La cumbre entre China y EE.UU.
Gonzalo Alsina
El Chasque 238
22/05/2026
Entre el 13 y 15 de mayo se realizó finalmente la cumbre entre USA y China, que había sido postergada por Trump, por la guerra que desató junto a Israel contra la República Islámica de Irán. Es la segunda visita de Trump en 9 años -2017 y 2026. Biden no fue y aumentó las tensiones, sobre todo a través de Taiwán.
Trump antes había amenazado con sacar las empresas estadounidenses que hay en China – que son 80.000-, y ahora va con los 16 CEO más importantes a hacer negocios con China. Para el especialista argentino, Sabino Vaca Narvaja, parece ser un acta de rendición.
Trump tiene la urgencia de las elecciones de noviembre, la crisis económica y una guerra perdida en Irán. Dice el experto argentino, que Trump en un síntoma de debilidad les pidió a la OTAN y a China que lo ayudaran para abrir el estrecho de Ormuz, sin éxito.
Llega con urgencia y una debilidad relativa, porque EE.UU sigue siendo una potencia militar y económica muy importante. Agrega que “aún con la competencia estratégica hay 80.000 empresas China y la interdependencia es grande. Pero que EE.UU. necesita más de China, que China de EE.UU.” China no solo es el taller del mundo, sino un polo tecnológico de innovación mundial y uno de los más grandes mercados.
China es un Estado-civilización con 5.000 años de historia. Nunca fue expansionista y no necesita la guerra como Europa occidental y EE.UU. El “milagro chino” es el acontecimiento más importante de la historia moderna y es obra y gracia del Partido Comunista de China, que junto a su pueblo se consideran socialistas.
Simbólicamente dice que Trump está reconociendo el poder chino. La RPCH no está en relación de debilidad y eso se vio hasta en lo gestual.
El objetivo era destruir a Irán para golpear al estratégico triángulo de Primakov. Pero perdió y esa carta no la pudo llevar a China.
Está claro que Irán y China son mucho más que países amigos. Las armas chinas no están en el teatro de operaciones. Los satélites sí, dándoles coordenadas. Trump para la galería interna, sabiendo respuesta, planteó lo de las armas. Xi Jinping negó.
Si Elon Musk y la OTAN le dan los satélites a Zelenski para ataques a civiles en Rusia, -8.000 civiles muertos por drones ucranianos en 4 años-, ¿por qué China no puede compartir su sistema satelital Beidou con Irán, que es para defenderse del imperialismo y el sionismo?
Además hay cositas que nunca se dicen. Se sabrán al debido tiempo. Digo por algun gilún, que siempre hay. La ayuda “invisible” nunca se dice.
La guerra en el golfo Pérsico, no estaba agendado en abril y el mediador es Pakistán.
Ormuz no son aguas internacionales. Irán y Omán lo controlan y lo seguirán haciendo ajustado al derecho internacional. Va haber siempre libertad de navegación pero con condiciones soberanas.
¿Qué concepción triunfó en la cumbre?
El contexto previo era complejo. Diferencias comerciales y ante diferentes conflictos regionales, competencia tecnológica, el tema de las sanciones a empresas chinas, disputas energéticas y la transición a un nuevo orden global (del paradigma unipolar al multipolar).
El concepto de estabilidad estratégica constructiva, frente al imperio de caos que es destructivo, por esencia imperialista.
EE.UU apuesta a la guerra en Ucrania para destruir a Rusia. Trump y la elite de la OTAN dicen lo que al principio negaban, que la guerra es de la OTAN contra Rusia. Como ahí están perdiendo sacaron de la galera la guerra contra Irán, donde también están perdiendo.
El poder de USA sigue siendo muy grande, pero tuvo que pedir, altos al fuego varios, y tuvo que posponer la cumbre para ir a buscar algo en Pekín, para mejorar su deteriorada imagen.
La estrategia yanqui es más táctica, que la China. Urgido por la caída de su poder relativo, necesitan todo rápido, ya. Carecen de una planificación a largo plazo. Los chinos juegan al Go, los yanquis al póker.
Trump promueve el caos y la piratería. No se puede esperar mucho racionalismo. Su razón es la de la fuerza por encima de cualquier norme jurídica.
