
Federico Engels. 200 años


12 octubre, 2020 Escrito por Fundación Rodney Arismendi
Se eligieron algunos textos de Engels que muestran la amplitud de sus intereses y la per-manente actualización de sus conocimientos en historia, antropología, derecho comparado, armamento, táctica y organización militares, literatura, matemáticas, física, biología, quími-ca, así como su proficua actividad como escritor y su capacidad para comprender la realidad de su época y las tendencias que se incubaban en su seno. A pesar del tiempo transcurrido muchos de sus análisis mantienen una vital actualidad.
Esta selección no abarca sin duda el conjunto de su impresionante trabajo, pero refieren a aspectos relevantes del mismo y denotan sus particulares focos de atención en la gigantesca obra que compartió con Marx. Y muestran, a la vez que la profundidad de su elaboración teórica, su rigor científico y gran sentido del humor, empleado también como arma en la polémica.
Tiene sobrada razón Lenin al decir: “No es posible comprender el marxismo ni es posible ex-ponerlo coherentemente, sin tener en cuenta todas las obras de Engels”.
Continúa…
El 28 de noviembre de 1820 nacía Federico Engels, ese brillante autodidacta al que Marx consideraba el hombre más culto de Europa, un “verdadero diccionario uni-versal”, admirando su extraordinaria capacidad de trabajo. En verdad, además de manejar una docena de idiomas, sus estudios abarcaron un amplio abanico y su obra sin duda tiene un valor en sí misma, aunque muchas veces sea subestimada por estar bajo la enorme sombra de Marx. Con su gran generosidad e inusual mo-destia, él mismo se autocalificó de “segundo violín” en el dúo que formaba con su amigo. También, andando el tiempo, fue blanco de menosprecio y críticas acerbas por razones tan estrechas como sesgadas políticamente, de modo que no vale la pena considerarlas aquí.
La relación entre Marx y Engels no tiene igual en la historia. Fue, más que una amistad, una verdadera simbiosis personal e intelectual, que permitió, no sólo la colaboración en muchos trabajos fundamentales sino que uno escribiera textos que el otro no tenía inconveniente en firmar. El vínculo personal no se reducía a Marx sino a toda la familia, que Engels integraba a modo de un tío. Su vínculo con las hijas de Marx fue perdurable, en particular con Eleanor.
