XXI – El comienzo del Fin- El Talón de Hierro

Jack London

“..aumentarán los salarios y disminuirán las jornadas de trabajo en los sindicatos de los ferrocarriles, de los trabajadores del hierro y del acero, de los maquinistas y de los constructores mecánicos. Estos sindicatos continuarán prosperando y la afiliación a ellos será buscada como si se tratara de reservar asientos en el paraíso.”

El Chasque
25/03/2026
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XX – La Huelga general -El Talón de Hierro

Jack London

El Chasque
18/03/2026
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En esta increíble obra de anticipación, escrita en 1907 en Estados Unidos, Jack London, su autor, describe con gran lucidez el desprecio de la gran burguesía y sus representantes en el gobierno ante el sufrimiento de la clase obrera, trabajadores y pueblo en general.

Trump encabeza una nueva escalada de agresión y violencia en el mundo, a Venezuela y el secuestro de Maduro y su esposa, agrega Cuba y su bloqueo genocida, después la guerra abierta junto a Netanyahu, contra Irán que ha sumido al mundo en una nueva crisis que no se sabe donde termina. Esta obra nos explica, en forma novelada, una anticipación de lo que vivimos hoy. Explica el fenómeno del fascismo, como los monopolios, los trust y los cárteles generan una nueva etapa, más salvaje aún, del capitalismo, el imperialismo, llevando a la humanidad a una profunda crisis y al borde del abismo.

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CAPÍTULO XIII -LA HUELGA GENERAL
..
La expropiación de los granjeros, que se produjo hacia esta época, nos habría procurado un importante refuerzo ..
—¡Pobres granjeros! —exclamaba Ernesto con risa sardónica
—. Están agarrados por los trusts a la entrada y a la salida.
Esta frase pintaba exactamente la situación. Los siete consorcios, obrando de acuerdo, habían fusionado sus enormes excedentes y constituido un cartel de las granjas. Los ferrocarriles, que gobernaban las tarifas de transporte, y los banqueros, y especuladores de Bolsa, que gobernaban los precios, habían sangrado a los granjeros desde hacía mucho tiempo y llevado a endeudarse hasta el cuello.
… Sobrevino una prescripción general de hipotecas y una recaudación obligatoria de las obligaciones suscritas. A los granjeros se los obligó simplemente a abandonar sus tierras a los trusts, después de lo cual fueron reducidos a trabajar por cuenta de éstos en calidad de gerentes, mayordomos, capataces o simples peones, empleados todos a sueldo. En una palabra, se convirtieron en villanos, en siervos, atados al suelo por un salario de simple subsistencia.
Esto explica el estado de espíritu de la plana mayor del socialismo en el otoño de 1912. Con excepción de Ernesto, todos estaban convencidos de que el régimen capitalista llegaba a su fin.
…¡Ay, qué mal estimábamos la fuerza de nuestros enemigos! En todas partes, después de una exposición exacta de la situación, los socialistas proclamaban su próxima victoria en las urnas. La plutocracia recogió el guante, y fue ella la que, vistas y examinadas todas las cosas, nos infligió una derrota al dividir nuestras fuerzas.
Fue ella la que, por medio de sus agentes secretos, desparramó por todas partes la noticia de que el socialismo era una doctrina sacrílega y atea: sacando de quicio a diversos cleros, y especialmente a la Iglesia católica, nos restó los votos de cierto número de trabajadores.

Fue la plutocracia, siempre por intermedio de sus agentes secretos, la que, alentó al Partido de las Granjas y los propagó hasta en las ciudades y en las filas de la clase media que naufragaba.
No obstante, se produjo la desviación hacia el socialismo. Pero en lugar del triunfo que nos habría dado puestos oficiales y mayorías en todos los cuerpos legislativos, sólo obtuvimos una minoría. Cincuenta candidatos nuestros fueron llevados al Congreso, pero cuando estuvieron en posesión de sus asientos, en la primavera de 1913, se encontraron sin ninguna especie de poder.

