La batalla ideológica, política y económica es un imperativo del momento. Invitamos a participar y aportar al debate que se debe la Izquierda en Uruguay. La Estrategia y un Programa que tenga como eje al 90%: limitar la acumulación de capital, al tiempo que promueve la propiedad y la gestión social. A través de El Chasque queremos aportar a esta batalla, con las herramientas de la crítica y la autocrítica, la idea que los cambios sólo son posibles con la participación protagónica de trabajadores y pueblo. Ponerlo todo en duda, si, también. Pero con la certeza que el capitalismo no es una salida para la humanidad.
“… esa leyenda negra será después celeste. . .borrados su afanes revolucionarios, olvidadas sus reivindicaciones, lavado su programa, le harán una mortaja de retórica y bronce”.Carlos Machado. Historia de los Orientales
Alguna vez escribí que “la forma en que se entienden los procesos históricos tiene una estrecha relación con la forma en que se hace política -es decir, en que se hace la historia”.[1] También se cumple la recíproca: las orientaciones políticas del presente condicionan nuestra memoria selectiva –y asimismo la investigación- del pasado. Nuestra mirada a la historia es también histórica.
Los objetivos de empresa testigo y de planificación estratégica de los mercados de cereales y cambiario provocaron la reacción furiosa del establishment. La participación de YPF Agro en el sector dejaría al descubierto la evasión fiscal y la retención y fuga de divisas del resto de las empresas privadas. Evitaría además una mayor extranjerización.
Tres conceptos centrales del caso Vicentin expuso Alberto Fernández en la conferencia de prensa anunciando el rescate del conglomerado industrial de productos primarios de exportación:
A 100 años de Octubre. De la teoría a la práctica cotidiana.
Escribimos este artículo en el aniversario de la Revolución de Octubre. Nos parece éste un momento adecuado para rendir homenaje al «CHE» en el aniversario de su nacimiento.
1. Una revolución social sólo puede triunfar con masas concientes, organizadas y movilizadas.
2. Una revolución social, capaz de disputar la hegemonía a la clase dominante, no surge espontáneamente.
3. Una revolución social debe desplazar a la clase dominante del poder, ello implica, necesariamente, la socialización de los Medios de Producción.
Octubre y la Revolución Cubana, Lenin y el Che, nos dejaron un legado al que no podemos renunciar.
Para ambos el destino de la futura sociedad comunista estaba en el Hombre, en su cabeza, en superar el pensamiento dominante forjado por la costumbre durante miles de años.
¿Es posible procesar los cambios revolucionarios sin el apoyo de amplias masas, concientes y organizadas? ¿Cuál es la misión de un gobierno de izquierda? ¿Como debe ser la relación entre el Partido, las masas y el gobierno? ¿Cómo disputarle al Capital la base de su poder, que es el propio capital? ¿Cómo los cargos de Dirección pasan a ser fuente de privilegio y no de honor y compromiso mayor ? ¿Porqué el valor del trabajo termina despreciado, disminuido en el socialismo? ¿Por qué no ha sido posible la administración eficiente y sustentable de la Sociedad, de la capacidad de trabajo del hombre con la naturaleza? ¿Cómo los avances científicos y técnicos, en vez de hacer más fácil y llevadera la vida, producen una mayor concentración de riqueza y hunden a media humanidad en la pobreza y la miseria absoluta?
Éstas y otra interrogantes nos deja nuestra realidad, que debemos reflexionar a la luz de la experiencia de Octubre y le pensamiento de Lenin y el Che.
Años después de la desaparición física de Ernesto Che Guevara, Fidel diría en una entrevista que su muerte no existió nunca: “A mi incluso me costaba trabajo aceptar la muerte del Che. Muchas veces he soñado que estoy hablando con él. Tenía una presencia permanente”.
