Una visión crítica sobre la construcción del socialismo

Ruben López
El Chasque 181
4/04/2025

Un científico en boga recientemente fallecido, Carl Sagan, expresó en su famoso libro «Cosmos» con palabras que pudieran ser marxistas, lo siguiente: «…la ciencia no es perfecta y puede ser mal utilizada, mas es con mucho el mejor instrumento que poseemos, que se corrige a si mismo, que progresa sin cesar, que se aplica a todo. Obedece a dos reglas fundamentales: la primera, no existen verdades sagradas, todas las aseveraciones deben ser cuidadosamente examinadas con espíritu crítico, los argumentos de autoridad no tienen valor; y segundo, todo aquello que esté en contradicción con los hechos tiene que ser desechado y revisado» (Sagan, s.a.,p.381).

Parecería que la problemática de repensar el socialismo le viene bien mucho de la duda y la confianza del párrafo de Sagan.”Luis Marcelo 1:

El Capitalismo no es la solución!
Y el socialismo? Por qué no logró una gestión sustentable con la naturaleza y la sociedad?
Así decíamos en El Chasque 180.

Desde la derecha y ciertos sectores de la izquierda, la socialdemocracia y el progresismo, se plantea que el Socialismo y el Comunismo cuando tuvieron el poder, tampoco lograron “una administración eficiente” de los recursos, así los casos emblemáticos de la URSS y el campo socialista europeo, terminaron con la implosión del sistema.

Analizar las experiencias revolucionarias es analizar el “Período de Transición”, concepto que trataremos en profundidad más adelante. Ahora digamos que representa el proceso a recorrer en el difícil y complejo tránsito hacia la superación del capitalismo.

¿Cual es la situación actual? ¿de dónde partimos?
Podemos mirarlo desde tres ángulos:

  • ¿Son posibles reformas dentro del capitalismo que permitan satisfacer las necesidades humanas?
  • ¿Por qué la clase obrera y su partido no fueron capaces de construir una sociedad superadora del capitalismo?
  • En base a las experiencias: ¿qué caminos tomar hacia la conquista de un nuevo orden social?

Sobre el primer punto, tratamos algunos aspectos en El Chasque 180
Ahora nos interesa discutir el segundo:
¿Por qué fracasaron las experiencias socialistas?

En el siglo XX fracasaron las experiencias socialistas, como alternativa al capitalismo. Es necesario el análisis de esos procesos, de sus aciertos y errores.

¿Cómo (y cuando) las relaciones de producción (la propiedad social) se convirtieron en trabas para las fuerzas productivas?

En un pasaje del prólogo a la «Contribución a la Crítica de la Economía Política» en el cual no se ha reparado lo suficiente a la luz actual, Carlos Marx basado en sus análisis históricos, había observado que las revoluciones sociales se producían cuando las relaciones de propiedad, de forma de desarrollo de las fuerzas productivas, se convierten en su traba (Marx)

De aceptarse esto, y si entendemos los cambios políticos y sobre todo los de propiedad ocurridos hace menos de una década en la mayoría de los países socialistas como equivalentes a revoluciones sociales, por extraviadas que se comporten, entonces es necesario investigar qué motivó que la forma en que se expresó esa propiedad social obstaculizara a tal punto el desarrollo de las fuerzas productivas en el socialismo real.” (Luis Marcelo 1996) -(El Chasque 127)

¿Cómo esas trabas se reflejaron en el Estado, la gestión y la sociedad?
¿Se confundió la propiedad social con la propiedad estatal? O, peor aún, ¿se sustituyó el protagonismo popular por una gestión centralizada en pocas personas?

El Estado
El Estado creció, cuando la idea era: con la desaparición gradual de las clases también se haría paulatinamente superfluo el Estado, y “el capitalismo…sistema actual de subordinación del trabajo al capital…(sería) sustituido por un sistema republicano y bienhechor de asociaciones de productores libres e iguales(Marx).

El Estado no puede seguir siendo un ente al que se pueda tachar de ineficiente, burocrático, corrupto, al que todos atacan, nadie osa defender, pero tampoco se lo transforma.

El hecho es que no se redujo, ni disminuyó el papel del Estado y no se desarrolló una comunidad “de productores libres e iguales”.

La Propiedad y la Gestión
Lo que es seguro en todo caso, es que la desprivatización de los medios de producción no puede ser tenida por ella misma como condición decisiva de la superación del capitalismo. .. es precisa nada menos que una revolución en el acceso social a la gestión. …que cada asalariado aprenda a gobernar la empresa.”(Lucien Seve:¿Alternativa socialista o aspiración comunista?)

La propiedad social (estatal) por si sola no resolvió, en tanto no hubo participación activa de los trabajadores. No se promovió la “capacidad de gestión”, que implica “acceso real a la información económica y financiera” y formación para sumarse al proceso productivo, a través de la acción colectiva. (El Chasque 133).

