El Chasque Nº34

8 de Agosto, 2020

HIROSHIMA Y EL PRESENTE

Como todos los días Akira Kazumi caminaba junto a su madre rumbo al mercado. El reloj de la plaza marcaba las 8:10. Akira alzó la vista hacia el cielo, creyó escuchar ruidos de motores. A 9.500 metros de altura, a la misma hora, el mayor Thomas Ferebee integrante de la tripulación del Enola Gay, oprimía el botón que liberaba de su sistema de contención cuatro toneladas da lo que sería la primera bomba atómica. Irónicamente llamada Little Boy estallaba a 600 metros de altura en la ciudad de Hiroshima, Japón.

A las 8:15 horas Akira apenas alcanzó a ver una luz brillante.

A pocos días de haber lanzado en Hiroshima el horror a través de la novel arma fabricada por los EEUU, el presidente Truman  decidió repetir la acción sobre la ciudad de Nagasaki.

No tuvieron dudas en hacerlo. Ni Truman, ni el conjunto de generales, ni el mayor Ferebee con su acción de ejercer presión con el pulgar sobre un botón haciendo que 80.000 personas fueran expuestas a 4.000º C en un radio de 4,5 km. desapareciendo literalmente evaporadas.

La aventura provocada por la crisis del capitalismo que dio origen al fascismo y nazismo, que implicó la eliminación de millones de seres humanos, la destrucción del aparato productivo de Europa, Japón y varios países del campo socialista, cerraba su ciclo iniciado en 1929 con la rendición de Japón.

Al otro día del 6 de agosto la humanidad se despertó en otro mundo; uno capaz de barrer definitivamente con la vida en la Tierra.

En la hora del Covid-19, nuevamente se coloca sobre la mesa de discusión de las posibilidades ciertas de supervivencia o no de la humanidad como lo hizo la bomba de Hiroshima en 1945.

Han pasado 75 años de aquel hecho donde la humanidad se demostró así mismo la capacidad de autodestrucción. Sin embargo la humanidad sigue sufriendo las consecuencias de un sistema capitalista que hoy como ayer, demuestra su incapacidad para dar respuesta a las necesidades de la humanidad. La única respuesta que tiene es la violencia a escala global para someter a las multitudes a la explotación que lleva adelante la dictadura del capital financiero.

En esos 75 años que nos separan de Hiroshima, la humanidad ha vivido y experimentado la capacidad de destrucción del sistema capitalista que ha derivado en una crisis sostenida y profunda.

La actual crisis detonada por el Covid-19, ha amplificando las consecuencias sociales y materiales con un impacto devastador superior a varias bombas de Hiroshima.

A diferencia del 2008 la crisis actual se manifiesta y se instala en la economía real. Es decir, el aparato productivo se detiene.

Se detiene la producción, se pierden millones de puestos de trabajo, cierran empresas, cae la demanda porque cae el consumo, desaparecen los mercados, no hay reproducción ni circulación del capital. El capital busca refugiarse en el oro, en tierras, en el dólar y en acciones de aquellas empresas que se mantiene fuertes. Sin embargo la especulación financiera seguirá dando sus réditos hasta que ya no se tenga donde colocar ese capital para su reproducción.

De ahí la preocupación de los organismos internacionales rectores del sistema capitalista, FMI, BM, OCDE, entre otros, que propugnan por el salvataje de las economías. Sugieren e insisten en la importancia de que los Estados intervengan destinando todos los recursos posibles para salvar empresas y empleos de tal forma de que no se corte la circulación del capital y por resultado su reproducción. Estas instituciones defensoras del neoliberalismo extremo, de históricas recetas de ajustes sobre los pueblos sin que les tiemblen las manos por los daños provocados, proponen hoy todo lo contrario a lo hecho desde sus orígenes.

La Directora General del FMI, Kristalina Georgieva, escribe:

“Los costos humanos de la pandemia de Coronavirus ya son inconmensurables y todos los países necesitan trabajar juntos para proteger a las personas y limitar el daño económico. Este es un momento de solidaridad, que fue el tema principal de la reunión de hoy del G20”.

El Grupo Banco Mundial propone: “salvar las vidas amenazadas por la pandemia; proteger a los más pobres y vulnerables; ayudar a salvar los empleos y las empresas, y trabajar para construir una recuperación más resiliente. Es probable que millones de personas más caigan en la pobreza extrema como resultado de la COVID-19, y aquellas que ya son pobres sufrirán privaciones aún más profundas. Más de 1000 millones de empleos están en peligro en todo el mundo, lo que aumenta la necesidad de mejores redes de protección social para la mayoría de los trabajadores informales o para diversos grupos vulnerables”.

Sin trabajo no hay futuro posible, ni en la China ni en Uruguay.

Ni los individuos ni las sociedades podrían sobrevivir ante la falta de trabajo. Por lo tanto de nada vale destinar esfuerzos en otras direcciones si de alguna forma no atendemos ese aspecto esencial para el desarrollo humano y para la supervivencia como comunidad.

El gobierno de Lacalle Pou va en la dirección contraria a las recomendaciones de los organismos internacionales referido a las acciones desde las herramientas con que cuenta el Estado para efectivamente sostener la circulación de capital, el mercado el empleo y por lo tanto que no se corten la cadena de pago.