Ante esto Xi Jinping propone una estabilidad saludable en un sistema de competencia. Le prepuso a EE.UU una estabilidad constructiva. No sin antes dejar clara las cuatro líneas rojas, donde la principal es que hay una sola China. El punto central es Taiwán. Trump con su estilo terminó “aceptando” las razones chinas.
Si se apoya su independencia hay guerra. Claro que los chinos lo dicen de otra manera. Pero los yanquis entendieron. Les avisaron que fueran cautelosos.
¿Qué fue lo más importante de la cumbre?
Algunos dicen los negocios. No hubo nada firmado porque la cumbre no fue bien preparada. Mucha improvisación de EE.UU.
Trump fue con los 16 CEO de las principales multinacionales. EE.UU. quiere reducir el déficit comercial con China, aumentar las exportaciones de petróleo y soja. Y China eliminar los aranceles y que haya estabilidad comercial.
Lo más importante de esta cumbre en apariencia, fueron los negocios entre la elite multinacional que tiene 16 billones de dólares, con los chinos.
Parecía que venían a pedirle favores al Secretario del Partido Comunista de China, Xi Jinping. Las cadenas imperialistas pasaron toda la cumbre. Se notó demasiado de qué lado está la verdadera fuerza. Trump, de aranceles y sanciones al barrer, parece el representante de un imperio decadente rindiéndose ante el principal estadista mundial, Xi.
Seguro que va a jetear con el Boeing que les va a comprar China -200 aviones- o la soja que le permitirá ganar algun votito en algunos estados para las elecciones de noviembre. Toda monedita sirve. Tesla no quiere las sanciones de Trump porque produce autos eléctricos en China. El Ceo de Nvidia vende chips a China, con la que tiene buenas relaciones y sabe que China en pocos años se los come en dos panes. Y es mejor ser socio que enemigo.
Tierras raras vs chips
EE.UU. sigue dependiendo de China con las tierras raras y el país asiático mantiene las restricciones, porque USA mantiene las restricciones a los Chips de Nvidia.
Al CEO de Nvidia no le sirve el cierre del estrecho de Ormuz, porque necesita el helio para los chips, que Qatar les vende. Tampoco Wall Street está muy a gusto. Además peligran los cables submarinos que pasan por el estrecho, si Trump sigue escalando en una guerra perdida. Gran parte del poder económico imperialista necesita que no colapse Dubái.
¿Será por eso que fueron en patota a buscar un salvavidas a Pekín?
Ormuz
Pero Ormuz es un problema de soberanía para Irán y Omán.
China sigue con sus relaciones privilegiadas con Irán. Tuvo el gesto de decir Xi que hay que terminar con la guerra y se abra el estrecho de Ormuz, que de hecho está abierto para muchos países, menos para los que fueron parte del inicio de una guerra ilegal, criminal y traicionera.
Black Rock vinculados a la bolsa de Wall Street y a las inversiones en el complejo militar industrial, quiere que la Bolsa opere en Shanghái. No sucederá, solo le darán un pequeño nicho, que no interfiera en toda China.
Xi los tranquiliza con la compra de aviones, soja y algunos otros negocios. Lo envuelve a Trump con las compras.
Las tres potencias nucleares importantes son Rusia, USA y China. En ese orden.
O hay estabilidad estratégica o guerra nuclear. La cumbre apunta a lo primero. Los chinos tratan de no escalar. El tiempo juega a favor del modo de producción socialista con características chinas. Si en el futuro lejano hay una nueva implosión, esta vez, va a ser en el imperio del caos.
Dos días antes de la cumbre, en aviso a navegante, la Federación de Rusia probó el misil estratégico Sarmat con 16 ojivas nucleares, que alcanza la velocidad de hasta 27 veces la velocidad del sonido –Mach 27-, que es indetectable y alcanza hasta 35.000 kilómetros. Potencia de fuego el equivalente a 4000 bombas de Hiroshima.
El G2 entre Rusia y China es estratégico, consolidado e irrompible. Rusia es la primera potencia militar del mundo a nivel convencional y nuclear. Y China es la primera potencia mundial a paridad de compra, por su PBI. Es el taller del mundo, que lidera de los 74 adelantos tecnológicos de alto impacto, en 66 de ellos, y va por más.
Por lo expuesto la estabilidad estratégica cuenta en principio de tres patas: China, EE.UU y Rusia. No se puede eliminar a Rusia por su poder de disuasión nuclear.
