MONDESS: motor de organización popular en defensa en la seguridad social

Rosana Porteiro

El Chasque

11/05/2026

«La derecha tiene razón cuando se identifica a sí misma con la tranquilidad y el orden: es el orden, en efecto, de la cotidiana humillación de las mayorías, pero orden al fin: la tranquilidad de que la injusticia siga siendo injusta y el hambre hambrienta.
Nuestra derrota estuvo siempre implícita en la victoria ajena; nuestra riqueza ha generado siempre nuestra pobreza para alimentar la prosperidad de otros: los imperios y sus caporales nativos».

Eduardo Galeano. “Las Venas abiertas de América Latina” (fragmento)

Antes de la dictadura cívico militar de 1973 en Uruguay los trabajadores se jubilaban con el 90% de su salario y además tenían aguinaldo, el Acto N° 9 de la dictadura cívico militar de 1973 eliminó esta prestación excepto para los militares que la cobran hasta hoy. Un estudio de la Asociación de Trabajadores de la Seguridad Social (ATSS) revela que los distintos gobiernos democráticos que siguieron al período dictatorial, a través de las leyes que aprobaron, bajaron en forma progresiva, no solo el promedio jubilatorio, sino también los derechos de los trabajadores, todas las prestaciones como el seguro de paro y la asignación familiar.

La Ley N° 16.713 de la Seguridad Social, promulgada el 3 de septiembre de 1995 creó las Administradoras de Fondos de Ahorro Previsional (AFAP) en Uruguay que impactó en los derechos de los trabajadores, estableció el promedio jubilatorio en un 45% y un mínimo de 30 años trabajo. Estas condiciones se deterioraron aún más durante el gobierno  de Luis Lacalle Pou, con la aprobación de la Ley 20.130, que se promulgó el 2 de mayo de 2023, “una ley absolutamente regresiva, que, entre otras cosas, no solo sostiene las AFAP, sino que las universaliza, las hace obligatorias a todos los trabajadores del país, que no dio la solución que se proponía para los problemas, sino que los empeoró y los profundizó”, indicó en diálogo con El Chasque Marita Rodríguez, ex trabajadora, hoy jubilada, del Banco de Previsión Social (BPS) e integrante del Movimiento Nacional en Defensa de la Seguridad Social (Mondess), movimiento que surgió a partir del sindicato de los trabajadores del BPS.

“El Mondess fue una sorpresa para todos nosotros”, recordó Rodríguez. Desde la Comisión de Seguridad Social del sindicato de los trabajadores del BPS (ATSS), ante anuncios de políticos de todos los partidos de la necesidad de reformar la seguridad social y la inminente propuesta del gobierno en esta materia, elaboraron en 2020 un proyecto alternativo como contrapropuesta que anticipara las iniciativas en seguridad social del gobierno de Lacalle Pou que luego se plasmaron en la Ley 20.130. “La reforma de la seguridad social propuesta por la ATSS se basaba en la experticia de las y los trabajadores de la Seguridad Social que saben de primera mano los problemas de la gente en todo el país”, apuntó Rodríguez. Una vez que terminó de elaborar el proyecto, ATSS salió a divulgarlo a los barrios, cooperativas y sindicatos, no solo de Montevideo sino también del interior del país, en el marco de la pandemia, un contexto que complejizaba mucho esta tarea. También, con el fin de que se discutiera en ese espacio, lo presentaron a la Comisión de Expertos sobre seguridad social, creada a través de la Ley de Urgente Consideración (LUC) aprobada en 2020, “por supuesto que no fue tomado en cuenta por la comisión de expertos, por el gobierno de Lacalle Pou, ni por el parlamento de aquel momento”, afirmó Rodríguez.

