“Huellas del encierro”: El Arte como herramienta de reconstrucción de lazos comunitarios

Rosana Porteiro
El Chasque
24/3/2026

«Yo no sé muchas cosas, es verdad.
Digo tan sólo lo que he visto.
Y he visto:
que la cuna del hombre la mecen con cuentos,
que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos,
que el llanto del hombre lo taponan con cuentos,
que los huesos del hombre los entierran con cuentos,
y que el miedo del hombre…
ha inventado todos los cuentos.
Yo no sé muchas cosas, es verdad,
pero me han dormido con todos los cuentos…
y sé todos los cuentos».

León Felipe

La Real Academia Española define la palabra encierro como clausura o aislamiento, conceptos que dan idea de una situación o lugar que no solo impide salir, sino que evita que quien está en este contexto acceda a lo que está afuera, aisla. En ese sentido, la palabra encierro, entendida en un sentido más amplio, puede aplicarse a la situación de personas que se ven privadas de derechos y oportunidades, incluyendo los recursos culturales de la sociedad. En cuanto al encierro institucional específicamente, estas situaciones y las opresiones de las que no pueden librarse las personas que las atraviesan, dejan huellas en los cuerpos y las emociones, heridas que es necesario sanar para no reproducir lógicas de violencia en la sociedad.

Un equipo multidisciplinario integrado por docentes y estudiantes de la Universidad de la República (Udelar) lleva adelante desde 2023 en el Complejo Municipal SACUDE ubicado en barrio Municipal «Las huellas del encierro: Proyecciones y entramados comunitarios en mujeres liberadas y sus familias», un taller de prácticas artísticas dirigido a mujeres y personas trans género que hayan atravesado situaciones de encierro institucional; así como también a familias vinculadas a personas privadas de libertad y a jóvenes en conflicto con la ley.

Perspectiva de abordaje

“Huellas del encierro” es un proyecto que nace y se desarrolla desde un posicionamiento ético político, antipunitivista, feminista e interseccional. La perspectiva que las integrantes del equipo eligieron para desarrollar este trabajo no es asistencialista, ni parte de la visión de intervención, que consideran vertical, autoritaria, agresiva y violenta sino que se entienden a ellas mismas como parte de este problema comunitario y desde ese lugar accionan.

Este posicionamiento incluye también pensar que el conocimiento es parte de lo comunitario, “que las prácticas artísticas pueden formar parte de nuestra cotidianeidad y que también tienen potencia y capacidad de resignificar experiencias, de ficcionalizar para historizar y rehistorizarnos, porque si no, somos eso que los archivos oficiales dicen que somos, simplemente ese número, ese lugar de deshumanización”.

El equipo, que cuenta con María Ana Folle como tutora responsable, trabajó ya en un proyecto anterior ,“Cuerpos que narran”, un laboratorio de prácticas artísticas en la cárcel de mujeres, Unidad N° 5. En diálogo con dos de las integrantes del equipo, Victoria Giménez, militante gremial y de organizaciones sociales, realizadora audiovisual y fotógrafa que cursó la carrera de Lenguajes y Medios Audiovisuales de la Udelar, docente de Utu y tallerista en el Comcar y Victoria Pereira, estudiante avanzada de la Licenciatura en Psicología de la Udelar, actriz, docente y tallerista en distintos espacios del Instituto del Niño y el Adolescente del Uruguay (INAU), dialogamos acerca del trabajo que lleva adelante “Huellas del encierro”. 

Un espacio para crear y resignificar El taller se presenta como un espacio libre y gratuito, “no hacemos un pedido de credenciales, ni preguntamos por qué estás acá”. Incluso cuando las mujeres que participan eligen presentarse, comparten lo que sienten, pueden o quieren en ese momento. “Hay narrativas que son imposibles de compartir o que llevan mucho tiempo de poder expresar porque es necesario sentirse en un espacio seguro, confiable, respetuoso, y eso no se logra de un día para el otro”, explicaron las talleristas. Muchas de ellas no se presentan como ex presas, familiares de personas presas o personas habitadas por el encierro y no por ello se cuestiona o se cierra el espacio a su participación. Sin embargo con el devenir del tiempo y la participación en las instancias de taller, suele suceder que empiecen a aparecer las experiencias de encierro en sus distintas dimensiones, carcelario pero también la sedimentación territorial, el encierro familiar, habitar la calle, el consumo.

