Rosana Porteiro
El Chasque 220
16/01/2026
No me gaste las palabras
no cambie el significado
mire que lo que yo quiero
lo tengo bastante claro
Si usted habla de progreso
nada más que por hablar
mire que todos sabemos
que adelante no es atrás
Las Palabras (fragmento) – Mario Benedetti
5.500 cupos para 161.845 postulantes a trabajar
El programa «Uruguay Impulsa» que se implementó entre setiembre y diciembre de 2025 en todo el territorio nacional y contó con 5.500 cupos que se definieron por sorteo entre los inscriptos, recibió un total de 161.845 postulaciones, 48.669 de ellas de Montevideo. Por los requisitos de la convocatoria, personas de 18 a 65 años que no percibieran en el momento salarios públicos o privados, ni subsidios por desempleo, enfermedad, jubilación o pensión, claramente el llamado estuvo dirigido a parte de la población más vulnerada de Uruguay.
La enorme respuesta a esta convocatoria desmiente la idea enraizada en amplios sectores de la sociedad de que “los pobres lo son porque no quieren trabajar”.
¿De donde nacen estas ideas erróneas, verdaderos prejuicios que moldean la interpretación de la realidad de amplios sectores de la sociedad uruguaya?
Creemos que parte de esta construcción tiene que ver con la absorción pasiva de relatos de clases privilegiadas, que se sostienen a través de los medios de comunicación, las instituciones incluida la educación formal y estructuras políticas de gobierno afines a estos intereses.
Conocer y entender la realidad de los sectores socioeconómicos más desfavorecidos requiere saltar estas mediaciones y acercarse a escuchar lo que tienen para decir los directamente implicados en estas situaciones de vulnerabilidad, una voz que los gobiernos del FA por más que han implementado espacios como el llamado “Diálogo Social”, todavía no han incorporado a la hora de diseñar políticas públicas que aborden sus problemáticas.
Desde 2005, Carina Zeballos, integrante de la Coordinadora Nacional de Asentamientos, reside en Valle Edén, un asentamiento montevideano surgido en 2002. Con ella y con Sandra Rivero, también integrante de la coordinadora y del grupo de vecinas del barrio Capra, “Las Caprenses”, dialogamos acerca de la realidad que viven las mujeres de los asentamientos y de las actividades y reivindicaciones que llevan adelante a través de la coordinadora.
La Coordinadora Nacional de Asentamientos se creó en los años 90 y después de un largo período en el que permaneció inactiva, tuvo varios intentos de refundación, “pero estos se caían enseguida porque la gente no tenía ingresos”, recordó Zeballos. En 2018 a partir de que entendían que era importante contar con una organización que fuera solo de personas que vivían en asentamientos, comenzaron un proceso de formación de un espacio que los nucleara, proceso en el cual se vincularon con otros grupos que ya existían. Decidieron sumarse a estos, realizar la refundación de la Coordinadora Nacional de Asentamientos, comenzar a funcionar y presentarse en el marco de esta organización.
En este proceso se percataron que participaban mayormente mujeres lo que les llevó entre 2019 y 2020 a integrarse a la Intersocial Feminista, lo que le dio mucha mayor visibilidad a la organización, y a crear el grupo de mujeres de la coordinadora. “A partir de la iniciativa comenzaron a pasar cosas, por ejemplo, se comunicó un maestro diciendo que quería trabajar solidariamente con nosotras y después vino una estudiante del IPA que también se quedó dando clases”, recordó Zeballos. “Era necesario que existiera esta organización porque nos permite hacer visibles los temas que nos preocupan, nosotras hablamos de cosas que hemos vivido y no queremos hacerlo desde el victimismo sino salir de ese lugar”, añadió. “Nuestra consigna desde el comienzo es: hacemos lo que podemos como podemos y por eso, nadie se sintió juzgada. Nos llegan muchos prejuicios de la sociedad por eso lo último que tenemos que hacer es juzgarnos entre nosotras o pedirnos más de lo que cada una puede dar”, concluyó Zeballos.
Rivero, por su parte, recordó que cuando Zeballos la invitó a formar el grupo de mujeres de los asentamientos, lo que hicieron en el barrio Capra fue unificar en un grupo, Las Caprenses, a las mujeres que venían realizando trabajo social desde hacia años y eran referentes en los asentamientos y “ponerlo bajo el paraguas de la coordinadora”. Explicó que una de las problemáticas más grandes del barrio para las mujeres es la violencia doméstica, que está muy oculta, cuando comenzaron a formar el grupo, el gobierno de Lacalle Pou acababa de eliminar el SOCAT que funcionaba en el barrio lo que dejó a las mujeres más vulnerables, no había ninguna otra organización funcionando en el barrio que pudiera ayudarlas en esta situación. “Nosotras sin darnos cuenta tomamos el lugar del SOCAT de alguna manera para muchas mujeres, eso nos llevó a tener una mochilita arriba, nos preguntábamos ¿cómo hacemos? ¿Qué hacemos? y apoyaban a esas mujeres desde el lugar que podían.
En cuanto a los principales desafíos que se les presentaron desde que comenzaron este trabajo, Zeballos señaló que el más importante fue el el autoconocimiento.
