Yanis Varoufakis: El fin de un mundo en el que una sola potencia podía vivir por encima de sus posibilidades.

El Chasque 218
2/01/2026

Durante décadas, Estados Unidos logró sostener un sistema global que parecía indestructible: control del petróleo, dominio de la deuda, y una moneda hegemónica capaz de financiar déficits ilimitados sin consecuencias visibles.

Ese sistema sobrevivió guerras, crisis financieras y recesiones globales. Hasta ahora.
En este análisis especial, revelamos cómo una combinación letal de deuda insostenible, dependencia energética y reconfiguración geopolítica ha empujado a Estados Unidos a hacer lo que durante años juró que nunca haría: negociar desde la debilidad con China y Venezuela.

Esto no es una transición lenta. No es un ajuste cíclico. Es una ruptura estructural en el corazón del orden mundial que sostuvo al imperio estadounidense durante medio siglo.

Mientras Washington insiste en que su economía sigue siendo “resiliente” y que su liderazgo global permanece intacto, la evidencia muestra otra realidad: dificultades crecientes para colocar bonos del Tesoro, exenciones silenciosas a sanciones petroleras, dependencia crítica del petróleo pesado venezolano, y una relación financiera con China que ya no puede romperse sin provocar un colapso sistémico. Utilizando análisis económico, dinámica de mercados globales y lectura estructural del poder, este episodio expone:

• cómo el colapso del petrodólar debilitó la capacidad de EE. UU. para imponer disciplina global,
• por qué las sanciones económicas terminaron fortaleciendo rutas energéticas alternativas fuera del sistema dominado por Washington,
• cómo la deuda pública estadounidense se transformó en una vulnerabilidad estratégica,
• por qué China pasó de ser rival geopolítico a acreedor indispensable,
• cómo Venezuela se convirtió en un laboratorio del mundo post-dólar,
• y por qué estos acuerdos no son diplomacia, sino liquidación imperial.

Narrado en el estilo directo y crítico de Yanis Varoufakis, este análisis conecta energía con poder, deuda con soberanía y hegemonía monetaria con colapso político, revelando una crisis que ya no puede ser controlada, ocultada ni resuelta con retórica.

No estamos viendo el fin de Estados Unidos. Estamos viendo el fin de una anomalía histórica: un mundo en el que una sola potencia podía vivir indefinidamente por encima de sus posibilidades.

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