Las medidas tomadas por la pandemia han acelerado y profundizado el proceso de crisis económica a nivel mundial, una crisis que no es del “coronavirus” sino que ya se estaba incubando hace tiempo en el capitalismo, debido a los problemas cada vez más agudos que tiene el capital para la valorización del capital, fenómeno intrínsecamente ligado con la tendencia a la baja de la tasa de ganancia planteada por Karl Marx en el tercer tomo de El Capital. Una crisis que seguramente será mucho más aguda en América Latina, debido a que en el capitalismo dependiente latinoamericano se vive una crisis estructural desde por lo menos mediados del siglo XX, debido a que, como señalaba Arismendi, la dependencia del imperialismo y la gran propiedad territorial imponen una dinámica permanente de subdesarrollo, al ser apropiada la plusvalía producida por los trabajadores por el imperialismo y por los grandes propietarios de la tierra, recursos que no serán reinvertidos en el desarrollo de nuestro país, ni podrán ser utilizados para la salud o la vivienda de nuestros pueblos, sino que serán absorbidos por las economías centrales o terminarán como consumo suntuario de nuestras oligarquías. Estas tendencias se agravan en la actualidad, debido al proceso de concentración y transnacionalización de la tierra y a los procesos de transnacionalización creciente de toda nuestra economía en general. La única salida para el subdesarrollo era el socialismo para Arismendi, a lo cual estaba orientada la conformación de un Frente Democrático de Liberación Nacional, que se concreta en 1971 con el Frente Amplio, y su teorización de avanzar en democracia. Estos objetivos consideramos que son plenamente vigentes hoy, o más vigentes aún, dados la agudización de la crisis del capitalismo y los límites ecológicos cada vez más claros de un sistema que como dijera Marx “destruye al ser humano y la tierra”, el gran problema es que hoy contamos con una correlación de fuerzas diferente, y desde hace años más favorable al capital.
Continuar leyendo El Chasque Nº26Etiqueta: capitalismo
Ecuador: Nuestro regreso a las calles Contra el neoliberalismo pandémico
28/05/2020
Con la declaración de pandemia COVID-19, el gobierno ecuatoriano instauró un Estado de Excepción, toque de queda y cuarentena obligatoria. Aprovechando la coyuntura, el gobierno de Moreno implementó un agresivo programa de ajuste estructural que busca la reducción del Estado y de las políticas sociales, mientras que utiliza la retórica de la crisis para favorecer a los grandes empresarios, los tenedores de papeles de deuda y los organismos multilaterales.
Hace ya tres años que llegó a la presidencia del Ecuador, Lenin Moreno, luego de un reñido proceso electoral colmado de rumores de fraude y calificado como la “nueva batalla de Stalingrado” por el progresismo latinoamericano. Otrora vicepresidente en el binomio con Rafael Correa, y candidato del movimiento político de la Revolución Ciudadana, Moreno asume el mandato en un escenario de desgaste del correismo, de presencia de la derecha política y de la actuación de organizaciones sociales, populares, de maestrxs, indígenas, movimientos estudiantiles y de mujeres que estuvieron en las calles cuestionando las políticas de modernización capitalista, a pesar de la criminalización de la protesta implementada por el régimen (más de 300 dirigentes acusadxs de sabotaje, terrorismo y rebelión). En esas condiciones, con la firma de un Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea en 2015 y con la caída del precio de las materias primas, el gobierno de Moreno constituyó un gobierno de coaliciones, que definió una estrategia de negociaciones con los actores políticos.
Un increíble control de la coronacrisis
Estos tiempos despavoridos claman por una nueva sociedad. Pero ella no será un parto fruto de la desesperación de las masas. La sociedad capitalista tampoco se superará a sí misma como promete la oligarquía atemorizada que implora indulgencias. El capitalismo tiene que ser derrotado por las fuerzas del cambio. Para esa batalla se necesita un instrumento cohesionado en lo orgánico e ideológico.
Continuar leyendo Un increíble control de la coronacrisisChile: La izquierda en tiempos de ira – Manuel Cabieses Donoso
27/05/2020
Estos tiempos despavoridos claman por una nueva sociedad. Pero ella no será un parto fruto de la desesperación de las masas. La sociedad capitalista tampoco se superará a sí misma como promete la oligarquía atemorizada que implora indulgencias. El capitalismo tiene que ser derrotado por las fuerzas del cambio. Para esa batalla se necesita un instrumento cohesionado en lo orgánico e ideológico. ¿Quién puede llevar a cabo esta hazaña si no es la Izquierda anticapitalista? La única fuerza no comprometida con un sistema que lleva en forma inexorable a la extinción de la especie humana.
