Toma de la embajada de USA en Irán

De Carter a Trump
La toma del “Nido de espías”

Gonzalo Alsina
El Chasque 260

6/11/2026

Este 4 de noviembre se cumplieron 46 años de la toma de la Embajada yanqui en la República Islámica de Irán.

Ese 4 de noviembre de 1979 militantes islámicos se apoderaron de la embajada estadounidense en Teherán para que Washington devuelva al Shah, para juzgarlo. Controlan la embajada y retienen como rehenes a todo el personal de la delegación diplomática que se encontraba en ella en el momento de la ocupación.

El Imam Jomeini desconfiaba de la aparente resignación norteamericana, dado que había sido los que habían respaldado a sangre y fuego al Shah y sus secuaces del gobierno derrocado por la revolución.

Sabía de los antecedentes intervencionistas yanquis, que fomentaron golpes de estado, prefabricados por sus servicios de inteligencia.

El hecho determinante fue el ingreso del Shah con su familia a los EE.UU, con la excusa de un tratamiento médico.

Fue esta actitud, la de recibir en su territorio a quién era reclamado por Irán para ser juzgado por sus crímenes desde el poder.; lo que provocó que un grupo de estudiantes universitarios de la línea religiosa y política del Imam Jomeini, que procedieron el 3 de noviembre de 1979 a ocupar la aparentemente inexpugnable embajada de los EE.UU en Teherán, tomando a todos sus funcionarios como rehenes. Ese día se cumplía el aniversario del exilio del Imam Jomeini a Turquía y apenas ocupada la sede diplomática echan mano a todos los documentos de la delegación, que dejaban al descubierto no solamente los secretos del espionaje, sino detalles también secretos de las intervenciones norteamericanas no solo en Irán sino en muchas otras naciones del mundo.

Los jóvenes habían tomado el “Nido de espías”, como suelen ser las embajadas yanquis.
Cuando entraron, algunos de los espías se encerraron por varias horas en una bóveda de acero donde procedieron a destruir con máquinas trituradoras de papel aquellos documentos.
Los estudiantes lograron, dedicando horas y horas reconstruir como un enorme puzzle aquellos secretos.

“una revolución mayor que la primera revolución”
Entre los 60 rehenes, 8 de ellos eran mujeres y negros, que fueron inmediatamente liberados.
Un tiempo después un periodista de la cadena de TV CBS le preguntaba al Ayatola Jomeini. ¿Esperan vencer al gobierno de los EE.UU., liberando a los rehenes mujeres y negros?

Jomeini contesto: “Hemos liberado a la mujeres y los negros, porque en el Islam la mujer tiene una consideración especial y los negros que están siempre bajo presión de los norteamericanos blancos, viven bajo constante opresión.”

El abierto apoyo de Jomeini a los estudiantes, produjo la renuncia del Ingeniero Mahdi Bazargán a la Jefatura del Gobierno Interina para la cual había sido designado por el Imam Jomeini el 7 de febrero de 1979.

El líder de la Revolución manifestó que el episodio de la embajada era “una revolución mayor que la primera revolución”.

Junto con la renuncia del jefe de Gobierno renunciaron todos los ministros. El renunciante Primer Ministro se había reunido a espaldas del pueblo con Zbigniew Brzezinski, Consejero Norteamericano de Seguridad Nacional.

Se empieza a consolidar el sector más revolucionario y pierden fuerza los sectores reformistas conciliadores con EE.UU.

Algo parecido, pero aún más profundo, ocurrió en Irán por la guerra de los 12 días de 2025 y la de los 40 días de 2026.

Para no dejar acéfala la dirección del gobierno se integró un Consejo de la Revolución y se designó como Primer Ministro a Mahdaví Kamí. El 24 de enero de 1980 se celebraron las primeras elecciones nacionales postrevolucionarias y el 25 de enero asume como Presidente Bani Sadr. Las elecciones para el Parlamento se hicieron el 14 de marzo de 1980. Los alfaquíes –expertos en la ley islámica- del Consejo de los Guardianes fueron elegidos por el Líder y expertos en derecho, a través del Parlamento.

Ruptura de relaciones
Ante la falta de acuerdo entre ambas partes, en marzo de 1980, James Carter rompe las relaciones diplomáticas con Irán.

Jomeini dijo: “¡Noble nación de Irán! He recibido la noticia del corte de relaciones entre Irán y EE.UU. Si Carter hizo algo en su vida que pueda decirse que es a favor y beneficio del oprimido, es este corte de relaciones. La relaciones entre un pueblo levantado para liberarse de la garras de los saqueadores internacionales con un saqueador universal devorador del mundo, siempre resulta en perjuicio del pueblo oprimido y en beneficio del saqueador. Recibimos con buen augurio este corte de relaciones, porque esto es un indicio del quebrantamiento de las esperanzas del gobierno estadounidense respecto de Irán.

