acentúa la incertidumbre.

Es necesario reflexionar
El FA está en su cuarto período de gobierno. De su desempeño, de sus resultados, dependen las condiciones de vida de los ciudadanos, en especial de los trabajadores, en el corto plazo, pero también la continuidad del proceso progresista o su fin, incluso la propia existencia del FA.

La falta de soluciones a las necesidades mínimas de la población, el agravamiento de las condiciones de convivencia, más la multiplicación en la concentración de riqueza da espacio a que las fuerzas de ultraderecha crezcan.

Seguir apostando al crecimiento del capitalismo y su posible derrame, supone que las grandes empresas privadas inviertan y al aumentar la producción demanden más a otras empresas, más mano de obra, mejores salarios, mayores ganancias, mayor recaudación de impuestos.

Pero este círculo virtuoso ha ayudado, como indica la experiencia, a un crecimiento
para la acumulación de más riqueza, no a su distribución, por una sencilla razón, quien reparte es el dueño del capital, y su apetito de ganancias no tiene límites.

En Corre la Voz 5, insistimos sobre el Congreso del FA, en la necesidad que el Plenario Nacional cumpla su rol de dirección nacional, que se reúna cada 60 días como marcan los estatutos.
¿Por qué la insistencia?

Porque profundizar la democracia, es cuestión de vida o muerte para el futuro de los pueblos y para nosotros en Uruguay hoy, el FA es la herramienta para construir ese futuro.

¿En qué se sustenta el accionar democrático, expresión real de los trabajadores y el pueblo?
1- En su participación en la toma de decisiones.
2- En conocer, para decidir.
3- En que sus intereses estén representados, en las organizaciones sociales y la fuerza política.

Decíamos, democracia es “promover la participación, transferir capacidad de decisión”.

En ese sentido debemos valorar la importancia del Plenario Nacional, que realmente decida, porque implica abrir el debate -que no se restrinja a un pequeño núcleo-, amplio y democrático, de los grandes temas que hacen a la vida de la gente.
Es la participación del frenteamplista, desde su Comité de Base para decidir su destino.
Es la expresión del Programa nacional en la realidad local.

No es una cuestión organizativa más. Es “transferir capacidad de decisión”, es un hecho político, ideológico, de profundas consecuencias en la vida del FA, y esperemos trascienda al país, a la comunidad.

Una dirección de 170 integrantes, que debe reunirse cada 60 días para debatir y resolver sobre la estrategia, el programa, los planes, y que debe trasladarlo a cada rincón del país, implica una gran actividad, estudio, mecanismos de control, de rendición de cuentas.

Las comisiones de programa trabajarían de forma permanente respondiendo al Plenario Nacional, para seguir su cumplimiento.

Es el lugar para debatir en torno a una Estrategia Nacional de Desarrollo, analizar los objetivos, medidas, políticas, proyectos.
Sería el ámbito y una excelente oportunidad para discutir el papel de las Empresas Públicas -planteado por Sanchez- dentro de esa Estrategia. El PN es el órgano indicado para ello, como marcan los estatutos.

Esta nueva forma, debería establecer también una dirección colectiva.

Hay que animarse a cambiar para dar más transparencia a los partidos y sus órganos de dirección.
Encontrar la forma de incidir en los acontecimientos, resolver las necesidades.
Para eso la herramienta, una estrategia, tácticas, programa, generar conciencia, unir, organizar.

Analizar la situación, definir el enemigo principal, evitar enfrentarse con aliados o posibles aliados, por cuestiones coyunturales, porque a veces nos enojamos e insultamos a quienes están en la misma trinchera y, sin pensarlo, los atacamos -por diferencias tácticas- como supuestos “traidores”.

En el marco de estas modificaciones, habría que pensar también en establecer una dirección colectiva.

Centralismo. Dirección unipersonal
Hemos visto la gobernanza de sistemas caudillistas bajo la égida de una persona o un pequeño núcleo, que termina sustituyendo al pueblo y después a la fuerza política, sustrayéndolos del debate, de la toma de decisiones.
Hay que analizar si es correcto dejar en manos de una persona la decisión final y otorgarle amplias facultades.