Las situaciones de encierro afectan más a las mujeres eso hace que para varias de ellas, el único espacio que habitan y a veces bastante en disputa con sus parejas, es “Las Huellas del encierro”. “Hablamos mucho de la criminalización de la pobreza, de la Ley de faltas, muchas mujeres que participan de este espacio vienen de un ciclo que se repite, de la calle a la cárcel, son víctimas de múltiples violencias, desde violencia de género, especialmente intrafamiliar, hasta hijos judicializados o institucionalizados.

Muchas de las mujeres con las que trabajaban frecuentemente son muy juzgadas por el entorno, por ello en muchos casos son mujeres que no confían en absoluto en las instituciones y sienten un gran recelo. No obstante la temática y las realidades que abordan y los contextos y experiencias de vida con los que trabajan son muy fuertes y dolorosos, “las personas que habitan el taller no solo son esa situación dramática, sino un montón de cosas que tienen que ver también con lo vital, lo luminoso, con lo potente, esa especie de entretejido que somos los seres humanos en el que también nos habita la potencia creativa, lúdica, la potencia de la imaginación “, aclararon. “Si nos apoyáramos solo en lo tremendo de la situación sería muchísimo más desgastante para nosotras, y una visión demasiado reduccionista sobre las personas con las que trabajamos y nos dejaría en jaque con respecto a poder abrir líneas de fuga”, añadieron.

En ese sentido  creen que existen rutas de salida, “en esas situaciones por más dolorosas que sean hay potencia política y de vida, afectiva, y lúdica”. Entienden que si no creyesen eso “entraríamos en una especie de escepticismo casi cínico y desertor que no es momento a nivel mundial de defender”. “Es así que en el taller ocurre el dolor, el llanto, el conflicto, pero también ocurre la risa, la respiración como algo mínimo, pero como una especie de pequeña pausa o todo lo contrario, de ponerle play a un estado vital que en esos cuerpos, que resisten situaciones tan duras, todavía está y pueden jugar, respirar en conjunto, encontrar un tiempo en común, bailar”.

Conciben este espacio de prácticas artísticas como “un puente para encontrarnos, no desde un lugar de arte elitista, sino  de democratización”. El taller no es el objetivo en sí, a través de él apuntan a transformar a través de cualquier pequeña acción, pueden ser simplemente ejercicios y juegos de desmecanización del cuerpo. “Si siempre estoy habituada a hacer los mismos movimientos, seguir las mismas rutinas, si logro moverme un poquito, quizás pueda ver otras cosas o desde otro lugar”. En ese sentido buscan  construir comunidad, red de sostenimiento, pensar otras formas de convivencia, de habitar, rememorar, recuperar, resignificar las narrativas de vida de las participantes y eso trasciende al momento de la práctica.

Precisamente uno de los objetivos principales del taller es tejer lazos que el encierro rompe, construir y reconstruir entramados comunitarios y romper con las lógicas individualistas. A partir de la experiencia de Taller se dieron cuenta que esta reconstrucción no comienza de cero, “la comunidad no está  totalmente disuelta en estas mujeres, sigue y persiste, aún están presentes redes de solidaridad y autocuidado entre ellas y es admirable esa potencia afectiva, intentamos trabajar a partir de eso”. En las instancias de taller pueden trabajar desde la escritura, hasta la danza, la dramatización, la realización audiovisual, vinculadas a lo personal, lo autorreferencial en términos de construcción de la memoria. Estas prácticas están puestas al servicio de la construcción de nuevas formas de encuentro, de expresión, y de formas de resonancia que se dan en forma muy potente entre las participantes del taller.     .

 Acceso al arte: otra manifestación de desigualdad

Entienden que cuando se precariza el trabajo del propio tallerista y este no pueda sostener el trabajo en esas condiciones también se está  obstaculizando la llegada del arte y de los recursos culturales de la sociedad a las comunidades, a las personas que menos acceso tienen a ellos. “Se está coartando a estas poblaciones el derecho al arte, pero también a la imaginación, a la belleza”. Esta lógica se perpetúa al ubicar al arte por un lado como un saber menor en términos académicos y por otro como restringido a una elite. “De esta manera perdemos muchas expresiones artístico-políticas discursos, cuerpos, que se silencian”. Otro obstáculo es que frecuentemente los recursos culturales, entre ellos el arte, se les extraen y roban a la comunidad y se convierten en un negocio, un espectáculo cuyas entradas se venden.