El “CHE” en la década de 1960 veía enormes carencias en la economía y la sociedad soviética:
“Nos hemos hecho el firme propósito de no ocultar una sola opinión por motivos tácticos, pero, al mismo tiempo, sacar conclusiones que por su rigor lógico y altura de miras ayuden a resolver los problemas y no contribuyan sólo a plantear interrogantes sin solución.
Creemos importante la tarea porque la investigación marxista en el campo de la economía está marchando por peligrosos derroteros. Al dogmatismo intransigente de la época de Stalin ha sucedido un pragmatismo inconsistente. Y, lo que es trágico, esto no se refiere sólo a un campo determinado de la ciencia; sucede en todos los aspectos de la vida de los pueblos socialistas, creando perturbaciones ya enormemente dañinas pero cuyos resultados finales son incalculables. (Che. Apuntes críticos de economía política. Pag 26)

Tan temprano como en 1964, el Che (desgraciadamente acertaba) sobre las deficiencias de la economía soviética: “perturbaciones ya enormemente dañinas pero cuyos resultados finales son incalculables.

En 1990 implosionaba la URSS y el campo socialista europeo, caída que tuvo que ver con los fundamentos económicos y sociales que señalara críticamente el Che.

En este período de transición que mencionamos y del cual debemos ser profundamente críticos, las decisiones no pasaban por el conjunto de los trabajadores, las “remuneraciones” no se correspondían con el esfuerzo del trabajo de cada uno, hechos que reiterados en el tiempo, van minando la conciencia social.

Después de haber socializado los medios de producción fundamentales y hacerse cargo del aparato del Estado, como se preveía en la teoría, quitándole todo el poder (económico y político) a la burguesía y a los terratenientes, había que ganar otra gran batalla: la económica, ideológica y cultural. Crear las bases materiales donde habitara “el hombre nuevo”, que proclamara el Che.

La izquierda, y los comunistas en particular, parecen no haber comprendido esta lección de la historia. Si bien los factores de la debacle de la URSS son complejos, hemos ignorado un elemento esencial: la necesidad (o la falta) del protagonismo popular .

Cuba
El 17 de marzo de 2024 se produjeron manifestaciones populares en Santiago de Cuba, reclamando por la falta de energía (en este momento el déficit en la generación llega a una tercera parte) y alimentos.

Según informaba CubaDebate, “un grupo de personas expresó su insatisfacción frente a la sede de la dirección ejecutiva del distrito 3 del municipio Santiago de Cuba. Las quejas se centraban en el desbalance de los bloques de suministro de energía eléctrica y la distribución de alimentos, en particular la leche.”

Cuba no es ajena a lo que anotábamos en párrafos anteriores, hay que mirar los hechos de hoy a la luz de esos parámetros que la han afectado en la construcción de un nuevo orden social.

el propósito de toda acción política, más aún si se trata de una política revolucionaria, es vencer los obstáculos que se le presentan para llevar adelante sus metas. Es aquí donde se hace evidente que las decisiones tomadas en materia económica han sido inefectivas e, incluso, han contribuido a agravar los problemas. La imagen de nuestro Estado en el último lustro se asemeja bastante a la de un caminante que se pone zancadillas a sí mismo.

Un diagnóstico complaciente de la magnitud de los errores impide determinar la fuerza necesaria para superarlos, impide comprender la rabia y la tristeza que se nos agolpan adentro”. (En cuba hay un cambio de paradigma. La Tizza -3/2024-El Chasque 130)

Estas palabras, desde el colectivo La Tizza de Cuba, son reveladoras de una situación compleja, que no es fácil dilucidar. Al lado de la solidaridad con la Revolución, lo cual no implica ignorar los problemas, las insuficiencias y errores.

El 11 de julio de 2021 se produjeron protestas en varios lugares de Cuba.
“Lo sucedido este 11 de julio también se explica porque los comunistas y revolucionarios no combatimos con suficiente fuerza y eficacia las prácticas nocivas del Estado, defendimos la unidad de una manera que en realidad la perjudica, nos conformamos con plantear las cosas en el lugar correcto aunque la solución no llegara, acompañamos acríticamente a los líderes en lugar de rectificar el camino y nos dejamos disciplinar cuando lo que tocaba era pensar y actuar con cabeza propia.” (Sobre las protestas del 11 de julio. La Tizza)

(Una reflexión interesante, a considerar también en el FA, Uruguay, cuando compañeros desde un oficialismo acrítico, tildan cada crítica de ataque al gobierno.)
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Las experiencias han dejado su marca.
Hemos visto los procesos revolucionarios, su relación con las masas, aciertos y errores cometidos y una serie de momentos.
La etapa heroica, la sacrificada toma del poder donde grandes masas y una vanguardia esclarecida, apasionada y heroica desplaza del poder a la clase dominante.
Ya en el gobierno un período con la misma pasión y espíritu de sacrificio, en la construcción de la nueva sociedad.
Después, podemos imaginar a la luz de los resultados, como errores, debilidades, desviaciones, llevan apartarse de los objetivos revolucionarios.

