El Chasque Nº19

La lucha se hace urgente

A modo de poner en contexto la actual situación y las posibles derivaciones que se proyectan hacia el futuro destacamos los siguientes aspectos:

  1. Profundización y aceleración de la crisis global del capitalismo en el marco de una emergencia sanitaria mundial.
  2. Consecuencias sociales extremas a escala planetaria.
  3. La “velocidad y la aceleración” de la caída de las economías mundiales potencia las tensiones y contradicciones propias del sistema.
  4. El confinamiento de millones de personas desarticuló las movilizaciones multitudinarias como forma de expresión y lucha.

El impacto no está dado solamente por la globalidad y profundidad, sino que además por la “velocidad” de los hechos. Producto de la radicalidad de la situación, la economía como las personas fueron tomadas por sorpresa. En pocos días los motores de la producción se apagaron. Se detuvo el mundo. Los mercados se cerraron. Cayó la demanda a nivel general, el capital dejó de reproducirse y de circular en bienes y servicios. Millones de personas quedaron sin trabajo, miles de pequeñas y medianas empresas en distintos ramos desaparecieron ante la imposibilidad de hacer frente a sus compromisos.

Cuando hablamos de las perspectivas económicas nos referimos a la vida de las personas. A una situación social degradada al extremo por la crisis sostenida y estructural del sistema capitalista, ahora se le suman millones más que quedaron sin ingresos y en el día después no todos serán absorbidos Esta situación provoca que, como resultado de la acumulación capitalista, millones de trabajadores se ven paulatinamente empobrecidos, en tanto la clase capitalista concentra cada vez más.

Este contexto sería impensable imaginárselo sin movilizaciones multitudinarias, estallidos sociales, acciones antigubernamentales que pusieran resistencia o reclamaran el cambio de paradigma.

Las protestas masivas globales alcanzaron un cenit histórico hacia fines de 2019. Hubo protestas en Chile, Haití, Beirut y Barcelona, en India, Ecuador, Colombia, España, Sudán, Irán y Francia, con manifestaciones antigubernamentales en 114 países, 37 de ellos recorridos por las multitudes airadas en los meses finales de 2019.

Hoy las calles están vacías y silenciosas. Llegó la cuarentena.

El capital y sus representantes políticos en cierta medida respiran tranquilos. Cada casa se ha convertido en una celda donde uno vive solo o convive con unos pocos familiares o amigos, encerrados por el temor de aproximarse a otras personas por miedo al contagio. Es el sueño ideal de la derecha mundial. Un mundo sin voz que se oponga en el espacio público, como cuerpo social colectivo, al saqueo de las sociedades por parte del capital. Pero es un sueño nada más.

Sabemos que si no hay trabajadores produciendo, no hay plusvalía.

La guerra imperialista fue por un nuevo reparto del mundo, por los mercados, para destruir al otro. Pero, la Primera terminó con el nacimiento del primer estado proletario y la Segunda con todo un campo socialista en Europa, China, Corea y Vietnam poco después.

El Covid-19 no es la creación de un imperio para destruir a otro, conquistar mercados, en realidad la  pandemia precipita una crisis latente en el mundo capitalista, que muestra su debilidad (no está descartado que supere el crack del 29 y sus secuelas). Tampoco está escrito que el Gran Capital no pueda superar esta instancia y vivamos otro largo período de dominio imperial, mucho más feroz y brutal. Aunque también existe la posibilidad de un renacer de los pueblos y con su lucha derrotar a los sectores más retrogrado, una revolución democrática afirmada en la clase obrera, asalariados, campesinos y sectores medios.

Algo similar sucedió a partir del 11 de setiembre de 2001.

Las movilizaciones mundiales contra la globalización se disolvieron en la propaganda gubernamental y en la obsesión social de la “guerra contra el terrorismo”. El enemigo entonces actuaba oculto, de manera solapada, podía estar en cualquier parte. Se aprobaron leyes y se adoptaron prácticas que violaron las normas de las sociedades democráticas. Se encarceló a inocentes, se torturó a sospechosos y se mató a cientos de miles de civiles. Y las masas no reaccionaron, se replegaron por un período largo.

¿Qué se cocina en los hogares de millones de trabajadores y de las enormes masas de marginados obligados a vivir con lo mínimo? Dependerá tanto del tiempo que dure como de los ingredientes que se vayan acumulando.

Esta pandemia es la chispa que puede hacer estallar el polvorín sobre el que estamos sentados.

