La batalla ideológica, política y económica es un imperativo del momento. Invitamos a participar y aportar al debate que se debe la Izquierda en Uruguay. La Estrategia y un Programa que tenga como eje al 90%: limitar la acumulación de capital, al tiempo que promueve la propiedad y la gestión social. A través de El Chasque queremos aportar a esta batalla, con las herramientas de la crítica y la autocrítica, la idea que los cambios sólo son posibles con la participación protagónica de trabajadores y pueblo. Ponerlo todo en duda, si, también. Pero con la certeza que el capitalismo no es una salida para la humanidad.
Un homenaje no debe ser el frío recuerdo de un hecho, colgar una placa, hacer un discurso, repetir frases.
El mejor homenaje, para alguien como Marx, es recoger su pensamiento, aprender de aciertos y errores, «la duda» como defensa permanente y «la lucha» por aquel sueño, de poner fin a «la prehistoria de la humanidad».
Esta pandemia que nos acosa a nivel planetario deja al desnudo, una vez más, la incapacidad del sistema capitalista para administrar los «asuntos humanos» y proteger la naturaleza que los contiene, como lo mostrara junto a Engels hace más de 150 años.
150 años del nacimiento de Lenin y el imprescindible retorno a sus enseñanzas para poder transformar el mundo
Se cumplen 150 años del nacimiento de uno de los revolucionarios más importantes de la historia de la humanidad, determinante en la historia del siglo XX. Eric Hobsbawm hablaba de siglo XX corto, un siglo que se abre con la revolución rusa, cuyo principal dirigente fue Lenin, y se cierra con la caída de la Unión Soviética de la cual Lenin fue creador.
La autocrítica y la necesidad de pensar nuevos caminos
Los 90 no fueron años fáciles para la izquierda a nivel mundial, la caída del socialismo real afectó a toda la izquierda, se tuviera o no como referente a la experiencia Soviética y a los procesos de Europa del este. Estos acontecimientos estuvieron indisolublemente ligados a un cambió drástico en la correlación de fuerzas a favor del imperialismo y las clases dominantes a nivel global. La ofensiva política e ideológica del capital fue en gran medida avasallante. No solo se decretó el fin de la historia, sino que este fue asumido como sentido común a nivel social, incluso por una parte muy significativa de los sectores subalternos. Estas nuevas condiciones posibilitaron una ofensiva neoliberal que permitió al capital contrarrestar la tendencia a la baja de la tasa de ganancia que desde la década del 70 se había manifestado en forma cada vez más aguda en todo el mundo. Las privatizaciones, la expansión y el saqueo de Europa del Este y la ex URSS, la desregulación y deslocalización, permitieron a través de la acumulación por desposesión y el aumento de la plusvalía absoluta recomponer la tasa de ganancia. Pero el neoliberalismo fue mucho más que un proyecto político-económico, implicó también la imposición de una nueva subjetividad caracterizada por el individualismo extremo.
Los Pueblos deben ser Libres. Ese carácter debe ser su único objeto y formar el motivo de su celo. José Artigas
La actual crisis no es de coyuntura, viene de lejos, es permanente y no se ve una salida, es una crisis estructural que se expresa en el deterioro de las bases económicas, sociales y ambientales. Representa una fractura colosal de los procesos de financiamiento, inversión, producción, crecimiento y distribución, que traen consigo la caída de la tasa de ganancia, la destrucción de capital, inherentes al sistema.
El Antes
Respiremos un poco: la saturación informativa, monotemática, embota. Alejémonos un poco del pizarrón.
La humanidad se debate entre la vida o la muerte. Aquellos países que no tomaron medidas a tiempo ante el avance del Covid-19 han visto los sistemas de salud desbordados y principalmente los públicos. Los gobiernos neoliberales con sus diferentes matices desmantelaron la salud pública a favor de la salud privada. Italia, España, EEUU y Brasil muestran esa realidad. Existen agravantes que agregan mayor drama a esta pandemia.
Cuándo el gobierno quería imponer una ley basada en urgencias que no eran tales, que eran tan solo urgencias ficticias, abarcando una amplísima gama de temáticas que apuntaban a un ajuste regresivo, una urgencia real irrumpió abruptamente, desplazando a un segundísimo plano una ley que nada tenía de urgente para la mayoría de la sociedad, que solo expresaba la reacción contrarreformista de una clase dominante que se disponía desesperadamente a desmontar los avances objetivos conquistados en los 15 años de gobiernos progresistas e imponer un programa que restaurara el orden neoliberal en toda su radicalidad.
El Covid-19 ha puesto de manifiesto múltiples aspectos de la sociedad en que vivimos. Ya se ha escrito y se seguirá escribiendo sobre las consecuencias de esta pandemia. Lo que podemos afirmar es que nos enfrentamos a una crisis social de toda la humanidad provocada por un virus que no respeta fronteras ni clases sociales.
