Rosana Porteiro
El Chasque
09/06/2026
El paro parcial resuelto por la central sindical de trabajadores de Uruguay (PIT-CNT) para el 10 de junio de 9 a 13 horas, es la primera medida de cese de actividades que lleva adelante a nivel central el PIT- CNT en 2026 y encuentra al país, en medio de una crisis en materia laboral que impacta a trabajadores y trabajadoras de distintos rubros en todo el territorio nacional.
En el marco del paro del 10 de junio el PIT-CNT llevará a cabo una movilización a las 10 de la mañana en el Cerro de Montevideo (calle Santín Carlos Rossi, frente al local del Apex (programa universitario de la Universidad de la República). A la hora 10.30 partirá de allí una marcha hasta Carlos María Ramírez y Egipto donde a las 11 horas hablarán el presidente del PIT-CNT, Marcelo Abdala, y la secretaria general, Alejandra Pereira.
Algunos de los sindicatos han optado realizar el 10 de junio un paro de 24 horas, entre ellos los de la educación, nucleados en la Coordinadora de Sindicatos de la Enseñanza del Uruguay (CSEU), la Asociación de Maestros del Uruguay (ADEMU); la Agremiación Federal de Funcionarios de la Universidad de la República (AFFUR), la Asociación de Docentes de la Universidad de la República (ADUR), la Asociación de Funcionarios y Funcionarias de la Universidad del Trabajo del Uruguay (AFUTU), la Federación Nacional de Profesores de Educación Secundaria (FENAPES) y el Sindicato Nacional de Trabajadores y Trabajadoras de la Enseñanza Privada (SINTEP). También la Federación Uruguaya de Empleados de Comercio y Servicios (FUECyS) parará por 24 horas.
La plataforma de la central de trabajadores para el paro del 10 de junio incluye varios puntos:
– Contra la guerra y por el derecho a vivir en paz
– Por trabajo hacia una Estrategia Nacional de Desarrollo
– Por Salario.
– En defensa de la Educación
– Por una Rendición de Cuentas de cara a las necesidades del pueblo
– Por el 1% al 1% más rico.
– Por la reducción de la jornada laboral.
– En contra de la precarización del trabajo.
– Instrumentación de los avances del diálogo social en Seguridad Social
Situación en números
Algunos datos que confirman esta situación laboral crítica provienen del Instituto Nacional de Estadística (INE), revelan que en marzo del 2026 para el total país la tasa de empleo se situó en 59,3% y la de desempleo en 7,8%, lo que representa unas 141.000 personas sin trabajo, más de 3.000 de ellas fueron despedidas entre abril de 2025 y marzo de 2026, debido al cierre empresas. En ese período se perdieron entre 3.000 y 5.000 puestos en industria en especial metalúrgica, lácteos, tecnología, telecomunicaciones y construcción. Treinta y Tres, Río Negro, Paysandú y Colonia registran las tasas más altas de desocupación.
Casos emblemáticos de empresas que cerraron de 2025 a la fecha son, Yazaki, la empresa japonesa cuyo cierre significó la pérdida de más de 1500 puestos de trabajo; la salida del país de la empresa norteamericana UKG y Verizon/Alorica, que dejó 300 trabajadores y trabajadoras sin empleo; el cierre de la planta de Conaprole en Rivera y la mudanza de producción de Fenedur “La Gotita” hacia Argentina, junto a recortes en BASF, la corporación tecnológica norteamericana, Sabre, que despidió en febrero de 2026 entre 150 y 200 trabajadores; y el sector citrícola del litoral.
Pero no solo la desocupación golpea a trabajadores y trabajadoras sino también, los bajos salarios y la pérdida salarial; los contratos eventuales, tercerizaciones, sobrecarga, itinerancia o flexibilización horaria, violencia y acoso laboral, entre otras condiciones que atentan contra la salud y contextos laborales dignos de trabajadoras y trabajadores y configuran situaciones de precariedad laboral. La mayor concentración de estas situaciones se da en el sector privado; y los rubros con más incidencia son la ganadería y agricultura, el servicio doméstico, el sector de restaurantes y hoteles, y el comercio.
A esto se suma la aún más precaria situación de muchos de los trabajadores informales (personas ocupadas no registradas en la seguridad social). En este sentido, datos del Instituto Cuesta Duarte del PIT-CNT reflejan que en Uruguay, la tasa de informalidad laboral ronda actualmente el 21,7% al 22,7% a nivel nacional. Esto significa que aproximadamente uno de cada cuatro ocupados (25%) trabaja en condiciones de informalidad, situaci´´on que impacta en mayor grado en departamentos como Tacuarembó, Soriano y Río Negro, donde la tasa supera ampliamente el 30% y en la periferia de Montevideo.
