Gonzalo Alsina
El Chasque 235
01/05/2026
Después de la G. Fría hasta 2010 aproximadamente, dura el poder unipolar de EE.UU.
y sus aliados.
Entre los años 2004 y 2005 empieza un proceso de transición hacia un mundo
multipolar que aparecía aparentemente como algo coyuntural. Lo más visible era la
proyección de la RPCH como nueva potencia mundial, y la primera potencia salida del llamado Sur Global, y heredera de los principios de la Conferencia de Bandung de 1955.
Simultáneamente se producía el rápido proceso soberanista y de nacionalización de
los recursos estratégicos en la Federación Rusa, liderado por V. Putin.
Un clivaje estratégico fue la intervención de Putin en la Conferencia de Múnich de
2007, que ya fue analizado en un artículo anterior.
Las agresiones del imperialismo en Libia y Siria incidieron en la nueva configuración.
Otro paso determinante fue la primera visita que hizo Xi Jinping, en 2013 a Moscú,
recién electo presídete de la RPCH y Secretario del Partido Comunista de China. Ahí nace la alianza estratégica entre Rusia y China, que sigue vigente.
Marca la derrota de la concepción de Henry Kissinger que quería evitar esa alianza.
La alianza estratégica entre China y Rusia no la han podido romper. Rusia es la
retaguardia estratégica de China, y China es la retaguardia estratégica de Rusia. Mientras esta necesidad persista, esta alianza no se rompe. Y esto cambió la correlación de fuerzas a nivel mundial.
Tanto, que en la última Conferencia de Múnich, Marco Rubio y el canciller alemán
dijeron que el mundo unipolar no existe más.
Están reconociendo que hay una crisis del orden mundial y del neoliberalismo, con sus distintas manifestaciones. La visión imperialista dice que cualquier potencia va a querer el dominio del mundo.
Rechazo esa idea de multipolaridad, porque la visión de polo la interpretan con su
connotación imperialista. La República Popular China no quiere dominar el mundo.
China quiere maximizar su bienestar en un mundo compartido y no a través de la
violencia y atacar la soberanía de otros países como hace EE.UU con Irán, Venezuela o Cuba.
A este proceso de transición o de configuración de un mundo, desde uno unipolar a
otro con varios centros, nodos o polos distintos; ha contribuido de manera decisiva la
creación y ampliación de los BRICS+ entre otras organizaciones económicas y
diplomáticas. Ha permitido un acercamiento de distintas potencias regionales en distintos continentes; como por ejemplo Brasil, Sudáfrica, India, Pakistán, Irán, Arabia Saudita, Turquía, Indonesia, entre otras.
O sea, que es relativo el decir que se está en un mundo tripolar. Porque la India se
perfila como una cuarta potencia mundial y además importan las potencias regionales y las distintas relaciones y niveles de relación entre ellas. Por ejemplo, las alianzas en el llamado RIC de Primakov.
Capítulo aparte merecería analizar el mapa energético mundial, porque estamos ante la primera guerra global energética.
Rusia en este aspecto tiene una ventaja estratégica, las llamadas dos llaves. Porque
puede abrir la llave que va a Oriente o la que iba a Occidente.
La transición que vengo analizando tiene una causa que es determinante en el cambio de la correlación de fuerzas. Los cambios en el PBI. De un EE.UU. domínate hasta 2010,a la actualidad, donde el taller del mundo es China. Basta con comparar lo que producen los países del G7 con los BRICS+. Si sigue la tendencia, Estados Unidos en unas décadas estaría en cuarto lugar por los menos.
Y eso lo saben, y por eso, el imperialismo tardío decadente es cada vez más guerrerista y peligroso.
La nueva doctrina Monroe dice que tiene dos grande enemigos, China y Rusia y que
todo el continente americano les pertenece. Incluyen incluso a Groenlandia.
Además consideran a Europa como subsidiaria para obtener capitales, empresas y
cerebros. Porque si no los tiempos para reindustrializarse no les dan. De ahí las rispideces con sus subordinados europeos.
A partir de abril de 2022 la guerra civil ucraniana de 2014 se transformó en una guerra de la OTAN contra Rusia abiertamente. Biden y la OTAN pasaron varias líneas rojas que hemos explicado en otros artículos.
Esta guerra perdida se “acabó” en noviembre de 2024 cuando los rusos transformaron en polvo un bunker en la ciudad de Dnipro, cuando largaron por primera vez el misil hipersónico Oreshnik. Los expertos de la OTAN leyeron bien el mensaje. Y Trump empezó con aquello que terminaba con la guerra en 24 horas –lo que era reconocer que era una guerra de la OTAN que USA controla, contra Rusia.
Trump que ve perdida la guerra en Ucrania apunta sus baterías hacia el dominio de
América, y concentra su poder en Asia para debilitar a China. Por eso el inicio de la guerra contra Irán, en dupla con Israel. Un ataque a traición, en medio de negociaciones, que empezaron el 28 de febrero de 2026, en medio del mes sagrado musulmán, el Ramadán. La iniciaron decapitando al líder espiritual de los chiítas y parte de la cúpula políticomilitar y asesinando con alevosía a 165 niñas en el recreo de una escuela primaria.
Hay una progresismo hemipléjico que condena y repudia el supuesto intento de
asesinato del genocida y criminal de guerra Donald Trump y se callan ante los crimines de guerra del imperialismo y el sionismo. Se nota demasiado. En el caso de Uruguay que tiene relaciones diplomáticas con EE.UU, Israel e Irán; lo que digo basta ver el archivo de las declaraciones o de los silencios cómplices. Y eso tiene costo político profundo.
La derrota estratégica –de largo aliento- que está sufriendo el imperialismo y el
sionismo en Irán, acelera la reconfiguración del mundo en sentido contrario de los países asesinos y genocidas.
Lo mismo pasa con la derrota estratégica de la OTAN – toda la OTAN- en Ucrania.
Hemos escrito varios artículos al respecto en El Chasque.
Los que queden “unidos”… al dictador Zelenski – que ilegalizo más de 10 partidos
políticos, no convoca elecciones hace más de un año, asesinó en la guerra civil en Ucrania a miles de ucranianos antifascistas, etc- y además es el gobierno más corrupto de toda Europa. Los terroristas que están atacando a los gobiernos revolucionarios de Sahel tienen armas y drones suministrados por los ucranianos que luchan con orgullo con las esvásticas nazis, como el batallón Azov, entre otras unidades neonazis. Los que ahora no dice nada sobre este neonazi del siglo XXI, tendrán que dar explicaciones.
Mientras Ucrania no realiza elecciones, este setiembre habrá elecciones
multipartidarias parlamentarias en toda Rusia. Será la primera elección que votaran los rusos del Donbás liberado y de los oblast de Zaporizia y Jerson.
Es difícil prever todos los acontecimientos, cuando están en desarrollo cambios
tectónicos en el mundo, cuando el imperialismo tardío está cada vez más aislado y
derrotado en varios lugares; puedo esto alimentar el espiral de desconfianza dentro de lo que se llama el Dilema de Seguridad y producirse la Trampa de Tucídides, aunque ésta no es una ley inevitable, pero si posible. Por ejemplo, que los países genocidas, hagan uso del arma nuclear. Con la agresivad imperialista hoy encarnada el Trump y con el gobierno genocida de Netanyahu, todo puede pasar. Después de un genocidio sionista e imperialista la Trampa de Tucídides no es imposible.
Hay fuerzas en el mundo que están actuando para evitarla.
30-04-2026
Gonzalo Alsina
