Gonzalo Alsina
El Chasque
7/02/2026
Para empezar, las mujeres iraníes y las musulmanas en particular, jugaron un gran papel en la revolución de 1979.
Mariam Behruzy
Según la Secretaria General de la Asociación que nuclea a todas las organizaciones de mujeres del país; Marian Behruzy, en entrevista realizada por Julio César Martínez para el diario “La República” del año 2006 –ha habido muchos cambios desde entonces-; le manifestó:
“Desde el punto de vista del Islam, la mujer es un ser humano completo y hombre y mujer son absolutamente iguales en todas sus sensaciones, pensamientos y necesidades. Pero además la mujer es madre y eso significa que ella tiene que educar a las generaciones de seres humanos que procrea. Por eso en el Islam la mujer tiene una posición de guía, es una de las orientadoras de la sociedad.”
Marian Behruzy luchó por la revolución islámica, estuvo presa en las mazmorras del Shah Reza Pahlevi por su militancia política. Fue diputada en cuatro oportunidades, además de ser investigadora, Médica, escritora y profesora universitaria.
Entre otros conceptos vertidos en el reportaje dice:
“Hoy día los accidentales utilizan la mujer como un instrumento libidinoso, de puro cuño sexual, un divertimento para ellos, es decir que hacen bellas a las mujeres para que los demás gocen sexualmente con ellas, entonces, ser mujer es como la mujer del tiempo de los bárbaros, un instrumento, un motivo para los hombres y eso es la humillación de la mujer, es una ofensa y el Islam no acepta esa humillación ni esa ofensa”.
“El islam ve a la mujer al lado del hombre, no delante de él, existe incluso una amistad, un espíritu de igualdad entre la mujer y el hombre, ella lo ayuda y lo apoya y satisface y cumple sus necesidades y las de la sociedad y eso es recíproco”.
“Hemos visto en informaciones internacionales y en materiales recogidos en algunos congresos sobre el tema, situaciones increíbles de ultraje a la mujer como por ejemplo en Filipinas y otros países como Tailandia donde todavía se venden mujeres y son llevadas a países occidentales por sus compradores. Es decir compran una mujer como quien compra una televisión, una casa, un coche. Incluso en Tailandia se exponen algunas mujeres desnudas dentro de una vidriera de cristal y al pie de ellas ubican un cartel con el precio, como lo hacen con cualquier mercadería”.
“Esa es una visión totalmente ofensiva hacia la mujer y en el mundo se habla de la defensa del derecho de las mujeres, pero en la mayoría de los casos es una mentira”.
“Pero en el Islam, por el contrario, la mujer tiene una muy especial posición en la sociedad”.
“Cuando es hija, es muy querida y protegida por su familia y tiene el deber de estudiar y perfeccionarse. Cuando se casa tiene todos los derechos y su esposo tiene la obligación de respetarla y al convertirse en madre su posición en la familia se acrecienta, porque El Corán establece que el respeto y el cariño que se le debe a la madre es tres veces mayor que el que se le debe al padre”.
“Pero también mantiene su posición de privilegio cuando se integra a la sociedad como médica, profesora, ministra o diputada o en cualquier otra función de relevancia, ingresa en la sociedad como un personaje para servir al ser humano y no para que este disfrute de ella”.
Cuando habla en el reportaje de la participación de la mujer dice que: “cuando se produjo la revolución solamente el 38% de las mujeres iraníes sabían leer y escribir, pero ahora a 27 años de haberse gestado esa revolución el 63% de las matrículas universitarias son suscriptas mujeres”.
Hoy ese porcentaje es muchísimo mayor. Las mujeres iraníes han tenido papel destacado en los avances científicos y tecnológicos de un país sometido a 10 años de guerra y uno de los bloqueos imperialistas más grandes del mundo.
Agrega: “…las mujeres en este país están libres según la Constitución y el Código Civil para hacer cualquier tipo de trabajo, incluso ser diputadas, tener sus propios grupos políticos, participar de todas las actividades sociales y culturales que desee”.
“Existe un profundo concepto de integración familiar y por ello, la mujer que trabaja aporta el producto de ese trabajo a su hogar sin que ello desmerezca para nada la figura del hombre en el núcleo”.
