La pandemia y el fin de la era neoliberal -Atilio Boron

Mar 29, 2020

Pero, ¿por qué no pensar en alguna salida intermedia, ni la tan temida “barbarie” (de la cual hace tiempo se nos vienen administrando crecientes dosis en los capitalismos realmente existentes”) ni la igualmente tan anhelada opción de un “comunismo reinventado”? ¿Por qué no pensar que una transición hacia el postcapitalismo será inevitablemente “desigual y combinada”, con avances profundos en algunos terrenos: la desfinanciarización de la economía, la desmercantilización de la sanidad y la seguridad social, por ejemplo y otros más vacilantes, tropezando con mayores resistencias de la burguesía, en áreas tales como el riguroso control del casino financiero mundial, la estatización de la industria farmacéutica (para que los medicamentos dejen de ser una mercancía producida en función de su rentabilidad), las industrias estratégicas y los medios de comunicación, amén de la recuperación pública de los llamados “recursos naturales” (bienes comunes, en realidad)? ¿Por qué no pensar en “esos muchos socialismos” de los que premonitoriamente hablaba el gran marxista inglés Raymond Williams a mediados de los años ochenta del siglo pasado?[…]

[…] la consigna de la hora para todas las fuerzas anticapitalistas del planeta es: concientizar, organizar y luchar;[…]

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¿Una economía de guerra? Michael Roberts

30 marzo, 2020

«[…] En esta pandemia las principales economías estarán bloqueadas durante dos meses (el bloqueo de China en Wuhan no se aliviará hasta la próxima semana; por lo tanto, son más de dos meses). Entonces lo más probable es que el PIB mundial se contraiga en el 2020 en mayor cantidad que en la pasada Gran Recesión.

Por supuesto, que existe la esperanza que los cierres sean de corta duración.  Pero como ha dicho Ángel Gurría, secretario general de la OCDE:  «No sabemos cuánto tiempo nos demoraremos en superar el desempleo y el cierre de millones de pequeñas empresas. Es una ilusión hablar de una rápida recuperación».  Estas y otras declaraciones son jarro de agua fría para Trump que espera que los Estados Unidos vuelvan a los “negocios  habituales” para el Domingo de Pascua.»

[…] Lo que la Gran Depresión y la Segunda Guerra demostró fue que, una vez que el capitalismo se encuentra en la profundidad de una larga depresión, irremediablemente se producirá una destrucción de todo lo que el capitalismo ha acumulado en décadas anteriores antes de que una nueva era de expansión sea posible. No hay ninguna política que pueda evitar la depresión privilegiando al mismo tiempo al sector capitalista. Si el sector publico no interviene activamente en la economía y en la producción, entonces viviremos una nueva larga depresión de la economía.

Las principales economías (por no hablar de las llamadas economías emergentes) no podrán por salir de una nueva gran depresión a menos que la ley del mercado y del valor sea sustituida por la propiedad pública, la inversión y la planificación, utilizando todas las habilidades de los trabajadores.  Esto es lo que está demostrando la  pandemia del COVID-19.»

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Entrevista a Éric Toussaint, portavoz del CADTM Internacional

«La pandemia se enmarca en una crisis multidimensional del capitalismo» Por Henri Wilno

31 de marzo de 2020

En un artículo reciente, escribiste: «el coronavirus constituye la chispa o el detonador de la crisis bursátil pero no es la causa». ¿Podrías aclarar lo que piensas sobre esta cuestión?
Mientras que los grandes medios y los gobiernos afirman constantemente que la crisis bursátil ha sido provocada por la pandemia del coronavirus, insistí en el hecho de que todos los elementos para una nueva crisis financiera ya estaban preparados desde hacía varios años, y que el corona virus constituía la chispa o el detonador de la crisis bursátil pero que no era su causa La cantidad de materia inflamable en la esfera de las finanzas ya había alcanzado la saturación desde hacía varios años, y ya se sabía que una chispa podía llegar a provocar la explosión, pero no se sabía cuándo y qué la provocaría. Lo que sí se sabía, era que se produciría.

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¿Qué habrá que hacer?
Es necesario luchar para que se ponga en marcha un vasto programa anticapitalista que incluya una serie de medidas fundamentales: la suspensión del pago de la deuda pública seguida de la anulación de todas las deudas ilegítimas ya sean privadas o públicas; la expropiación sin indemnización de los grandes accionistas de los bancos con el fin de crear un verdadero servicio público de ahorro, de crédito y de seguros bajo control ciudadano; el cierre de las bolsas; la creación de un verdadero servicio nacional de salud pública; la expropiación de las empresas farmacéuticas y de los laboratorios privados de investigación y de su transferencia al sector público bajo control ciudadano; la expropiación sin indemnización de las empresas del sector de la energía (para poder realizar de manera planificada la lucha contra la crisis ecológica) y muchas otras medidas radicales y fundamentales, entre las cuales las medidas de urgencia para mejorar de inmediato las condiciones de vida de la mayoría de la población. Hay que abrogar los tratados de libre comercio y relocalizar al máximo la producción, privilegiando de esa manera los circuitos cortos.

La respuesta necesaria a la pandemia del coronavirus debe ser la ocasión para avanzar hacia una auténtica revolución que modifique radicalmente la sociedad, en su modo de vida, su modo de propiedad y su modo de producción. Esta revolución podrá suceder solamente si las víctimas del sistema entran en autoactividad y se autoorganizan, para poder desalojar al 1 % de la población y a sus lacayos de los centros de poder y así crear una verdadera democracia. Una revolución ecologista y socialista, autogestionaria y feminista es necesaria.

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LA OTRA CARA DE LA POLÍTICA

14 de marzo de 2020

El Uruguay confirma la teoría de ser el único pueblo de la especie humana, capaz de tropezar dos veces con la misma piedra.

En general las diferentes especies que habitan el planeta tienen incorporado en su ADN el aprendizaje (producto de la evolución de miles de años) de aquellos aspectos que ponen en peligro su supervivencia. La naturaleza los dotó de componentes necesarios para tal cometido. Sin embargo, la especie humana es la única que nace sin atributos físicos integrados (colmillos, garras, etc.) salvo un cerebro capaz de evolucionar a los niveles que hoy conocemos y que le permitió adaptarse y llegar (por ahora) hasta aquí.

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