Feminismo, masculinidades y desmanicomialización de la salud mental

No es lo mismo ser loca que loco

Alba Villalba
El Chasque
28/05/2026

Las mujeres que cuestionamos las normas y nos atrevemos a desobedecer nos exponemos a que la mirada hegemónica nos catalogue de histéricas, transgresoras y hasta subversivas. Y es que, para la cultura heteropatriarcal, somos simples incubadoras humanas destinadas al cuidado y a las labores domésticas.

Nada más cansador que obedecer a un sistema opresor e insano que limita los proyectos de vida de la mitad de la población: nosotras, las mujeres. De esa fatiga y de esa injusticia nacieron nuestras luchas históricas por el derecho a ser libres, plenas y jamás sumisas. Es por eso que desde la militancia por una salud mental con enfoque en derechos humanos, alzamos la voz para decir que no es lo mismo ser loca que loco.

Ni sumisas ni devotas:
El feminismo interseccional nos enseña que el grado de opresión que padecemos las mujeres depende de diversos factores como, clase social, raza, origen, sexo, etc. Esto explica por qué una mujer, negra o indígena, pobre, además de loca y desobediente necesitará, con mayor urgencia, de red de apoyo comunitario y militante para enfrentar las desigualdades estructurales con alguna posibilidad de éxito.

La mujer dócil que acepta su rol como una “dulce condena”, manteniendo en orden la casa para cuando retorne el “macho proveedor”, estereotipo de virilidad y éxito económico, es presentada como ejemplo digno de elogio. Pero si un buen día comete la osadía de expresar su frustración y enojo, inmediatamente es considerada una histérica, mala madre y peor esposa.

Doble explotación:
Quienes mueven los hilos de la sociedad capitalista promueven o desprestigian sistemas de creencias según sean o no funcionales a sus intereses. Los valores comunitarios, tan presentes en nuestros pueblos originarios, son despreciados, mientras el añejo patriarcalismo continúa siendo reforzado en pleno siglo XXI. Y es que el trabajo doméstico gratuito —una forma normalizada de semiesclavitud— provee abundante mano de obra a la voraz maquinaria productiva.

No obstante, como parte de su incesante crecimiento, el capitalismo permitió nuestra incorporación al mercado laboral, pero —en el colmo de la hipocresía— sin liberarnos de las obligaciones domésticas y de cuidado familiar.

Locas patologizadas:
En un mundo donde las conductas y emociones que se salen de la norma social son consideradas enfermedades mentales, la patologización que nos afecta —a diferencia de lo que ocurre con nuestros “colegas”, los locos— tiene profundas implicancias basadas en el género.

Como a los locos, la sobremedicación nos convierte en víctimas de una industria farmacéutica que no para de crecer, pero para nosotras también significa una nueva forma de vulneración de «nuestras cuerpas». Además, el encierro en centros asilares añade un candado más a esa pesada puerta que nunca se abre por las buenas.

Radio Vilardevoz por una vida digna:
En definitiva, las locas somos quienes más padecemos cuando la salud mental se piensa sin enfoque multicausal ni perspectiva de género. Por eso, las locas empoderadas de Radio Vilardevoz, en complicidad con nuestros queridos locos, tomamos los micrófonos y alzamos la voz para exigir que el Estado uruguayo impulse las casas alternativas como base de un nuevo paradigma en salud mental: «vivienda, trabajo, alimentación y recreación para una vida digna y plena en derechos para todas, todos y todes».

¡¡Ni sumisa ni devota, te quiero libre, linda y loca!!


Alba Villalba es integrante de Radio Vilardevoz, «un proyecto colectivo basado en la Participación, la Comunicación y la Salud Mental desde una perspectiva de Derechos Humanos». El colectivo, que se creó en 1997 y en su origen funcionaba en el Hospital Vilardebó, se moviliza desde su creación por temáticas de salud mental como la desmanicomialización y fue un actor fundamental en la aprobación de la Ley N° 19529 de Salud Mental.

En 2023 se abrió en Montevideo la casa comunitaria de salud mental, proyecto habitacional y sociolaboral, autogestionada por personas que estuvieron en situación de calle y atravesaron padecimientos de salud mental. Este dispositivo inaugurado en 2023 está ubicado en una casa de dos plantas del barrio centro de Montevideo, en la que en la parte inferior funciona el espacio cultural «La Nave de los Loques» que brinda talleres abiertos, se encuentra en riesgo de cierre ya que el Ministerio de Desarrollo Social, responsable de financiar el alquiler de la casa, alimentos y la contratación de dos psicólogos y otras dos personas, que pueden ser usuarios del Mides o de dispositivos de salud mental, desde hace años realiza los pagos correspondientes con atraso. Los militantes del colectivo son quienes vienen sosteniendo el proyecto desde entonces pero la situación se ha vuelto crítica y peligra la continuidad de estos espacios.

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