EE.UU. derrotado no sabe cómo salir de la guerra que provocó

Gonzalo Alsina
El Chasque 239
29/05/2026

El imperialismo yanqui o acepta el fin de las hostilidades con las condiciones iraníes o prepararse para el colapso en caso de seguir con las hostilidades, lo que llevaría a una extensión geográfica del conflicto con consecuencias económicas globales.

Trump debería entender que no es un trato entre iguales. Es entre una potencia victoriosa-Irán- que rompió con la voluntad de seguir la guerra de un enemigo materialmente superior, una superpotencia derrotada que busca desesperadamente encontrar una salida.

Irán exige ponerle fin de manera definitiva y permanente a esta guerra impuesta por el imperialismo y el sionismo, y a las guerras futuras.

Estados Unidos no sabe cómo mantener su imagen deteriorada después de la derrota militar y geopolítica que ha sufrido.

Irán y USA tienen objetivos distintos
Es muy difícil llegar a un acuerdo. Porque Irán es claro: no se discute el tema nuclear antes de ponerle fin a la guerra con las condiciones iraníes.

El imperialismo quiere salir de la guerra por su derrota catastrófica. Pero su esencia no es la paz. Trump quiere evitar que el mundo vea lo que es: una de las derrotas más importantes sufridas por Estados Unidos.

La derrota de EE.UU. es geopolítica, como quedó en evidencia por las cumbres entre las potencias. Si EE.UU. acepta las condiciones fundamentales iraníes, es la confección de su derrota y de que el mundo unipolar ha llegado a su fin. Cuando USA es derrotada, la derrota es global.

El objetivo principal en las negociaciones para Irán, es cerrar el camino a todas las futuras guerras de agresión. Irán está negociando el futuro regional y su nueva configuración.

La resistencia iraní derrotó los objetivos enemigos. Sigue el sistema político que apoya la inmensa mayoría del pueblo iraní; el petróleo sigue en manos iraníes; y el estrecho de Ormuz es controlado por Irán y Omán. Cambió la correlación de fuerzas en el Golfo Pérsico e Irán consolida su poder regional y mundial.

La diplomacia tiene que confirmar lo logrado en el campo de batalla.

Las negociaciones sobre posiciones de fuerza
No todos los días se le da una paliza en el campo militar a una superpotencia y en sólo 40 días. No todos los días se inutilizan todas las bases yanquis en 48 horas. No todos los días los portaviones huyen de los enjambres de drones, misiles y lanchas.

¡Esto es histórico! Y de la mejor historia de la lucha antimperialista. El que no entiende esto no entendió nada.

Irán sabe que ganó en el campo de batalla. Y sabe que puede ganar en el terreno diplomático.

Irán aprendió del año 2015 y del fracaso de la JCPOA. Aprendió de la guerra de 1980-1988 –la primera-. De la segunda del año 2025 y de esta de 2026.

La propuesta de Irán tiene el respaldo del triunfo militar, tiene el respaldo de las masas movilizadas ininterrumpidamente bajo fuego.

La nueva realidad presenta dos resultados, los dos en beneficio de Irán. Uno cierra cualquier posibilidad futura de agresión y el otro es casi imposible: una nueva agresión es compleja y arriesgada para USA, que ya sabe que perdió.

Esta advertencia fue probada en la práctica.

Estados Unidos está en una disyuntiva insuperable. Si acuerda reconoce la derrota y si continúa obtendría una nueva derrota política y militar.

Aceptar los términos iraníes, equivale a confesar públicamente que una superpotencia se vio obligada a capitular ante una nación que quiso destruir.

La segunda opción sería llevar la guerra a una escala mucho mayor, con el riesgo del cierre definitivo de más de un estrecho con sus consecuencias.

Los gringos tienen que elegir entre lo malo y lo peor.

Aceptar el acuerdo, escrito con las condiciones iraníes es aceptar el fin de USA, como hegemón ante una potencia de segundo orden.

La opción de seguir la guerra puede ser aún peor por sus consecuencias para Estados Unidos y el mundo, por los riesgos financieros, económicos, etc.