.. Mas no debo anticiparme a los hechos y tengo que relatar las revueltas del invierno de 1912.
La crisis nacional había provocado una enorme reducción en el consumo. Sin empleo, sin dinero, los trabajadores no efectuaban compras. .. Sus ahincados esfuerzos para disponer de ese excedente en el mercado mundial la colocaron en situación de competencia de intereses con Alemania. Los conflictos económicos degeneraban habitualmente en conflictos armados, y éste de ahora no fue una excepción a la regla. El gran Señor de la Guerra alemán estuvo listo; y los Estados
Unidos por su parte, se prepararon.
..La Oligarquía quería la guerra con Alemania por una docena de razones. Tendría mucho que ganar de la prestidigitación de acontecimientos que suscitaría una refriega semejante, de este barajar de cartas internacionales y de la conclusión de nuevos tratados y alianzas. ..Un conflicto de esta naturaleza la pondría virtualmente en posesión de un mercado mundial y le proporcionaría un vasto
ejército permanente, que ya no sería necesario licenciar en adelante. Finalmente, en el espíritu del pueblo la divisa «América contra Alemania» reemplazaría la de «Socialismo contra Oligarquía».
..Los socialistas alemanes estaban dispuestos a obrar de acuerdo con nosotros. Eran más de cinco millones, de los cuales muchos pertenecían al ejército permanente y estaban en términos amistosos con los sindicatos. Los socialistas de ambos países lanzaron una audaz protesta contra la guerra y una amenaza de huelga general y, al mismo tiempo, se preparaban para esta última eventualidad. Por otra parte, los partidos revolucionarios de todos los países proclamaban muy alto el principio socialista de que la paz internacional debía ser mantenida por cualquier medio, así fuese al precio de rebeliones locales y revoluciones nacionales.
La huelga general fue la grande y única victoria de nosotros los norteamericanos. El 4 de diciembre nuestro embajador fue llamado de Berlín. Esa misma noche una flota alemana atacó a Honolulú, hundió tres cruceros norteamericanos y un guardacostas y bombardeó la capital. Al día siguiente se declaraba la guerra entre Alemania y los Estados Unidos, y a menos de una hora después los socialistas habían declarado la huelga general en los dos países.
Por primera vez el Señor de la Guerra, alemán afrontó a los hombres de su nación, a los que hacían andar su imperio y sin los cuales él mismo no podía hacerlo marchar. Lo nuevo de la situación residía en la pasividad de su rebelión. No peleaban, no hacían nada, y su inercia ataba las manos de su Káiser. .. Ningún engranaje funcionaba ya en su imperio: ningún tren andaba, ningún mensaje corría por los hilos, pues telegrafistas y ferroviarios habían abandonado su trabajo como todo el resto de la población.
En los Estados Unidos las cosas se sucedieron como en Alemania. Al fin había entendido su lección el trabajo organizado. Vencidos definitivamente en el terreno elegido por ellos mismos, los obreros abandonaron el trabajo y pasaron al terreno político de los socialistas; porque la huelga general era una huelga política.
.. La idea de solidaridad del trabajo, puesta de relieve en esta forma, hirió la imaginación de todos. En definitiva, no se corría ningún peligro en esta colosal aventura. ¿A quién podrían castigar cuando todos eran culpables?
Los Estados Unidos estaban paralizados. Nadie sabía lo que ocurría fuera. No había más diarios, ni cartas, ni telegramas.
…Pues bien, durante esta gran semana silenciosa, la Oligarquía aprendió su lección y la aprendió bien. La huelga era una advertencia. Jamás debería volver a producirse. La Oligarquía se encargaría de ello.

Continuará.
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I- Los metafísicos

II – Los metafísicos

III- Los Mercenarios -El Talón de Hierro

IV – La lucha de Clases -EL TALON DE HIERRO

V – Esclavos de la máquina -El Talón De Hierro

VI- El capitalismo salvaje- El Talón de Hierro

VII- Las fuerzas de la Revolución

VIII – La clase capitalista se ha hecho pasible del delito de mala administración

IX -La lucha de clases: ¡El Poder! Verdaderamente, es la reina de las palabras, la última palabra

X – Así actúa la clase dominante: Si no puedes convencerlos, cómpralos… y si no…

XI- Para el sentido común, solo un loco puede “estar en desacuerdo radical con nuestras más sanas conclusiones.”

