Rosana Porteiro
El Chasque
18/11/2025
«El poder requiere cuerpos tristes. El poder necesita tristeza porque puede dominarla. La alegría, por lo tanto, es resistencia, porque no se rinde. La alegría como potencia de vida, nos lleva a lugares donde la tristeza nunca nos llevaría.» Gilles Deleuze
El 15 de noviembre en el local del Sindicato de Ute y Antel, (SUTEL) se realizó “IPA´L TOQUE”, actividad organizada por el Centro de Estudiantes del Instituto de Profesores Artigas (CEIPA). El evento coincidió con el último día de la ocupación del Instituto que los estudiantes llevaron adelante desde el 14 de octubre, en el marco de un conflicto por presupuesto para la formación docente.
Pocas veces mejor utilizada la palabra “organización”. Desde el grupo de tres estudiantes cuya charla animada en la puerta del local de Sutel, no les impedía recibir a las personas que llegaban a disfrutar del toque con una mirada amistosa, una sonrisa y un “bienvenido”, una cantidad de estudiantes cumplieron distintos roles que hicieron que el evento se desarrollara en forma perfecta. Dos estudiantes fueron los responsables del sonido durante toda la actividad, y mientras unas se encargaban de la venta de los tickets de comida y bebida, otros hacían las pizzas y hamburguesas, otros las bebidas y otros las entregaban. No faltó tampoco una brigada de estudiantes que en los últimos minutos del evento recorrieron el predio con bolsas de residuos y dispusieron recipientes más cerca del público para descartar los materiales desechables y así entregar el local en buenas condiciones de higiene.

El local de venta estuvo dispuesto en un espacio del fondo del predio con lo que no importunaba la entrada y salida de las personas por alguna de las dos puertas del gran gimnasio cerrado en el que tocaron las bandas. Esto contribuyó a que en la actividad funcionaran espontáneamente espacios para todos los gustos y le dio una posibilidad de movilidad a la gente que fue otro de los encantos de la jornada. La noche se prestó para disfrutar del aire libre, algunas personas eligieron disfrutar el toque desde el patio, ubicándose en las ventanas del gimnasio. Otras aunque lo siguieron desde adentro, sentadas en las gradas o más cerca del escenario paradas, bailando o participando del “pogo” en la cancha, en los intermedios entre bandas, se movían también hacia el exterior con lo que el adentro y el afuera se volvían un solo espacio. Cabe agregar que aunque las personas que participaron del evento eran en su mayoría jóvenes, había también un número significativo de público de todas las edades, que no hubo ningún incidente, y que no había policías o guardias de seguridad, ni en la puerta ni dentro del predio.

Esta actividad, además de su valor para recaudar fondos con el fin de sostener el conflicto que los estudiantes llevan adelante en su lucha por la calidad de la formación docente, mostró un nivel de organización y compromiso que pone en cuestión esa idea tan difundida en la sociedad de que los jóvenes no se interesan ni se motivan a participar. No es el único ejemplo de organización del CEIPA, por nombrar solo algunos de los más recientes, durante las cuatro semanas que duró la ocupación del IPA los estudiantes organizaron movilizaciones y debates por presupuesto, talleres de estudio y sobre diversas temáticas como evaluación, enseñanza de historia a través del arte, feminismos y militancia estudiantil en formación docente, difundieron y explicaron su plataforma de reivindicaciones a través de las redes sociales y medios de prensa y participaron de las mesas de negociación con autoridades del Consejo de Formación en Educación (CFE).

Cabe agregar que las críticas reiterativas a los estudiantes de formación docente por las medidas de ocupación que llevaron adelante en todo el país, se enfocan en la suspensión de las clases formales pero no tienen en cuenta todas estas actividades en las que los estudiantes también se educan y educan a otros y otras. También obvian mencionar que en el caso del CEIPA fue invitado a una mesa de diálogo que se llevó a cabo el 3 de octubre, con autoridades del Consejo Directivo Central de la ANEP y del CFE, y la instancia fue denunciada por los estudiantes como “una jornada de falso diálogo y falsa participación”, porque “nos invitaron a dialogar pero vinieron a presentar”.
No deben imaginar los jóvenes que organizaron este toque la inyección de esperanza y alegría que produjeron en esta docente. Mientras haya jóvenes que sean capaces de la alegría, de la ternura, de poner el cuerpo a la lucha por el derecho a la educación de todos y todas, y de llevar a cabo como en este caso una declaración con hechos que se alinea con la conocida frase, “Si no puedo bailar no es mi revolución”, hay esperanza de transformación.