Cuando la ATSS se comenzó a movilizar “la gente se empezó a agrupar y se organizó en torno a la defensa de esos principios que entendíamos que deberían ser la base de la reforma de la seguridad social, así se formaron las comisiones barriales y las departamentales en varias ciudades del interior del país”, resaltó. “Cuando nos comenzamos a movilizar no pensábamos formar un movimiento, el movimiento se formó con la gente”, recordó. El Mondess nació al llegar a este grado de organización en todo el país y se lanzó el18 de mayo de 2021. Se trata de un movimiento e integrado desde su origen por agrupaciones sindicales, algunos partidos políticos, comisiones barriales, estudiantiles, vecinos, y personas que quieren luchar por una seguridad social sin fines de lucro, solidaria y al servicio de trabajadoras y trabajadores. Recuerda que la primera movilización del Mondess fue en agosto de 2021, en la ex estación Goes, y contó con la presencia de aproximadamente 300 personas, “también contribuyó con nuestra sorpresa al darnos cuenta de que se lograba esta convocatoria y un nivel de organización y participación que seguía en crecimiento, sin recursos, a través de las redes sociales y de volantes que repartíamos en distintos lugares, en oportunidades en una hora o una hora y media, se repartieron 800 volantes informativos y la gente hasta hoy los recibe con interés, eso también lo palpamos”, señaló. “Pintamos muros, abrimos la página web del Mondess y tenemos presencia en internet, en Instagram, en Facebook, donde nuestros contenidos tienen muchas visualizaciones, y numerosas reproducciones”, añadió. Lograron construir una base no solo de militantes sino también de periodistas sobre todo en el interior del país, donde durante cuatro años el Mondess tuvo semanalmente espacios fijos en programas de radio, TV cable o medios este de prensa escrita.

En este período, “en el que aunque se contó con el apoyo del PIT-CNT y otras organizaciones sociales, el principal promotor de toda esa base de trabajo horizontal fue el MONDESS”, se llevó adelante la recolección de firmas para activar el mecanismo constitucional de plebiscito para reformar la ley 20.130 y luego que se alcanzaron las firmas, se impulsó el plebiscito de la papeleta del Sí. En esta consulta popular, aunque no se obtuvieron los votos necesarios para reformar la Ley, se alcanzaron cerca de un millón de voluntades a favor. La papeleta planteaba tres puntos: el retorno a la edad mínima de 60 años para jubilarse, la equiparación de las jubilaciones más bajas con el salario mínimo nacional y la eliminación de las AFAP.

Lograr este caudal de votos fue una proeza teniendo en cuenta los enormes obstáculos a los que se enfrentó la campaña por el plebiscito, obstáculos que no vinieron solo de la coalición multicolor que gobernaba en ese momento sino también de algunos representantes y sectores políticos del FA, uno de ellos el MPP al que pertenece el presidente actual. “Nos enfrentamos a una contra muy grande, una campaña de terror, de mentiras, de amenazas, como las de que si ganaba el plebiscito el IVA se iría al 35%, el BPS iba a cerrar sus puertas, nadie se iba a jubilar y un montón de disparates por ese estilo”, recordó. A pesar de que el Frente Amplio no se manifestó ni realizó una declaración oficial en contra del plebiscito, 111 economistas integrantes de la fuerza política firmaron un documento en el que se posicionaban en oposición a la iniciativa, una de sus redactoras es la actual presidenta del BPS, Jimena Pardo, ex vicepresidenta de República AFAP, y “defensora a ultranza del sistema mixto de administración de jubilaciones y pensiones”, señaló Rodríguez. El documento, aunque se oponía a la forma de modificación de la ley, una reforma constitucional, no se atrevió a cuestionar los tres puntos contenidos en la papeleta, ya que su contenido forma parte de las bases programáticas del Frente Amplio 2025-2029. “Ninguna de las personas que se oponían a esta reforma argumentó basándose en alguna ventaja de las AFAP, la campaña en contra del plebiscito se basó en el miedo, en amenazas acerca de lo que podría suceder si se eliminaban, puntualizó.