El G2 no necesita confrontar. Aunque tiene con que defenderse.
Recientemente el especialista mexicano Alfredo Jalife dijo que China en IA lleva a EE.UU 20 años de ventaja. Es un tsunami tecnológico que no tiene antecedentes en la historia.
Otro punto a destacar en Xi Jinping, que vieron los gringos en sus casas, fue cuando le dijo a Trump, seamos socios y no rivales. Lo desarmó. Xi se ganó a la opinión pública estadounidense. El yin y el yang sostienen que el conflicto y la cooperación no son opuestos, sino parte de un mismo ciclo; que la armonía no es la ausencia de tensión, sino el equilibrio entre fuerzas distintas.
Xi habló de dos grandes pueblos con sus sistemas distintos.
El presidente de China hizo una pregunta clave:
¿Puede China y EE.UU. superar la trampa de Tucídides?
Esa pregunta le hizo directamente Xi a Trump.
Adoptar la guerra del Peloponeso del siglo V A.C, al siglo XXI no tiene sentido.
Esta hipótesis del profesor de Harvard Graham Allison del año 2012, no se da siempre según el mismo autor. De los 16 casos estudiados desde el siglo XVI en adelante, en cuatro no hubo guerra. Y en la mayoría de los otros hay un cúmulo de descontextualizaciones y errores conceptuales entre potencia establecida o dominante y potencia emergente.
Se basa en lo que dijo el historiador de la antigüedad griega, Tucídides, que cuando una potencia hegemónica empieza a tener miedo de otra potencia emergente que la empieza a enfrentar, ese miedo lleva a la guerra. Atenas era hegemónica y le tiene miedo a Esparta que le disputaba la hegemonía y llevó a la guerra y a la derrota de Atenas. Luego Persia derroto a Esparta.
¿Es inevitable? En la Guerra Fría no hubo confrontación directa. Y no ganó la potencia emergente.
Ahora el contexto internacional es otro.
Allison dice que no es una ley inevitable. Que para evitarla ambas potencias – ya vimos que hay más de dos- las potencias deberán apostar por la diplomacia creativa –la que Xi llama estabilidad estratégica-.
Hoy la potencia emergente sería China y la dominante EE.UU. Pero el G2 entre China y Rusia cambia la correlación de fuerzas mundiales.
Con las derrotas en Ucrania e Irán estaría seriamente cuestionado lo de dominante. Lo que no quiere decir que el imperialismo yanqui o el europeo ante su decadencia o por razones existenciales puedan provocar una guerra mundial nuclear, que destruiría toda la humanidad.
Por suerte existe la firmeza y la paciencia estratégica de Putin y Xi, para tratar de salvar a la humanidad.
De casi nada, estamos hablando…
En el mismo momento que se estaba dando la cumbre, el genocida Netanyahu decía que “somos la nueva Esparta del Cercano Oriente. Como genocida no eligió la Atenas de Pericles. Además estratégicamente está perdiendo no con China, sino con el Eje de la Resistencia. Y eso pesó en la cumbre. Por eso Trump casi no habló del tema.
Trump está buscando sacar la pata del lazo en el Golfo Pérsico.
China seguro que no lo va ayudar, porque sabe que Ucrania, Irán y Taiwán están unidos por la misma línea estratégica del imperialismo. China tiene alternativas varias al petróleo pero le interesa resolver el conflicto y que se fortalezca el eje sunita en alianza con Irán. Y eso en sí mismo sería una derrota para el imperialismo y el sionismo genocida. Los yanquis dan por perdidas las bases del Golfo Pérsico.
La alternativa es, o estabilidad estratégica y aceptar el mundo multipolar o la guerra nuclear.
Xi fue claro: nadie gana en una guerra comercial, los intereses comunes deben ser mayores que las diferencias y que China y USA deben evitar la Trampa de Tucídides y los dos países crear un nuevo modelo de relaciones entre grandes potencias.
Esto fue escrito con la información hasta el 16 de mayo inclusive. Con el correr de los días se sabrá más. Me basé en Alfredo Jalife, Pepe Escobar, Juan Antonio Aguilar y Sabino Vaca Narvaja; mexicano, brasileño, español y argentino respectivamente. Se los recomiendo.