Ya nos tiene acostumbrado. Sempiterno adulador de los poderosos, buchón de la última dictadura uruguaya, se viene dedicando a ensuciar de forma rastrera la actitud del Frente Amplio en relación a la situación que vive Uruguay con respecto al Coronavirus.
El último editorial no tiene desperdicio y se comporta como en épocas del golpe de Estado, donde fue espacio para denigrar y mentir, titulando de sediciosos a ciudadanos detenidos y torturados por el simple hecho de luchar por la recuperación de la Democracia.
15 de Marzo 2020 ¿Qué fue primero, el huevo o la gallina?
Sabemos que la crisis del sistema capitalista es permanente y no asoma por ningún lado una salida. No es un simple resfrío o un problema puntual (CORONAVIRUS), si bien este factor no previsibles muestra la fragilidad del sistema, precipitado lo que la mayoría de los observadores internacionales daban como un hecho: una nueva recesión mundial fruto de la economía de casino y la brutal concentración de la riqueza, que impone el capital financiero internacional. Hoy caen las bolsas en el mundo, se desploma el precio del petróleo, se fortalece el dólar, el pánico somete a los «mercados».
Desde hace un tiempo a esta parte, la fecha del 8 de marzo ha cobrado nuevo significado en el contexto de la crisis del capitalismo. Con una larga trayectoria en su historia, el movimiento femenino ha tenido importancia fundamental en el proceso de emancipación de la mujer respecto al lugar que socialmente se le ha asignado y que hoy se insiste mantener por los sectores ultra conservadores y ultra religiosos. No podemos abordar las múltiples caras de este movimiento porque es muy vasto, pero si podemos señalar que llegó para no irse. Su característica principal se inscribe en la lucha por sus derechos y la liberación de todo sometimiento patriarcal y machista. El derecho a decidir sobre sus cuerpos, a la igualdad salarial con el hombre, a ocupar cargos o responsabilidades relevantes con las mismas oportunidades que los hombres, la lucha sostenida contra la violencia de género, son algunos de los temas que promueve el movimiento femenino en el SXXI. En la era de la globalización, este movimiento no tiene fronteras y se expresa en todos los países con mayor o menor profundidad, con particularidades de su contexto local, pero se expresa y cada vez con más fuerza. En la historia han conquistado grandes logros para acercarnos a una sociedad de iguales, más humana, solidaria y justa. Es larga la lista de luchadoras que cayeron en ese combate. Y como izquierda debemos reconocer el aporte que hacen al proceso de liberación y de construcción de otro mundo colocando en el banquillo de los acusados al sistema capitalista como promotor del patriarcado y su modo de dominación y reproducción. Por lo tanto, su lucha es nuestra lucha. Es una batalla concreta por los derechos de la mujer y también es de corte cultural e ideológico.
El primero de marzo está por llegar y con él la asunción presidencial de Luis Lacalle Pou. El acto de asunción no se hará con todos los presidentes de América Latina, sino excluyendo expresamente a los de Venezuela, Cuba y Nicaragua. Esto contradice principios diplomáticos mínimos, que contrastan no solo con los actos de asunción de Tabaré Vázquez y Mujica, sino también con los de presidentes de los partidos tradicionales. Muestra, además, claramente un alto grado de sometimiento a los dictados del gobierno de EEUU, en momentos que el ejecutivo de Trump radicaliza su agresividad hacia Cuba y Venezuela, y hacia muchos otros países del mundo, ya sea por cuestiones políticas, económicas o ambas. Este grado de sometimiento y alineamiento superlativo, también lo hemos visto con Bolsonaro, Piñera, Macri y otros integrantes del ̈Cartel de Lima ̈, cuyos miembros más agresivos llegaron a pedir la intervención militar en Venezuela, con la entusiasta adhesión del Secretario General de la OEA. Es así que en nombre de la libertad y la democracia, tendremos probablemente la visita en nuestro país de figuras como Bolsonaro, la golpista y dictadora Jeanine Áñez, un presidente como el colombiano Iván Duque -vinculado como Uribe con el narcotráfico y los paramilitares-, los presidentes de Ecuador o Chile, responsables de salvajes represiones y decenas de muertes en sus países. Trump al parecer no va a concurrir y le agradecerá los favores recibidos a Lacalle con el envío de un funcionario de poca monta, como a Macri y Bolsonaro les agradeció con trabas al ingreso en EEUU de productos argentinos y brasileros. Los contrastes en política exterior con respecto a gobiernos anteriores son claros, y no solo con los del Frente Amplio (que en este terreno tuvo dolorosas inconsecuencias), sino también en relación a los gobiernos anteriores de los partidos tradicionales, parece haber un grado de sometimiento en las derechas latinoamericanas sensiblemente mayor que en décadas pasadas, lo cual es posiblemente una expresión de la profundización de las contradicciones estructurales del capitalismo en nuestro continente y de la agudización de la lucha de clases.