3. El arte de la verdad manejable como un arma – Bertolt Brecht

Las cinco dificultades para escribir la verdad

El Chasque
01/02/2026

Hay que decir la verdad por las consecuencias que se desprenden de ella en cuanto a la conducta a seguir. Como ejemplo de una verdad de la cual no pueden sacarse consecuencias o tan sólo consecuencias falsas, nos servirá la opinión muy extendida de que las graves circunstancias imperantes en algunos países provienen de la barbarie. Según este modo de ver las cosas, el fascismo es una ola de barbarie que ha irrumpido en algunos países por fuerza natural.

Según esto, el fascismo es una tercera nueva fuerza junto a (y por encima de) el capitalismo y el socialismo; no solamente el movimiento socialista, sino también el capitalismo, no hubieran podido continuar existiendo, siempre según esta opinión, sin el fascismo, etc. Naturalmente se trata de una afirmación fascista, de una capitulación ante el fascismo. El fascismo es una fase histórica en la que el capitalismo ha intervenido en tanto que algo nuevo y a la vez viejo. El capitalismo existe en los países fascistas nada más que como fascismo, y el fascismo sólo puede ser combatido como capitalismo, como el más desnudo, insolente, contundente y falaz de los capitalismos.

En consecuencia, ¿cómo quiere alguien decir la verdad sobre el fascismo, contra el cual está, si no quiere decir nada en contra del capitalismo que lo engendra?

¿Cómo ha de resultar entonces practicable la verdad?

Aquellos que están en contra del fascismo, sin estar en contra del capitalismo, que se lamentan de la barbarie originada por la barbarie, se parecen a aquellas personas, que quieren comer su ración de ternera, pero sin que haya que degollar la ternera. Quieren comer la ternera pero no ver la sangre.

Se contentarán con que el carnicero se lave las manos antes de servirles la carne. No están en contra de la situación creada por la barbarie respecto de la propiedad, sólo en contra de la barbarie. Levantan su voz contra la barbarie, y lo hacen en países donde impera la misma situación económica, pero donde los carniceros todavía se lavan las manos antes de servirle la carne.

Las acusaciones públicas contra medidas barbaras pueden surtir efecto un tiempo corto, en tanto quienes escuchan crean que no viene al caso hablar de tales medidas en sus países. Ciertos países están en condiciones de mantener su situación respecto de la propiedad con medios menos violentos que en otros. La democracia les presta aún servicios que otros tienen que conseguir recurriendo a la fuerza, a saber, la garantía de la propiedad en los medios de producción. El monopolio sobre las fábricas, minas, tierras, crean en todas partes situaciones de barbarie; sin embargo, son menos visibles. La barbarie se hace visible tan pronto como el monopolio cínicamente puede ser protegido gracias al poder público.

Algunos países que, a causa del monopolio, no tienen aún necesidad de renunciar a las garantías formales del Estado constitucional, así como a comodidades tales como el arte, la filosofía, la literatura, escuchan con especial complacencia a los forasteros que recriminan a su patria por haber tenido que renunciar a ellas, por cuanto van a sacar provecho de ello en las guerras que se avecinan. ¿Puede decirse que han reconocido la verdad aquellos que piden a gritos guerra sin cuartel contra Alemania «porque es la verdadera patria de la maldad en esta época, la filial del infierno, la morada del Anticristo»? Más bien habría que decir que son gente necia, desorientada y perniciosa. Porque la consecuencia que se saca de su palabreo es que este país debe ser aniquilado. El país entero con todos sus habitantes, porque el gas tóxico no escoge a los culpables cuando mata.

El hombre despreocupado, que no sabe la verdad, se expresa de forma general, abstracta e imprecisa. Dice disparates de «los» alemanes, se lamenta «del» mal, y quien escucha no sabe qué hacer, en el mejor de los casos. ¿Ha de decidirse a no ser alemán? ¿Desaparecerá el infierno, si él es bueno? También la charlatanería sobre la barbarie que nace de la barbarie es de esta especie. A juzgar por lo que dicen, la barbarie proviene de la barbarie, y deja de existir por la civilización, que viene de la cultura. Esto viene expresado de una forma demasiado general, no de cara a las consecuencias para una conducta práctica, y en el fondo no va dirigido a nadie.

