ATSS en defensa del Sanatorio Canzani

Rosana Porteiro

El Chasque

21/09/2026

En junio de 2026 la Asociación de Trabajadores de la Seguridad Social (ATSS) tomó  conocimiento de una nueva amenaza de desmantelamiento y cierre del Sanatorio Canzani, institución que funciona en la órbita del Banco de Previsión Social (BPS), cuando la vicepresidenta del BPS, María del Rosario Oiz, anunció a los trabajadores en una reunión bipartita política, a la que convocó al Sindicato, la intención de trasladar la unidad de internación del Sanatorio al Hospital de Clínicas, argumentando motivos edilicios. En agosto de 2026 la  presidenta del Banco de Previsión Social (BPS), Jimena Pardo, reconoció ante la prensa que evaluaba tomar esta medida, que incumple el convenio de trabajo vigente firmado por el BPS con los trabajadores. El 18 de agosto la  ATSS se declaró en asamblea permanente y trabajadores y trabajadoras se movilizaron frente al centro de salud en rechazo a este traslado.

Un  embate que  retorna y una lucha siempre presente

Es la tercera amenaza de cierre a la que se enfrenta la institución de salud en la última década. La primera fue en 2015, la lucha de trabajadoras y trabajadores del centro de salud nucleados en ATSS en rechazo de este cierre, derivó en la firma de un acuerdo aún vigente, firmado el 26 de abril de 2016, entre el Ministerio de Salud Pública (MSP), BPS, ASSE y ATSS. La negociación arribó en que se pasara la maternidad del Canzani al Hospital Pereira Rossell pero este acuerdo estableció, entre otros puntos, mantener la atención en la policlínica de alto riesgo social, el Centro de Referencia Nacional en Defectos Congénitos y Enfermedades Raras (CRENADECER), que se había creado en 2014, con recursos humanos del BPS y en las instalaciones del Sanatorio Canzani. El segundo ataque de la década al Sanatorio llegó luego del año 2020, durante el gobierno de la Coalición, que buscó retirar este pilar de atención, y ese intento fue resistido y el sanatorio defendido por trabajadores del Sanatorio Canzani una vez más.

Barbé reccordó que Rosario Oiz, actual vicepresidenta del Banco de Previsión Social, era la directora técnica de salud en el BPS en 2015 cuando llevó adelante el intento de  trasladar la internación del Sanatorio Canzani al Hospital Policial. “Los padres de los niños fueron muy previsores porque en esta gestión apenas asumió Oiz en su cargo en el BPS le llevaron una carta al presidente de la República, a la vicepresidenta, a la ministra de Salud Pública, y al ministro de Trabajo y Seguridad Social, advirtiéndoles la peligrosidad que veían de designar como vicepresidenta del Banco de Previsión Social a la misma persona que había intentado cerrar el Canzani en el 2016”, señaló.

En cuanto al momento actual, los primeros días de setiembre una delegación de la ATSS integrada por Karina Sosa, Nathalie Barbé y Sonia Montaño, compareció ante la Comisión de Legislación del Trabajo y Seguridad Social de la Cámara de Representantes para exponer la situación que atraviesa el Sanatorio Canzani y el Área de la Salud del BPS.

Entretanto el 11 de setiembre se realizó una actividad en el local de la Coordinadora de Jubilados y Pensionistas (COJUPE) de Montevideo, en la que Nathalie Barbé, vicepresidenta de ATSS, expuso acerca de este tema, y luego se dio lugar a un espacio de preguntas, dudas y reflexiones de los presentes.

En el encuentro Barbé explicó qué es el Canzani y cuál es el fundamento por el cual existe. Dentro de la órbita de la seguridad social, a través del Canzani se atienden a los niños y adultos uruguayos que nacen con enfermedades raras, de las que no se sabe su procedencia, se cree que se deben a errores genéticos o defectos congénitos.

Son enfermedades muy graves, como la fibrosis quística, que se dan en un nicho muy pequeño de la población y que a nivel mundial no tienen cura, “son personas muy vulneradas y deben tener una atención específica y totalmente diferente a nivel de salud”, afirmó. Resaltó que en principio el Canzani atendía normalmente solo a niños con estas enfermedades ya que tenían una expectativa máxima de 12 o 13 años de vida. “Hace solo unas décadas que podemos hablar de pacientes adultos porque gracias a la atención que reciben en el Sanatorio aumentó su calidad y expectativa de vida”, acotó.

Decisiones políticas

Barbé recordó que en el año 2015 ya se quiso trasladar este servicio del Canzani al Hospital Policial. “En ese momento dimos una lucha de 110 días como sindicato y con toda la masa trabajadora con lo que se logró que la internación no se sacara de las instalaciones de Canzani y se firmara un acuerdo de potenciamiento para la atención de estos niños, a cambio tuvimos que ceder en algo y perdimos un servicio muy importante, la maternidad del Canzani”, añadió.