Hay presencias inolvidables. Amistades inquebrantables, y la del Che y Fidel fue una de ellas. Cuando el Che Guevara se despidió de Cuba dijo a su amigo: “Que si me llega la hora definitiva bajo otros cielos, mi último pensamiento será para este pueblo y especialmente para ti. Que te doy las gracias por tus enseñanzas y tu ejemplo y que trataré de ser fiel hasta las últimas consecuencias de mis actos”.
Como ya dijimos cuando analizamos el documento de Rico dirigido a la interna del PCU, el documento de los 24 representa la llegada del pensamiento Socialdemócrata (SD) al Frente Amplio En el lenguaje es mas transparente; las “nuevas ideas” se fundamentan sin complejos y las categorías marxistas han desaparecido, (¿Por qué tendrían que estar?) Hay una valoración de la época premeditadamente superficial; “nueva época”, búsqueda de “nuevas confluencias”, Uruguay como proyecto colectivo, donde valga la pena vivir juntos. “basta de pálidas y lejanos reflejos” El que hacer se plantea como “una batalla sico-emocional”. Se habla de “viejas palabras”.
Las medidas tomadas por la pandemia han acelerado y profundizado el proceso de crisis económica a nivel mundial, una crisis que no es del “coronavirus” sino que ya se estaba incubando hace tiempo en el capitalismo, debido a los problemas cada vez más agudos que tiene el capital para la valorización del capital, fenómeno intrínsecamente ligado con la tendencia a la baja de la tasa de ganancia planteada por Karl Marx en el tercer tomo de El Capital. Una crisis que seguramente será mucho más aguda en América Latina, debido a que en el capitalismo dependiente latinoamericano se vive una crisis estructural desde por lo menos mediados del siglo XX, debido a que, como señalaba Arismendi, la dependencia del imperialismo y la gran propiedad territorial imponen una dinámica permanente de subdesarrollo, al ser apropiada la plusvalía producida por los trabajadores por el imperialismo y por los grandes propietarios de la tierra, recursos que no serán reinvertidos en el desarrollo de nuestro país, ni podrán ser utilizados para la salud o la vivienda de nuestros pueblos, sino que serán absorbidos por las economías centrales o terminarán como consumo suntuario de nuestras oligarquías. Estas tendencias se agravan en la actualidad, debido al proceso de concentración y transnacionalización de la tierra y a los procesos de transnacionalización creciente de toda nuestra economía en general. La única salida para el subdesarrollo era el socialismo para Arismendi, a lo cual estaba orientada la conformación de un Frente Democrático de Liberación Nacional, que se concreta en 1971 con el Frente Amplio, y su teorización de avanzar en democracia. Estos objetivos consideramos que son plenamente vigentes hoy, o más vigentes aún, dados la agudización de la crisis del capitalismo y los límites ecológicos cada vez más claros de un sistema que como dijera Marx “destruye al ser humano y la tierra”, el gran problema es que hoy contamos con una correlación de fuerzas diferente, y desde hace años más favorable al capital.
La pandemia global expuso un sistema cuya “normalidad” llevó a que 265 millones de personas queden en riesgo de hambruna y que cada día 800 millones se vayan a dormir con hambre. Una “normalidad» donde Naciones Unidas denuncia el agotamiento del planeta para 2050 y la concentración de las riquezas quedan en manos del 1% de la población.
La cerealera, endeudada y en concurso de acreedores, corría riesgo de quiebra o de quedar en manos de una multinacional monopólica. Rescate seguido de expropiación.
El epicentro de la pandemia por el coronavirus se traslada crecientemente hacia Nuestramérica, aun cuando sigue preocupando sanitariamente en los focos previos, sea China, Europa y principalmente EEUU.
No descubrimos nada cuando decimos que todo comenzó con la implosión de la URSS y el Socialismo Real. En Uruguay a fines de los 80 y los primeros años de los 90 se suceden acontecimientos y pronunciamientos que representan los primeros proto-planteos de lo que luego será claramente la concepción progresista.