”En ese sentido tenemos conciencia de que lo que nosotros hacemos es político, la opresión y la lucha contra ella tienen mucho que ver con imaginar otro mundo posible, si no puedo imaginar, no puedo pensar que hay una posibilidad de otra forma de vida y de pensarme protagonista de un cambio, nunca podré librarme de la opresión”, señalaron. Entienden que el objetivo de espacio de construir puentes y transformar la realidad va a contrapelo de la lógica de domesticación tan instaurada en la sociedad en el momento actual. Un ejemplo de este sometimiento es cuando la sociedad habla de rehabilitación. “¿Qué estamos diciendo con rehabilitar? ¿Cómo puedo rehabilitar a alguien? ¿Qué autoridad tengo para rehabilitar a otra persona? ¿rehabilitar en función de qué y de quién, de qué intereses? ¿de que esa persona sea un buen ciudadano?, ¿y qué implica ser un buen ciudadano en esta sociedad? Entonces creo que lo que hacemos es darle contenido a conceptos que a veces se utilizan en forma muy superficial y sin darle el contenido real” concluyeron.

8 M: Mujeres de la Coordinadora Nacional de Asentamientos

Sandra Rivero

Coordinadora Nacional de Asentamientos

El Chasque 228

12/03/2026

«El 8 de marzo volvió a mostrar que el movimiento de mujeres no es una sola voz, sino muchas realidades. Desde los barrios de la periferia y los asentamientos marchamos mujeres organizadas desde la educación popular, poniendo en el centro algo urgente: la vida cotidiana de las familias, la pobreza infantil y la necesidad de políticas concretas como presupuesto para la ley de género y una renta básica universal que garantice el desarrollo humano de las personas con igualdad de condiciones y oportunidades».

Mientras otras organizaciones pusieron el foco en consignas internacionales y antiimperialistas, nosotras hablamos desde lo que duele hoy en Uruguay. No son luchas que se contradicen, pero sí miradas distintas sobre dónde poner la urgencia.

Para muchas de nosotras, el 8 de marzo es una trinchera clara: visibilizar las violencias que vivimos las mujeres y las infancias, y exigir condiciones materiales para vivir no sobrevivir como lo venimos haciendo generación tras generación. Porque sin resolver la pobreza que atraviesa a las madres y a las familias, no hay verdadera libertad ni igualdad.

Cuidar el 8M

La cultura selfie: engorda, pero no cuestiona

Socióloga Liliana Pertuy
El Chasque 227
06/03/2026

Ese espíritu puede alinearse con los intereses populares o con los de quienes los van a explotar: miremos el mundo en guerra; Donald Trump fue electo. La victoria política está precedida por una batalla cultural. Como decía Mao Zedong, lo real —lo único real— es el poder.
Mientras tanto, estudiemos, analicemos y discutamos sin miedo. No se trata solo de campañas electorales ni de camuflarnos según lo que creemos que prefiere la sociedad. Se trata de la audacia de construir un nuevo espíritu de época.

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La mujer y la Lucha de clases

El Chasque 128
8/03/2024

La chispa de la revolución contra la autocracia en Rusia
Si el Día de la Mujer nació de las luchas sociales y políticas, su celebración en Rusia en 1917 fue el germen de la revolución de Febrero y la caída de la autocracia. Recordemos que según el calendario juliano vigente en el Imperio Ruso el 8 de marzo corresponde al 23 de febrero.”

8 de Marzo -María Luisa Battegazzore

“En 1917, el 8 de marzo, Día de las Mujeres Trabajadoras, ellas salieron bravamente a las calles de Petrogrado. Las mujeres -algunas trabajadoras, otras esposas de soldados- reivindicaban ‘pan para nuestros hijos’ y ‘retorno de nuestros maridos de las trincheras’», escribió tiempo después Alexandra Kollontai y agregó: «El Día de las Mujeres Trabajadoras de 1917 se volvió memorable en la Historia. Ese día las mujeres rusas levantaron la antorcha de la revolución proletaria e incendiaron todo el mundo”.