Estos trabajos precarios son los que agrupan a las personas llamadas «veinticincomilpesistas», trajadores con una carga horaria semanal de 40 horas que perciben un ingreso líquido mensual igual o inferior a $25.000 uruguayos y representan aproximadamente al 30% del total de ocupados en el país. Según los informes económicos del Instituto Cuesta Duarte del PIT-CNT, los jóvenes menores de 25 años y los trabajadores del interior del país son los más afectados por estos bajos ingresos.
Un cálculo rápido de lo que cuesta hoy en día un alquiler (no menos de 15.000 pesos uruguayos y eso si se trata de una propiedad modesta en un barrio periférico de Montevideo); la Canasta Básica Alimentaria con Enfoque Nutricional (CBAEN), un conjunto de alimentos que permite que una persona de la población uruguaya se alimente de forma saludable al mínimo costo posible (a diciembre de 2025 alcanzó los 7268 pesos uruguayos), y el transporte para ir a trabajar (53 pesos por viaje en Montevideo), permite comprender que estas poblaciones, una amplia mayoría de los trabajadores que viven bajo la línea de pobreza se encuentra en esta categoría salarial, no puedan cubrir ni siquiera sus necesidades básicas y terminen endeudados, en viviendas precarias o asentamientos o recurriendo para su alimentación y la de sus hijos e hijas a comedores y ollas populares.
Gasto cero
El rumbo económico que estableció el gobierno actual, se caracteriza por el gasto cero ya que su prioridad es mantener el equilibrio fiscal, para ello, en la primera ley presupuestal de la gestión, realizó recortes y redefinió partidas. Para el próximo presupuesto anuncia también un gasto cero y como en el anterior mantiene la negativa hasta ahora a la propuesta de la Asociación de Trabajadores de la Seguridad Social (ATSS), que apunta a obtener recursos nuevos que permitan atender los problemas urgentes de la población más desfavorecida, de revisar el sistema tributario para rever la enorme cifra que implica la exoneración de impuestos que aplica el país a empresas multinacionales, y a universidades y empresas de telecomunicaciones privadas, así como de zonas francas. También rechaza el planteo que impulsa el PIT-CNT de crear un impuesto de 1% all 1% más rico. Esta postura hace prever que solo la movilización y lucha del pueblo organizado podrá hacer posible un cambio de dirección económica del gobierno que mejore, a corto o mediano plazo, la situación de la la población de “veinticincomilpesistas” y de todas y todos los trabajadores.
Presidencia de la República difundió en marzo de 2026 una serie de placas con los logros del gobierno de Yamandú Orsi a un año de su gestión. Uno de los puntos se refería a la población de trabajadores de menores ingresos, señalaba el “establecimiento de la ronda de salarios más grande de la historia con el objetivo de favorecer a las y los trabajadores que se encuentran en las peores condiciones salariales”. No obstante a partir de enero de 2026 el aumento salarial de los trabajadores y trabajadoras fue de 4.1 %, un trabajador que cobraba el salario mínimo ($ 23.604 pesos uruguayos) pasó a percibir 24.572 pesos. El 1° de julio de 2026 se le sumará un aumento de 3,3 % con lo que el salario mínimo nacional pasará a ser de 25.383 pesos uruguayos.
“El pueblo primero” y “Que los más infelices sean lo más privilegiados”
La situación crítica en la que se encuentran inmersos trabajadores y trabajadoras y problemas como, los altos niveles de pobreza que impactan fundamentalmente en niños, niñas y adolescentes de hogares monoparentales y en las mujeres cabeza de los mismos; la violencia de género; y las personas en situación de calle, no pueden esperar. No es aceptable además, que se justifiquen los recortes y sobrecargas a los que se somete a las poblaciones trabajadoras y de jubilados y pensionistas, con la deuda que dejó el despilfarro económico del gobierno anterior, cuando el país continúa perdiendo valiosos recursos a través de la exoneración de impuestos a los más ricos, negándose a tocar en forma mínima los aportes de las estas clases privilegiadas, y manteniendo el déficit de la caja militar. Una de las consignas principales del PIT-CNT en sus actos centrales es “El pueblo primero”, de cara a esta nueva movilización de trabajadores y trabajadoras nos preguntamos cuándo el gobierno colocará en primer lugar a los que menos tienen, dejará de hipotecar el futuro de nuestros niños, niñas y adolescentes y de cargar la mayoría del peso del Estado en los hombros de obreros y jubilados.
¡Hoy más que nunca organización y lucha de la clase obrera!
