Gonzalo Alsina
El Chasque
14/05/2026
Los que vivimos en el mundo occidental judeo cristiano tenemos un visión distorsionada de lo que es realmente la Yihad para un musulmán. Se la ha equiparado a grupos minoritarios terroristas como Al Qaeda o ISIS –los rebana cuellos con cuchillo, apoyados en Siria por Israel, que nunca recibió un atentado de esta organización digitada por la CIA-.
La palabra significa esfuerzo, lucha, resistencia. No significa guerra santa, porque ese concepto no existe en el Islam. Alcanza con leer El Corán.
Desde el ángulo personal la Yihad es la lucha contra el ego, la mentira, la avaricia, la tentación y la pereza.
Donald Trump es todo lo contario de esto. Tiene un ego repugnante, miente todos los días, la avaricia es su principal principio, el propio de un multimillonario, que está entre los 200 más ricos del mundo; la tentación reflejada en sus andanzas por la mansión de Epstein y como buen multimillonario, nunca trabajó realmente. Para qué si con la plusvalía alcanza y sobra.
La Yihad personal incluye el esfuerzo por ser un mejor musulmán, como cumplir con la oración, ayudar a otros o estudiar.
La Yihad en el sentido comunitario es la lucha defensiva o resistencia para proteger a la comunidad amenazada, para defender la libertad religiosa o la justicia, ante la agresión. El Corán dice: “No hay coerción en la religión.”
La Yihad en este sentido solo la puede declarar una autoridad legítima –como ocurrió el 28 de febrero de 2026 en Irak, por el Ayatola Sistani- y con reglas ética estrictas: no matar civiles, niños, ancianos, monjes, no talar árboles, no destruir templos.
Todo lo contario de lo que hicieron y están haciendo los genocidas en Gaza contra los palestinos, donde matan miles de niños, niñas, mujeres y ancianos, familias enteras, donde no dejaron un solo templo, ni mezquita, ni iglesia en pie. En Irán fue bombardeada una mezquita por los misiles de Israel, que desató la condena de los iraníes que profesan la religión judía.
En la República Islámica de Irán está asegurada la libertad religiosa, en toda su extensión imaginable.
En Irán todas las religiones monoteístas tuvieron cita: musulmanes, judíos y cristianos.
Si usted lector, una vez terminada la guerra, pudiera hacerse un viaje a Irán, podrá visitar sin problemas, el Mausoleo del Profeta Daniel, que está en el sur en la ciudad de Susa. Lo visitan creyentes de las tres religiones monoteístas, agnósticos y ateos.
A Gaza, Israel no lo va a dejar entrar, porque está ocupada desde 2006, cuando Hamas ganó las elecciones. Pero los palestinos musulmanes son abiertos como los iraníes. Practican las tres religiones monoteístas. Por ejemplo, la mayoría del exilio palestino y sus descendientes en Chile, son cristianos y están contra el genocidio de Israel contra Gaza y Cisjordania.
Pero volvamos a Irán. Se puede visitar cuando quieran y puedan, el Mausoleo de la Reina Esther y su primo, en Hamadán al noroeste de la República Islámica de Irán. Los judíos pueden visitarla. De hecho la visitan los judíos de Irán y de otras partes del mundo.
No olvidarse que el pueblo iraní es muy respetuoso de su historia y tradiciones persas. Fueron los Aqueménides los que salvaron al pueblo hebreo del cautiverio de los babilonios en el año 539 AC. A Ciro los describen los textos sagrados como un mesías.
En Irán hace siglos que existe el Nestorianismo, o sea, hay cristianos en Irán desde el cisma del siglo V.
La República Islámica de Irán es diversa en religiones. Hay una religión oficial del
Estado, pero existe libertad de culto. Hay minorías religiosa muy antiguas.
Aproximadamente 30.000 judíos iraníes con un diputado en el Parlamento. Existen
distintas formas de cristianismo, donde los armenios son más numerosos y los nestorianos o asirios, también hay zoroastrianos. Son comunidades completamente integradas dentro del Estado.
