XVII–La democracia es aplastada por El Talón de Hierro

EL TALON DE HIERRO
Jack London

…Sin que nada permitiera preverlo, una noche surgió no se sabe de dónde una banda de canallas; agitando una bandera estadounidense y entonando canciones patrióticas, prendieron fuego a los vastos talleres del Llamado, que fueron destruidos totalmente.

…sobre los desastres y las ruinas se irguió la forma de la Oligarquía naciente, imperturbable, indiferente y segura de sí misma. Esta serenidad y esta seguridad eran una cosa aterradora. Para alcanzar sus fines, empleaba no solamente su propio y vasto poderío, sino también todo el del Tesoro de los Estados Unidos”

El Chasque
25/02/2026
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En esta increíble obra de anticipación, escrita en 1907 en Estados Unidos, Jack London, su autor, describe con gran lucidez el desprecio de la gran burguesía y sus representantes en el gobierno ante el sufrimiento de la clase obrera, trabajadores y pueblo en general.

En estos días que Trump impulsa una nueva escalada de agresión sobre Venezuela y el resto de América Latina, esta obra nos explica, de forma novelada, la esencia de los hechos que vivimos hoy. Explica el fenómeno del fascismo, describe como los monopolios, los trust y los cárteles generan una nueva etapa más salvaje aún, del capitalismo, el imperialismo, llevando a la quiebra a los pequeños y medianos empresarios o poniéndolos a su servicio.

La Oligarquía ante la crisis, abandona toda forma democrática y aplasta a la burguesía media con su poder económico y contra la clase obrera lanza todo el poder del Estado, más grupos de provocadores pagos que siembran el terror en el pueblo, con la protección de las fuerzas represivas.
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Capitulo X – El Torbellino

…. Continuación
A decir verdad, mi padre se quedó encantado. Según él, su despido, precipitado por la publicación de su libro «Economía y Educación», no hacía más que confirmar su tesis. ¿Podía darse una prueba más concluyente de que la instrucción pública estaba dominada por la clase capitalista?

Esta confirmación, empero, no vio la luz pública, pues nadie se enteró de que había sido obligado a retirarse de la Universidad.

…Ocurrió entonces que su libro fue suprimido. Esta supresión se produjo en un secreto tal, que al principio nos quedamos en ayunas. Inmediatamente de publicada, la obra había causado cierta emoción en el país. La prensa capitalista lo había zamarreado cortésmente a papá: en general, lamentaba que un sabio tan grande hubiese salido de su dominio para aventurarse en el de la sociología, que le era perfectamente desconocido y en donde no había tardado en extraviarse.

…Cuando se enteró de que su obra había sido secuestrada, papá intentó informarle al público, pero sus comunicados a la prensa no recibieron respuesta.

Habían deformado sus palabras y sus frases y transformado sus observaciones sobrias y mesuradas en un discurso de anarquista de barricada.

…Su pretendido anarquismo fue puesto en la picota con una terrible campaña de prensa, en largos editoriales sembrados de insultos y de alusiones a su decadencia mental. Ernesto nos informó que esta táctica de la prensa capitalista no era una novedad: los diarios tenían costumbre de enviar ..reporteros a todas las reuniones socialistas con la consigna de alterar a la clase media y apartarla de toda posible afiliación al proletariado.

.. en esta licuefacción hay algo que tomará forma, ya que se está cristalizando. La supresión de su libro es un precipitado. ¿Cuántos otros han sido suprimidos?

Lo ignoramos y no podemos enterarnos. Estamos en tinieblas.

Ahora puede esperar hasta la supresión de la prensa y de las editoriales socialistas. Me temo que sea inminente. Seremos estrangulados.

…, publicaba a menudo ediciones especiales de dos a cinco millones de ejemplares, pagados y distribuidos por el pequeño ejército de trabajadores voluntarios que se agrupaban alrededor del Llamado.

El primer golpe estuvo dirigido contra esas ediciones, y fue un mazazo: por un decreto arbitrario, la administración de Correos decidió que tales ediciones no formaban parte de la circulación ordinaria del diario, y, con ese pretexto, se negó a admitirlas en los trenes correos

Una semana después el ministro de Correos decidió que el diario mismo era sedicioso y lo radio definitivamente de sus transportes.

…Sin que nada permitiera preverlo, una noche surgió no se sabe de dónde una banda de canallas; agitando una bandera estadounidense y entonando canciones patrióticas, prendieron fuego a los vastos talleres del Llamado, que fueron destruidos totalmente.

…De una a otra semana, otras hojas socialistas fueron privadas de sus medios de transporte y, en varios casos, los Cien Negros destruyeron sus talleres. Naturalmente, los diarios del país sostenían la política de las clases dominantes, y la prensa asesinada fue calumniada y vilipendiada, en tanto que los Cien Negros eran presentados como verdaderos patriotas y salvadores de la sociedad.