“Hasta ahora las autoridades no cumplieron nada del acuerdo, sacaron la maternidad, fueron a buscar las cunitas, desmantelaron, desarmaron todo y lo llevaron para otro lado, pero la parte del potenciamiento no la cumplieron”, destacó. “A tal punto que, por ejemplo, que tuvimos que dejar de atender lo que era la hipermólisis ampollar, lo que se llama la piel de cristal que genera ampollas en los niños que la padecen, porque hacía más de 10 años que no teníamos un dermatólogo, no porque no se hicieran llamados, sino que, con la exclusividad que se le pide al profesional, el bajo salario y escasa estabilidad laboral que se le ofrece y la especificidad profesional con la que tenía que contar, los llamados quedaban vacantes”. Tampoco se habilitó nunca el CTI construido en el Canzani durante la presidencia de Munro y desde hace 10 años no se ha repuesto ni un enfermero, se han contratado suplentes y destajistas. “Tenemos un ecógrafo que prestamos a Salud Pública para hacer ecografías a las madres embarazadas que  vienen con  los médicos del MSP que realizan este estudio, pero para nuestros niños que se atienden en el Canzani tenemos que pagar ecografías en lugares privados porque no se contrató un técnico ecografista», destacó.

“No tenemos personal genuino porque no se hicieron más llamados ni se volvió a contratar, el sanatorio ha estado en un desmantelamiento continuo que llevó obviamente a que hoy, después de 10 años, el edificio esté con un deterioro grandísimo y que sí, no puede seguir como está”. “Tenemos paredes que se caen, pisos rotos, hay un problema de edilicio, pero obviamente que si en 10 años no se invierte lo que se tiene que invertir, el edificio termina destrozado como está hoy en día”, afirmó.

En la actualidad el Sanatorio atiende unas 200 internaciones al mes, “pero esto se da también por definiciones políticas, entre ellas que el CTI, que se instaló en el año 2012 en el tercer piso de la institución, no fuera habilitado por las autoridades que decidieron continuar pagando a prestadores de salud privados, contratar el CTI del Circulo Católico, el del Casmu y hoy, cuando el niño está grave, va directamente al Hospital Policial y eso baja también el número de internados en el Canzani. “Quedaron las instalaciones en el Canzani y no tenemos CTI, con lo que no podemos centralizar los servicios públicos como pide la ley N° 19666, aprobada en 2018”, acotó.

Además, un hecho muy grave que destacó es que por falta de información no han llegado a atender a toda la población en Uruguay que padece estas enfermedades, “se estima que son 8000 personas y nosotros recién estamos abarcando 2000”.

Otro aspecto es que “como estos pacientes son pocos y su atención médica es muy cara por la medicación y cuidados que requieren, porque estos niños desde que nacen tienen una poca probabilidad de vida y cada día que se gana es un día más para ellos, esta atención siempre ha sido el botín cada vez que hay que salvar un servicio médico”. No pasaron ni 10 años del intento de pasar la internación del Canzani al Hospital Policial, que en el año 2023, cuando Casa de Galicia estaba con graves problemas económicos, asume el contador Alberto Yagoda como director técnico de salud en el Banco de Previsión Social y lanza la misma propuesta: el traslado de la internación del sanatorio Canzani pero esta vez a Casa de Galicia.

¿Por qué estos intentos qué vuelven?, reflexiona Barbé. “Porque los millones que tiene el BPS necesitaban ser invertidos para salvar económicamente a prestadores privados de salud, se repite el móvil con el Hospital Policial en 2015, Casa de Galicia en 2023 y el Hospital de Clínicas ahora”, apuntó. En todos los casos la administración del Banco de Previsión Social sostiene que no se trata de un cierre porque alguna función queda en el Canzani. Por ejemplo, en este traslado se dejaría funcionando en el edificio la parte de pesquisa neonatal que fue un logro también para el Banco de Previsión Social, que permite que a todos los niños que nacen dentro del territorio se les tome una muestra de sangre para saber si portan algún tipo de enfermedad y en caso de ser así comenzar un tratamiento inmediato. También se mantiene en el Canzani la recolección de leche materna que desde que cerraron la maternidad es mínima.

Una atención especializada que solo puede brindar el Canzani

Los niños con estas patologías son atendidos en el Canzani de la misma forma que a nivel mundial, separándolos de todas las otras patologías para prevenir que adquieran oteas infecciones y centralizando los servicios que requieren. Estos niños, como tienen una enfermedad específica, si en determinado momento contraen otra infección por ejemplo en la garganta, en el Canzani son tratados por los mismos médicos que lo atienden durante toda su vida, para que tengan una atención multidisciplinaria y prevenir que esa enfermedad pueda llegar a complicar la patología rara o defecto que ya tiene. En otros prestadores, como la infección en la garganta no tiene que ver directamente con la especialidad, lo mandan a una mutualista, totalmente en contra de lo que establece la ley para este tipo de servicios, como centro de referencia.

Barbé explicó  que la defensa de la ATSS del Canzani siempre trató de salvaguardar a los niños del riesgo para su salud que implican estas iniciativas de traslado. “¿Por qué hablamos de riesgo de su salud? Porque si nosotros llevamos a estos niños a cualquier otro hospital donde están en contacto con otras patologías, ponemos en riesgo su vida, en el Canzani existe un protocolo de actuación para la atención de los pacientes con enfermedades raras, que incluye aislamiento desde que el niño llega a la puerta de emergencia para que evitar que se contagie de otras enfermedades”.

