El comandante de los corazones
Gonzalo Alsina
El Chasque 244
3/07/2026
Desde su infancia en el pequeño pueblito de Qanate Malek en la provincia de Kerman al sudeste de Irán, hasta comandar la Fuerza Quds del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica de Irán (CGRI), estamos en presencia de un héroe sencillo, que no buscaba su destaque individual.
Era difícil aprenderlo, porque luchaba, era un hombre de acción que casi no escribía.
Es difícil acercar la figura del más grande comandante militar contemporáneo de Asia Occidental. Un comandante que estaba en la primera línea de combate, como en los 89 días de resistencia en la ciudad iraquí de Amerli contra el grupo terrorista Daesh, dónde jugó un papel fundamental, Soleimani, al liderar la operación para liberar la ciudad, cuando muchos pensaban que era imposible.
Soleimani no era un comandante por encima de la estructura, sino que era parte de un orden espiritual y organizacional y rechazaba el individualismo excesivo. Trabajó años en secreto y con una influencia regional que llega hasta hoy.
Su autoridad venía de su humildad, de una visión clara del mundo con sus contradicciones y su profundo amor por la vida y la humanidad: el comandante de los corazones sin dejar serlo de la guerra.
Soleimani, no es solamente un mito de Irán, sino un camarada de los soldados en el campo de batalla, en el campo de la Resistencia. Su presencia era real en batallas reales. Por eso el relato árabe –en Siria, Líbano o Irak, por ejemplo-, se basa por la experiencia vivida en el campo de batalla. Era un soldado más.
Los testimonios de los guerrilleros de Hezbollah, o de las milicias iraquíes que ayudó a preparar o los guerrilleros palestinos, son desde el tú a tú en la lucha armada contra el enemigo. Desde el fortalecimiento operativo o misilístico, o sus aportes a la resistencia en Siria e Irak contra los grupos terroristas takfiríes.
También abarca el avance de Daesh hacia Erbil, la ruptura del asedio, la formación de las Unidades de Movilización Popular (UMP) de Irak tras el edicto religioso del máximo clérigo iraquí, el Ayatola Sistani –este clericó en la actual guerra contra Irán, llamó a la guerra contra los agresores y las milicias chiitas iraquíes expulsaron a los yanquis de las bases de Irak-, y las operaciones contra el grupo terrorista respaldado por Occidente.
Como el Che, siempre estuvo dispuesto a dar la vida en cualquier lugar que se lo necesitara, en el Eje de la Resistencia, que ayudó a crear. No es un líder ideal meramente, fue un soldado siempre presente en el sacrificio.
Admirado en varios países, entre ellos en el Líbano, donde existía una hermandad de Soleimani con Seyed Hasan Nasralá, donde no solo era el conector estratégico entre los grupos de la resistencia, donde se destacaban además y sobretodo sus rasgos humanos: la paciencia revolucionaria, su fino sentido del humor y el profundo respeto por los demás.
Merecería un análisis aparte su vinculación con los palestinos y la admiración que le tenían y le siguen teniendo. Como dijo Mohammad al-Hourani. “Aunque el enemigo sionista logró asesinar al comandante de la Fuerza Quds, Hach Qasem Soleimani, los signos y el impacto de su resistencia siguen vivos en la conciencia del pueblo palestino y en la resistencia en su conjunto.”
¡La vida está comprobando estas palabras! ¡Qasem Soleimani está más vivo que nunca!
Soleimani era un gran guerrero, un gran estratega militar y político, que convirtió el campo de batalla en un instrumento de la política exterior de Irán. Su legado sigue vigente. Supo unir diplomacia con la acción en el campo de batalla y fue fundamental en cambiar la correlación de fuerzas en la región.
Hay opinión casi unánime de que Soleimani demostró que el poder no reside únicamente en la velocidad y en la tecnología.
Su personalidad carismática basada en sus creencias y su responsabilidad hacia la comunidad musulmana y los oprimidos, lo convirtió en una fuerza determinante del desarrollo de las batallas.
Como dijo…: “Soy Qasem Soleimani, un soldado que dedicó su vida a servir al Islam, a la Revolución Islámica, y a su dignidad y honor. Soy Soleimani, un soldado muyahid (combatiente) en el camino de Dios, el comandante de la Fuerza Quds del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica de Irán. Cualquiera que sea mi puesto, no soy más que un soldado entre los soldados de la Revolución Islámica. Un soldado que alaba a Dios, que ha purificado mi corazón del apego mundano y me ha concedido la más alta aspiración: el martirio en Su camino.”
De esta estirpe de soldados son los que están derrotando al imperialismo yanqui y al sionismo.