XII-Los destructores de máquinas -El Talón de Hierro

XIII-Los destructores de máquinas -2-El Talón de Hierro

XIV– La convicción de un comunista-El Talón de Hierro

XV– La convicción de un comunista-2-El Talón de Hierro

XVI–Convicciones de un comunista-3-El Talón de Hierro

XVII–La democracia es aplastada por El Talón de Hierro

XVIII– Ante la infamia de la Oligarquía, solo queda la lucha -El Talón de Hierro

XIX – La Clase Dominante no perdona-El Talón de Hierro

XVIII– Ante la infamia de la Oligarquía, solo queda la lucha -El Talón de Hierro

Jack London

Le dije que pisotearíamos a la clase obrera. Pues bien, lo haremos. Por lo que toca a usted, siento por usted, como sabio, un profundo respeto, pero si une su destino al de la clase obrera, bueno, entonces cuídese el rostro. Es todo lo que puedo decirle».
«Ahora vamos a convertirnos en verdaderos proletarios —dijo papá cuando fuimos arrojados de nuestra casa—.«

El Chasque
4/03/2026
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XVII–La democracia es aplastada por El Talón de Hierro

EL TALON DE HIERRO
Jack London

…Sin que nada permitiera preverlo, una noche surgió no se sabe de dónde una banda de canallas; agitando una bandera estadounidense y entonando canciones patrióticas, prendieron fuego a los vastos talleres del Llamado, que fueron destruidos totalmente.

…sobre los desastres y las ruinas se irguió la forma de la Oligarquía naciente, imperturbable, indiferente y segura de sí misma. Esta serenidad y esta seguridad eran una cosa aterradora. Para alcanzar sus fines, empleaba no solamente su propio y vasto poderío, sino también todo el del Tesoro de los Estados Unidos”

El Chasque
25/02/2026
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XVI–Convicciones de un comunista-3-El Talón de Hierro

EL TALON DE HIERRO
Jack London

“No podéis negar que lo que actualmente constituye el poder esencial en los Estados Unidos es la posesión de la riqueza.

Nuestra fuerza, la fuerza del proletariado, reside en nuestros músculos para trabajar, en nuestras manos para votar, en nuestros dedos para apretar un gatillo. De esta fuerza no pueden despojarnos. Es la fuerza primitiva, aliada a la vida, superior a la riqueza e inasible por ésta.”

“Sé que en cierto modo somos destructores de máquinas y que eso es un absurdo. Pero hoy toda la vida parece absurda a consecuencia de las maquinaciones de la plutocracia. De cualquier modo, nuestra manera de destrozar las máquinas es práctica y posible, en tanto que su sueño no lo es. Su sueño socialista no es más que una quimera.”

El Chasque
18/02/2026
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XV–Convicciones de un comunista-2- El Talón de Hierro

EL TALON DE HIERRO
Jack London

«Os he demostrado matemáticamente la inevitable ruptura del sistema capitalista.
Su posesión (de las máquinas) será la postura que estará en juego …Si el trabajo sale victorioso, Estados Unidos, y sin duda el mundo entero, entrarán en una era nueva y prodigiosa. Las máquinas, en lugar de aplastar a la vida, la tornarán más bella…
Si los Trusts ganan la batalla…vosotros, el trabajo y todos nosotros quedaremos aplastados bajo el talón de hierro de un despotismo más implacable y terrible que ninguno de los que mancharon las páginas de la historia humana.
¡El Talón de Hierro! Tal es el nombre que convendrá a esta horrible tiranía.»

El Chasque
11/02/2026
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En esta increíble obra de anticipación, escrita en 1907 en Estados Unidos, Jack London, su autor, describe con gran lucidez el desprecio de la gran burguesía y sus representantes en el gobierno ante el sufrimiento de la clase obrera, trabajadores y pueblo en general.