El imperialismo siempre es asesino
Carter decide aumentar sus hostilidades con una operación militar –Operación Luz Azul-, para el 24 de abril de 1980, recurriendo a los grupos especiales de la “Delta Force”.

Hoy se sabe que el objetivo era mucho más que liberar a los rehenes. Pretendía continuar con una acción de desestabilización o “descabezar” la revolución. Nada nuevo bajo el sol. Lo que hizo Trump y el sionismo recientemente, y perdieron igual.

Por eso el título de Carter a Trump.
¿En qué consistía el plan de Carter para descabezar la revolución?
Asesinar al Imam Jomeini, con la complicidad del presidente Bani Sadr y conformar un nuevo gobierno con algunos clérigos traidores, que serían fácilmente manejables.

La operación fue a punta de partida un fracaso, porque dos tormentas de arena en el desierto en Tabas, hizo chocar a los helicópteros de los grupos especiales.
El propio Henry Kissinger, en 1982, reconoció que el operativo de Tabas tenía además la misión de “descabezar” la revolución. Que el segundo objetivo era descabezar políticamente a la revolución iraní y restaurar la monarquía.
David Rockefeller presidente del Chase Manhattan Bank, depositario y administrador de la fortuna del Shah Reza Pahlevi también decía que había que restaurar la monarquía.

Tabas es una región desértica del norte iraní. El 24 de abril ocho helicópteros RH 53 con equipamiento ultra sensible y armamento sofisticado de última generación, despegaron rumbo al objetivo, desde el portavión estadounidense “Nimitz” –el mismo que Yamandú Orsi osó visitar-, que estaba estacionado desde hacía tiempo en el Golfo Pérsico – con la derrota actual ya no pueden entrar más al Golfo Pérsico-.

En cinco horas se iban a encontrar en ese lugar con seis aviones Hércules C 130 de los usados en Vietnam, uno de los cuales sería un avión nodriza para abastecer de combustible.

Dos tormentas de arena y el choque de un helicóptero con uno de los aviones determinaron que la misión fuera suspendida. Irán los había derrotado sin tirar un solo tiro.

Los Estados Unidos a través de sus asesinos a sueldo del Pentágono y la CIA, en un período menor a un año, entre julio de 1979 y abril de 1980, intentaron en dos oportunidades descabezar la Revolución Islámica. Los dos intentos de asesinar al Imam Jomeini fracasaron.
El desprestigio militar de EE.UU no empezó con Trump, viene desde los inicios de la Revolución iraní.

La represalia del gobierno yanqui de Carter fue congelar como medida de sanción económica, todos los depósitos iraníes en los bancos mundiales, medida que dura hasta hoy, sin que la ONU diga una sola palabra para condenarlo. De Carter a Trump se turnaron en el gobierno los dos partidos que dominan la política yanqui.

El nuevo Ayatola Mojtaba Jamenei ha dicho que si no se cumplen los siete puntos que firmo Trump que se olviden del estrecho de Ormuz. Uno de esos puntos es devolverles el dinero que les robaron a los iraníes.

Cambió la correlación de fuerzas en el Asia Occidental –llamado por occidente Medio Oriente-, y EE.UU perdió la hegemonía en esta estratégica región. Esto repercutió en la reciente derrota del Partido Republicano.

El 27 de julio de 1980 fallece el ex Shah de Irán. Dejó una estela de más de 90.000 asesinados y más de 200.000 torturados y mutilados.

El 22 de setiembre de 1980, le impusieron a Irán una guerra a través de la invasión por parte de Irak, que con su fuerza aérea destruyó ciudades: Abadán, Juzestán, Isfahán, y Teherán.

Ese mismo día, el presidente Carter decía: “Confiamos que, tras este ataque las autoridades de la República Islámica de Irán se avengan a razones.”

Los imperialistas mejor armados, con satélites, portaviones y misiles puestos al servicio de Sadam Hussein- dictador y autor de crímenes de guerra-, no tuvieron en cuenta la FUERZA DE LA FÉ.

Los soldados islámicos, no pelean por su tierra, por su patria, por su pueblo solamente, sino que son combatientes por la Causa de Dios. No sueñan con sobrevivir a la guerra para recibir la gloria de una medalla o de un ascenso, o de un estipendio para sus cuentas bancarias como los soldados occidentales y los mercenarios de los imperialistas.

La vida o la muerte, ambas le significan la gloria. Porque el martirio es para los musulmanes, la más importante ofrenda posible.
En la reciente guerra a traición de EE.UU. e Israel esto ha quedado clarísimo.
Ya van cinco intentos de derrocar el gobierno revolucionario legítimo. No han podido ni podrán.

Una derrota del imperialismo de estas dimensiones es una victoria de toda la humanidad antimperialista. Porque es esa la contradicción principal. ¿O Imperialismo o Soberanía?

¿Usted lector, lectora, de qué lado está?

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