Retribuciones
En aquel socialismo, el excesivo centralismo, el aparato del Estado, los favores, el clientelismo, la corrupción, iban a tener consecuencias sobre la distribución del ingreso. La retribución no estaba de acuerdo al trabajo realizado, olvidando: “De cada cual según su capacidad, a cada cual según su trabajo”, como observara Marx.

La retribución no tenía una correlación con la calidad y cantidad de trabajo aportado, esto minaba la moral del conjunto y destruía los fundamentos de la sociedad que se quería crear.

El Paternalismo. Los sectores más atrasados y las nuevas generaciones son fruto de una exagerada consideración, se trata de brindarles todo, tomando el Estado como eje y responsable de la vida de los ciudadanos. Se centraliza el poder (lo mas negativo, las decisiones) y se pretende asistir a toda la población. No se mide que los derechos tengan una relación con las obligaciones. Se reclama y espera por las autoridades, en lugar de actuar, como productores directos, como comunidad, como verdaderos protagonistas, tanto en la esfera de la economía como en la social y política.

El Clientelismo. Podemos suponer que se pase, reforzada la autoridad de los dirigentes, a abandonar los mecanismos democráticos y se busque la adhesión a través de favores, intercambios varios, etc. Se invierten los papeles en la democracia, haciendo depender a los ciudadanos del dirigente, mientras éste evita el control de quienes lo eligieron

La Burocracia. En ese proceso, la administración es ocupada por una burocracia partidaria y estatal, que aspira a mantener sus cargos y los de su séquito, no ya a satisfacer las necesidades humanas.

La Corrupción. Finalmente, no quiere decir que estos ciclos se den cronológicamente en el tiempo, se superponen, pero éste determina el principio del fin, cuando se instala una burocracia corrupta que sólo piensa en su propio provecho, al igual que en la sociedad capitalista. Se abandona el proyecto colectivo, convertido en aspiraciones personales para beneficio de una elite. Triunfa el individualismo, la corrupción y la acumulación de riqueza. Lo opuesto a los objetivos revolucionarios.

Culminado ese proceso de degradación, eliminadas hasta las “formas del socialismo”, no se podía esperar una sociedad más justa. Todo lo contrario, lo que vino después fue el capitalismo más salvaje, como lo muestran los países de Europa del Este, liquidado todo vestigio de solidaridad, espíritu de sacrificio, de propiedad social, sustituidos por el más puro “derecho de propiedad privada”, “libertad de mercado”, competencia, dejando en la ruina a los trabajadores, jubilados y sectores más débiles de la sociedad.

Al realizar esta síntesis, debemos tener en cuenta a la socialdemocracia europea, que también fracasó estrepitosamente, ganada por las ideas neoliberales, al renunciar a la defensa de la clase obrera.

Como consecuencia de esa renuncia, -junto a los liberales- y su incapacidad para resolver las necesidades de la población, se produce el rebrote de la ultraderecha y el fascismo.

El asumir la derrota del modelo socialista soviético implica crítica y autocrítica hasta el hueso, sin claudicaciones ni acomodamientos.

Implica asumir que la izquierda en el gobierno y en las organizaciones de masas que dirigió y dirige, no ha hecho los deberes, no ha analizado a fondo aquellas experiencias (aciertos y errores).

Y, en los procesos actuales no se ha encontrado el camino, tras el acceso al gobierno, con las fuerzas revolucionarias, junto a las organizaciones sociales, las comunidades en el territorio, puedan resolver los problemas y necesidades de la población.

Finalmente, a la luz de las experiencias del pasado y del presente, podríamos decir con Seve:

se “impone comprender: al mismo tiempo que desmonopolizar la gestión y desestatizar el Estado, es necesario organizar grandes procesos de deliberación ciudadana sobre las finalidades humanas … bajo formas que hay que inventar.” Lucien Seve

De ahí la inquietante pregunta que hasta ahora no hemos sabido responder:
«es necesario investigar qué motivó que la forma en que se expresó esa propiedad social obstaculizara a tal punto el desarrollo de las fuerzas productivas en el socialismo real.” (Luis Marcelo)

Sabemos que:
No habrá democracia si los ciudadanos no ejercen sus derechos a participar activamente en la toma de decisiones sobre sus necesidades inmediatas. Y aprenden, en el ejercicio de su libertad.

  • Transformar el Estado.
    Debemos discutir el papel del Estado, de los trabajadores, de la comunidad organizada en el territorio.
  • Democracia económica y política (no podrá existir una sin la otra)
    Protagonismo popular
  • Propiedad y Gestión social
  • Una administración eficiente y sustentable para con la naturaleza y la sociedad.
  • La participación activa y militante de los trabajadores en el proceso productivo. Dejar de lado el paternalismo del Estado que proporciona productos y servicios a los ciudadanos, sin exigir una contribución con el trabajo de cada uno.

1Luis Marcelo. Economista Cubano 1996.

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