En estos días que Trump impulsa una nueva escalada de agresión sobre Venezuela y el resto de América Latina, esta obra nos explica, de forma novelada, la esencia de los hechos que vivimos hoy. Explica el fenómeno del fascismo, describe como los monopolios, los trust y los cárteles generan una nueva etapa más salvaje aún, del capitalismo, el imperialismo, llevando a la quiebra a los pequeños y medianos empresarios o poniéndolos a su servicio.

En este capítulo se describe, en 1907, la incapacidad de la burguesía media para sobrevivir al poder del gran capital, a transformarse en lacayos, hoy tercerizados, simples eslabones al servicio del capital financiero, de la brutal concentración de capital, que los hunde y a su vez es causa de la multiplicación de la miseria en el mundo.
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Capitulo IX – Un sueño matemático

…. Continuación
—Se lo vende al extranjero —declaró espontáneamente el señor Kowalt.

—Eso es —corroboró Ernesto—. De este remanente nace la necesidad de una salida al exterior. Se lo vende en el extranjero. Estamos obligados a venderlo en el extranjero. No hay otro medio

de desprenderse de él. Este excedente vendido al extranjero constituye lo que llamamos balanza comercial favorable. ¿Seguimos de acuerdo?

—Seguramente, estamos perdiendo el tiempo con esta elaboración del abecé del comercio —dijo el señor Calvin de mal humor. Todos lo sabemos de memoria.

—Si puse tanto cuidado en exponer este alfabeto —replicó Ernesto—, es porque gracias a él voy a confundiros. Ahí está lo picaresco del asunto. Voy a confundiros en menos que canta un gallo.

Los Estados Unidos es un país capitalista que ha desarrollado sus recursos. En virtud de su sistema industrial, posee un remanente del que debe deshacerse en el extranjero[61]. Lo que es cierto en los Estados Unidos, lo es igualmente para todos los países capitalistas cuyos recursos están desarrollados. Cada uno de esos países dispone de un excedente todavía intacto. No olvidéis que va uno y otros han comerciado y que, no obstante, esos excedentes continúan disponibles. En todos esos países el trabajo ha gastado sus jornales y no puede comprar nada; en todos ellos también el capital consumió ya todo lo que se lo permite su naturaleza. Y tienen en sus brazos esa sobrecarga, sin poder trocarla entre sí. ¿Cómo van a desembarazarse de ella?

—Vendiéndola a los países cuyos recursos no están desarrollados —sugirió Kowalt.

—Perfectamente; como veis, mi razonamiento es tan claro y tan simple que se desenvuelve solo en vuestro espíritu. Demos ahora un paso adelante. Supongamos que los Estados Unidos colocan su excedente en un país cuyos recursos no están desarrollados, en el Brasil, por ejemplo. Acordaos que esta balanza está fuera y por encima del comercio, pues los artículos comerciales ya han sido consumidos. ¿Qué dará en cambio el Brasil a los Estados Unidos?

—Oro —dijo el señor Kowalt.
—Pero en el mundo sólo hay una cantidad limitada de oro —objetó Ernesto.
—Oro bajo forma de fianzas, obligaciones y otras prendas por el estilo —rectificó el señor Kowalt.

—Ahora lo tengo. Los Estados Unidos recibirán del Brasil, a cambio de su excedente, obligaciones y garantías. ¿Qué significa eso sino que los Estados Unidos entrarán en posesión de los ferrocarriles, de las fábricas, de las minas y de las tierras del Brasil? ¿Y qué resultará de eso?
El señor Kowalt reflexionó y sacudió la cabeza.

—Os lo voy a decir —continuó Ernesto—. Resultará esto: que los recursos del Brasil van a desarrollarse. Bien, demos un paso más. Cuando, bajo el impulso del sistema capitalista, el Brasil haya desarrollado sus propios recursos, poseerá él también un excedente no consumido. ¿Podrá colocarlo en los Estados Unidos? No, porque éstos tienen ya su propio excedente. ¿Y los Estados Unidos podrán hacer como antes y colocar su excedente en el Brasil? No, puesto que este país tiene ahora el suyo propio.