El rumbo que tomen las masas en ese estallido dependerá de la correlación de fuerzas entre las fuerzas que representan los intereses del capital y las que expresan los intereses de los trabajadores y de la inmensa mayoría de los sectores de la sociedad que hoy viven sometidos por la dictadura del gran capital.

Uruguay y más allá de la pandemia

Previo a decretarse la emergencia sanitaria, las primeras medidas del gobierno fueron: aumentar las tarifas públicas, el aumento del IVA en compras con tarjetas y dejar libre al dólar que sube casi un 12% impactando en salarios y jubilaciones.

Ahora el objetivo es concretar por medio de la LUC su programa regresivo. En medio de la pandemia el gobierno multicolor entendió que era urgente ingresarla al Parlamento. Su redacción final tiene 502 artículos, 45 más, claro está, ninguno urgente.

La LUC es una ley sumaria para imponer el programa regresivo de la derecha

No responde a ninguna urgencia particular ni hace referencia a la actual situación sanitaria y social. Es decir, no tiene fundamento para el uso del mecanismo, con el agregado de que el gobierno tiene mayoría parlamentaria para impulsar sus leyes sin necesidad de recurrir a este mecanismo. Este uso del recurso de urgencia debilita al poder Legislativo y a la democracia. En 90 días, independientemente de lo que se discuta, quedaría aprobada por voto mayoritario de la coalición o por el simple hecho de la finalización del plazo reglamentario. La propia derecha y sus partidos quebrantan el sistema democrático republicano y crean un antecedente muy peligroso para el futuro del Uruguay.

En resumen se trata del programa de la derecha y el capital para desmontar de un saque no solamente lo hecho en materia de avances económicos, sociales y culturales durante los 15 años del progresismo, sino que apunta más lejos dando por tierra conquistas en períodos de gobierno de los propios partidos tradicionales.

Destacamos los aspectos medulares:

  1. Privatiza y desmantela las empresas públicas.
  2. Reglamenta y judicializa el derecho a huelga y el derecho a manifestarse.
  3. Promueve un Estado Policial de corte autoritario y represivo. Concreción de normas propuestas en el plebiscito de la reforma “Vivir sin miedo” rechazada por los uruguayos.
  4. Se impulsa una verdadera reforma educativa subordinando la educación pública a una concepción general de educación que introduce fuertes niveles de participación privada.
  5. Cambios en la inclusión financiera que facilitarán la evasión, el lavado de capital y el trabajo en negro.

A su vez se han eliminados decretos y se promueven nuevas leyes que responde al mandato por las corporaciones patronales.

Ley de medios: Sale de la LUC y va como proyecto aparte sustituyendo la actual. Borra de un plumazo todo lo avanzado con la norma vigente.

Fortalece el poder de los grandes medios y saca a ANTEL del negocio de generación de contenidos obligando a su vez a ceder su infraestructura a los operadores privados, Claro y Movistar y Canales de TV, entre otros aspectos. Si se aprueba, una sola persona o empresa podría llegar a tener todos los medios de un departamento o de una región con un retroceso en los aspectos democráticos de nuestra sociedad, fortaleciendo los oligopolios actuales.

Sistema Integral de Control de Transporte de Carga (SICTRAC): En respuesta a Un Solo Uruguay se suspende su implementación. Se vuelve atrás profundizando la enorme evasión por parte de las patronales y permitiendo instalar el trabajo en negro y el no pago de horas extras a los trabajadores. No hay forma de saber como se mueve la carga en el país.

El capitalismo es como el coronavirus.

Y es así, sin los trabajadores nada existiría, inclusive el propio capital (que es trabajo acumulado). El coronavirus por sí solo no tiene forma de multiplicarse, para eso, necesita colonizar una célula viva y utilizar su ADN, sus fluidos para hacer copias de sí mismo, y cuando ya agotó los recursos de esa célula, desecharla para que muera. El capital actúa igual. Necesita de los músculos, tendones y cerebro del trabajador para poder existir y reproducirse. El capital es, nada más ni nade menos, que apropiación del trabajo excedente (plusvalor) que produce el trabajador en la acción de transformar la materia prima en un producto con valor de uso. Y cuando se agota, y no tiene más energía para realizar esa tarea de multiplicar el capital, este lo abandona para que muera en la miseria.

A partir de ahora el que manda es el mercado y el capital.

La urgencia de la derecha no es ni la salud ni los miles de desocupados que ya deja como saldo esta crisis. Haciendo caso omiso a la realidad, Lacalle y las patronales se proponen (no podía ser de otra manera) imponer un programa que restaure el orden neoliberal.