El enfrentamiento ineludible tiene un nombre: revolución. En este tiempo la revolución tiene un prólogo cultural porque será necesario derribar espesos muros de ignorancia y prejuicios que son la primera línea defensiva del capitalismo. Habrá que derrotar la coerción ideológica mediática y cultural del capitalismo. […]
[…] La nueva sociedad la construirán millones de iniciativas. El poder del pueblo alcanzará así toda la dimensión de su fuerza transformadora.
Imaginar el postcapitalismo – Luca Dobry
Se puede y se debe soñar ambiciosamente porque el simple hecho de excitarnos por el futuro nos va a hacer querer moldearlo en las direcciones que más nos gusten.
5/05/2020
Bueno, está claro que el mundo se va al carajo. Que el virus ha demostrado que capitalismo = muerte o, al menos, = nihilismo temerario envuelto en capas de cinismo insoportable. Que no queda defensa posible de que la vida como la teníamos montada pre-virus fuese la mejor posible, en términos absolutos. Que el sistema (qué palabro) debe cambiar, o es barbarie. Aunque me decía una amiga el otro día que ella no ve tan claro que toda persona en plena o media capacidad cognitiva prefigure ideas de este tipo en relación a la situación-virus. Que quizá muchos quieren volver a la normalidad sin más, seguir con su vida. Le dije que quizá tenía razón, que seguramente tenía razón, pero la intuición, fuente poco científica pero valiosa, me dice otra cosa. Una encuesta de YouGov en Reino Unido encontró que el 91% de los encuestados no quería que las cosas volvieran a ser tal cual como antes. En Reddit acabo de leer el siguiente comentario sobre esta noticia: “It’s like getting woken up from the matrix”. El New York Times está a tope con el tema deep system-change.
[…] Ojo que no digo que la posibilidad de erigir formas radicalmente distintas de vida sea inmediata y aguarde una conquista fácil, por el simple ímpetu de ella. Sino que sin sueños no hay dirección. Cuando uno no conoce sus sueños, es lo primero que busca, ¿no? ¿Cómo es tu mundo ideal? O siendo menos pretenciosos: con las evidencias que observas, ¿qué se te ocurre que se podría hacer mejor? Háblalo, dale vueltas, piensa en maneras de realizarlo. Empezaremos a coincidir en cosas, a hacer increíbles descubrimientos no de IA sino de IC (inteligencia colectiva≠ inteligencia artificial). Estoy seguro, vendrá esta ola de creatividad.
El capitalismo tardío, lejos de lograr automatizar la producción como se había previsto que tenía que pasar hace ya muchos años ha creado un ejército de trabajos superfluos, inútiles o directamente improductivos.
El Chasque Nº20
Carlos Marx, a 202 años de su nacimiento
5 de mayo de 1818 -5 de mayo de 2020
Un homenaje no debe ser el frío recuerdo de un hecho, colgar una placa, hacer un discurso, repetir frases.
El mejor homenaje, para alguien como Marx, es recoger su pensamiento, aprender de aciertos y errores, «la duda» como defensa permanente y «la lucha» por aquel sueño, de poner fin a «la prehistoria de la humanidad».
Esta pandemia que nos acosa a nivel planetario deja al desnudo, una vez más, la incapacidad del sistema capitalista para administrar los «asuntos humanos» y proteger la naturaleza que los contiene, como lo mostrara junto a Engels hace más de 150 años.
Continuar leyendo El Chasque Nº20EEUU -Fuerzas de choque de la ultra-derecha cumplen las órdenes del capital. Crisis capitalista más mortal que el coronavirus -William I. Robinson
25/04/2020
El confinamiento a casa decretado en Estados Unidos y en muchos países del mundo para enfrentar la pandemia de COVID-19 ha paralizado la economía capitalista y por tanto ha demolido el proceso de la acumulación de capital. Que esta parálisis económica arroja decenas de millones de trabajadores en una crisis de sobrevivencia es totalmente fortuito a la preocupación de la clase capitalista transnacional (CCT) de reanudar de inmediato la maquinaria lucrativa, ya que el capital no puede permanecer ocioso sin dejar de ser capital.
