A 55 años del nacimiento del Frente Amplio.
Corré la Voz
N.º 7 – 30/3/2026
“Pero la condición humana tiene una porfiada tendencia a la mala conducta.
Donde menos se espera, salta la rebelión y ocurre la dignidad.”(E. Galeano)
Somos los de abajo… los comunes, los anónimos, y a pesar de que nadie sepa como nos llamamos, somos los que hacemos que las cosas sucedan. Venimos de lejos, cargamos con nuestra historia y hoy estamos aquí. Maestras, profesores, obreros, poetas, amas de casas, ingenieras, empleados, bancarios, peón, mujeres del campo… en cada rincón de la patria nos encontrarán.
Somos los dueños de nada, salvo de nuestra propia dignidad.
Y con esa dignidad, unida al anhelo de ser libres y soberanos, fuimos protagonistas junto a Artigas del heroico éxodo del pueblo oriental. Santo y seña de los orientales que con el mismo espíritu fraguó en medio de la lucha por la democracia, la justicia y la dignidad, el nacimiento de una esperanza; la unidad popular en el Frente Amplio.
Fuimos esperanza de miles, fuimos la voz de los oprimidos, fuimos lucha y resistencia ante un Uruguay dominado por la violencia y sometido por los dueños de las cosas, una élite insaciable que empujó a miles a la peor miseria y que ante el miedo de perder sus privilegios a manos de los comunes, hundió al país en la peores de las dictaduras. Atravesamos la noche junto al pueblo donde miles de anónimos, duendes de la resistencia, tejieron redes llevando la palabra “esperanza” a cada hogar, uniendo miles de manos para que nadie se perdiera en la oscuridad porque teníamos la certeza, como nos dijo el General preso, “una luz puntual nos espera al final del camino.”
Hacemos un llamado a todos los frenteamplistas para entre todos construir nuevamente la esperanza en el alma de los orientales.
Y construir la esperanza significa necesariamente la disputa por los sentidos, por la historia y por el futuro. Es restituirle a la izquierda el carácter y espíritu revolucionario. Tenemos la obligación de presentar un nuevo horizonte y como bien recordaba Gramsci en “Odio a los Indiferentes”, aunque “parezca que la historia no sea más que un fenómeno natural que arrolla a todos”, la tarea política es precisamente disputar la dirección y rumbo de los acontecimientos. No existe el determinismo ni el inmovilismo. Si permitimos que triunfe la idea de que “no hay nada que hacer” y el “fin de la historia”, entonces la humanidad seguirá fatalmente caminando hacia su destrucción y habremos sucumbido como civilización. La idea de imaginarse el fin del mundo antes que el fin del capitalismo es la propuesta fatalista y desesperanzadora que nos ofrecen y nos dicen: es inútil luchar.
Creemos que es imprescindible confrontar la idea del determinismo, un destino escrito de antemano y que no se puede cambiar. Hasta ahora todo lo vivido es producto del accionar de los seres humanos, por lo tanto debemos incidir en ese rumbo fatal impulsado por la el carácter insaciable del capitalismo que todo lo transforma y todo lo destruye. Pero no alcanza con enunciados esperanzadores, es necesario construir un compromiso común que haga posible organizar la bronca, el hastío, las frustraciones, los miedos, las inseguridades y las injusticias no para aprovecharlo con un sentido electoral, sino para transformarlo en base social y fuerza revolucionaria. Esa necesidad no se apoya en la nostalgia, ni en el voluntarismo, sino en el reconocimiento radical de que vinimos para cambiar y no para administrar.
Para el Frente Amplio construir la esperanza implica también asumir la complejidad de los tiempos actuales sin reducirlos a esquemas simples ni a oportunismos mesiánicos. Frente al desencanto y desesperanza o la tentación autoritaria, es necesario sostener una promesa democrática que no sea ingenua, pero sí radicalmente comprometida con la dignidad, los derechos y la justicia social.
Esta idea esperanzadora debe ser lúcida y valiente, una esperanza que no niegue la gravedad del momento, pero tampoco claudique ante ella. Porque si algo sigue en disputa, es la posibilidad de trazar un rumbo común para construir otro Uruguay y otro mundo.
La tarea que debemos proponernos es encauzar las fuerzas democráticas hacia la solución de las necesidades urgentes y convocar a un objetivo común, que reúna a los sectores democráticos y populares y por el cual valga la pena luchar.
Construir ese horizonte significa fortalecer al Frente Amplio, profundizando la democracia, lanzando a los comités de base al campo de la acción transformadora de su realidades para construir una nueva correlación de fuerzas que permita seguir avanzando. Como dice el dicho: lo único que se hace desde arriba son los pozos.
Es necesario reivindicar la política -no como actividad de la dirigencia, en las altas esferas- sino para llenarla de contenido con la participación creativa del pueblo y de los frenteamplistas.
La esperanza todavía tiene quien la espera, alentada por las voces que resuenan desde nuestro origen común y de la lucha del pueblo. Como alguna vez cantó Alfredo Zitarrosa, no hay revoluciones tempranas, crecen desde el pie.
Para la conquista de la pública felicidad, por la patria de todos,
un Frente Amplio más democrático y unido al sentir del pueblo.
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Corré la Voz Nº 6
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