Han dicho y mostrado claramente el contenido político ideológico de su pensamiento.

«Hoy gravar al capital es amputar la posibilidad de los que van a hacer fuerza en la salida de la crisis», argumenta Lacalle, y agrega, usando la metáfora del ciclismo para relacionar al “malla de oro” con ese capitalista que va a tirar de todos y sacarnos de las penurias económicas. Según Talvi debemos abrazarlo. Las medidas de apoyo económico a los sectores más vulnerables han sido mínimas y la mayoría de los recursos utilizados provienen de las arcas públicas.

“Las penas son de nosotros, las vaquitas son ajenas”.

Para tener una idea: 20 grupos extranjeros y 10 familias nacionales son propietarios de las principales empresas exportadoras del país. Realizaron ventas al exterior por 4.328 millones de dólares en 2019, más de un 50% del total exportado por el país en ese año. Una detracción a las exportaciones del 1% (USD 43.280.000) dirigida solo a estos 30 capitales, superaría por lejos el aporte de los 15.000 funcionarios públicos de altos ingresos y la “donación” tan mentada del agro.

¿Cómo se compone la “donación” del agro?

Por tanto, el ESTADO URUGUAYO (los uruguayos) y no el AGRO, pone USD 60 millones de dólares, que significan: recorte del gasto en USD 10 millones del FPTA (Fondo de Promoción de Tecnología Agropecuaria). Vuelcan USD 30 millones al Fondo Coronavirus de una deuda que tiene el Estado con el INIA desde la época de Batlle. Este dinero sale de Renta Generales. Los productores rurales pagan una tasa sobre ventas de carne. Eso genera un fondo de USD 45 millones. El agro donaría USD 20 millones de ese fondo.

Lo anunciado por las instituciones del agro se presenta ocultando estos datos que los grandes medios reproducen como acto de solidaridad sin precedente por parte del agro.

Lo único que “donan”, son USD 20 millones, el resto lo “dona” Juan Pueblo sin saberlo.

Las perillas de Lacalle y la libertad.

Manipulando perillas desde la consola de control, Lacalle insiste en el argumento de la libertad individual (en criollo significa que “cada cual se arregle como pueda”) y apela a no abusar de ella. Exhortación ha sido, desde que se declaró la  emergencia sanitaria, la palabra que más han repetido las autoridades del gobierno; concepto que define una actitud pregonada hasta el cansancio, que filosóficamente apuesta a la responsabilidad de los uruguayos y a un Estado que tenga el mínimo rol interventor. Un espíritu liberal, que nada tiene que ver con la libertad. Para la ideología burguesa la sociedad es una sumatoria de individuos y por ende dependerá de cada uno lo que le resulte en vida. Por lo tanto, el curso que tome la pandemia en nuestro país dependerá más de el comportamiento de los uruguayos que del gobierno. Y el Gobierno no se hace cargo, se lava las manos ante las consecuencias de esta crisis.

Lo dicho en las conferencias de prensa se ha convertido en la “verdad” absoluta. Cuando habla el presidente, lo hace desde la “verdad” que le asiste su condición, transformando sus opiniones en la “verdad de todos”. Confinada la gente frente al televisor, escucha atentamente los últimos datos y las opiniones del Ejecutivo. Único contenido emitido y repetido hasta el cansancio por los grandes medios de difusión como la “verdad revelada”. Para validar ese mensaje único se ha creado un equipo de científicos que van a respaldar las acciones que se decidan. Ya no solo tiene a el poder de girar las perillas, no solamente será responsabilidad de los ciudadanos el rumbo que tome la pandemia, sino que ahora las acciones del Ejecutivo serán también responsabilidad de la ciencia.

La democracia que nos quiere imponer proyecta sus valores, su ideología y sus intereses como el interés de todos. Entre ellos, su concepto de la “libertad individual”. El derecho a la libertad, en una sociedad desigual, es solo para algunos privilegiados. Los que detentan el poder económico son los que imponen su “verdad”. Al trabajador, la única “libertad y verdad” que le asiste es poder elegir quien lo explote.

El 1º de mayo, una movilización necesaria.

Pensar a nuestro país sin las organizaciones sindicales y sin su unidad, es desconocer el papel que ha jugado su organización en moldear nuestra sociedad en el terreno democrático y cultural.

Ha sido una fuerza clave en la conquista de derechos y leyes que han permitido elevar la democracia y las condiciones de vida de la sociedad. Participó de la unidad obrera- estudiantil para la concreción de la autonomía de la Universidad.