[…] Los gobiernos estadounidense y europeos prometieron al menos $8 billones en préstamos y subsidios a las corporaciones privadas, aproximadamente equivalente a todas sus ganancias en los últimos dos años, lo que la revista The Economist calificó como “el rescate más grande de la empresa privada en la historia.”
Se avecinan convulsiones sociales y políticas
[…] El carácter clasista de la pandemia queda al desnudo. Al virus no le importa la clase, etnicidad o nacionalidad de sus portadores humanos pero son los pobres, los marginados, y las clases trabajadoras los que no gozan de las condiciones para protegerse del contagio ni pueden asegurar la atención médica en caso de contaminación. Millones podrán morir, no tanto por la infección viral sino por la falta de acceso a los servicios y recursos de suporte vital.
[…] Los grupos gobernantes no pueden sino sentirse asustados por el creciente descontento de las masas. La crisis erosiona la hegemonía capitalista y tiene el potencial de despertar a millones de la apatía política. El proyecto neoliberal está agotado y a duras penas podrá ser resucitado. El mundo será reconstruido, para bien o para mal. Hemos entrado en un periodo de cada vez mayor caos en el sistema capitalista mundial. Fuera de una revolución, hemos de luchar ahora para evitar que nuestros gobernantes conviertan la crisis en una oportunidad para resucitar y profundizar el orden neoliberal moribundo cuando pase la tormenta de la pandemia. Nuestra lucha debe ser para impulsar algo en la línea de un “Nuevo Pacto Verde” (“Green New Deal”) a escala global como programa interino, en tanto se acumulen las fuerzas para un cambio más radical del sistema. Las fuerzas progresistas e izquierdistas tienen que situarse para hacer retroceder al impulso ultra-derechista y neofascista. Los nubarrones se concentran. Las líneas de batalla están siendo trazadas. Las convulsiones se acercan. En juego está la batalla para el mundo post-pandémico.
La pandemia del capitalismo, el coronavirus y la crisis económica (3): Las probables próximas explosiones financieras – Por Eric Toussaint
23/04/2020
La pandemia de coronavirus tiene efectos dramáticos duraderos en las condiciones de vida de la gente.
[…] Los seres humanos se verán afectados de manera diferente según su pertenencia a una clase social, sexo u orientación sexual, por país de residencia, por edad, por casta (en Asia del sur) y por otros factores. Las diferentes formas de opresión y explotación se exacerbarán en una serie de casos. Todas y todos se verán afectados de una forma u otra. Es la primera crisis internacional que tiene un efecto tan generalizado en todos los rincones del planeta en un corto período (solo 3 meses desde que las autoridades chinas reconocieron oficialmente la epidemia en Wuhan). Más que la Segunda Guerra Mundial. No estoy hablando en términos de muertes, que afortunadamente serán mucho más bajas, estoy hablando de la simultaneidad de las manifestaciones de la crisis y del tipo de medidas tomadas por los gobiernos.
La crisis económica y financiera es uno de sus aspectos. La amplitud de la disminución de la producción en los meses posteriores a marzo de 2020 no tendrá precedentes en comparación con las crisis de los últimos 70 años. No hay duda al respecto. Cientos de millones de personas pierden repentinamente sus medios de vida y quedan desempleadas. La caída de la actividad económica es enorme y durará.
Ahora es el momento de reflexionar y actuar en favor de cambios completamente radicales. Es una carrera de velocidad. Por un lado, hay quienes anuncian que cambiarán todo para que nada cambie y el mundo vuelva al funcionamiento normal del sistema capitalista lo antes posible. Por otro lado, hay quienes quieren un cambio real. La respuesta necesaria a la pandemia del coronavirus debe ser la ocasión de ir hacia una auténtica revolución para modificar radicalmente la sociedad en su forma de vida, su modo de propiedad, su modo de producción, su relación con la naturaleza.