¿Qué sucede? En adelante, los Estados Unidos y el Brasil deben buscar sus salidas en comarcas cuyas fuentes de riqueza no estén todavía explotadas. Pero por el hecho mismo de descargar allí su remanente, esas nuevas regiones verán crecer sus recursos y no tardarán en poseer, a su vez, excedentes: entonces se ponen a buscar nuevos países para aliviarse. Bien, señores, seguidme:
nuestro planeta no es tan grande; no hay más que un número limitado de regiones en la tierra. Cuando todos los países de la tierra, hasta el último y más insignificante, tengan una sobrecarga en sus brazos y estén ahí mirando a los demás igualmente sobrecargados, ¿qué va a pasar?

Hizo una pausa y observó a sus oyentes. Era divertido ver sus caras perplejas. En medio de abstracciones, Ernesto había evocado una visión clara. En esos momentos ellos la veían muy precisamente y tenían miedo.

—Hemos comenzado por el abecé, señor Calvin —dijo Ernesto con malicia—, pero ahora le di el resto del alfabeto. Es completamente sencillo: en eso reside su belleza. Seguramente, usted tiene lista la respuesta. Pues bien, ¿qué ocurrirá cuando todos los países del mundo teman su excedente no consumido? ¿Adónde irá a parar entonces vuestro sistema capitalista?

El señor Calvin bamboleaba preocupado su cabeza. Evidentemente buscaba una falla en el razonamiento que Ernesto acababa de exponer.

—Hagamos juntos un rápido repaso al terreno ya andado — resumió Ernesto—. Hemos comenzado por una operación industrial cualquiera, la de una fábrica de calzado, y henos establecido que la división del producto elaborado conjuntamente que allí se practicaba era similar a la división que se cumplía en la suma total de todas las operaciones industriales. Hemos descubierto que el trabajo no puede volver a comprar con su salario más que una parte del producto y que el capital no consume todo el resto. Hemos hallado que una vez que el trabajo había consumido todo lo que le permitían sus salarios y el capital todo lo que necesitaba, quedaba un excedente disponible. Hemos reconocido que no se podía disponer de esa balanza sino en el extranjero. Hemos convenido que el fluir de ese excedente a un país nuevo provocaba allí el desarrollo de los recursos, de suerte que en poco tiempo ese país, a su vez, se encontraba sobrecargado con un remanente. Hemos extendido este proceso a todas las regiones del planeta, hasta que cada una de ellas se atiborra, de año en año y de día en día, de un exceso del que no puede desembarazarse en ningún otro país. Y ahora os pregunto una vez más, ¿qué vamos a hacer con esos excedentes?

Tampoco esta vez nadie respondió.
—¿Y, señor Calvin? —lo provocó Ernesto.
—Eso está fuera de mi alcance —confesó el interpelado.
—Nunca había pensado en semejantes cosas —declaró el señor Asmunsen—. Y, sin embargo, está tan claro como si estuviera escrito.

Era la primera vez que escuchaba una exposición de la doctrina de Karl Marx[62] sobre la plusvalía. Ernesto lo había hecho tan simplemente que yo también me sentía pasmada e incapaz de responder.

Voy a proponeros un medio para desprenderos del excedente dijo Ernesto. Arrojadlo al mar. Tirad cada año los centenares de millones de dólares que valen los calzados, los vestidos, el trigo y todas las riquezas comerciales. ¿No se arreglaría así el asunto?

—Claro que lo sería —respondió el señor Calvin—. Pero es absurdo de su parte hablar de esa manera.
Ernesto repuso con la velocidad del rayo:
—¿Es usted menos absurdo, señor destructor de máquinas, cuándo aconseja la vuelta a los procedimientos antediluvianos de sus abuelos? ¿qué propone usted para librarse de la plusvalía?

Esquivar el problema cesando de producir, pues no otra cosa importa una vuelta a un método de producción tan primitivo e impreciso, tan desordenado y desatinado, que hace imposible producir el menor excedente.

El señor Calvin tragó saliva. La estocada había llegado al blanco. Tuvo un movimiento de deglución y luego tosió para aclararse la garganta.