No es economía, es voluntad política

Barbé señaló que en junio cuando las autoridades del BPS presentaron esta iniciativa a los trabajadores argumentaron que “lavarle la cara al Canzani” costaría 3,8 millones de dólares. “Cuando el 26 de junio se les consulta cuánto costaría recuperar un piso del Hospital de Clínicas, no brindan esa información, de todas formas sabíamos que esta iniciativa implicaba no solo el arreglo del piso del Clínicas sino también el costo de alquilar ese piso de por vida, teniendo un  edificio que es propio, la actual sede del Canzani, que más allá del gasto del arreglo no insumiría recursos para el alquiler”, añadió.

Días más tarde, Juan Manuel Aranda, Gerente de Prestaciones de Salud del BPS, hace una reunión con los funcionarios, ya con el diseño del plan, nos dice que el piso que nos van a alquilar es el piso 16, que van a instalar 18 camas, y que el arreglo del piso costaría 2,5 millones de dólares. “O sea que no pueden invertir 3,8 millones de dólares para restaurar el Canzani, pero sí 2,5 para arreglar un piso que después tiene que ser alquilado por vida”, reflexionó. Añadió que incluso el Sunca se ofreció a hacer la reparación del Canzani a través de un convenio con el BPS para que solo se les paguen los jornales, “o sea que soluciones hay, el tema que acá no hay un problema real, no hay voluntad”.

En cuanto al  personal que atendería el servicio en el  piso 16 del Hospital de Clínicas informaron que irían los enfermeros y pediatras que hoy atienden a los niños en el Canzani pero no los tisaneros, nutricionistas, hematólogos, funcionarios de farmacia y laboratorio, todos estos servicios también se le alquilarían al Hospital de Clínicas. “Imagínense los millones que le va a salir mensualmente al BPS alquilar un piso, alquilar la farmacia, alquilar una puerta de emergencia exclusiva que supuestamente se nos ofrece a nosotros porque se nos planteó el tema de salud de estos niños”, señaló Barbé. “Por tanto es una mentira que se estarían ahorrando recursos o que no hay dinero porque solo para ingresar al piso 16 del Clínicas hay que invertir 2 millones y medio de dólares, esto hablando solo del aspecto económico, que es el que las autoridades siempre ponen por delante”, afirmó

Añadió que además, “en cuanto a garantizar el cuidado de la salud de estos niños, no pueden ir a un monstruo como es el Hospital de Clínicas donde se van a enfrentar a todas las patologías que allí se atienden  y no se les podrá proporcionar el aislamiento que requieren”. “Esta es la razón de por qué estos niños están dentro de la seguridad social y no en Salud Pública”, acotó. “El mudar a estos niños a una internación en el piso 16 del Hospital de Clínicas pone en riesgo su vida desde el momento que tienen que atravesar un camino para llegar a la sala, con todas estas patologías que aloja el Hospital, corre riesgo su vida si vienen con una cánula infiltrada y tienen que subir 16 pisos para que lo atienda un médico, corre riesgo su vida si entra en paro cardíaco en el piso 16 y tiene que bajar 16 pisos para que recién lo reciba una ambulancia y se lo lleve al CTI del Hospital Policial”, subrayó.

Otro de los argumentos, que en este caso les presentó a los funcionarios la presidenta del BPS, Jimena Pardo, cuando rechazaron la iniciativa, fue que se trata de muy pocos niños los que se atienden en el Canzani, que la inversión de reparar el Sanatorio no justifica la atención que se da, porque son solo 200 niños. Estamos valorando el número y el precio en la vida de cada uno de estos niños, nos preguntsmos: y si fueran los hijos de la presidenta del BPS o del presidente de la República que están atendiéndose en el Canzani por una enfermedad rara, ¿cuánto invertiría el BPS? ¿Cuántos millones podría invertir?¿Cuántos millones serían lo adecuado invertir para salvarles la vida?”, reflexionó.

Desde la Asociación de Trabajadores de la Seguridad Social han tenido reuniones con los padres de  los  niños, con la bancada parlamentaria del FA, con el Ministerio de Trabajo, con el presidente del FA, Fernando Pereira, e intentaron reunirse también desde el 26 de junio con el directorio del BPS pero no han podido concretar más reuniones, para evitar llegar a esta situación de conflicto, “ellos siguen diciendo que es un proyecto, y comparando lo caro que le sale cada uno de estos niños para justificar llevarlo adelante”.

 “Los médicos y enfermeros del Canzani ya dijeron que por más que se defina esto,  no van a ir a trabajar al Hospital de Clínicas, son capaces de renunciar, pero no van a ser cómplices de esta situación y los trabajadores de la Seguridad Social definimos que no vamos a permitir que salga un niño, una niña, ni un adulto, del Canzani, a ser atendido en ninguna otra institución médica, salvo que sea dentro de la órbita del Banco de Previsión Social y con la centralidad y el  aislamiento de los hospitales generales que requieren estos pacientes”, concluyó Barbé.

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