MOVILIZADOS «EN DEFENSA DE LA NEGOCACIóN COLECTIVA » POR UN NUEVO CONVENIO COLECTIVO

Sunca Paro Nacional
Miércoles 1/07/2026

Fuente: Sunca.uy

El Chasque
02/07/2026

Por: Javier Diaz Secretario General del SUNCA / Vicepresidente del PIT CNT

Llevamos casi 90 días sin convenio colectivo, cinco reuniones en los Consejos de Salarios y cero acuerdos. Eso no es negociación, eso es una actitud que no condice con la situación que viven los trabajadores de la construcción. Y a esa actitud, este gremio responde con organización y con lucha. 

Por eso el SUNCA convocó a un paro nacional con movilización para el próximo miércoles 1° de julio. Y como parte de las medidas que venimos desplegando, los compañeros y compañeras de la construcción están trabajando en horario normal, sin horas extras, sin nuevos cambios de horario, y participando en asambleas no coordinadas y plenarios departamentales en todo el país. Porque los trabajadores tenemos derecho a saber en qué estado está el conflicto y a decidir cómo enfrentarlo. Las asambleas no son un trámite, son el corazón de nuestra democracia sindical. 

Nuestra consigna en esta ronda es clara: en estos Consejos de Salarios, Movamos la Aguja .Y la aguja hay que moverla porque lo que reclamamos no es ningún disparate. Queremos reducir el tiempo de trabajo a 40 horas semanales sin rebaja de sueldo, mejoras reales en los ingresos, mejores condiciones de salud laboral y de protección en los lugares de trabajo. Queremos protocolos frente a las olas de calor y los temporales, porque en los últimos años los trabajadores de la construcción estamos sufriendo temperaturas extremas en obra y eso tiene consecuencias concretas en la salud y en la vida de nuestra gente. Queremos que al delegado de Seguridad e Higiene cuente con libertades sindicales iguales al delegado gremial, horas pagas para talleres y/o asambleas sobre salud mental, un nuevo centro de atención a nuestras infancias en el departamento de Maldonado. En cuanto a la Seguridad social trabajar en concreto para la financiación del computo especial jubilatorio.  Queremos duplicar la partida de ropa de trabajo y que sea adecuada para proteger la piel de nuestros compañeros, porque el cáncer de piel no es un tema menor cuando pasas ocho horas al sol todos los días. Queremos un jornal pago para los exámenes de próstata y exámenes ginecológicos, porque la salud de los trabajadores no puede quedar por fuera de la negociación. Todo esto es lo que llamamos una plataforma modesta, pero necesaria, y que podría seguir mejorando las condiciones de vida de las y los trabajadores de la construcción, de nuestras familias y de buena parte de la sociedad. 

Y sin embargo, como siempre que los trabajadores reclamamos algo, nos responden con la campaña del miedo. Los dirigentes empresariales y algunos articulistas de prensa nos dicen que la «conflictividad sindical» ahuyenta a los inversores, que ponemos en riesgo la estabilidad económica del país. Nada nuevo bajo el sol. Es el mismo manual de siempre: cuando reclamas, te dicen que vas a perder el trabajo; cuando organizas, te dicen que pones en peligro el país. Lo dijeron cuando impulsamos el plebiscito por jubilaciones dignas, lo dicen ahora con el impuesto al 1% más rico para combatir la pobreza infantil, lo repiten ante la reducción de la jornada laboral y ante cada avance que propone el movimiento obrero. 

Pero hay algo más que no podemos pasar por alto, como ocurre desde el año 2009, una vez más la Cámara de Industrias del Uruguay y la Cámara Nacional de Comercio y Servicios del Uruguay presentaron una queja ante la Organización Internacional del Trabajo para que se incluyera a Uruguay en una lista de países que violan los derechos laborales que quede bien claro lo que eso significa: los empresarios uruguayos van ante un organismo internacional a acusar a su propio país, a intentar desprestigiar al exitoso sistema de negociación colectiva del Uruguay. 

Lo que en realidad quieren los empresarios es que en los Consejos de Salarios solo se lauden salarios mínimos por categoría y que el resto quede librado a una negociación bipartita, sin obligatoriedad y sin participación del Poder Ejecutivo. Eso ya lo vivimos. Fue lo que pasó durante la dictadura y durante el período neoliberal entre 1992 y 2004, cuando se interrumpió la negociación colectiva. ¿Qué pasó entonces? Creció la informalidad, cayó el salario real, se precarizó el empleo. Más desigualdad. Los trabajadores y todo nuestro pueblo vivimos peor. Eso es lo que traen los Consejos de Salarios vaciados de contenido. 

Este gremio, que acaba de cumplir 68 años el pasado 11 de mayo, tiene memoria. Y tiene convicción. No vamos a claudicar en ninguno de los derechos conquistados a lo largo de décadas de lucha organizada. Los Consejos de Salarios no son solo un mecanismo de fijación de salarios mínimos. Son el espacio donde históricamente en Uruguay se han discutido condiciones de trabajo, relacionamiento laboral, protección social. Así ha sido desde la ley de 1943. Así tiene que seguir siendo, porque cuando se interrumpió ese sistema, los que pagaron los costos fueron siempre los mismos: los trabajadores y sus familias. 

El paro del 1° de julio es una señal clara al sector empresarial y al conjunto de la sociedad: los trabajadores de la construcción estamos en pie, estamos organizados y no vamos a aflojar hasta lograr un convenio colectivo que refleje avances reales. Porque estamos convencidos de que el esfuerzo organizado de este gremio combativo va a hacer parir ese nuevo convenio. Lo hemos logrado antes. Lo volveremos a lograr. 

El SUNCA NOS UNE 

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