T E S T A M E N T O – por: Aldo Scarpa

Somos cinco hermanos.
Nuestro padre fue preso por primera en 1968, posteriormente destituido.
De muy niño recuerdo los allanamientos en el apartamento de la calle Prato y luego abajo, en la que hoy es aún nuestra casa.

Recuerdo también, durante la dictadura la llegada nocturna a casa de los hermanos Trejo, de Cachito o de Mario (en esos tiempos “Darío”), del “viejo” Capobianco, más adelante de Raúl Larraya, planificaban y realizaban “crímenes monstruosos”, como volanteadas y pintadas denunciando al fascismo o a los asesinos de Álvaro, de Nibia y…

En 1975 mi padre se fue de casa, pasó a la clandestinidad. Lo veíamos algún domingo en la casa de la abuela “china” en Acevedo Díaz, o en otras oportunidades en AEBU
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Bear markets, deudas y pymes: o por qué el Peje no está tan loco

Emiliano Zolla Marquez
México. Abril de 2020

En vez de perder tiempo con Zizek y estar cavilando si ha llegado la hora final del capitalismo, mejor lean algún periódico financiero (entre más a la derecha, mejor). Ahí verán que muchos analistas están pensando que la pandemia puede llevar a un «bear market», en el que precio bajo de las acciones y el pesimismo de los inversionistas puede resultar beneficioso para quienes se arriesguen a negociar acciones a través de posiciones cortas, opciones de venta y otros mecanismos bursátiles de gran riesgo y altamente especulativos. Es decir, hay capitalistas que hoy -en medio de la crisis- están pensando en la posibilidad de hacerse de empresas que han perdido su valor de mercado, aprovechar que sus competidores han caído en desgracia y que apuestan a cambiar el orden del juego.

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Entrevista a Éric Toussaint, portavoz del CADTM Internacional

«La pandemia se enmarca en una crisis multidimensional del capitalismo» Por Henri Wilno

31 de marzo de 2020

En un artículo reciente, escribiste: «el coronavirus constituye la chispa o el detonador de la crisis bursátil pero no es la causa». ¿Podrías aclarar lo que piensas sobre esta cuestión?
Mientras que los grandes medios y los gobiernos afirman constantemente que la crisis bursátil ha sido provocada por la pandemia del coronavirus, insistí en el hecho de que todos los elementos para una nueva crisis financiera ya estaban preparados desde hacía varios años, y que el corona virus constituía la chispa o el detonador de la crisis bursátil pero que no era su causa La cantidad de materia inflamable en la esfera de las finanzas ya había alcanzado la saturación desde hacía varios años, y ya se sabía que una chispa podía llegar a provocar la explosión, pero no se sabía cuándo y qué la provocaría. Lo que sí se sabía, era que se produciría.

…..
¿Qué habrá que hacer?
Es necesario luchar para que se ponga en marcha un vasto programa anticapitalista que incluya una serie de medidas fundamentales: la suspensión del pago de la deuda pública seguida de la anulación de todas las deudas ilegítimas ya sean privadas o públicas; la expropiación sin indemnización de los grandes accionistas de los bancos con el fin de crear un verdadero servicio público de ahorro, de crédito y de seguros bajo control ciudadano; el cierre de las bolsas; la creación de un verdadero servicio nacional de salud pública; la expropiación de las empresas farmacéuticas y de los laboratorios privados de investigación y de su transferencia al sector público bajo control ciudadano; la expropiación sin indemnización de las empresas del sector de la energía (para poder realizar de manera planificada la lucha contra la crisis ecológica) y muchas otras medidas radicales y fundamentales, entre las cuales las medidas de urgencia para mejorar de inmediato las condiciones de vida de la mayoría de la población. Hay que abrogar los tratados de libre comercio y relocalizar al máximo la producción, privilegiando de esa manera los circuitos cortos.

La respuesta necesaria a la pandemia del coronavirus debe ser la ocasión para avanzar hacia una auténtica revolución que modifique radicalmente la sociedad, en su modo de vida, su modo de propiedad y su modo de producción. Esta revolución podrá suceder solamente si las víctimas del sistema entran en autoactividad y se autoorganizan, para poder desalojar al 1 % de la población y a sus lacayos de los centros de poder y así crear una verdadera democracia. Una revolución ecologista y socialista, autogestionaria y feminista es necesaria.

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