LAS MALVINAS SON ARGENTINAS- II

Gonzalo Alsina
El Chasque 249
7/08/2026

Unos hinchas eludiendo la prohibición del gobierno de Milei y de la FIFA, tiraron a la cancha una sábana pintada con la consigna: LAS MALVINAS SON ARGENTINAS.

El momento fue después de una victoria electrizante de los albicelestes contra los ingleses que reproducía, en otro contexto, los dos goles de Diego Maradona a los ingleses en el mundial de México, muy cercano al fin de la guerra de las Malvinas.

Se cumplían 40 años. Son muchos los paralelismos que se pueden hacer entre esos dos momentos históricos. Pero esta vez, el hecho que el mundo viera a los jugadores con la bandera, lo convirtió en un acontecimiento mundial.

Se entiende que la consigna se acortara por el peligro de llevar la bandera prohibida por el gobierno de Milei y la FIFA.

Las consignas más comunes de hace buen tiempo, además de la mencionada están, por ejemplo, “Las Islas Malvinas son y serán Argentinas”, o esta otra: “Las Malvinas fueron, son y serán Argentinas”.

Los jugadores lograron llegar a miles de millones de personas en todo el mundo, con el justo reclamo. Millones de jóvenes empezaron a enterarse de que tenemos en América Latina ese enclave colonial británico, con una base militar de la OTAN.

Las Malvinas forman parte de la identidad nacional argentina y están profundamente arraigadas en el pueblo hermano. De eso no hay duda.

Pero no es solo una disputa territorial, sino que forma parte del ser nacional, de las discusiones, emociones e historia de la República Argentina.

Existen múltiples expresiones culturales, musicales, educativas y políticas que han hecho de las islas un símbolo donde convergen y sintetizan otras causas.

Son una denuncia a las prácticas de saqueo de los Estados colonialistas y una crítica a los gobiernos entreguistas y extranjerizantes, como el actual de Milei.

Como toda cosa contradictoria y dialéctica, puede ser una bandera de “unidad nacional” que se ha usado para sostener gobiernos en decadencia o un punto de inflexión para proyectar políticas de unidad continental.

No es lo mismo Menem que Néstor, ni Milei o Cristina.

Cuando en junio de 1982 terminó la guerra de los 74 días, la dictadura genocida alertó sobre la necesidad de que las Malvinas y los derechos humanos no se asociaran.

Durante muchos años la “causa Malvinas” permaneció disociada del movimiento de derechos humanos.

Fue la compañera, presa política, injustamente detenida, Cristina Fernández de Kirchner, que en su segundo mandato logró unir ambas causas: la de la lucha de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo con la de los excombatientes que denunciaban el verdadero trasfondo de la guerra.

Durante mucho tiempo y bajo acoso de diversos tipos, un grupo pequeño de excombatientes de manera solitaria, recorrían los lugares, oficinas y organismos de derechos humanos, reclamando apoyo para sus demandas de verdad, memoria y justicia.

Principal destaque tuvo el Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas de La Plata (Cecim La Plata) que lucharon para que se investigaran las torturas sufridas por los soldados durante el conflicto bélico y, en especial, en la tarea de identificar a los caídos enterrados en el cementerio de Darwin.

En la causa Malvinas se distinguen por lo menos tres ideologías dominantes que la abordan desde ópticas distintas

El liberalismo, que prioriza la relación económica con Inglaterra y ha adoptado una política distante con el reclamo de soberanía sobre las islas. Expresiones variadas de esto son los gobiernos de Menem, Macri y Milei. No resisten archivo.

Esta por otro lado el llamado nacionalismo autoritario, que cuestionó el colonialismo británico y a la vez reivindica los golpes de Estado y la guerra sucia de las FF.AA.

También está el denominado nacionalismo democrático, que tiene una postura crítica sobre el imperialismo británico y sobre la actuación de las FF.AA., durante el terrorismo de Estado.

La Guerra de Malvinas fue inicialmente usada para sostener un régimen dictatorial en declive, y luego para reclamar la impunidad de los responsables del terrorismo de Estado.

En este relato que supo ser hegemónico, solo era posible destacar el valor y el coraje de los soldados y construir una narrativa heroica y acrítica del modo en que se llevó adelante la guerra de 1982.

Ya en la década del 80 algunos grupos de excombatientes comenzaron a denunciar las políticas de desmalvización, la entrega de los recursos naturales y a exigir justicia. Y agregaron la lucha en torno a los derechos humanos con políticas reparatorias de memoria, verdad y justicia.

Así, la causa Malvinas logró ingresar al movimiento de los derechos humanos y desde allí regresó al campo nacional y popular.

A partir del 10 de diciembre de 2023, cambió la situación política con el gobierno de Milei, que sigue las tradiciones liberales y del nacionalismo autoritario. O sea entrega de soberanía y recursos, y reivindicación de la dictadura o en su defecto la teoría de los dos dominios.

Esto recién empieza. Los jugadores reabrieron un nuevo escenario, donde sigue en disputa la causa Malvinas.

La seguimos.

Deja un comentario