Tales declaraciones muestran muy pocos eslabones de la concatenación de causas y presentan determinadas fuerzas motrices como fuerzas indomables. Tales declaraciones entrañan mucha oscuridad, y esta oscuridad oculta las fuerzas que preparan las catástrofes. Un poco de luz y ¡aparecen en escena hombres como causantes de las catástrofes! Pues vivimos en un tiempo en que el destino del hombre es el hombre.

El fascismo no es una catástrofe natural que pueda comprenderse partiendo de la «naturaleza» del hombre. Pero incluso en el caso de las catástrofes naturales, hay maneras de describirlas que son dignas del hombre, porque apelan a su fuerza combativa.

Después de un gran terremoto, en muchas revistas americanas se podían ver fotografías que mostraban un campo de ruinas. Al pie se ponía steel stood (el acero resistió), y realmente, quien a primera vista sólo había visto ruinas, se daba cuenta ahora, atraída su atención por la leyenda, de que ¡algunos edificios altos habían quedado en pie! Entre las relaciones que se pueden dar de un terremoto, tienen una importancia imponderable las de los ingenieros, los cuales toman en cuenta el movimiento del suelo, la fuerza de los impactos, la temperatura que se desarrolla y cosas por el estilo, y conducen a la construcción de edificios que resistan a los seísmos. Quien quiera describir el fascismo y la guerra, las grandes catástrofes que no son catástrofes naturales, debe presentar una verdad practicable. Debe mostrar que son catástrofes preparadas a las enormes masas de trabajadores sin medios de producción propios por los poseedores de estos medios.

Quien quiera escribir con éxito la verdad sobre estado de cosas graves, deberá escribir de tal manera que se hagan reconocibles las causas evitables de aquéllos. Cuando se conocen las causas evitables, puede combatirse una situación grave.

2. La perspicacia de reconocer la verdad- Bertolt Brecht

Las cinco dificultades para escribir la verdad
El Chasque
18/01/2026

2. La perspicacia de reconocer la verdad
Puesto que es difícil escribir la verdad, porque se ve reprimida por doquier, les parece a la mayoría que escribir o no la verdad es cosa de convicciones. Creen que para ello sólo hace falta valor. Olvidan la segunda dificultad, el descubrimiento de la verdad. Ni hablar de que es fácil encontrar la verdad.

Para empezar, ya no resulta fácil averiguar qué verdad vale la pena decir.

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La Dialéctica en Engels (Fragmentos)

El Chasque
28/11/2025

La Verdad como proceso. La Dialéctica
«Y en esto precisamente estribaba la verdadera significación y el carácter revolucionario de la filosofía hegeliana (…) en que daba al traste para siempre con el carácter definitivo de todos los resultados del pensamiento y de la acción del hombre. En Hegel la verdad que trataba de conocer la filosofía no era ya una colección de tesis dogmáticas fijas que una vez encontradas sólo hay que aprender de memoria, ahora la verdad residía en el proceso mismo del conocer, en la larga trayectoria histórica de la ciencia.»

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Argentina y nosotros

El Período de Transición
Ruben López
El Chasque 113

24/11/2023

“Tú, que eres un dirigente, no olvides
que lo eres porque has dudado de los dirigentes.
Permite, por lo tanto, a los dirigidos
dudar.”
Bertolt Brecht

En anterior artículo señalábamos que las burguesías nacionales no son capaces de encabezar procesos democráticos superadores, que den respuestas a las necesidades de trabajadores, sectores populares y a su vez contemplen las aspiraciones del capital a mayores ganancias.

El triunfo de Milei el domingo 19 es un pequeño terremoto que ha recorrido Nuestra América, sacudidos al comprender que lo peor puede pasar, si los pueblos no están atentos. Debemos dedicarle un momento de reflexión a lo sucedido en Argentina

En muchos casos se echa la culpa a la gente por votar contra sus intereses, pero es necesario un análisis de mayor profundidad.

Alvaro Padrón, hablando del triunfo de Milei, dijo en “Nada que Perder”: “la ultraderecha parece encarnar más el cambio que la izquierda”…”el problema es que estas ultraderechas son populares”

Esto que ha pasado nos lleva a retomar lo que venimos planteando desde El Chasque, con hipótesis que se manejan desde ámbitos de la izquierda: la burguesía es incapaz de encarar procesos superadores, pero la izquierda si, puede y debe, es posible y necesario ocuparse de las necesidades de los trabajadores y el pueblo, de la realidad, del vida.