Democratismo – Horizontalidad -Negación de la política y la lucha por el Poder.
No debemos hacer concesiones al “democratismo”. Aquellos que piden que “todo sea resuelto por todos”. En la realidad esto conduce a que no se resuelva nada, al inmovilismo.
“Todos son iguales”, “que se vayan todos” dicen, los cargos los corrompen y solo ven por sus intereses particulares.
Renunciar a la política y la lucha por el poder es el mejor regalo que pueda recibir la oligarquía.

Ni excesivo centralismo o conducción personal, ni democratismo y negación de la política.

¿Cómo resolverlo?
Profundizar la Democracia.
Los problemas de conducción en el período de transición solo se resuelven con más democracia

1) La participación en la toma de decisiones es el elemento esencial.
Ampliar al máximo la participación en la toma de decisiones. Formas, representación, seguimiento, control, son elementos decisivos para el desarrollo de una democracia participativa.
Los temas de principio, importantes, estratégicos, programa serán tratados después de un amplio debate, por el organismo correspondiente.

La sola designación de delegados y dirigentes no garantiza que se cumpla el mandato de las masas.
Es necesario el seguimiento de su conducta. Establecer órganos y formas de control claros y rigurosos.

2) Direcciones colectivas, colegiados, paritarias.
Huir de un “estado de asamblea” que lleva a la paralización, como del caudillismo que conduce al despotismo, la burocracia, la corrupción.
Debemos tener direcciones más colectivas y que respondan por las decisiones que toman.
Con funciones claras.
Establecer que los representantes serán elegibles, revocables y con mandato imperativo.

Es necesario discutir sobre las direcciones unipersonales. Que las distintas direcciones políticas, sean un colectivo, un colegiado, con integración paritaria entre hombres y mujeres.

La razón de esta propuesta es fortalecer al FA, profundizando la democracia, fortaleciendo su dirección.
Establecer quien decide en una organización no es un tema menor, además de, como y quien elige.

Hay que animarse a cambiar para dar más transparencia, no quedarse en formas tradicionales que no dan resultados.

En una fuerza capaz de enfrentar a un enemigo muy poderoso es fundamental la unidad de acción.
Porque decíamos también: Lo real es el Poder. El poder económico y el poder político.

Una fuerza organizada
Muchas veces hemos advertido sobre la inmensa fuerza del poder económico. La lucha de clases no es un invento, es una realidad material, y a ese cruel y brutal poder que ejerce la clase dominante, no se lo puede derrotar con simple rebeldía, espontaneísmo, por más heroico que sea. Hay que oponerle una fuerza mayor aún. Y de eso se trata. Es una larga, dura y difícil batalla.

No hacer concesiones a quienes denigran por igual la política y a los políticos. La negación de la política, como defensa de los intereses populares, es un bumerán que beneficia a la clase dominante, que se siente libre para monopolizar el poder político.
¡¡Y niegan los pequeños avances, porque no son todo!!

No hacer concesiones tampoco a quienes quieren un partido para administrar el capitalismo, para gestionar los bolsones de miseria mientras una elite sigue acumulando riqueza sin ningún límite (las estadísticas son públicas y no mienten).

Entonces.
Lo esencial es la fuerza política, fundida con su pueblo

NO una fuerza apartada, separada, aislada, sino rodeada, reconocida, respetada por el conjunto de trabajadores y el pueblo.
Comprometida, en defender y profundizar la Democracia, en la defensa de los valores humanos, donde lo primero es la satisfacción de las necesidades.

Por tanto, cuidarse de formar, fortalecer, homogeneizar a esa fuerza organizada, capaz de ponerse al frente de la clase obrera y el pueblo es una tarea inaplazable.

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Proponemos difundir y debatir sobre lo aquí planteado con el conjunto de los frenteamplistas. Convertir al FA en real herramienta de transformación, con la participación creativa de los Comités de Base, junto a un pueblo que busca decidir sobre su destino.

Comunícate con nosotros: elchasque15@gmail.com

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