—Tiene usted razón —dijo—. Estoy convencido. Es absurdo; pero tenemos que hacer algo. Para nosotros, los de la clase media, es una cuestión de vida o muerte. Nos negamos a morir. Preferimos ser absurdos y volver a los métodos de nuestros padres, por groseros y dispendiosos que sean. Romperemos las máquinas. ¿Y vosotros qué pensáis hacer?

—No podéis romper las máquinas —replicó Ernesto—. No podéis hacer refluir la ola de la evolución. Se os oponen dos grandes fuerzas, cada una de las cuales es más poderosa que la clase media. Los grandes capitalistas, los trusts, en una palabra, no os dejarán emprender la retirada. Ellos no quieren que las máquinas sean destruidas. Y, más fuerte aún que el poder de los trusts, está el del trabajo, que no os permitirá romper las máquinas. La propiedad del mundo (comprendiendo en él las máquinas) se encuentra en el campo de batalla, entre las líneas enemigas de los trusts y del trabajo. Ninguno de los dos ejércitos desea la destrucción de las máquinas, pero cada uno quiere su

posesión. En esta lucha no hay lugar para la clase media, pigmea entre dos titanes. ¿No sentís vosotros, pobre clase media, que estáis entre dos muelas que ya han comenzado a moler?

Os he demostrado matemáticamente la inevitable ruptura del sistema capitalista. Cuando cada país se encuentre excedido de una sobrecarga inconsumible e invendible, el andamiaje plutocrático cederá bajo el espantoso amontonamiento de beneficios levantado por él mismo. Pero ese día no habrá máquinas rotas. Su posesión será la postura que estará en juego en el combate. Si el trabajo sale victorioso, el camino estará expedito para vosotros. Los Estados Unidos, y sin duda el mundo entero, entrarán en una era nueva y prodigiosa. Las máquinas, en lugar de aplastar a la vida, la tornarán más bella, más feliz y más noble. Como miembros de la clase media abolida y de concierto con la clase trabajadora —la única que subsistirá—, participaréis en el equitativo reparto de los productos de esas máquinas prodigiosas. Y nosotros, unidos todos, construiremos otras más maravillosas aún. Y habrán desaparecido los excedentes no consumidos porque no existirán más los lucros.

—¿Y si los trusts ganan esta batalla por la posesión de las máquinas y del mundo? —preguntó el señor Kowalt.

—En ese caso —respondió Ernesto—, vosotros, el trabajo y todos nosotros quedaremos aplastados bajo el talón de hierro de un despotismo más implacable y terrible que ninguno de los que mancharon las páginas de la historia humana. ¡El Talón de Hierro! Tal es el nombre que convendrá a esta horrible tiranía.

Continuará.
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I- Los metafísicos

II – Los metafísicos

III- Los Mercenarios -El Talón de Hierro

IV – La lucha de Clases -EL TALON DE HIERRO

V – Esclavos de la máquina -El Talón De Hierro

VI- El capitalismo salvaje- El Talón de Hierro

VII- Las fuerzas de la Revolución

VIII – La clase capitalista se ha hecho pasible del delito de mala administración

IX -La lucha de clases: ¡El Poder! Verdaderamente, es la reina de las palabras, la última palabra

X – Así actúa la clase dominante: Si no puedes convencerlos, cómpralos… y si no…

XI- Para el sentido común, solo un loco puede “estar en desacuerdo radical con nuestras más sanas conclusiones.”

XII-Los destructores de máquinas -El Talón de Hierro

XIII-Los destructores de máquinas -2-El Talón de Hierro

XIV– La convicción de un comunista-El Talón de Hierro

XIV– La convicción de un comunista- El Talón de Hierro

EL TALON DE HIERRO
Jack London

es inevitable, la desaparición, no sólo de los pequeños capitalistas, sino también de los grandes capitalistas y de los mismos trusts”
“…la ola de la evolución nunca vuelve hacia atrás..”

El Chasque
04/02/2026
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En esta increíble obra de anticipación, escrita en 1907 en Estados Unidos, Jack London, su autor, describe con gran lucidez el desprecio de la gran burguesía y sus representantes en el gobierno ante el sufrimiento de la clase obrera, trabajadores y pueblo en general.