Ironía en Irán
Es que las comunidades reconocidas por el Islam pueden vivir sin ningún problema en una comunidad musulmana. Son libres de practicar sus cultos religiosos y ceremonias espirituales, Tienen sus templos, iglesias y sinagogas. Recientemente, como ya dijimos, fue bombardeada una sinagoga por Israel y los judíos iraníes condenaron y repudiaron el crimen.
Mientras en la mayoría de los países musulmanes está prohibido el consumo del alcohol, en Irán lo pueden consumir los que profesan otras creencias. Las minorías que siguen con sus tradiciones consumen alcohol, como el vino, que es exquisito, por otra parte. Hay una añeja tradición persa de consumirlo.
A esta altura, estas agobiado, de las mentiras que suelen hacer los medios de desinformación.
Sigo.
Como están en guerra, te preguntarás qué opinan de la misma, los cristianos, judíos y zoroastrianos.
Como son iraníes, son nacionalistas y patriotas y sienten lo mismo ante la agresión yanqui y sionista contra su país.
Existe y es normal las relaciones entre ciudadanos de religiones distintas. La cultura diaria no tiene que ver con religiones. Todos se sienten iraníes.
Por supuesto que existen diferencias políticas que vienen desde 1979. Antes, bajo la dictadura y monarquía de los Reza Pahlevi, estaban prohibidos los partidos políticos.
Como a partir de la revolución islámica y antimperialista, el país siempre fue acosado, el principal tema de discusión donde se expresan más las diferencias es sobre la relación de Irán con el exterior. Están los antiimperialistas –mayoría- y los pragmáticos o más conciliadores con occidente. Incluso no siempre han coincidido las opiniones entre el Ayatola y el Presidente de Irán. Lo mismo pasa entre los diputados del Parlamento.
Hoy la guerra cambió todo. Como en la guerra con Irak de 1980-1988, lo primero es la patria y después las diferencias políticas. En Irán se discute sin tabúes para dónde va el mundo.
El Imam Jamenei
Recientemente, el periodista suizo Pascal Lottaz, le preguntaba a un historiador también suizo, Patrick Ringgenberg, que vive en Irán, qué papel jugaba el Ayatola recién electo, por el martirio de su padre.
Y decía: “Mantiene el equilibrio de poder entre los distintos sectores. Es el líder religioso en la cúpula del gobierno para seguir la tradición religiosa, pero en la práctica es más realismo político, a veces lo que dice sirve de base para la discusión. Es un símbolo de unidad, moralmente responsable de la orientación islámica, representa el Estado profundo iraní, que es que la religión es uno de los ejes fundamentales de la identidad y la historia del país.”
Referido al nuevo Ayatola, expresa que fue elegido en el contexto de una guerra. Cercano espiritual y políticamente a su padre martirizado. Conoce la jurisprudencia islámica, y formado políticamente por Alí Jamenei.
“Su designación rápida marca la continuidad de lealtad y doctrina para mantener la unidad del país. Sigue siendo un sistema sólido.” Los hechos lo están demostrando. Unos de los mitos despectivos sobre Irán es que es el régimen de los mullas.
El historiador suizo dice en el reportaje que hay básicamente dos grandes mentiras sobre Irán.
1-Que Irán es un amenaza nuclear y 2- que es un régimen de los mullas.
“Lo del régimen de los mullas, es un prejuicio religioso, secularista y anti islámico. Mulla es el clérigo chiíta, que son la columna vertebral de Irán históricamente. Después del 12 Imam desaparecido, los clérigos fueron cada vez más importantes en ausencia de un gran Imam (Ayatola). Son la base de la comunidad chií desde el siglo XVI cuando Irán se convirtió al chiísmo y en un reino chií.
Es un principio de guía religioso incorporado, a partir de 1979 a la naciente República después de la derrota de la monarquía absolutista de Reza Pahlevi.
”Esta monarquía fue una de las dictaduras más sangrientas del Medio Oriente –Asia
occidental-, aliada y apoyada por EE.UU.
“No todos los miembros del gobierno son mullas. Las decisiones políticas en su mayoría las toman personas laicas.”
La seguimos
Gonzalo Alsina