Hay que planificar el decrecimiento mientras mejoramos las condiciones de vida. Debemos dar prioridad absoluta a los bienes comunes y relocalizar radicalmente la producción material y los servicios mediante la adaptación de una forma de trabajo y producción compatible con la lucha contra la crisis ecológica. La esfera de los servicios públicos auténticos y bajo control ciudadano debe ampliarse masivamente. Esta revolución solo tendrá lugar si las víctimas del sistema capitalista y de la sociedad patriarcal se involucran activamente y se autoorganizan para echar al 1% y sus secuaces de los diferentes centros de poder para crear un verdadero poder democrático. Hay que preparar y llevar a cabo una revolución ecologista-socialista autogestionaria, feminista y antirracista.
En la continuación de este artículo vuelvo a abordar la acción de los bancos centrales y las próximas explosiones financieras.
[…] Los bancos centrales y los gobiernos capitalistas ayudan al 1% a expensas del 99% mientras afirman servir al interés general.
Las nacionalizaciones vuelven (una vez más) para salvar al capitalismo… ¡en tiempos de crisis!- Diego Herranz
Abr 12, 2020
Cuando el 15 de septiembre de 2008, el gobierno estadounidense, cuna del libre mercado, dio orden de nacionalizar Lehman Brothers, mientras el Kremlin, arquetipo del modelo estatalista de los regímenes comunistas, decretaba la suspensión de la cotización de la Bolsa de Moscú -el gran emblema del libre mercado-, los analistas se preguntaron a qué se debía este movimiento telúrico registrado en los cimientos mismos de la arquitectura financiera internacional. En pocos días, el ambiente se aclaró.
La teoría de que la economía mundial se adentraba en un crash sin parangón desde 1929 cobró rango de mandamiento. En medio de voces de autoridades políticas y de dirigentes empresariales que reclamaban casi al unísono la urgente movilización de recetas keynesianas que sacaran al capitalismo de su paradoja, de su duda existencial.
La pandemia del covid-19, su súbita e incontenible propagación, las excepcionales medidas de confinamiento en todo el mundo y las obligadas hibernaciones económicas para detener su expansión, limitar el catastrofismo sanitario y, sobre todo, frenar el número de fallecimientos, ha vuelto a sacar a la palestra la contrariedad que crea entre los defensores del neoliberalismo a ultranza del mercado los episodios de grandes rescates públicos provocados por debacles bursátiles, deterioros de los balances financieros por altas concentraciones de activos tóxicos y recesiones económicas. […]
USA: El fin del imperio estadounidense -Pasqualina Curcio
07/04/2020
No es solo una grave crisis económica lo que en estos momentos y desde hace años atraviesa EEUU, es además una profunda crisis humanitaria la que su pueblo padece desde hace décadas.
Hay que mirar en perspectiva las recientes declaraciones de Donald Trump acerca de la propagación del coronavirus en EEUU en las que afirmó que, en el mejor de los casos, para finales de abril, estarían contando entre 200 y 300 mil vidas menos, dijo además que eso representaría un gran logro para EEUU (como si una sola vida no fuese motivo de dolor).
El que mueran 200.000 personas en EEUU a causa del Covid-19 representaría una tasa de mortalidad por coronavirus 256 veces mayor que la registrada por China y, de mantenerse la tasa de letalidad actual (2,48%) implicaría alrededor de 8 millones de personas contagiadas en EEUU. Ya hoy se registran 245.442 personas con Covid-19 y 6.098 fallecidos en el país occidental lo que equivale a una tasa de mortalidad y una tasa de prevalencia (número de casos entre el total de la población) 8 y 13 veces mayor que la de China respectivamente a pesar de que, a diferencia del país asiático, el Covid-19 no le agarró por sorpresa a Trump.
En default
Aunque las calificadoras de riesgo no lo digan EEUU se encuentra en una crítica condición de default debido a una deuda externa impagable que supera los 21 billones de dólares. Ni todo el oro del mundo sería suficiente para saldarla, adicionalmente con las reservas que posee solo cubre el 2% de dicha deuda. Son tan bajas sus reservas internacionales que, según el Banco Mundial, apenas le cubren 1,4 meses de importaciones, situación que hace a ese país muy vulnerable en el marco de la recesión que está ocasionando la cuarentena social.
La solución clásica de encender la maquinita que fabrica dólares y pagar la deuda ya no es buena idea porque el sistema financiero mundial se está deshaciendo del petro-dólar-papelillo, lo que explica el desplome de su valor, y más bien está buscando comprar oro que, al parecer, es más seguro.
