El Chasque 242
19/06/2026
No se trata de una retrospectiva de la famosa novela de Victor Hugo publicada en 1862, por el contrario, se trata de un hecho menos romántico, sucedido en estos días a raíz del anuncio de la elaboración de la nueva guía de control de carga por carretera por parte del Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP) que derivó en movilizaciones de transportistas “autoconvocados”.
Recordemos que con la LUC , Lacalle Pou eliminó el Sistema Integral de Control de Transporte de Carga aplicado en el gobierno anterior del Frente Amplio .
No queda claro esa negativa a controlar la carga y el transporte por parte de los sectores de la derecha y del poder económico. Da para sospechar.
En diciembre de 2025, MTOP anunció que estaba elaborando una nueva guía electrónica de carga para el control de camiones. El documento, que se le exige a todo transporte de carga, contiene información sobre el vehículo, detalles del viaje y de la carga transportada, y proporciona información sobre las cargas que circulan en el país. El nuevo sistema permite gestionar guías de carga de forma online, a través de una plataforma web y una aplicación para celulares.
En declaraciones, el Director General de Transporte, Felipe Martín, manifestó su sorpresa ante la movilización y el tono de las reivindicaciones de un grupo de camioneros llamados autoconvocados que no incluía la Intergremial de Transporte de Carga:
» Lo que por lo menos y sin adivinar intenciones, resulta un poco sorprendente es que por una medida que es de ordenamiento, que es una herramienta, naturalmente que es de control, se genere una resistencia.
La anterior administración llevó adelante un estudio contratado por el BID en el que sobre un paneo de unas 2 500 empresas, que son menos de la mitad de las que hay inscriptas en el registro, se identificó una evasión del orden de los 127 millones de dólares por año.
En el año 2022, estamos en el año 2026…Si se hubiera mantenido estable, ¿esa evasión cuánto sería hoy? independientemente de que el cometido específico del Ministerio es la trazabilidad, hay naturalmente, por las características de la forma en cómo se establecen esta suerte de registros, la preocupación de que esa información pueda de alguna forma ser tenida en cuenta para otros organismos que sí tienen potestades fiscalizadoras del punto de vista fiscal, nosotros no tenemos competencias fiscales, o sea, para nosotros lo que controlamos es trazabilidad…
¿Qué es la trazabilidad? Es el origen a un destino, un dador, una empresa que es la que lo transporta, un rubro que es el que se mueve, un itinerario por el que transcurre y un chofer que es el que maneja. Esos son los 6 elementos que integran la guía una aplicación con una ventana que tiene distintos bloques y que los va llenando hasta el último movimiento, que es generar la guía, el llenado.
El llenado puede tener al principio un poco de nerviosismo de que lo armas por primera vez, pero una vez que se arma una guía, esa guía queda cargada y de esa guía se puede copiar la que viene después.
Si el rubro cambia, le cambio el rubro, si cambia el origen o destino, le modifico lo que tiene, si mantengo el camión dejo todo como esta, puede cambiar el itinerario y puede cambiar el chofer o puede ser el mismo chofer, entonces no es una cuestión sobre la que existan dificultades en tiempos donde además generalmente hoy se mueve todo el mundo con sistemas de telefonía. Pero además las empresas que están inscriptas en el Ministerio tienen por normativa durante una vez al año presentar una inspección anual obligatoria.»
Lo cierto es que esta movida tiene un trasfondo político e ideológico articulado por el Partido Nacional que hasta ahora lo único que ha hecho es fogonear y golpear permanentemente al gobierno del Frente Amplio. Junto al reclamo de oponerse a la “Guía” agregaron el reclamo de no aumentar el gasoil, exigieron libre importación de combustibles y un rosario de supuestos; entre ellos “no meter la mano en el bolsillo”, “el pueblo está cansado”, no más impuestos, no subsidiar el transporte metropolitano y un largo etcétera.
Como sabemos, desde la creación de ANCAP, el 15 de octubre de 1931, los herreristas han estado en contra y tratado de derribarlo. Recordemos el plebiscito llevado adelante en defensa de las empresas públicas frente al intento de privatización por parte de Luis Alberto Lacalle, presidente de Uruguay en el período de 1990 a 1995.
Sin la existencia de Ancap y la negociación a nivel de Estado en la compra de petróleo estaríamos hoy sometidos a una crisis imposible de controlar y habríamos perdido soberanía. El costo de importar combustibles refinados sería totalmente destructivo para la economía del país, salvo para los grandes sectores económicos que verían acrecentados sus bolsillos. No son nada patriotas, ni les importa lo más mínimo el “pueblo”.
Significaría sustituir un monopolio público, al servicio del país por un monopolio privado al servicio del interés de un grupo reducido.
Esa visión de “no pagar impuestos” queda claro con los niveles de evasión fiscal aproximados desde 2022 a la fecha de unos 508 millones de dólares. La evasión es un robo a todos los uruguayos, es un robo que niega recursos para poder aplicar a diferentes políticas sociales.
El argumento de no subsidiar el boleto metropolitano es profundamente mezquino. Primeramente introduce una falsedad, ya que no solo se subsidia el boleto metropolitano, también se subsidia los boletos estudiantiles y de jubilados de todo el país, sumándole nuevamente la falsa contradicción entre interior con capital.
Destaquemos que ante una insistencia y preocupación frente a la actividad del narcotráfico y experiencias de captura de cargamentos de drogas en camiones, negarse a profesionalizar la trazabilidad y transparencia de la carga para cerrarle el paso al tráfico ilícito de drogas y contrabando pone en duda la honestidad de estos sectores.
La “guía” no implica costo alguno, ni un peso. Salvo que en lugar de hacerse en papel pasa a ser digital de tal forma de que permite acceder rápidamente a la información por parte de los organismos de control.
Todo el argumento de “más impuestos, meter la mano en el bolsillo“ en el fondo muestran lo miserable que son estos sectores, que recordemos su responsabilidad en la desestabilización en el gobierno de Allende previo al golpe de Estado. Son tan miserables que hoy es el sector económico con más informalidad y evasión existente. Como buenos pequeños burgueses son base social de la peor derecha, basta ver que el referente político es Sebastián da Silva.
Su miseria y egoísmo de clase los lleva a mirarse el ombligo y a suponer que no tienen ninguna responsabilidad con la sociedad si bien después exigen al Estado determinadas acciones que en realidad la sostienen el resto de la sociedad con el pago de los impuestos.
No podemos ser inocentes, aquí hay una intencionalidad política y un interés de clase que debemos enfrentar como fuerza política.
