Primera guerra total energética de toda la historia

Gonzalo Alsina
El Chasque 230
27/03/2026

Entrando en la cuarta semana de la guerra provocada por Estados Unidos e Israel, para derribar al gobierno legítimo de la República Islámica de Irán, siguen fracasando. Si no lograron el objetivo estratégico, ya perdieron la guerra, la coalición criminal. Cada día que pasa en una guerra de desgaste económica, profundiza la derrota estratégica de la que hablamos en el artículo del 13 de marzo de 2026.

Esto lo dicen ya casi todos los analistas.

La “bomba atómica” iraníel control del estrecho de Ormuz- está generando una crisis energética de impacto devastador.

Al respecto uno de los mejores analistas, Pepe Escobar dijo lo del título: “Estamos en la primera guerra total energética de toda la historia”.

Consiste en la destrucción física de infraestructura simultánea de la producción, extracción y transporte de petróleo y gas. Esta guerra, no olvidarlo, la inició a traición EE.UU e Israel, con el pretexto –no el único-, de la seguridad energética global.

El resultado de esta locura imperialista y sionista ya produjo la mayor crisis energética de la historia; mucho mayor que la crisis de 1973.

Como siempre, la doctrina militar iraní es defensiva, porque nunca inicia los ataques, pero, pasa rápidamente a la respuesta activa, como en el caso energético. Los yanquis y genocidas israelíes atacaron primeros, el petróleo y el gas iraní –Israel atacó la mayor reserva de gas del planeta-.

La respuesta no se hizo esperar –dejaron por enésima vez en evidencia que el Domo de Hierro es perforable-, Irán atacó la principal refinería en Haifa, que está en llamas.

La respuesta iraní fue inmediata y devastadora. Irán atacó todo el sistema energético, por ejemplo, la ciudad industrial de Qatar dónde está el mayor complejo exportador de gas licuado del mundo. Hubo ataques a empresas yanquis en Arabia Saudita y en Kuwait.

Irán había avisado, que si atacaban la energía, atacarían la infraestructura de todos los agresores. Y cumplieron.

Estamos ante una nueva Doctrina, que es la destrucción energética mutua asegurada y esto cambia las reglas de la guerra para siempre.

El ataque del jueves 19 de marzo a la refinería de Haifa, perforó el domo de hierro y fue un ataque en la yugular energética de Israel.

Lo mismo, por el ataque, de la coalición Epstein, a una central atómica iraní, el sábado 21; que tuvo como respuesta inmediata el ataque cerca de la central atómica de Dimona y a la ciudad de Arad.

El bloqueo selectivo del estrecho de Ormuz por Irán cambió las reglas de juego. Es una especie de peaje invisible donde pasan los barcos amigos o que acepten la venta-compra en yuanes, rupias, etc; pero no en dólares; y no pueden pasar los barcos enemigos.

Trump desesperadamente presionó a los miembros europeos de la OTAN, sin éxito. Nadie quiere ir al martirio, porque saben que es muy, pero muy difícil abrir el estrecho de Ormuz, por donde circula el 20% del petróleo y el 25% del gas licuado mundial. Los europeos siguen siendo espectadores patéticos del teatro geopolítico; pero están “aprendiendo” del costo del vasallaje estratégico de los yanquis. No pueden seguir pagando el gas licuado tan caro a los gringos o a los catarís, que le acaban de dañar su infraestructura gasífera y no pueden usar sus barcos por Ormuz.

Encima se prestaron con la OTAN, dominada por USA, a provocar la guerra contra Rusia en Ucrania, que les está saliendo carísima. Y se sumaron a los yanquis en las sanciones contra Rusia, que incluye no comprarles el gas natural que es muchísimo más barato que el gas licuado. Europa ya está pagando el gas licuado al doble.

Los más perjudicados son los europeos, japoneses y coreanos del sur.

Mientras tanto los barcos chinos pasan, los indues es caso a caso y no pagar en dólares.

Si esto sigue puede marcar el comienzo del fin del petrodólar. Éste ha sido una de las estafas más grandes de la historia, impuesta por el imperialismo yanqui a la OPEP, en 1974. Es una estafa al mejor estilo mafioso. Con los portaviones y el verso de la seguridad, todo el petróleo tenía que pagarse en dólares, que luego financiaban la carrera armamentística y el déficit de EE.UU.

Eso con los BRICS+ empezó a cambiar y esta guerra no provocada por Irán, le podría dar el golpe final.

El Sur Global está mirando. Se dan cuenta que el petroyuan es seguro y no se mete con tus problemas internos. Esto, ante la evidencia, de que la seguridad prometida a las petromonarquías-dictaduras familiares, del Golfo Pérsico –el único país donde votan hombres y mujeres a sus parlamentarios y presidente, incluso cada 8 años a los ayatolas; es en la República Islámica de Irán-, dejó de ser tal ante el bombardeo y destrucción de las bases militares yanquis.

La sorpresa –no para los estrategas iraníes- y el punto clave es el estrecho de Ormuz.

Su cierre selectivo movió todo el tablero mundial. El tráfico marítimo cayó 97%, desde el 2 de marzo.

Es un filtro político, que separa estratégicamente al que quiere mantener un mundo unipolar con sus aliados; de los países que quieren consolidar un mundo multipolar, multicultural, multinodal, sin actitudes hegemónicas.

En la estrategia yanqui, esta guerra era para derrocar el gobierno iraní y al mismo tiempo tener el control del petróleo y golpear a uno de los principales aliados de Irán, China. Para romper una parte fundamental de la Ruta de la Seda.