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¿Que es el capitalismo? (Nancy Fraser)

El Chasque 128
8/03/2024

Extracto del libro de Nancy Fraser, Capitalismo caníbal:

Orden social institucionalizado que incluye cuatro condiciones no económicas de posibilidad indispensable para la existencia de una economía capitalista.

La primera consiste en una inmensa riqueza expropiada a pueblos sometidos, que incluye tierra, recursos naturales y trabajo dependiente no remunerado o mal remunerado ….Sin la expropiación de los pueblos sometidos, la explotación de los trabajadores libres no seria rentable. Pese a esto, el capital niega su dependencia de la riqueza expropiada y rechaza pagar por su reposición.

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Angela Davis: “Raza, género y clase son elementos entrelazados”

La filósofa feminista y antiespecista Angela Davis, durante su visita en Madrid. 
8 SEP 2016

El Chasque 128
8/03/2024

Maria Colera entrevista a Angela Davis, filósofa, profesora de Historia de la Conciencia en la Universidad de California, histórica dirigente del Partido Comunista de EE.UU., ex miembro de las Panteras Negras e investigadora especializada en feminismo, marxismo, abolicionismo del sistema penitenciario, teoría crítica y estudios afroamericanos.

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El Poder Soviético y la Situación de la Mujer

• Vladimir Ilich Lenin
Publicado el 6 de noviembre de 1919 en el núm. 249. De «Pravda».

El Chasque 128
8/03/2024

El segundo aniversario del Poder soviético nos obliga a echar una ojeada de conjunto a lo que hemos hecho en este período y a reflexionar sobre la importancia y los fines de la revolución realizada.
La burguesía y sus partidarios nos acusan de violar la democracia. Nosotros afirmamos que la revolución soviética ha dado un impulso sin igual en el mundo al desarrollo de la democracia en amplitud y profundidad, y precisamente de la democracia para los trabajadores y para las masas oprimidas por el capitalismo, es decir, de la democracia para la inmensa mayoría del pueblo, de la democracia socialista (para los trabajadores), a diferencia de la democracia burguesa (para los explotadores, para los capitalistas, para los ricos).

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La obrera en la Rusia soviética

Inessa Armand (8 de julio de 1920)

El Chasque 128
8/03/2024

El poder soviético ha sido el primero en crear las condiciones en la que la mujer podrá coronar, finalmente, la obra de su propia emancipación.

En el curso de los siglos, ha sido esclava. Al principio, bajo el reino de la pequeña producción, lo fue de la familia; después, con el desarrollo del capitalismo, pasó a serlo por triplicado: en el Estado, en la fábrica, en la familia.

Ha sido así no solo bajo el régimen zarista, bárbaro y subdesarrollado, sino también en las «democracias» más «civilizadas» de Europa occidental y de América.

Bajo el régimen burgués se priva a la obrera de los escasos derechos políticos que se otorgan al obrero. En la fábrica, en el taller, está todavía más oprimida, más explotada que el obrero, porque el patrón usa su poder para oprimirla no solamente en su calidad de proletaria, sino también para infligirle todo tipo de ultrajes y violencia en tanto que mujer. Y en ningún sitio ni en ningún momento, la prostitución, el fenómeno más repugnante, el más odioso de la esclavitud asalariada del proletariado, se ha extendido tan escandalosamente como bajo el reino del capitalismo.

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Sólo con la mujer proletaria triunfará el socialismo

Clara Zetkin.
Discurso pronunciado en el Congreso de Gotha del Partido Socialdemócrata de Alemania el 16 de octubre de 1896. Reproducido como panfleto.