Esta frase, aunque erróneamente atribuida a la escritora anarquista y activista lituana nacida en 1869, Emma Goldman, podría perfectamente haber sido dicho por ella. Goldman viene a cuento en este tema porque con su forma de pensar y actuar ya en el siglo XIX dejó visible ese choque entre dos formas de hacer política representadas en general por adultos por un lado y jóvenes por otro. Mujer y con poco más de 20 años encima en el siglo XIX tenía todas las chances de ser exiliada de la actividad política pero por aquellos años fue apodada «la mujer más peligrosa de América» por el gobierno de Estados Unidos país al que migró junto a su hermana cuando tenía 16 años. Sus ideas revolucionarias iban desde la libertad sexual, la difusión y distribución del uso de preservativos, del feminismo y el anarquismo. Su activismo en estas causas la llevó a prisión más de una vez.
En uno de sus libros Goldman relata que «En los bailes era siempre una de las danzantes más incansables y alegres”, y que recibió las advertencias en varias oportunidades de compañeros varones, activistas políticos como ella, algunos hoy de renombre, con expresiones como “el baile con esa manera de bailar con tal abandono e impudicia no es algo propio de un agitador. Mi frivolidad solo podía dañar la Causa” y “la libertad de expresión es una superstición burguesa”, una ironía teniendo en cuenta que Goldman había sido encarcelada en numerosas ocasiones y finalmente deportada por ejercer precisamente esta libertad de expresión en los Estados Unidos.
Nunca se dejó presionar con estos comentarios: «Le respondí que se ocupara de sus asuntos. No creía que una Causa requiriese renunciar a la vida y la alegría”.

Creemos que esa falsa oposición entre las formas tradicionales de hacer política y la alegría y el poder político que produce la libertad de expresión que incluye y se centra en el cuerpo, es la que mantiene a los jóvenes alejados de los espacios de política partidaria de la izquierda. Negar el poder que genera la alegría y la libertad de los cuerpos es desconocer que todas las dictaduras, incluyendo la uruguaya, que lo hizo durante 12 años, utilizan la educación como forma de adoctrinamiento para producir “cuerpos tristes” y así conseguir la docilidad y domesticación de las personas.
Insistimos que es un mito que hoy los jóvenes no se interesan por la política, si tenemos en cuenta que una de sus definiciones es: “el conjunto de actividades que se asocian con la toma de decisiones en grupo, u otras formas de relaciones de poder entre individuos, como la distribución de recursos o el estatus”, esta idea generalizada de los jóvenes se hace insostenible. Los jóvenes participan de organizaciones sociales, se movilizaron en forma masiva en la recolección de firmas para los plebiscitos del No a la baja, la derogación de la Ley de Urgente Consideración y de la Seguridad Social y en la actualidad forman parte de todas las movilizaciones en contra del Genocidio a Palestina cometido por el gobierno sionista de Israel.
Volviendo al ejemplo de los jóvenes del CEIPA, disputan su derecho al poder de la toma de decisiones en lo que se refiere a su formación y discuten la distribución de recursos, posicicionados mucho más claramente en los derechos humanos a nivel nacional e internacional y la eliminación de la desigualdad social, que el propio Frente Amplio en la actualidad, una fuerza política cuyo origen se fundamentó en estos principios pero que hoy no se perciben como directrices de su accionar. En todo caso los jóvenes no se interesan por la política partidaria. ¿No será porque no los convocan las formas tradicionales de desarrollar este tipo de política y sus reglas actuales? ¿En vez de criticarlos o tildarlos de desmotivados no sería más valioso reconocer que hay cientos de jóvenes en Uruguay participando en otros ámbitos de la política y entender por qué no se identifican con los espacios partidarios? ¿No sería igual de rico escuchar lo que dicen en forma explicita e implícita, que no les convocan las causas que no lleven juntos la razón y el corazón, que no incorporen la verdad, el afecto, la ternura y la alegría y que se lleven a cabo sin tener presente el cuerpo y su disfrute como forma de afirmación de la identidad?
Casi dos siglos después la pelea de Emma Goldman por no separar la libertad y la alegría del cuerpo del activismo político continúa intacta. Tenemos mucho que aprender de los jóvenes si los escuchamos…