De ahí que mientras occidente lucha contra las llamas en el Golfo Pérsico, China lleva una estrategia en dos frentes: la vía diplomática y la vía militar.

Aunque no intervine directamente en el plano militar, no permitirá que su cadena de abastecimiento energético sea cortada, dado que el 45% del petróleo que compra pasa por Ormuz. China negocia con Irán directamente para el pasaje seguro de sus petroleros. Todo en Yuan o en Rial iraní (IRR).

La crisis de Ormuz aceleró los planes chinos que vienen preparando desde 2015; la diversificación energética y reducción de la dependencia energética de las rutas marítimas, vía oleoductos terrestres con Rusia y Asia Central. O el corredor China –Pakistán con acceso al Índico, que evita el estrecho de Ormuz. El proyecto civilizatorio chino apunta a la autosuficiencia. La guerra del Golfo no es un obstáculo para Pekín, sino una validación.

Colapso de la arquitectura de seguridad energética

Esa arquitectura tiene tres pilares: 1º tiene el dólar como moneda de referencia; 2º control naval de USA de las rutas marítimas y 3º estabilidad de las petromonarquías, del Golfo Pérsico.

Estos tres pilares, fueron atacados y derrumbados, a la vez.

El dólar se venía debilitando por la crisis sistémica de EE.UU; por las sanciones, sobre todo, a Rusia últimamente, lo que aceleró la desconfianza y la búsqueda de alternativas a la moneda imperialista. Ha crecido el intercambio mundial en las monedas respectivas de los países. El BRICS+ plus es el mejor ejemplo.

El segundo término, es el comienzo del fin del control imperialista de todos los mares. Fue impotente ese control, donde Irán sin tener una marina costosa y poderosa, a pura guerra de desgaste, le alcanzó con drones baratos. Que son pequeños pero muy letales. Los navíos están por cientos esperando pasar el estrecho por temor a ser hundidos.

Y en el tercer pilar, su caída es demasiado evidente. Se les terminó la seguridad a las petromonarquías proyanquis del Golfo. Fueron atacadas todas las bases yanquis “protectoras”.

Mientras esto está ocurriendo; USA no para de gastar cifras multimillonarias en una guerra perdida y no autorizada por el Congreso. El costo lo paga la población cuando carga combustible en el auto. Aumentan los que están en contra de la guerra.

Otro perdedor es Israel. Porque los israelíes saben que su Domo de Hierro no es seguro. No tiene profundidad estratégica y es muy fácil destruirles sus puntos estratégicos como, las dos refinerías que tienen. Haifa es un símbolo del país que inició la guerra. Y además con el genocidio en Gaza no los quieren ni la mayoría de los judíos en EE.UU.

Perdedora es la Unión Europea, que se enfrenta a una crisis energética peor que la del año 2022.

Y las dictaduras familiares de las petromonarquías del Golfo, que sus infraestructuras están siendo destruidas.

Los beneficiados son: China que sigue diversificando las rutas energéticas, Rusia vendiendo petróleo y gas más caro; India que negocia, para pasar el Ormuz pagando en rupias; Y el Sur Global que ve, que por culpa de Occidente se destruye la infraestructura energética y la crisis mundial, que los afecta.

La hegemonía yanqui está cuestionada, porque fueron golpeados duramente, por Irán, que es una potencia regional, con un PBI, 76 veces menor que el de EE.UU. Con misiles y drones contra barcos y refinerías enemigas.

Irán “controla”, Ormuz. Pero si no lo controla, impidió que otros lo controlen. Demostró que puede controlar el flujo, y eso incide en el aumento de los precios. Murió la normalidad del petróleo circulando libremente, en un mundo donde la energía es el “arma” y donde las rutas son el campo de batalla.

Estamos ante la derrota, en esta guerra, de la intervención hegemónica unipolar imperialista. Y esto es un avance para los pueblos que luchan contra el imperialismo y los genocidas.

Trump comunicó un nuevo ultimátum en 48 horas que vencería el martes 24 de marzo. El primero fue de 48 hs al comienzo de la guerra. Si hace otro, es porque la está perdiendo. Y el ultimátum no debe tener fecha, porque de no ser así, sería una nueva derrota.

Irán seguirá la guerra sin aceptar ni ultimátum, ni cese al fuego. Además cuando negociaron de buena fe, EE.UU e Israel los atacaron a traición.

Las demandas de EE.UU son inaceptables. Lo mejor opción para USA sería proclamar la “victoria” y dar por terminada su guerra. Seguir escalando, por ahora no le ha dado resultado. Y la opción nuclear no se puede descartar en genocidas, pero no es tan fácil llevarla a la práctica.

Las demandas iraníes son:
1º-garantías de que no habrá otra guerra contra Irán.
2º-el cierre de las bases yanquis en el Golfo Pérsico y región.
3º-pago por reparaciones de guerra. EE.UU inició una guerra injusta e ilegal.
4º-terminar con las guerras en toda la región.
5º-imposicion de un nuevo régimen legal en el estrecho de Ormuz.

Occidente está en decadencia y la guerra contra Irán marca un punto de inflexión.
Los grandes derrotados son los gobiernos de Trump y Netanyahu.
Trump no sabe cómo salir del desastre que ayudó a crear. Su futuro político murió, en la guerra contra Irán.

El declive israelí es evidente. Israel es débil y vulnerable, pese a los crímenes que comete. Al debilitarse USA y UE, recibe menos apoyo monetario, para que siga masacrando. Los jóvenes despiertan en todo el mundo y repudian el régimen genocida israelí.

¿Cuándo caerá dicho régimen? No se sabe, pero está cada vez más cerca su colapso.

23-03-2026
Gonzalo Alsina

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