Gonzalo Alsina
El Chasque
30/10/2026
El 3 de diciembre de 2025, al cumplirse 118 días de lucha, un grupo de trabajadores sindicalizados despedidos por Claldy, se trasladó de Young a la Capital e instalaron la “Carpa de la Dignidad”, en la Plaza Independencia frente a la Torre Ejecutiva y dos de los trabajadores, Aníbal Apollonia y Mauricio Fernández, iniciaron el 4 de diciembre una huelga de hambre.
Ésta es una forma de resistencia no violenta y extrema, a menudo usada cuando los participantes sienten que no tienen otra manera para hacer escuchar sus demandas.
Estuvieron casi 4 meses en una carpa sindical frente a la planta en Young, reclamando el reintegro de los trabajadores despedidos en agosto de 2025 (32 trabajadores y todos sindicalizados).
La patronal cerrada a toda negociación. Esto, explica la medida de la huelga de hambre.
El argumento de la empresa –a pesar de recibir préstamos para reconversión industrial del Estado- argumentó los despidos en una reestructura para reducir costos y en realidad fue para despedir sindicalistas. Usan la plata del Estado y tiran a la calle a 32 trabajadores, violando toda la legislación laboral y constitucional.
Al mismo tiempo exigió a los trabajadores que quedaron, hacer 12 horas, haciendo turnos de 12 horas por día y trabajando hasta los domingos, algo que nunca se había hecho.
Es evidente que se trató de despidos antisindicales porque los 32 que perdieron el trabajo estaban sindicalizados. Como muchos empresarios- que consideran que el mejor sindicato es el que no existe-, al mejor estilo fascista borraron el sindicato adentro de la empresa.
El OBJETIVO claro de la patronal fue romper el sindicato. La excusa fue la reestructura para bajar costos. Con buenas ventas e incluso exportando.
La lucha de los trabajadores rodeados de la solidaridad de la FTIL y del PIT-CNT, lograron el 12 de diciembre de 2025, que se instalara una mesa de negociación, a partir del 19 de enero de 2026, donde la patronal por primera y única vez, se vio obligada a aceptar que los trabajadores no fueron despedidos y extender el seguro de paro por otra causal.
A casi un año de negociaciones no se vislumbra una solución por la actitud de la patronal.
Los trabajadores vinieron a buscar en Montevideo el apoyo para volver al trabajo, después de 126 días de lucha desde el 8 de agosto al 12 de diciembre de 2025. Lograron arrancarle a una patronal represiva una mesa de negociación, en la cual la patronal sigue sin reconocer que violó las más básicas normas laborales y los derechos de asociación de los trabajadores.
La huelga de hambre logró tener la visibilidad que no tenían en Young.
En Alemania donde gobierna un gobierno de derecha respetan los derechos sindicales.
En Uruguay que somos ejemplo mundial por las conquistas de los trabajadores y los derechos logrados, sería más fácil resolver el problema, si existiera voluntad política.
Orsi como católico y profesor de historia, leyó la encíclica del 5 de mayo de 1891 del Papa León XIII – que un poco tarde, 20 años después de la Comuna de París- plantea respetar el derecho de sindicalización de los trabajadores. O se está con la dignidad de los trabajadores o con los patrones. ¿Dónde está lo de la justicia social frente a los abusos de los capitalistas?
En diciembre de 2025 antes de las fiestas se sacaron fotos con los trabajadores, en la Torre Ejecutiva, Orsi y su secretario Sánchez, nerviosos por el impacto de la justa lucha de los obreros lácteos. Y ahora se olvidaron.
Lo único que les falta es que le vuelvan a dar nuevos préstamos para reconversión a los perseguidores de sindicalistas. Eso de izquierda no es.
La comisión de seguimiento que funciona desde enero de 2026 sigue estancada por la falta de voluntad política.
La Inspección de Trabajo sigue muy lenta ante la denuncia y juicio por represión sindical. Después de finalizado el seguro en diciembre de este año, se activarán automáticamente las denuncias de los trabajadores.
Mientras tanto, la patronal violando los reglamentos, los consejos de salarios y la Constitución toman algunos días por mes a zafrales y luego los mandan para su casa. Con esta convocatoria de zafrales están violando los acuerdos anteriores con el sindicato. La patronal viola los consejos de salarios con los lácteos, dónde no existe el zafral a convocatoria. Esto es flexibilización laboral.
La paciencia tiene un límite.
Los zafrales si bien tendrían el carnet para manipular alimentos, no están en condiciones muchos de ellos en manejar la maquinaria.
Se ponen en riego, por la falta de preparación adecuada, usar zafrales en tareas muy especializadas. Ponen en riesgo a trabajadores con las mangueras con vapor a presión, que se usan en máquinas y hay llaves con vapor a presión que son peligrosas; con los utensilios cortantes, los casos de vacío, las embolsadoras de queso y de leche, por ejemplo.
La Inspección de Trabajo debería inspeccionar por sorpresa, para chequear como los zafrales trabajan con las carretillas eléctricas, que pesan dos toneladas aproximadamente. Lo estarían haciendo “normal” a ese manejo. Por razones de seguridad, los zafrales tendrían que hacer un curso para poder manejarlas y ahora según trabajadores de la planta, nos dicen, que anda cualquiera con ellas.
Están violando todos los acuerdos y reglamentaciones laborales.
Es hora de que el gobierno cambie de actitud.