Lacalle Pou representante de la oligarquía retrógrada y ultra conservadora lo único que hace con estas medidas de recortar un 15% el presupuesto, es profundizar la recesión y echar leña al fuego. Son tan voraces, que estas medidas en el fondo y a largo plazo atentan contra el capital, es decir contra su propia clase. No es por “buenos” que los organismos internacionales voceros del capital exhortan a los Estados a volcar ayuda para mantener el empleo y las empresas. El no hacerlo significa que el propio sistema capitalista se suicide.

Bajo la excusa de la herencia del FA más la pandemia, la oligarquía financiera ha tratado de justificar un rápido ajuste hacia sus arcas, preparar al país para la venta de su patrimonio más importante que son las empresas públicas y cederle al capital y al mercado la tarea de la recomposición económica.

Retirar al Estado de las políticas públicas en todo lo que se pueda

es el objetivo de este gobierno y lo estamos viendo en la discusión del Presupuesto que a su vez tiene como marco jurídico una Ley de Urgente Consideración totalmente antipopular y peligrosamente reaccionaria que permite la represión de todo intento de protesta. Vuelve a Uruguay la vieja fórmula de la derecha con la diferencia de aplicar las viejas recetas en un contexto histórico no previsible.

Las Perspectivas definidas en el Documento “Crece desde el pié”:

Uruguay se enfrenta a un período recesivo, de derechización e intentos antidemocráticos para imponer el ajuste sobre amplias capas de la sociedad.

Debemos saberlo y debemos prepararnos para una batalla compleja que permita a su vez acumular fuerzas para instalar una perspectiva opuesta a la de los sectores de la oligarquía financiera. En esa dirección se inscribe la batalla electoral a nivel de las Intendencias y de los Municipios, tercer nivel de gobierno. En ese contexto debemos avanzar, recuperar terreno, organizar, consolidar territorios para enfrentar lo que será cinco años de gobierno de la derecha ultra conservadora y oligárquica.

Saber de dónde venimos, para saber adónde vamos.

En Uruguay la lucha de trabajadores, intelectuales, estudiantes de todas las tiendas: anarquistas, socialistas, comunistas, gente de izquierda, ciudadanos de diversas vertientes de pensamiento se reúnen en el Congreso del Pueblo en 1964, prólogo de la unidad de la clase obrera, la CNT, en 1966. La alianza social y la dura experiencia de lucha del pueblo en la calle, enfrentado al Pachequismo, instrumento de la Oligarquía para sostener sus privilegios, traerá años después la unidad política de la izquierda: nace el Frente Amplio.

El 26 de marzo de 1971 Seregni señalaba: ” … Padre Artigas aquí está tu pueblo nuevamente…” Ondea en el acto la bandera roja, azul y blanca de Otorgués, señalando el compromiso de continuar la gesta revolucionaria de Artigas.

Ese compromiso está hoy más vigente que nunca.

“…La razón de ser, por qué y para qué de nuestro Frente Amplio, está en realizar una tarea histórica, fundamental; cumplir el proceso revolucionario en nuestro país. En transformar las viejas estructuras económicas, políticas y sociales de nuestro país hoy caducas y crear

las nuevas que corresponden a la instancia que nuestro pueblo debe vivir….” Liber Seregni 12/1971

Un nuevo poder, un nuevo orden con la participación protagónica del Pueblo. Es necesario construir la unidad de los sectores más amplios de la población, los objetivamente afectados por el Gran Capital, el 1%. Asalariados, cuentapropistas, cooperativas, productores directos y sectores medios de la ciudad y del campo, intelectuales, estudiantes, jubilados, juntos para una vida digna de ser vivida. Asimismo es imperioso profundizar la unidad política en el FA y posibles aliados, para derrotar a la Oligarquía, superando prácticas sectarias y una visión que no trasciende lo electoral en muchos casos. Es fundamental desarrollar un Movimiento, un Espacio Político en el seno del FA, con base en la clase obrera y los asalariados, aquellos que no tienen nada para perder, salvo sus cadenas, eje de la unidad popular y garantía de cambios profundos.

Debemos impulsar permanentemente la “apropiación democrática de parcelas de poder”, en todas las esferas de la vida ciudadana (políticas, sociales, económicas, culturales, educativas, etc.), buscando transformaciones estructurales con un horizonte socialista, lo cual supone una verdadera revolución cultural, y por tanto la construcción de un bloque de poder contrahegemónico, portador de una nueva visión del mundo, constructiva y solidaria. Hacia la participación irrenunciable, real y efectiva del pueblo, en la toma de decisiones.

“…Si el peso acumulado de los hechos determina a los hombres, los hombres pueden modificar el curso de los hechos en la medida que sus decisiones se hagan colectivas, que interpreten las necesidades del pueblo…” Seregni -29/04/1972)

Palabras finales

Esta lucha en Uruguay se une a las luchas en el resto del mundo impulsada por amplios sectores de la humanidad que ya están artos de vivir bajo un sistema violento, profundamente inhumano e injusto. Para hacer posible otro mundo donde la humanidad tenga una segunda oportunidad debemos lograr un amplio movimiento por la vida, que le cierre el paso a las tentaciones del capital financiero y sus representantes de hacer de esta pandemia una nueva Hiroshima.

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