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XIII-Los destructores de máquinas -2-El Talón de Hierro

EL TALON DE HIERRO
Jack London

¿Qué hacer entonces? Destruir los trusts es nuestra única salida para escapar a su dominio.

Os voy a indicar otra. En lugar de destruir esas máquinas maravillosas, asumamos su dirección. Aprovechémonos de su buen rendimiento y de su baratura. Desposeyamos a sus propietarios actuales y hagámoslas caminar nosotros mismos. Eso, señores, es el socialismo, una combinación más vasta que los trusts, una organización social más económica que todas las que han existido hasta ahora en nuestro planeta. El socialismo continúa la evolución en línea recta. Nosotros combatimos a las asociaciones por una asociación superior. Los triunfos están en nuestras manos. Venid a nosotros y sed nuestros compañeros en el bando ganador. ”

El Chasque
21/01/2026
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XII-Los destructores de máquinas -El Talón de Hierro

Jack London

Sois destructores de máquinas. ¿Sabéis lo que eso quiere decir? En Inglaterra, durante el siglo XVIII, hombres y mujeres tejían paños en telares de mano en sus propias casitas. Ese sistema de manufactura a domicilio era un procedimiento lento, torpe y costoso. Luego vino la máquina de vapor .. Un millar de telares reunidos en una gran fábrica y movidos por una máquina central tejían el paño a menos costo .. Los hombres y las mujeres .. trabajaban en los telares de vapor, pero no para ellos, sino para los propietarios capitalistas. Muy pronto niños ..reemplazaron a los hombres. .. Se morían de hambre. Decían que todos los males provenían de las máquinas. Entonces se les ocurrió destruir las máquinas.”

El Chasque
21/01/2026
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XI- Para el sentido común, solo un loco puede “estar en desacuerdo radical con nuestras más sanas conclusiones.”

EL TALON DE HIERRO
Jack London

Ya sabemos que el razonamiento de un hombre con el cual no se está de acuerdo nos parece siempre falso; desde ese momento, el espíritu de ese hombre está extraviado. ¿En dónde está la línea divisoria entre un espíritu falso y un espíritu loco? Nos resulta inconcebible que un individuo de sentido común pueda estar en desacuerdo radical con nuestras más sanas conclusiones.”

El Chasque
14/01/2026
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X – Así actúa la clase dominante: Si no puedes convencerlos, cómpralos… y si no…

EL TALON DE HIERRO
Jack London

El Chasque
07/01/2026
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Mucho antes que Gramsci escribiera sobre la hegemonía, en esta ficción -que muestra descarnadamente la sociedad capitalista- se ve como la clase dominante se transfigura, dejando de lado lo humano, para solo preocuparse por la “Tasa de Ganancia”.

En esta increíble obra de anticipación, escrita en 1907 en Estados Unidos, Jack London, su autor, describe con gran lucidez el desprecio de la gran burguesía y sus representantes en el gobierno ante el sufrimiento de la clase obrera, trabajadores y pueblo en general.

En estos días que Trump impulsa una nueva escalada de agresión sobre Venezuela y el resto de América Latina, esta obra nos explica, de forma novelada, la esencia de los hechos que vivimos hoy. Explica el fenómeno del fascismo, describe como los monopolios, los trust y lo cárteles generan una nueva etapa más salvaje aún, del capitalismo, el imperialismo, y cuando las herramientas de la disuasión o la compra de las conciencias no basta, impone “la dictadura terrorista y sangrienta del capital financiero” como definió Dimitrov al Fascismo.

Se describe todo el horror que implica para los explotados y el más sombrío cinismo de los explotadores para justificar sus crímenes.

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IX -La lucha de clases: ¡El Poder! Verdaderamente, es la reina de las palabras, la última palabra

Wickson: “Despedazaremos a los revolucionarios bajo nuestro talón y caminaremos sobre vuestros rostros. El mundo es nuestro, somos sus dueños y seguirá siendo nuestro.”

EL TALON DE HIERRO
Jack London

El Chasque
31/12/2025
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