Pero si opta por administrar las crisis -inevitables por otra parte- antes que enfrentarlas, lo que se logra es reacomodar la economía y la sociedad de forma regresiva, en beneficio de quienes están arriba.

Y las consecuencias, en última instancia, aunque se proclame que lo importante son los intereses populares, al defender el sistema, subsidiar las inversiones, las ganancias de los grandes capitales, la pagan quienes no tienen trabajo, ni comida para sus hijos, ni una vivienda decente, “esperan”, como decían algunos vecinos en los barrios montevideanos: “las promesas, los gobiernos pasan, pero los problemas quedan”

Del fin del gobierno de Macri al de Fernandez-Massa la pobreza aumentó de 35% a 41%. Milei ofreció Libertad, que iba a echar y hacer pagar a “la casta”, terminar con la inflación, que van a ganar en dólares, etc. Y le creyeron, ¿por qué le iban a creer a Massa?

Porque el gobierno no resolvió necesidades vitales del pueblo argentino, lo vio con hambre y lo dejó con más hambre todavía.
Por eso Milei “parece encarnar más el cambio que la izquierda”.

Es hora de reflexionar, esto no pasó en un mes, ni en 5 años, son décadas que van sumando frustraciones y un día aparece alguien con la idea de romper todo y si, parece que está en contra del sistema, aunque en realidad viene a darle otra bocanada de aire y (desgraciadamente) a profundizar sus aspectos más regresivos.

Esta hora argentina debe ser de alarma para la izquierda latinoamericana, no es la primera tampoco, y realmente “hay que encarnar el cambio”, sin dejarse arrebatar las banderas por el oportunismo y la demagogia de la ultraderecha.

Queremos reiterar aquí lo que señalara el General Seregni el 26/03/1971, en el primer acto publico del Frente Amplio, planteado para Uruguay, bien vale para América Latina. Hablando de dos oportunidades que había tenido el país, que se habían perdido, explicó:

¿Por qué se frustraron? En la última instancia la contestación es muy sencilla: las dos vías tomadas no enfrentaron el obstáculo decisivo para el desarrollo nacional, y ese obstáculo es la oligarquía”

En aquel momento, mediados del siglo pasado, la burguesía nacional no tenía capacidad para hacerlo por sus compromisos de clase. Pero hoy la izquierda tiene la obligación de encarar y encarnar los cambios que lleven al pueblo a gobernar.

************** ARTÍCULOS DEL CHASQUE 113

ARGENTINA: ¿EN LA OSCURIDAD?

Argentina: Encender la luz ante la oscuridad que avanza -Javier Tolcachier
Argentina: El huevo y la serpiente. La pesadilla oficializadaMiguel Mazzeo
Argentina: Atilio Boron analiza el triunfo de Milei
ARGENTINA: PLAN DE GOBIERNO de MILEI

PALESTINA LIBRE

PALESTINA -EPICENTROFRANCO “BIFO” BERARDI
Un palestino y un israelí activistas por la paz: “Hamás no creó el conflicto, el conflicto creó Hamás” Palestina: Leila Ghanem, dirigenta comunista libanesa

PARA REFLEXIONAR
Las cinco dificultades para decir la verdad -Bertolt Brecht

Las cinco dificultades para decir la verdad -Bertolt Brecht

El Chasque
21/11/2023

“Entonces, ¿de qué sirve decir la verdad sobre el fascismo -que se condena- si no se dice nada contra el capitalismo que lo origina? Una verdad de este género no reporta ninguna utilidad práctica.
Estar contra el fascismo sin estar contra el capitalismo, rebelarse contra la barbarie que nace de la barbarie, equivale a reclamar una parte del ternero y oponerse a sacrificarlo.”

[Versión: traducción de 1963 (autor no identificado), publicada en el Boletín del Seminario de Derecho Político (nº 29-30, noviembre de 1963), de la Universidad de Salamanca]

El que quiera luchar hoy contra la mentira y la ignorancia y escribir la verdad tendrá que vencer por lo menos cinco dificultades. Tendrá que tener el valor de escribir la verdad aunque se la desfigure por doquier; la inteligencia necesaria para descubrirla; el arte de hacerla manejable como un arma; el discernimiento indispensable para difundirla.

Tales dificultades son enormes para los que escriben bajo el fascismo, pero también para los exiliados y los expulsados, y para los que viven en las democracias burguesas.

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