Gonzalo Alsina
El Chasque 200
22/08/2025
Uruguay forma parte de los 41 países signatarios, de la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio, del 9 de diciembre de 1948.
Uruguay ratificó la Convención antes mencionada, el 11 de julio de 1967.
Por lo tanto tiene obligaciones internacionales para prevenir, y tipificar como delito en su legislación nacional y sancionar el crimen de genocidio, de conformidad a lo establecido por dicha Convención.
Artículo I de la Convección:
“Las Partes contratantes confirman que el genocidio, ya sea cometido en tiempo de paz o en tiempo de guerra, es un delito de derecho internacional que ellas se comprometen a prevenir y a sancionar.»
Artículo II
“En la presente Convención, se entiende por genocidio cualquiera de los actos mencionados a continuación, perpetrados con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso, como tal:
a) Matanza de miembros del grupo;
b) Lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo;
c) Sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial;
d) Medidas destinadas a impedir los nacimientos en el seno del grupo:
e) Traslado por fuerza de niños del grupo a otro grupo.”
Cualquiera, con dos dedos de frente, se da cuenta que estamos en presencia de un genocidio. Se cumplen todos los actos enumerados.
Artículo III
“Serán castigados los actos siguientes.
- El genocidio;
- La asociación para cometer genocidio;
- La instigación directa y pública a cometer genocidio;
- La tentativa de genocidio;
- La complicidad en el genocidio.
Por lo expuesto, es extremadamente grave que el gobierno uruguayo no haya ni siquiera condenado el genocidio. Además de la gravedad de valores y principios que trae aparejado; sería cómplice de genocidio, con todo lo que esto implica.
Uruguay estaría entre los países que no actuaron y no se pronunciaron ante un genocidio visto en vivo y en directo. El presidente Yamandú Orsi quedaría en la Historia formando parte del fracaso histórico de la humanidad para prevenir semejante crimen contra la humanidad.
Se termina el tiempo. Hay que actuar de inmediato. Más de 22 meses es demasiado tiempo sin pronunciarse.
Los uruguayos y uruguayas, no se olvidarían de actitud tan cobarde.
Los frenteamplistas jamás lo olvidaremos.
Coincido con Richard Falk cuando señala el comportamiento cómplice de las democracias occidentales, ya sea por su pasividad o indiferencia.
No se trata de conveniencias, se trata de convicciones y de principios irrenunciables.
