DEL CORONAVIRUS A LA DESREGULACIÓN LABORAL – Por Aldo Scarpa –

5 de abril de 2020

 ¿Recuerdan a Nazim Hikmet?  El poeta turco cuya vida transcurrió entre la cárcel y el exilio.  Su poema “La muerte” termina así:

“Un gran poeta persa, dijo: la muerte es justa.
Con igual majestad hiere al pobre y al Sha.
Hakim: ¿De qué se asombra usted?
¿Nunca oyó hablar de un Sha que murió de un  porrazo
trabajando en el puerto?
Un gran poeta persa, dijo: la muerte es justa.
Y Akup, querido viejo:
¡Qué lindo queda usted cuando se ríe!
Nunca lo vi reírse de tal manera
en vida.
Pero, aguarden un poco, a que termine.
Un gran poeta persa, dijo: la muerte es justa.
¡Deje ese frasco, Ahmed Djemil
no se enoje en balde. Sé lo que va a decir:
que para que la muerte sea justa
es preciso que la vida sea justa.
El gran poeta persa
¿Por qué amigos, por qué me dejan sólo,
tan sólo?
¿Para donde se van?”

   Hikmet aborda la cuestión de la vida de los pobres en una sociedad dividida en clases sociales, ni siquiera la muerte es justa entre ricos y pobres pues la vida no lo fue.  Por eso sus amigos muertos convocados por él a su celda lo abandonan cuando él, insistiendo con el poeta persa, olvida esta verdad.

   Para el distraído, hoy la pandemia nos iguala a todos.  Pero el coronavirus y sus consecuencias tampoco es justo.  Y, en este sentido, el engaño más grande ha de ser convocar a una armonía absoluta, acrítica e irreal, basada en un nacionalismo local, prejuicioso y reaccionario.  En todo caso, si algo reclama la hora de la humanidad es el internacionalismo de los pueblos.

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El mundo después del Covid-19: La gran depresión del Siglo XXI -Wim Dierckxsens

15/04/2020

El día 4 de abril había 1.2 millones de casos de Covid-19 en el mundo, aumentando en 80 mil casos diarios y con un total de 67 mil muertos, número que aumentaba a un ritmo de 8 mil fallecidos por día. EEUU se encontraba en el momento de multiplicación geométrica más fuerte, al tiempo que Italia tenía el valor más elevado, y España le seguía a poca distancia de la misma. Pero España lo sobrepasara en la primera semana de abril en número de casos de contagiados a Italia. 

En el momento de terminar este artículo, Estados Unidos ya se convirtió en el primer país del mundo en superar las mil muertes/día por coronavirus, con 18.586 muertos en todo el país, según el recuento de la Universidad Johns Hopkins. Alemania. Italia y España ya llegaron a la cúspide y comienza a hablarse del mundo después de Covid-19. […]

La Gran Depresión en Occidente 

La crisis que el mundo enfrentará al salir del Covid-19 no fue causada por el coronavirus, pero sí tal vez la agrave un poco. Ante la baja de la tasa de ganancia en la economía real, puesto que a partir de 2008 las grandes transnacionales y corporaciones financieras han buscado acumular, casi exclusivamente, recomprando sus propias acciones en la bolsa de valores, con créditos a tasas de interés cero otorgadas por los Bancos Centrales.

 Estas tasas de interés al cero por ciento, que no son más el resultado de oferta y demanda de dinero en el mercado como solía ser antes de 2001, sino producto de la manipulación de las mismas tasas en beneficio exclusivo de uno cada cien mil personas de la población (0,00001%), a costa del relativo empobrecimiento de más del 95%[2]. Desde el año 2009, las grandes transnacionales, y su elite, han gastado 5.4 billones de dólares para la sola recompra de sus propias acciones, operación por la cual no dejaron de subir hasta el 2020, enriqueciéndose solo a sí mismas.

 Desde 1981, la deuda global se ha multiplicado por 39 veces, pasando de 14 billones de dólares en ese entonces hasta alcanzar los 265 billones (o millones de millones) de dólares en 2020.  Son burbujas financieras de capital ficticio que tarde o temprano colapsan. Este colapso ya comenzó en septiembre/octubre de 2019, su indicador más fiel fue el inicio del programa Repo de la Fed[3], mucho antes que el coronavirus fuera una realidad para el mundo. El coronavirus “tapa”, por sobre todo, la causa real de la crisis, que no es una crisis más, sino una que da inicios a la Gran Depresión de Siglo XXI, y probablemente sea la última en la historia del capitalismo.

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Sobre los dilemas e inercias de los gobernantes durante la pandemia El Imperio y el Capital no cierran en domingo

Rafael Poch de Feliu — 24/03/2020

«La crisis económica y social que se dibuja abrirá ciertamente algunas oportunidades, hemos dicho, desde nuestra ligera ignorancia, que la pandemia contiene ciertas oportunidades de cambio, pero lo que va a abrir a corto plazo, y con toda certeza, es un sufrimiento humano enorme, y muy especialmente entre los más débiles, pobres y vulnerables. De la misma forma en que no es lo mismo el confinamiento en un piso-colmena del extrarradio que en una amplia villa con jardín, tampoco es lo mismo vivir con la mitad para los que tienen mucho, o suficiente, que para quienes no llegan a fin de mes o están en precario. Somos una sociedad dividida en clases.»

Fuente: https://rafaelpoch.com/2020/03/21/el-imperio-y-el-capital-no-cierran-en-domingo/#more-440

¿Una economía de guerra? Michael Roberts

30 marzo, 2020

«[…] En esta pandemia las principales economías estarán bloqueadas durante dos meses (el bloqueo de China en Wuhan no se aliviará hasta la próxima semana; por lo tanto, son más de dos meses). Entonces lo más probable es que el PIB mundial se contraiga en el 2020 en mayor cantidad que en la pasada Gran Recesión.

Por supuesto, que existe la esperanza que los cierres sean de corta duración.  Pero como ha dicho Ángel Gurría, secretario general de la OCDE:  «No sabemos cuánto tiempo nos demoraremos en superar el desempleo y el cierre de millones de pequeñas empresas. Es una ilusión hablar de una rápida recuperación».  Estas y otras declaraciones son jarro de agua fría para Trump que espera que los Estados Unidos vuelvan a los “negocios  habituales” para el Domingo de Pascua.»

[…] Lo que la Gran Depresión y la Segunda Guerra demostró fue que, una vez que el capitalismo se encuentra en la profundidad de una larga depresión, irremediablemente se producirá una destrucción de todo lo que el capitalismo ha acumulado en décadas anteriores antes de que una nueva era de expansión sea posible. No hay ninguna política que pueda evitar la depresión privilegiando al mismo tiempo al sector capitalista. Si el sector publico no interviene activamente en la economía y en la producción, entonces viviremos una nueva larga depresión de la economía.

Las principales economías (por no hablar de las llamadas economías emergentes) no podrán por salir de una nueva gran depresión a menos que la ley del mercado y del valor sea sustituida por la propiedad pública, la inversión y la planificación, utilizando todas las habilidades de los trabajadores.  Esto es lo que está demostrando la  pandemia del COVID-19.»

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