…Había que pagar ahora los años de prosperidad. Todos los mercados, abarrotados, se desmoronaban, y en la caída general de los precios, el del trabajo caía más vertiginosamente que todos los demás. El país estaba convulsionado por las discordias industriales. Aquí y allí, por todas partes, los obreros se declaraban en huelga; y cuando no se hallaban en huelga, los patronos los
echaban a la calle.
Los diarios estaban llenos de relatos de violencia y de sangre. Y en todo eso andaba la mano de los Cien Negros. La asonada, el incendio, la destrucción a tontas y a locas eran su función específica, que ellos cumplían con el corazón alegre. Llamado por los actos de los Cien Negros, todo el ejército regular se había puesto en campaña. Todas las villas y ciudades semejaban campos militares y los trabajadores eran fusilados como perros. Los rompe huelgas se reclutaban en la muchedumbre de desocupados, y cuando llevaban las de perder en sus grescas con los hombres de los sindicatos, siempre aparecían a punto las tropas regulares para aplastar a estos últimos. Estaba, además, la milicia. Hasta entonces no había sido necesario recurrir a la ley secreta sobre la
milicia: sólo su parte regularmente organizada entraba en acción, pero operaba en todos lados. Por fin el gobierno aumentó en este período de terror, en cien mil hombres los efectivos del ejército.

..La clase trabajadora daba muestras de una disposición ruda y sanguinaria, pero estaba abatida. Su ruina, sin embargo, no puso fin a la crisis. Los Bancos, que por si mismos constituían una de las importantes fuerzas de la oligarquía, continuaban cobrando sus anticipos. El grupo de Wall Street transformó el mercado de las existencias en un torbellino en el que todos los valores del país se redujeron casi a cero. Y sobre los desastres y las ruinas se irguió la forma de la Oligarquía naciente, imperturbable, indiferente y segura de sí misma. Esta serenidad y esta seguridad eran una cosa aterradora. Para alcanzar sus fines, empleaba no solamente su propio y vasto poderío, sino también todo el del Tesoro de los Estados Unidos.
Los capitanes de industria se habían vuelto contra la clase intermedia. Las asociaciones de patronos, que los habían ayudado a romper la organización del trabajo, eran a su vez despedazadas por sus antiguos aliados. … ¡Y qué provechos, qué enormes beneficios!
…Los valores eran lamentable e increíblemente empequeñecidos y los trusts ampliaban sus posesiones en proporciones no menos inverosímiles; sus empresas se extendían a muchísimos campos nuevos, y siempre a expensas de la clase media.
Así, el verano de 1912 vio el virtual asesinato de la pequeña burguesía.
Meneó la cabeza con aire de mal augurio y vio venir sin ilusiones los comicios de otoño.
—Es inútil —decía—; estamos derrotados por anticipado. El Talón de Hierro está ahí. Había puesto mis esperanzas en una victoria pacífica, lograda gracias a las urnas. Seremos despojados de las escasas libertades que nos quedan; el Talón dé Hierro pisoteará nuestras caras.
Desde entonces, Ernesto puso su fe en la bandera de la revolución. En este terreno iba más allá de su partido. Sus camaradas socialistas no podían seguirlo: continuaban creyendo que podían lograr la victoria en las elecciones. No es que hubiesen quedado aturdidos por los golpes ya recibidos: no les faltaba ni sangre fría ni coraje. Eran incrédulos; eso era todo. Ernesto no conseguía inspirarles un temor serio al advenimiento de la Oligarquía. Lograba conmoverlos, pero ellos estaban demasiado seguros de su propia fuerza. En su teoría de la evolución social, la Oligarquía no tenía cabida; por consiguiente, la Oligarquía no podía existir.
—Lo mandaremos al Congreso y todo andará sobre rieles —le dijeron en una de nuestras reuniones secretas.
—Y cuando me rapten del Congreso, me pongan contra la pared y me hagan saltar los sesos —preguntó fríamente Ernesto, ¿qué haréis vosotros?
—Entonces nos levantaremos con todo nuestro poder —respondieron en el acto una docena de voces—. Entonces chapotearéis en vuestra propia sangre —fue la respuesta—.
Conozco esta cantilena: se la oí cantar a la clase media; y ahora ¿en dónde se halla ésta con su poderío?

Continuará.
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I- Los metafísicos

II – Los metafísicos

III- Los Mercenarios -El Talón de Hierro

IV – La lucha de Clases -EL TALON DE HIERRO

V – Esclavos de la máquina -El Talón De Hierro

VI- El capitalismo salvaje- El Talón de Hierro

VII- Las fuerzas de la Revolución

VIII – La clase capitalista se ha hecho pasible del delito de mala administración

IX -La lucha de clases: ¡El Poder! Verdaderamente, es la reina de las palabras, la última palabra

X – Así actúa la clase dominante: Si no puedes convencerlos, cómpralos… y si no…

XI- Para el sentido común, solo un loco puede “estar en desacuerdo radical con nuestras más sanas conclusiones.”

XII-Los destructores de máquinas -El Talón de Hierro

XIII-Los destructores de máquinas -2-El Talón de Hierro

XIV– La convicción de un comunista-El Talón de Hierro

XV– La convicción de un comunista-2-El Talón de Hierro

XVI–Convicciones de un comunista-3-El Talón de Hierro

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