Fue la principal fuerza social organizada en la resistencia contra la dictadura desatada por el golpe de Estado en 1973, que se dio justamente en defensa de los privilegios del Poder económico.

Participó activamente en la reconstrucción de la democracia, siendo desde entonces barrera infranqueable, en los intentos por privatizar las empresas públicas y de eliminar conquistas de los uruguayos.

Es imprescindible romper la mordaza impuesta por la derecha y alzar la voz.

El país se encuentra ante una nueva encrucijada y los trabajadores lo saben. El neoliberalismo y la coalición multicolor se propone con la LUC asaltar y dar un golpe mortal a la democracia y a la vida de la gente. Los trabajadores también saben que esta situación condimentada por el miedo, la falta de certezas, la inseguridad que fomenta la pandemia y las consecuencias directas en el trabajo y los salarios, crean condiciones para que florezcan las voces autoritarias, de corte fascista, creando un estado de ánimo en la gente muy peligroso. Este 1º de mayo es por lo tanto, un acto de reafirmación de la democracia, contra el programa neoliberal y restaurador de la derecha, en defensa de lo conquistado y por un Estado que garantice al pueblo trabajador sus condiciones básicas para sobrevivir en esta crisis. Hasta ahora el gobierno a permitido el envío a seguro de paro o el despido por parte de las empresas (inclusive en la salud), ha destinado canastas de alimentos, $1.200 para los sectores más vulnerables y créditos en diferentes modalidades a pequeños y medianas empresas. Se ha dedicado a promocionar las “donaciones” de empresas y de los grandes capitales en lugar de un impuesto directo a la riqueza. Y esa política parte del concepto de que al capital no hay que tocarlo porque es el que nos va a salvar. Es el “malla de oro”. Por lo tanto quienes toman el riesgo, siguen siendo los trabajadores.

En la salud, en la construcción, en las empresas públicas, en los supermercados, en el transporte y el puerto, en la cosecha del arroz y la soja, en los tambos y tropeando ganado, en los laboratorios, en la seguridad; es decir, en todas aquellas áreas esenciales que permite seguir atendiendo la emergencia sanitaria y funcionando el país. Hoy son los trabajadores los que se encuentran al frente de esta batalla y serán ellos, en el día después, que pondrán nuevamente en marcha el mundo con el fuego de la esperanza de conquistar una nueva sociedad.

Las tareas del momento

No alcanza con resistir, es necesario organizar al pueblo para las luchas que se vienen y este 1º de mayo es un paso fundamental.

La batalla central pasa por confrontar el intento restaurador de la derecha por medio de la aprobación de una ley que de urgente no tiene nada y que hace uso de un recurso en forma inconstitucional.

Conocer la ley que promueven es importante para poder refutarla.

En cada trabajo, uno a uno, o en grupos con las precauciones del caso, explicar el alcance de esta ley, desarrollando formas creativas de denuncias, utilizando todas las herramientas a nuestro alcance, las redes sociales, los grupos de Whats App para dar la discusión y denunciar su significado. Como en la dictadura, cada casa imprime sus afiches, sus volantes para distribuirlo en el barrio, hace su pintada. Esta ley no puede quedar simplemente en el debate parlamentario. Somos cientos de miles, si cada uno alza su voz entonces esta ley, que ni siquiera tiene seguros los votos multicolores, haremos que nazca marcada a fuego por el rechazo de la mayoría del pueblo.

Es tarea de los frenteamplistas rodear las ollas populares, apoyar y trasmitir la realidad del momento. En el ámbito docente trabajar hacia los padres para explicar en profundidad el alcance de la reforma educativa y su intento privatizador. En las empresas públicas organizarse para una nueva embestida neoliberal liderada por la familia Herrera Lacalle Pou.

Desenmascarar los planes neoliberales y mostrar que este gobierno representa a 120 personas que concentran unos 17.000 millones de dólares y 10 familias dueñas de la riqueza del país cuyo único interés, son las ganancias sin importarle la “pública felicidad” de la que hablara Artigas.

Debemos organizarnos con los de abajo, los de a pié, con los trabajadores, los pequeños y medianos productores, los estudiantes y docentes, en definitiva con todo aquel que es sometido por la dictadura del capital, para desarrollar la lucha y crear las condiciones que permitan conquistar un mundo sin el virus que despoja y empuja a millones de individuos a la miseria total, al hambre, la muerte y que en su voracidad en busca de mayores ganancias arrasa con el medio ambiente. Debemos organizarnos y luchar para erradicar el virus del capitalismo. Esa es la tarea central.

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