“El aumento de la edad mínima para jubilarse a los 65 años que introduce la ley 20.130 tiene un impacto brutal en los trabajadores porque se le quitan 5 años al extender los años de trabajo y hacer que aporte 5 años más y a esto se suma que se les rebaja la jubilación ya que se lleva a 45% el promedio jubilatorio, lo que se llama tasa de reemplazo, que se calcula en base a los últimos 20 años de trabajo, prácticamente toda la historia laboral de la persona, entonces, en la realidad ese 45% se transforma en un 38 o 39%”, explicó Rodríguez. Con la ley anterior, la 16.713, “que ya era nefasta también”, se establecía una tasa de reemplazo del 45% a los 60 años de edad, definida teniendo en cuenta el salario de los últimos 10 o los 20 mejores años de trabajo, lo que daba como resultado promedios jubilatorios más altos que los que determina la ley actual. “Esta ley es un saqueo porque sin los 5 años más de aportes que establece, un salario o una jubilación mínima, de una doméstica, de un trabajador rural o de los miles de trabajadores que hoy ganan 25.000 pesos, con 30 años trabajados ya cobrarían ese monto”, destacó Rodríguez.

“Pero además si te quedabas hasta los 65 años ese promedio aumentaba un 1% por año hasta un total de 5%,  podías llegar a jubilarte, no con el 45%, sino con el 52%, o sea, la ley 20.130 es un robo, un saqueo a los trabajadores en varios aspectos, les quita vida, rebaja la jubilación y demás prestaciones como la jubilación por enfermedad”. En este sentido, con la ley 16.713, el trabajador que tenía patologías y demostraba que no podía trabajar más, se jubilaba por enfermedad antes de llegar a los 60 años con un 66% porque se considera que tiene más gastos en salud. “Estudios médicos, uno de ellos del Colegio Médico de Uruguay, demuestran que entre los 60 y los 65 años es cuando a las personas se les manifiestan las enfermedades crónicas prevalentes, diabetes, infartos, enfermedades más graves”, resaltó.

Hoy, ese trabajador que se jubila por enfermedad con la ley 20.130 lo hace con el 45%, “le robaron 21% de promedio jubilatorio, pero además con otra gravedad, si el trabajador empieza a tramitar su jubilación por enfermedad, por ejemplo a los 58 años y termina la gestión a los 59, como está cerca de los 60 años, le tramitan una jubilación común y por tanto le van a pagar el 45% de promedio jubilatorio”, afirmó Rodríguez. Además existe una especie de ofensiva, una estrategia de complejizar los trámites para dejar a las personas sin acceso a ellos por ejemplo en el caso de los docentes, y de los trabajadores de la salud, “como los compañeros del sindicato del Hospital de Clínicas que nos decían que hay muchos trabajadores con patologías, producidas a causa de las tareas laborales que desempeñan, que no pueden llegar a jubilarse por enfermedad porque al iniciar el trámite en el BPS les informan que no alcanzan los puntajes necesarios exigidos para jubilarse por este causal”. Esto se debe, entre otras cosas, a que no existe una junta médica que evalúe los casos, “la decisión se toma en base a papeles, informes médicos”, indicó. Entonces, si ese informe no está bien documentado, explícito, detallado, o fue realizado por un médico que no comprende bien la dimensión, el impacto, que ese documento va a tener en la vida del trabajador que va a solicitar una jubilación por enfermedad, es difícil que este acceda a la jubilación por este causal. “No existe tampoco un protocolo ni talleres u otra forma de capacitación para los profesionales que realizan los informes médicos con el fin que entiendan los criterios que utiliza y la información que requiere el BPS, y los trabajadores no llegan a jubilarse por enfermedad y tienen que seguir trabajando enfermos, estamos teniendo un problema grave”, afirmó.

Por si todo esto fuera poco, la experiencia internacional confirma la conclusión de lo negativo de las AFAP, solamente en 30 países del mundo se instaló el sistema de AFAP y en 18 de ellos lo eliminaron al poco tiempo de iniciado. En ese sentido, durante la campaña por el plebiscito de reforma de la seguridad social en Uruguay,

“Desde 1996 denunciamos el retroceso ideológico que significaron las sucesivas modificaciones de la seguridad social, que se introdujeron, primero por la ley 16.713 y luego por la 20.130, los uruguayos llevábamos en las entrañas, en el alma, la solidaridad del sistema jubilatorio, era algo absolutamente naturalizado, nadie se cuestionaba este principio ni la virtud del aporte, porque estaba arraigado en la sociedad el pensamiento “hoy por vos, mañana, por mí” y el sistema de ahorro individual instaurado con las AFAPs va en contra de todo eso”, concluyó Rodríguez.

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