Debemos añadir el hecho de la gran dependencia de EEUU a las importaciones que provienen de China y un agotamiento preocupante de sus reservas de hidrocarburos al punto que, siendo el mayor consumidor de petróleo a nivel mundial, incluso más que China, aunque su población sea 4 veces menor, debió optar por la costosa y contaminante tecnología del fracking. En términos coloquiales, EEUU no está en su mejor momento económico, se encuentra en desventaja con China, así que el desespero por conseguir petróleo y oro es cada vez mayor.
La crisis humanitaria
La tensa calma en la que diariamente vive el pueblo estadounidense aterrorizado por las políticas represivas de los gobiernos de turno de la Casa Blanca luce cada vez menos calmada por la manifestación evidente de la crisis humanitaria interna.
La pérdida del control sobre la pandemia del covid-19 es una muestra más, aunque ahora amplificada dado el carácter exponencial del coronavirus, del fracaso del sistema de salud y de la grave crisis la cual, a su vez, es consecuencia de la instauración de un sistema económico, social y político explotador y criminal que siempre coloca al capital y a sus dueños por encima de la vida y del ser humano. Un sistema que además privilegia y orienta sus recursos a la guerra en lugar de destinarlos a la vida y la paz.
En EEUU muere 1 persona cada 15 minutos por armas de fuego. En 2019 murieron 39.052 personas por disparos. El FBI estimó 1.206.836 de crímenes violentos ocurridos en todo el país durante 2018, incluidos asesinatos, violaciones, robos y asaltos con agravantes.
Los tiroteos masivos caracterizan a los EEUU: el número de asesinatos en masa alcanzó un récord de 415 durante 2019, o sea más de 1 tiroteo diario. Es el país con más armas de fuego en manos de civiles: en promedio 120,5 armas por cada 100 habitantes.
Según el Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas, 630.000 personas murieron por sobredosis de estupefacientes en todo el país entre 1999 y 2016. En 2017 fallecieron 72.000 por esta causa, es decir, en promedio 200 personas por día. En EEUU 1 de cada 16 estudiantes de último año de secundaria reportó un uso diario de marihuana.
Entre otros aspectos, en EEUU alrededor de 61.000 prisioneros están recluidos en régimen de aislamiento lo que constituye un acto de tortura según la ONU. Desde 2017 han sido arrestados 36 periodistas mientras cubrían protestas y desde el año 2017 las autoridades estadounidenses de inmigración han separado a más de 5.400 niños de sus padres en la frontera con México.
El 43,5% de la población estadounidense (140 millones de personas) tiene bajos ingresos, es decir, cuentan con ingresos menores del doble de la línea de pobreza y alrededor de 41 millones de estadounidenses viven por debajo de la línea de la pobreza, de los cuales 42.5% son blancos, 27.4% son latinos y 22.7% negros estadounidenses.
En 2018 más de medio millón de estadounidenses vivían en las calles y carecían de refugio permanente según el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano de ese país.
EEUU tiene la tasa más alta de desigualdad de ingresos entre los países occidentales según Philip G. Alston, relator especial de las Naciones Unidas sobre Extrema Pobreza y Derechos Humanos. El 10% más rico de los hogares estadounidenses es dueño del 75% de la riqueza del país según la firma financiera JP Morgan Chase.
Mientras el 44% del pueblo estadounidense sucumbe en la pobreza y la desigualdad, el gasto para la guerra aumenta. El presupuesto militar en 2017 fue de 688 mil millones de dólares y solo 190 mil millones fueron asignados a programas contra la pobreza. Actualmente 53 centavos de cada dólar se asignan a gastos militares mientras que solo 15 se destinan a los programas sociales. Según el Instituto Watson de la Universidad Brown, el costo estimado de la guerra contra el “terrorismo” promovida por EEUU desde el 2001 asciende a 6,4 billones de dólares, y se estima que alrededor de 800 mil personas han muerto en esas guerras.
La grave crisis económica, energética, militar y humanitaria que atraviesa EEUU, el inminente desplome de su hegemonía, así como sus fracasadas intenciones por derrocar la revolución bolivariana y hacerse de la mayor reserva de petróleo y oro del planeta explican el desespero por entrar en territorio venezolano.
Estemos alertas, el desespero los hace cada vez más torpes, pero también más peligrosos.
– Pasqualina Curcio es Profesora Titular, Departamento de Ciencias Económicas y Administrativas, Universidad Simón Bolívar-Venezuela