La violencia doméstica
La tendencia en Irán es a que la violencia doméstica desaparezca. Perduran aún en algunos pueblos y comunidades del interior profundo donde aún perviven antiguas costumbres.
“Frente a las estadísticas que conozco de violencia doméstica en occidente, puedo decir que en Irán las cifras son sensiblemente menores, casi ínfimas y con la característica anotada. En el Islam no existe prácticamente la violencia doméstica contra la mujer y el hombre que golpea a su mujer no sólo debe pagar su pena estando detenido el tiempo que los jueces crean necesario, sino que deberá indemnizar a la mujer que atacó con una cantidad de dinero que se establece oportunamente”.
“De acuerdo a las informaciones que permanentemente recibimos y las investigaciones que hemos realizado, pareciera que la humillación histórica de la mujer continuará, sobre todo en las culturas occidentales y que esa suerte de tiranía sobre ellas sigue a pesar de los intentos y esfuerzos que se hacen para que las cosas dejen de ser así…”
“Nosotras creemos que el anillo perdido que ellas buscan está en el Islam, pero con esto no pretendemos decir que las mujeres occidentales o de cualquier otra comunidad deben convertirse al Islam. Decimos sí, que las leyes del Islam son plenas de justicia y dignidad para las mujeres, niegan todo tipo de discriminación y fomentan la igualdad. Si las mujeres occidentales quieren llegar a gozar de sus plenos derechos, creemos que pueden en cierta forma inspirarse en las leyes islámicas”.
Hiyab
Es una pañoleta que usan la mayoría de las mujeres iraníes para cubrirse totalmente su cabellera y su cuello. Usan ropas holgadas para no demarcar las líneas del cuerpo, las mangas largas hasta las muñecas y las polleras o pantalones también largos hasta los tobillos.
Solamente rostro, manos y tobillos pueden aparecer a la vista del resto de la gente. Por lo general no se maquillan o lo hacen muy levemente. Usan zapatos cerrados y no consideran correcto pintarse las uñas de las manos ni la de los pies.
Las mujeres más ortodoxas religiosamente o más tradicionalistas usan el Chador –un mantón- de color negro, a veces con estampados; que cubre la cabeza por encima del Hiyab, hasta el extremos de los tobillos y cerrado por delante.
Entre las más ortodoxas usan la “burca” que es un velo que se sostiene en la cabeza por encima del hijab y que se apoya en la nariz, dejando ver solo los ojos.
Esto no es muy común entre las iraníes; si más, en el mundo árabe.
En Irán la decisión de cubrir total o parcialmente su rostro, suele ser de la propia mujer y no una imposición de su esposo ni de las leyes.
En Teherán hay una mayor flexibilización con la vestimenta femenina, especialmente entre las jóvenes. Se nota en la forma de usar el hiyab que se usa como una simple pañoleta que envuelve su caballera, dejando buena parte de ella a la vista y lo mismo en el cuello sobre el margen de los escotes.
En Teherán tanto en el maquillaje como en los pies se ven diferencias con el resto del país. Cuando hace calor es común el uso de sandalias con las uñas pintadas.
La tradición predominante sigue lo establecido en el Corán. Pero no al pie de la letra.
El maquillaje, la vestimenta sensual, las joyas, los perfumes, los peinados elegantes, la ropa y el calzado provocativo, lo suelen usar las mujeres, pero solamente para halago de su esposo y no como sucede en el mundo occidental para exhibirse públicamente.
A este respecto, las mujeres musulmanas no aceptan el preconcepto que se maneja en occidente sobre la sumisión y la represión a la que serían sometidas las mujeres en la familia islámica.
Para la periodista española Aranguren, famosa por ser una de las mejores corresponsales de guerra; sobre el uso del velo o hiyab dice que es una tradición, que no es impuesto necesariamente; que es una protesta contra el colonialismo occidental. Que en sectores de las jóvenes, su uso es tendencia.
Agrega que ver a todos los musulmanes compacto es una visión colonialista, que el pensamiento sigue siendo colonialista. Incluso manifiesta que en parte del feminismo hay una mirada colonialista, en eso de estar en contra de que las mujeres musulmanas se cubran el pelo.
La periodista española manifiesta que el parlamento iraní es muy parecido a los parlamentos de los países europeos, por la composición de género.
En las universidades iraníes los porcentajes de mujeres son de los más altos del mundo.
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