Recordó que en el 2020 estaba con una gran depresión, “me iba a las 5 o a las 6 de la mañana a la fábrica, después al sindicato de la aguja donde militaba, después al magisterio, y andaba con mi hija, no sé cómo hacía, la verdad, pero dormía 4 horas por día”. En ese momento participó de una serie de talleres de teatro con otras nueve mujeres en el marco de la intersocial feminista y en el primero la tallerista les dio la consigna de que dijeran tres cosas de si mismas y no sabía. «No puede ser, acá hay algo que está mal, una información que me está faltando, pensó Desde allí comenzó a escuchar y a buscar en forma autodidacta información acerca de desarrollo personal y de autoconocimiento, “para saber quién soy y quién quiero ser”.
Rivero por su parte pasó un proceso de duelo por el fallecimiento de un hijo con parálisis cerebral, lo que le llevó a acercarse más a la militancia, como forma de escapar del dolor, después empezó a tomar conciencia de lo que estaba haciendo y por qué, “ese fue un primer paso que di”. Luego recuerda que uno de los primeros talleres que hicieron como mujeres de la coordinadora fue sobre la frustración porque todas las mujeres referentes de los asentamientos que venían con trayectoria y con historia de militancia tenían “el desaliento de no poder, de sentir que siempre estábamos en la misma”. Necesitaban dinero para poder desarrollar actividades así que se presentaron a convocatorias a fondos como “Fortalecidas” y “Mujeres del Sur”, hoy tenemos más de 300 talleres realizados, es impresionante lo que hemos logrado”, expresó Rivero. Entiende que todos los talleres fueron positivos, “los de graffiti, de artes plásticas, etc., no hay uno mejor que el otro, eso no es el foco principal, lo importante es que ahí formamos las mujeres y el grupo Las Caprenses, la organización y lucha de las mujeres por un espacio, es lo que realmente apuesta al desarrollo de las personas”. En la actualidad están a la espera de poder presentarse a algún fondo en 2026.
En ese sentido, Zeballos sostuvo que para que las mujeres de los asentamientos se puedan desarrollar necesitan ingresos, por ello reivindican, acompañando a políticas sociales, la renta básica universal incondicional, “que no es una propuesta nuestra, viene de hace muchos años y se ha aplicado con éxito en varios países”. En ese sentido en el contexto de la pandemia por coronavirus de 2019-2020, distintos países alrededor del mundo y el Foro Económico Mundial (World Economic Forum, WEF) se han pronunciado a favor de la implementación de un Ingreso Básico Universal.
Una de las razones con las que fundamentan el planteo de que la renta básica sea universal es que si se propusiera para los menores de seis años, «¿Qué pasa con los de 7 años, 8 años, 15 años? ¿Qué pasa con nuestra compañera Delicia que tiene 65 años y no ve nada, hace dos años que está esperando que la operen y tiene cero ingresos, cero?”, reflexionó. Otra de las razones es la revolución tecnológica que provoca que el trabajo se encuentre en una etapa de transición en Uruguay, con la desaparición de numerosos puestos laborales de la industria de la vestimenta, servicios, comunicación, entre otros, “el final de esta transición, en el que todo va a ser digital, viene por miles y miles de puestos de trabajo”, sostuvo. Sumado a esta transformación se presenta el problema de la enorme cantidad de personas que no cuentan con educación digital, “nosotras conocemos compañeras que no han terminado ni siquiera primaria, no saben leer ni escribir”, añadió.
Aclaró que la renta no es el objetivo sino una herramienta poderosa para el desarrollo de las personas, para eliminar la pobreza económica, educativa y cultural. Reconocen al dinero como un tema tabú del que cuesta hablar por eso quieren trabajar en el grupo de mujeres con el tema de las finanzas personales y de romper con todas las creencias limitantes que tienen que ver con el dinero. “Con estos recursos la gente en realidad va a realizar un curso, va a pagar una niñera, va a dedicarlos a lo que necesita resolver en el momento”, concluyó. Cuando denunciamos, «No tengo para comer”, te buscan una leche en polvo, yo no digo que eso esté mal porque la gente tiene que comer hoy, pero son roles y miradas distintas, nosotras queremos hacer propuestas para que esta problemática se resuelva de raíz, aunque sea para nuestras hijas y nietas y para eso es necesario apostar al desarrollo de las personas”, señaló Zeballos.
Según datos del Instituto Nacional de Estadística de 2024 el total de hogares bajo la línea de pobreza en Uruguay es de 13,4% y en aquellos con referente mujer (tanto en Montevideo como en el interior del país) esta tasa es aún mayor. Esta desigualdad aunque se ha agravado en los últimos años, es histórica así como también históricamente las políticas públicas que se han aplicado para revertir esta situación no se han apartado de una perspectiva asistencialista que no ha logrado atacar el problema de raíz. Nos unimos a la inquietud planteada por Sandra Rivero en esta charla:
“¿Qué es lo que sostiene este sistema de pobres? ¿Son las élites, la burocracia, las instituciones, son diferentes motivos y conveniencias?
No sabemos la respuesta pero hay alguien que está sosteniendo toda esta pobreza conveniente y ahí hay que hincar el diente, alguien lo tiene que hacer, o sea, alguien tiene que empezar a ver y hablar de estas cosas incómodas y romper moldes”.