El tiempo corre en contra de Trump, porque sigue perdiendo apoyo entre su propio electorado. Si la crisis en el estrecho de Ormuz sigue, si el tema nuclear no se resuelve, si la economía de EE.UU. y mundial sigue en caída libre y si la popularidad de Trump corre la misma suerte; será inevitable la derrota futura del Partido Republicano.

Una nueva guerra no lo salva.
Si aceptan las condiciones de Irán, el objetivo estratégico del ataque a traición no pudo lograrse, porque la República Islámica de Irán, no solo no se rindió sino que los derrotó. Irán no tendría que modificar su plan nuclear de uso pacífico, ni reducir sus misiles, sin ceder el petróleo, ni abandonar su sistema político.

La guerra fue ineficaz e inútil para el imperialismo tardío decadente.
Pero el triunfo de Irán es mucho más que eso. Porque aumenta su credibilidad y poder y el control del estrecho de Ormuz –la verdadera bomba atómica iraní-. Además lograría mantener más fortalecido el Eje de la Resistencia. Y podría sacarse las sanciones y lograr la devolución de los activos robados. Y de llegarse al acuerdo, tendría una garantía escrita y exigible de no agresión por parte de EE.UU. Aunque sabemos que suelen incumplir lo firmado.

Pero la derrota y la humillación es un parte agua geopolítico. Para empezar un triunfo del nuevo RIC de Primakov.

A los medios occidentales no hay que creerles ni un tantito así
Siguen con la cuestión nuclear y pretenden distorsionar la realidad.

Que quede claro. Irán no va a negociar la cuestión nuclear antes del fin de la guerra. Solo sería posible después de terminada la misma sobre la base de un Memorando de Entendimiento firmado entre Irán y Estados Unidos, con garantías de mediadores.

La secuencia no se negocia. Primero terminar la guerra y luego la discusión sobre los niveles de enriquecimiento del uranio.

Pero en esto, Irán tiene sus líneas rojas. Los futuros acuerdos no son incondicionales. Serán de acuerdo a los intereses de la República Islámica, dentro de un proceso de negociación de 60 días, que volverán a incluir el compromiso de no producir armas nucleares.

Pero antes, Trump va a tener que firmar cada cláusula del acuerdo final, que incluye para Irán: liberación de activos, levantamientos de sanciones, la retirada de las fuerzas estadounidenses, y el pago de reparaciones de guerra. Todo antes de negociar el tema nuclear.

Se terminó la época que Irán aceptaba condiciones por necesidad. Esta vez se dio vuelta la tortilla. Irán plantea, o aceptas mis cláusulas en el acuerdo o no hay acuerdo en absoluto.

Las aspiraciones concretas de Irán
El estrecho de Ormuz es un derecho ya materializado e inmediato de Irán, que no necesita reconocimiento del enemigo.

Los derechos que el enemigo debe garantizar incluye el levantamiento inmediato del bloqueo naval, la retirada de todas las fuerzas estadounidenses de la región – no a las bases militares- , liberación de los activos confiscados y la suspensión de las sanciones petroleras, entre otras.

Posteriormente, en un plazo estipulado, se deberán pagar las reparaciones de guerra con un mecanismo de compensación; el levantamiento de todas las sanciones ilegales, la revocación de todas las resoluciones antiraníes y el fin definitivo de la guerra contra Irán y sus aliados del Eje de la Resistencia.

Las contradicciones de Trump
Como te dice una cosa te dice otra. Un día que el acuerdo está pronto y al otro que va atacar a Irán.

Esta confusión estratégica o incoherencia persistente, muestra las contradicciones y dudas sobre el punto.

Por eso no se puede creer con certeza en el imperialismo.

No sabemos si Trump va aceptar o rechazar las propuestas de Irán. Puede incluso reiniciar la guerra.

Ahora, no corren más las promesas. Siempre que se negoció atacaron a traición al pueblo y gobierno de Irán.

Está llegando para USA la hora de la verdad.
Puede aceptar las condiciones legítimas iraníes, poner fin a la guerra permanente y adaptarse al nuevo mundo multipolar. O puede seguir el camino seguro de la derrota en otra guerra y arriesgarse a una de mayor entidad que acelere su declive y caída.

En tiempo de mundial, donde la pelota corre, ésta, está en manos del EE.UU. y si la juega mal puede pagar peores consecuencias.

Deja un comentario