El Chasque 128
8/03/2024

Los estudios de Bachofen[1], Morgan[2] y otros parecen demostrar que la opresión social de la mujer coincide con la aparición de la propiedad privada. La contradicción, en el seno de la familia, entre el hombre en cuanto a poseedor y la mujer en cuanto a no-poseedora constituye la base de la dependencia económica y de la situación social de defraudación de los derechos del sexo femenino. Según Engels, en esta última situación radica una de las primeras y más antiguas formas de dominio clasista. Engels afirma que: «En la familia el marido es el burgués y la mujer representa el proletariado.»[3] Todavía no se podía hablar en aquel momento de cuestión femenina en el moderno sentido de la palabra. Solamente el modo de producción capitalista ha provocado los trastornos sociales que han dado vida a la cuestión femenina moderna; ha hecho pedazos la antigua economía familiar que en el período pre-capitalista garantizaba a las grandes masas del mundo femenino un medio de sustento y un sentido a su vida. Parecería insensato aplicar a la actividad desarrollada por las mujeres en la antigua economía doméstica aquellos conceptos negativos de miseria y de angustia que caracterizan la actividad de las mujeres de nuestros días. Mientras subsistió la antigua forma familiar, la mujer encontró en la misma su sentido en la actividad productiva que desarrollaba, y por ello no era consciente de que estaba privada de todos los derechos sociales, a pesar de que el desarrollo de su individualidad estaba fuertemente limitado.

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La proletaria

Rosa Luxemburgo
Escrito: 5 de marzo de 1914
El Chasque 128
8/03/2024


El día de la Mujer trabajadora inaugura la semana de la Socialdemocracia. Con el duro trabajo de estas jornadas el partido de los desposeídos sitúa su columna femenina a la vanguardia para sembrar la semilla del socialismo en nuevos campos. Y la igualdad de derechos políticos para la mujer es el primer clamor que lanzan las mujeres con el fin de reclutar nuevos defensores de las reivindicaciones de toda la clase obrera.

Así, la moderna proletaria se presenta hoy en la tribuna pública como la fuerza más avanzada de la clase obrera y al mismo tiempo de todo el sexo femenino, y emerge como la primera luchadora de vanguardia desde hace siglos.

La mujer del pueblo ha trabajado muy duramente desde siempre.

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EL DEBATE DE LAS IZQUIERDAS

¿Es posible ir más allá de la contraposición agenda de derechos- lucha de clases? por Alexis Capobianco.
24 de Junio de 2020

En los últimos tiempos, dos corrientes se han expresado con claridad en la izquierda y sus posicionamientos y debates se han hecho en gran medida públicos. Una de ellas la podemos llamar “progresista” y simplificadamente plantea la adhesión a la agenda de derechos, una serie de políticas que apuntan a compensar las desigualdades sociales inherentes al capitalismo, pero sin una estrategia tendiente a superarlo, y una visión que se intenta alejar del talante privatizador extremo del neoliberalismo, aunque sin dejar de valorar positivamente la confluencia o colaboración entre lo público y lo privado.

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El Chasque Nº10

8 de Marzo 2020
Día Internacional de la Mujer

¡Las mujeres han dicho basta y echado a andar!

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Desde hace un tiempo a esta parte, la fecha del 8 de marzo ha cobrado nuevo significado en el contexto de la crisis del capitalismo. Con una larga trayectoria en su historia, el movimiento femenino ha tenido importancia fundamental en el proceso de emancipación de la mujer respecto al lugar que socialmente se le ha asignado y que hoy se insiste mantener por los sectores ultra conservadores y ultra religiosos. No podemos abordar las múltiples caras de este movimiento porque es muy vasto, pero si podemos señalar que llegó para no irse. Su característica principal se inscribe en la lucha por sus derechos y la liberación de todo sometimiento patriarcal y machista. El derecho a decidir sobre sus cuerpos, a la igualdad salarial con el hombre, a ocupar cargos o responsabilidades relevantes con las mismas oportunidades que los hombres, la lucha sostenida contra la violencia de género, son algunos de los temas que promueve el movimiento femenino en el SXXI.  En la era de la globalización, este movimiento no tiene fronteras y se expresa en todos los países con mayor o menor profundidad, con particularidades de su contexto local, pero se expresa y cada vez con más fuerza. En la historia han conquistado grandes logros para acercarnos a una sociedad de iguales, más humana, solidaria y justa. Es larga la lista de luchadoras que cayeron en ese combate. Y como izquierda debemos reconocer el aporte que hacen al proceso de liberación y de construcción de otro mundo colocando en el banquillo de los acusados al sistema capitalista como promotor del patriarcado y su modo de dominación y reproducción. Por lo tanto, su lucha es nuestra lucha. Es una batalla concreta por los derechos de la mujer y también es de corte cultural e ideológico.

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