Gonzalo Alsina
El Chasque 246
17/07/2026
En la semana del 3 a 9 de julio de 2026 se hicieron los funerales del Ayatolá Alí Jamenei y sus familiares asesinados el 28 de febrero por misiles de los EE.UU e Israel.
Ese mismo día asesinaron 168 niñas en una escuela.
El ataque pretendía la rendición de las autoridades iraníes y derrocar el gobierno republicano de Irán, para restaurar la dictadura de los Reza Pahlevi, dinastía que fue derrotada por la revolución islámica democrática y antimperialista.
A las exequias del líder martirizado por el imperialismo y el sionismo, concurrieron representantes de más de 100 países. Esto es una demostración de poder. Poder con apoyo de millones de personas -que los medios de desinformación que se dicen democráticos y plurales han ocultado- que han participado a lo largo y ancho de este país de Asia occidental.
Este acontecimiento tiene una tremenda importancia simbólica.
Además de ser un erudito en la religión musulmana chiíta y de su doble condición de líder religioso y político, sobresale por su austeridad, capacidad de Resistencia en el sentido filosófico-político de defensa de la soberanía y la independencia de su país atacado desde el inicio mismo de la revolución.
Un hombre extremadamente culto, amante de los libros y de la cultura persa-iraní.
Encarnó el ideal del martirio como máxima expresión del deber con sus ideales y sus acciones.
Marca un punto de inflexión en la historia de esta joven república por dos razones fundamentales:
1º- porque selló definitivamente la unidad nacional.
2º-por el peso geopolítico que adquirió su querido país.
Su martirio no debilitó a Irán, sino que al contrario fortaleció la identidad revolucionaria y antiimperialista de la República Islámica, siendo un catalizador para la consolidación nacional.
El funeral es una derrota para EE.UU e Israel. El mismo se hizo después de una victoria contra el eje del mal, principal enemigo de la humanidad.
Es parte de la grandeza y soberanía indestructible de Irán.
El martirio que no es solo parte de la cultura iraní, en su caso tiene un valor consecuente en millones y millones de ciudadanos y ciudadanas.
Alí Jamenei se ganó el respeto no solo de todos y todas las iraníes, sino el respeto de todos los musulmanes del mundo y de todos los líderes del mundo, incluso de sus enemigos, aún aquellos que nunca lo dirían y que no están dispuestos a poner el pellejo detrás de las ideas.
El gesto de morir por sus ideas es un gesto simbólico que no lo hace cualquiera. Está a la altura del Ché o de Allende.
Hemos aprendido una nueva lección. No todo lo religioso es conservador. En el caso iraní la religión fue la principal fuerza de la revolución y del antimperialismo.
La victoria iraní fue expresada en el campo de batalla. Vemos la expresión material de una nueva configuración regional, desde que Trump se vió obligado a firmar el memorándum, que significa en los hechos la derrota estratégica de EE.UU.
El funeral con todas sus implicaciones demuestra el poder de Irán, como ejemplo para todo el pueblo islámico.
La victoria fue de Irán y de todos los musulmanes. Fue una victoria de los que quieren un mundo multipolar, donde se respeten las diferentes culturas y civilizaciones, que ayuda a terminar con una visión única y decadente, de los que lo único que ofrecen es el individualismo extremo, el nihilismo absoluto, ya no creen en el futuro, donde el único valor es el Yo. Los grandes derrotados fueron el poder económico concentrado, el poder político, mediático y financiero del imperialismo tardío decadente.
El imperialismo yanqui y sus secuaces se han cargado hasta con el mundial de fútbol.
El funeral del Ayatolá fue una celebración popular y un acto reivindicativo. Las masas populares empujando a los moderados del gobierno y el sistema político. Las masas están por delante de sus propios dirigentes.
El funeral popular fue de compromiso con la revolución, de adhesión a la patria, de disposición al martirio y un mensaje político claro: no ceder ni un centímetro al imperialismo y al sionismo.
Mostró que la región no puede seguir igual ni va ser igual al 28 de febrero de 2026.
La República Islámica de Irán es un acelerador histórico. Es un proceso que se reafirma con más fuerza. Si aumenta el poder relativo del nuevo RIC, si aumenta el poder de los BRICS; hay simultáneamente una pérdida de poder relativo de la potencia hegemónica decadente.
No es el mundo de 1945. El dólar pierde fuerza. Los portaviones pierden guerras. Si les quitas las sanciones al imperialismo, ¿qué les queda?…
Los procesos de avance en la unidad económica del llamado Sur Global llevaran a la defensa y seguridad compartida y una política exterior, que tiende a unificarse para enfrentar a la fiera herida.
El sol siempre nace en el Oriente y se oculta en occidente…
